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Ningún fin de semana sin música: Sinfonía Alpina, de Richard Strauss

2015 agosto 28
por César Coca

Concluye agosto y vamos a terminar aquí este ciclo de música viajera. Para el final he dejado una propuesta muy especial: la Sinfonía Alpina de Richard Strauss. Lo que esta obra, música programática en estado puro, cuenta es una excursión de montaña. La subida a un pico de los Alpes situado en Baviera: ahí están el sol asomándose en el horizonte, el inicio de la subida, los diferentes paisajes que el compositor encuentra, algún momento de ascenso complicado, la llegada a la cima, la niebla que aparece de pronto, el descenso, la tormenta y finalmente la noche.

Strauss hace aquí un singular ejercicio de destreza orquestal para describir sus sensaciones de ese día de montaña. Cuando la estrenó, en 1915, el compositor tenía ya 51 años y se encontraba en plena madurez. Muchos críticos consideran que es su mejor trabajo en cuanto a música instrumental se refiere. La interpretación de la obra completa (se hace sin interrupción) dura por encima de los 50 minutos en la mayoría de los casos. Como suelo hacer muchas veces, les dejo un fragmento. Luego, si les gusta, encontrarán sin problema la pieza entera. Se trata de la escena de la tormenta.

La versión que les propongo es de Herbert von Karajan (a quien le cabe el honor de haber grabado el primer disco compacto comercial de la historia justo con esta obra), al frente de la Filarmónica de Berlín. Encontrarán a Karajan muy avejentado en este vídeo. No hay ya en su mirada el brillo y la determinación de las filmaciones de unos años antes. Más bien lo contrario: en esos ojos apenas vemos otra cosa que cansancio y quizá una cierta resignación ante la vejez y el dolor que le atenazaba la espalda.

Un libro cada semana: ‘¡Quemad Barcelona!’ de Guillem Martí

2015 agosto 24
por César Coca

Guillem Martí es un joven licenciado en Administración de Empresas y Derecho que ha escrito una novela a partir de un hecho real que le toca muy de cerca. Miquel Serra i Pàmies, consejero de Obras Públicas de la Generalitat y dirigente del PSUC en los últimos meses de la Guerra Civil, es el protagonista del relato. Y resulta que era hermano del abuelo del autor.

En aquellos días confusos de enero de 1939, cuando la capital catalana era un verdadero caos en el que solo parecía valer el principio de ‘sálvese quien pueda’, llegó una orden de Moscú a través de algunos dirigentes comunistas: la ciudad debía ser destruida para que cuando entraran los nacionales no hallaran en ella nada en pie. Serra i Pàmies se ofreció voluntario para coordinar y allegar los medios para la operación de voladura de centrales eléctricas, plantas industriales e incluso la red de metro. La estimación que algunos técnicos hicieron era estremecedora: la ciudad quedaría parcialmente reducida a escombros y morirían 100.000, quizá 200.000 personas. Lo que el consejero quería era en realidad boicotear la operación.
La novela tiene multitud de personajes, de Companys a unos cuantos oficiales y soldados de ambos bandos, y varios cameos de lujo: Hemingway, Antonio Machado, Robert Cappa, Herbert Matthews, Santiago Carrillo y varios más. Pero los verdaderos protagonistas son el consejero, su esposa, un sargento que acaba de desertar del Ejército republicano, una cantante de cabaret y un agente soviético que es quien debe vigilar el cumplimiento de la orden de destrucción de Barcelona.
La novela combina una arrolladora historia de amor con la aventura, la intriga política, la Historia y la crónica. Hay personajes malvados pero que terminan por hacerse humanos a cuenta de sus propias debilidades y de fondo está la Guerra Civil, que es un filón de historias que parece inagotable.
Martí ensambla bien las piezas hasta el extremo de que no parece ser un debutante en el género, aunque la traducción –el original está escrito en catalán– sea a veces discutible. La historia de esa Barcelona salvada en el último momento –como París y Florencia no mucho después– por la arriesgada acción de un hombre bueno tiene una continuación que quizá el autor haya previsto: la peripecia de Serra i Pàmies tras la Guerra Civil da para muchas muchas páginas.

 

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: Suite Misisipi de Grofé

2015 agosto 21

Continuamos viajando con música, y esta vez les propongo trasladarnos hasta los Estados Unidos. Concretamente, al río Misisipi, con seguridad el más literario de aquel país. La obra es de Ferde Grofé, que es conocido sobre todo por su orquestación de la Rapsodia in blue de Gershwin y por la Suite del Gran Cañón. Ambas piezas han desfilado por Ningún fin de semana sin música.

Grofé es el prototipo de self-made man estadounidense porque, al no proceder de una familia con grandes recursos, tuvo que pagarse los estudios musicales desempeñando mil oficios, de repartidor de periódicos a acomodador en los cines. Se inició como profesional de la música en el ámbito del jazz y luego tocó muchos palos, uno de ellos el de la composición clásica.

Dentro de ese ámbito, la ya citada Suite del Gran Cañón es su obra más célebre y a continuación se sitúa esta Suite Misisipi. Los cuatro movimientos de la partitura (por otra parte, bastante breve) describen el curso del río desde su nacimiento hasta Nueva Orleans, con la inevitable referencia a Mark Twain y los espirituales negros a medio camino.

 

Disfruten.

Las lecturas de Obama

2015 agosto 20
por César Coca

La Casa Blanca tiene, por lo visto, la costumbre de desvelar los libros que los presidentes leerán durante sus vacaciones. Curioso hábito, que no sé si imagino por aquí cerca.

En el caso de Obama, llaman la atención dos cosas: primero, que para dos semanas de vacaciones se ha llevado este año seis libros, lo que desvela su intención de dedicar muchas horas a la lectura. Lo segundo se desprende los títulos, que son los siguientes (cuando están traducidos se cita su título en castellano):

1) Todo lo que hay de James Salter. La última novela de este escritor estadounidense fallecido recientemente. Un texto espléndido, que cuenta la vida de un joven oficial que al terminar la Segunda Guerra Mundial encuentra un empleo como editor en un sello de pequeña dimensión pero notable prestigio. Gracias a ese trabajo entra en contacto con el ambiente intelectual de Nueva York y se relaciona con varias mujeres en una búsqueda compleja y con frecuencia dolorosa de un amor duradero.

2) La luz que no puedes ver de Anthony Doerr. Una novela ambientada en la Segunda Guerra Mundial, más concretamente en Francia durante la ocupación. Una niña ciega que ha aprendido cómo es su barrio gracias a una maqueta y un muchachito alemán que es muy hábil reparando aparatos de radio se encontrarán en Saint-Malo el día antes de la entrada de los aliados.

3)  Tierra desacostumbrada de Jhumpa Lahiri. El diario New York Times eligió esta colección de cuentos sobre historias de familias de origen bengalí instaladas en EE UU como el mejor libro del año 2008. Lahiri, que hace poco más de un año publicó La hondonada, maneja con muy buen pulso el difícil equilibrio que esos inmigrantes realizan entre sus poderosas tradiciones de siglos y la modernidad en la que viven.

4)  La sexta extinción de Elisabeth Kolbert. Un ensayo sobre la huella que el ser humano está dejando en el planeta Tierra, cuyos efectos son ya muy notables: contaminación, lluvias ácidas, consumo intensivo de recursos limitados, lagos desecados y superficies heladas que se derriten.

5)  Between the world and me de Ta-Nehisi Coates. Un ensayo en forma de carta a un hijo adolescente que habla del racismo y del sufrimiento de las personas de raza negra a lo largo de la historia de EE UU.

6) Washington: a Life de Ron Chernow. Una biografía del primer presidente de EE UU que, a juzgar por lo que han dicho los críticos de aquel país, ofrece una imagen bien distinta en lo personal de lo que hasta ahora se conocía.
La selección de títulos parece a primera vista muy atractiva: una mezcla de narrativa y ensayo que incluye temas de interés permanente. En el caso de la narrativa, Obama ha elegido libros bien escritos, que sobresalen muy por encima de los best sellers planetarios sin llegar a ser exquisiteces para minorías selectas. Me temo que, en este como en otros aspectos, muchos de nuestros dirigentes políticos –no me atrevo a decir todos– no aguantan la comparación.

Un libro cada semana: ‘Génesis’ de Félix de Azúa

2015 agosto 17
por César Coca

Félix de Azúa reinterpreta el Génesis y hace que la historia triste de los hombres que quisieron juzgar –y jugar– a Dios se cruce con la peripecia de una familia de origen vasco en la Venezuela de los años cincuenta. Los dos relatos discurren paralelos y en ellos están, de diferente manera, por supuesto, los mismos elementos: el afán de conocimiento, la envidia, el odio, la culpa, el sexo, la amenaza siempre presente –aunque sea de forma velada– del incesto y tantos otros.

Cuando el escritor catalán reescribe el Génesis usa un lenguaje; cuando cuenta la trayectoria de la pareja de edad dispar, con una hija pequeña, en Caracas, usa otro, más directo, sin tanta carga metafórica. Pero en ambos casos la escritura de Félix de Azúa es profunda y conduce a la reflexión, obliga a detenerse para comprender la conexión profunda que ambas historias tienen por más que parezcan muy alejadas en el tiempo y el espacio.

Solo al final las dos historias se juntan y en ese momento también el narrador, que hasta entonces era una tercera persona lejana –casi como si fuera Dios–, irrumpe en primera persona. La historia cobra así otro carácter.

El regreso de Azúa a la novela se produce con este texto de impecable escritura y profundo significado, que permite lecturas diferentes y sugiere una reflexión.

 

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘La soirée dans Grenade’ de Debussy

2015 agosto 14
por César Coca

 Seguimos viajando con música. Esta vez nuestro guía es Debussy, que en 1903 compuso, dentro de la serie de Estampas, esta titulada La soirée dans Grenade. La serie completa fue estrenada por el pianista catalán Ricard Viñes, figura imprescindible de su tiempo.

Lo sorprendente del tema es que Debussy no estuvo nunca en Granada. Solo cruzó la frontera para asistir a una corrida de toros en San Sebastián, así que más o menos se acercó a unos mil kilómetros de la ciudad de la Alhambra. Dicho de otra manera, su conocimiento (y admiración) por el folclore andaluz le llegaba de oídas. Con todo, pocos lo han entendido como él y pocos también han contribuido a su difusión internacional en el ámbito de la música clásica.

Existe en youtube una versión de esta pieza a cargo del propio Viñes. Tiene valor histórico pero el sonido es de una enorme pobreza. Por ello, he escogido esta otra: la de la gran Martha Argerich. Seguro que les va a gustar.

Los best sellers de la playa (edición 2015)

2015 agosto 11
por César Coca

Ya saben ustedes que es un clásico de este blog. Como cada verano, he hecho un recuento de los libros que he visto en la larga playa mediterránea donde suelo pasar unos días. Se trata solo de libros en papel y en castellano.

Este año (ha pasado en otras ocasiones también, aunque no siempre) he registrado unos cuantos títulos con una cierta presencia sobre la arena, y luego una serie de autores que se repetían aunque fuera con obras distintas. Así que les hago la lista distinguiendo por grupos.
Libros:
- La chica del tren de Paula Hawkins. Sin duda, el libro más visto en mi playa. Una novela publicada poco antes del arranque del verano, que tiene todos los ingredientes (trama de intriga, lectura fácil y ligera, actualidad…) para triunfar en estos meses.
- La Templanza de María Dueñas. Un valor seguro. La novela lleva unos meses en el mercado pero su tirón continúa. Amor, aventura, cuidada ambientación y una dosis pequeña de Historia sostienen una novela también muy adecuada para leer al sol.

- Hombres buenos de Arturo Pérez-Reverte. Era previsible, pero quizá no tanto, porque esta novela contiene una dosis de aventura menor de la habitual en su autor. El viaje de los dos académicos en busca de una primera edición de la Encyclopédie tiene mucho de debate de ideas y reflejo de la España de su tiempo. Más densidad, pero sin embargo buena presencia en la playa.

- El domador de leones de Camilla Läckberg. El título más antiguo de esta lista, pero que sigue teniendo gancho. La novela policial goza de gran aceptación, y más aún en vacaciones.

Vistos, aunque en menor medida:
- La casa de las miniaturas de Jessie Burton.
- La verdad sobre el caso Harry Quebert de Joël Dicker.
- Sumisión de Michel Houellebecq.
- Inferno de Dan Brown.
Autores:
- Dolores Redondo: su trilogía del Baztán se sigue viendo y mucho. Quizá lo más sorprendente es que el libro más visto es el primero de la serie, El guardián invisible.
- Ken Follet: sucede exactamente lo mismo. Su trilogía sobre el siglo XX tiene muchos lectores playeros y destaca La caída de los gigantes, que es la primera entrega.

- John Verdon: las entregas de sus novelas policíacas se mantienen entre las preferencias de los lectores playeros.

- Julia Navarro, Matilde Asensi, Alicia Giménez Bartlett, Javier Moro: varios títulos.

Un libro cada semana: ‘El doctor Héraclius Gloss’ de Guy de Maupassant

2015 agosto 10
por César Coca

Guy de Maupassant (1850-1893) es conocido sobre todo por sus relatos cortos, en especial el titulado Bola de sebo, fuente lejana de inspiración de uno de los grandes clásicos del cine de todos los tiempos: La diligencia de John Ford. También escribió algunas novelas, aunque solo Bel Ami destaca en su producción.

El doctor Héraclius Gloss está a medio camino entre el relato largo y la novela. Aún no se hablaba del género como tal, pero lo que hace Maupassant con este texto es una nouvelle en un país que con posterioridad ha tenido y tiene verdaderos maestros del mismo. Echenoz es uno de ellos; Modiano, también.
Héraclius Gloss es un hombre sabio. El narrador lo dice en la primera frase, pero luego se apresura a explicar que nadie sabe muy bien por qué, puesto que jamás ha publicado una línea ni tiene título alguno expedido por una Universidad. A partir de ahí, Maupassant aplica un fino sentido del humor (no exento de una notable capacidad de demolición en no pocas páginas) para contar la peripecia de Gloss a partir del momento en que entra en contacto con la metempsícosis y empieza a ver viable la transmisión de pensamientos y saberes más allá de la muerte. Todo se enreda aún más cuando un gran simio se convierte en huésped de su casa, para horror de su criada (y amante) Honorine y él mismo es objeto de algunas burlas por parte de los prohombres de la ciudad, hasta entonces leales amigos y compañeros de tertulias.
El genio de Maupassant quedó algo eclipsado para la posteridad por el brillo deslumbrante de algunos de sus contemporáneos en el gran siglo de la novela francesa: Flaubert, Hugo, Zola y unos cuantos más. Durante la segunda mitad del XX su obra se fue recuperando y van llegando a las librerías algunos de sus textos menos conocidos. Bien merece una lectura.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Souvenir de Florence’ de Chaikovski

2015 agosto 7

Chaikovski era un enamorado de Italia. Eso no le hacía especial, por supuesto. Lo verdaderamente notable es que hay un peso muy relevante de ese país en su obra. Estuvo allí varias veces, en visitas que en alguna ocasión fueron realmente largas. Por ejemplo, en Italia compuso La dama de picas, y debió de vivir un verdadero frenesí de inspiración porque la escribió en apenas mes y medio. Durante un viaje a Roma realizado hacia 1880 escuchó una melodía a una banda militar que le sirvió para uno de los temas de su Capricho italiano, una de esas obras de un color y una vitalidad realmente desbordantes.

La obra que hoy les propongo es algo más compleja: se trata del sexteto (hay una versión para orquesta de cámara) Souvenir de Florence, que parte también de una melodía que escuchó en la capital de la Toscana. Fue compuesta en el verano de 1890, en la misma época que La dama de picas, y estrenada en 1892, solo un año antes de la muerte del compositor. Aquí Florencia no aparece dibujada con los colores fuertes del Capricho italiano, pero hay algo que recuerda a la urbe que ocasionó el síndrome de Stendhal. A una ciudad bellísima le corresponde una música no menos hermosa.

 

Un libro cada semana: ‘Diarios de la Revolución de 1917′ de Marina Tsvietáieva

2015 agosto 3
por César Coca

La biografía de Marina Tsvietáieva es un compendio de amarguras. Tenía apenas 25 años cuando el Palacio de Invierno fue tomado por los bolcheviques. Entonces ya estaba casada con un oficial del Ejército que, si hemos de creer lo que dice en la selección de notas que se recoge en Diarios de la Revolución de 1917, le prohibía leer novelas y le daba los tomos de El Capital como lectura de cabecera.

 

Tsvietáieva procedía de una familia culta y acomodada. Su padre había fundado el Museo Pushkin de Moscú y ella había comenzado a escribir poesía siendo muy joven. En 1922, el ambiente en la Unión Soviética era tan opresivo para ella que se exilió en Praga. Dos años más tarde se fue a París, pero nunca logró superar la depresión derivada de haber salido de su país. En 1939, cometió el error de regresar a casa, siguiendo los pasos de su marido. Allí presenció como a este y a su segunda hija se los llevaban arrestados. La mayor había muerto en una casa de acogida a la que había sido enviada por la miseria en la que vivía la familia, a consecuencia del ostracismo al que Tsvietáieva fue condenada.

 

Sin piso y sin trabajo, escribiendo sin cesar sus poemas y obras de teatro en hojas sueltas, Tsvietáieva conjuraba la muerte y el olvido. Eludió este último pero buscó la primera: se suicidó en 1941, a los 48 años.

 

Diarios de la Revolución de 1917 es el relato fragmentario y desasosegante de cómo se vive una revolución cuando no se está entre los triunfadores. «Así me quedó grabada esa, mi primera visión de la burguesía durante la Revolución –escribe–: las orejas, ocultas bajo los gorros, las almas, ocultas tras los abrigos, las cabezas, ocultas en los cuellos, los ojos, ocultos tras los cristales». Y más adelante, cuando está en una casa de campo, trabajando como una criada y sufriendo el desprecio de la dueña, que ahora cree que toda persona con un nivel cultural que denota su ascendencia burguesa está a su servicio: «Yo, la verdad es que no puedo fregar el suelo, –¡me duelen los riñones! Usted seguro que se acostumbró de niña. Trago mis lágrimas en silencio».

 

Este es un libro terrible en su sencillez. El relato de un tiempo en el que se beneficiaron de la Revolución gentes sin escrúpulos que aprovecharon para enriquecerse y ajustar cuentas con sus enemigos, reales o ficticios. Anota la autora en su diario, ya en 1919, que ha escrito una carta a un amigo en la que  confiesa estar «desesperada por la miseria de los días, asfixiada por la cotidianidad y la imbecilidad ajena». La utopía bajando a la calle y manchándose de barro con las salpicaduras de las botas de los nuevos dictadores.

(Publicado en elcorreo.com)

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