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El éxito eterno de la novela negra

2014 agosto 20

«Pon un crimen en la primera página». Esa es una de las recomendaciones básicas para quien quiere escribir una novela con el afán de que alguien la lea. En las viejas escuelas de Periodismo se decía que había que poner el muerto en la primera línea, y debía entenderse lo de muerto en un sentido a veces metafórico: podía ser un muerto real, pero también una huelga, un acuerdo entre partidos, un decreto aprobado por el Gobierno o la sorpresiva llegada a nuestra ciudad de un cantante con millones de fans.

Estrictamente, una novela no tiene por qué entrar en el género negro porque tenga un crimen en su arranque, pero una de las características básicas de ese género precisamente es que haya un crimen muy pronto: en la primera página o como mucho en el primer capítulo. Algo que parece muy simple pero que no lo es, y que podría pensarse que termina cansando al lector. De eso nada. La novela negra no decae nunca. Antes lo contrario, en este momento tiene más tirón del que ha tenido jamás.
Por si las listas de libros más vendidos no fueran suficiente para probarlo, hay más indicios. Uno de ellos tendría por sí mismo suficiente fuerza probatoria: apenas hay casa editorial de una cierta relevancia que no tenga un sello especializado y eso sin contar con que los autores de mayor calidad son publicados generalmente fuera de ese circuito, marcando así una diferencia que en otros países no está tan clara. Incluso un sello tan literario como Salamandra prepara el lanzamiento de su serie Black para dentro de muy pocos días.
A la tradición anglosajona dentro del género, sin duda la más importante, se han ido añadiendo otras, con lo que se multiplica la oferta casi hasta el infinito: hay ya series de novelas negras escandinavas (incluso con especificidades nacionales, como esa corriente islandesa), griegas, chinas, francesa –por supuesto–, italiana… Vamos, como la ONU.
La novela histórica fue dueña de las listas de ventas durante dos décadas. Hoy parece agotada o al menos debilitada ante el nuevo empuje del género policial, que siempre está ahí, que parece no perder jamás el favor del público lector, del más veterano y el más joven. Lo más curioso del asunto es que también hubo una época dorada del cine negro y ahora escasea en las carteleras y no es una garantía para la taquilla. Quizá porque hay demasiadas series de TV que han venido a suplantar a ese cine de aroma clásico. ¿Tendrá también la novela negra su propia derivada?

Un libro cada semana: ‘Réquiem habanero por Fidel’ de J.J. Armas Marcelo

2014 agosto 18

Walter Cepeda, un oficial de la Seguridad cubana ya retirado, recibe en la madrugada una llamada de su hija. Esta, que trabaja como bailarina en una sala de Barcelona, le pregunta si es cierto el rumor que se extiende por entre la colonia cubana en España: que Fidel ha muerto. Cepeda no puede confirmarlo pero mientras van transcurriendo las horas repasa la historia de la revolución de los barbudos, que empezó poniendo a Cuba en el centro de la política mundial.

J. J. Armas Marcelo cierra con esta novela una trilogía que arrancó con Así en La Habana como en el cielo y continuó con El Niño de Luto y el cocinero del Papa. Como en aquellos libros ya lejanos (han pasado trece años desde el segundo volumen), el escritor canario muestra un excepcional manejo del idioma, lo que incluye no pocos cubanismos introducidos en el momento oportuno, y no con calzador como sucede en otros textos. En este libro, aún más que en los anteriores, la realidad se entremezcla con la ficción de tal forma que únicamente los lectores que conozcan en profundidad la intrahistoria de Cuba en el último medio siglo serán capaces de discernir qué es verdad y qué pura creación literaria.

Réquiem habanero por Fidel cuenta a su manera los episodios más brillantes y algunos de los más sórdidos de la Revolución: desde las disputas entre los hermanos Castro y el Che Guevara sobre el rumbo a seguir en los primeros tiempos del nuevo régimen hasta la visita del Papa Juan Pablo II, pasando por el caso Padilla y el fusilamiento de Arnaldo Ochoa y Tony de la Guardia, dos héroes con cuyas muertes se taparon asuntos feos del funcionamiento del Ejército cubano al tiempo que se cortaba de raíz la posibilidad de una perestroika en la isla. O al menos así lo cuenta Armas Marcelo.

No se puede negar al autor de esta novela –convertido él mismo en un personaje secundario de la trama– un conocimiento profundo de la vida en el país ni un solvente manejo de las herramientas literarias. Que nadie espere un juicio en blanco y negro sobre Fidel: el protagonista ha visto muchas cosas que no le han gustado, demasiadas, pero sigue fiel a los principios de la Revolución. Aunque su relato termine por disolver los últimos restos del aura que un día tuvo para mostrar que el castrismo es hoy poco más que una caricatura.

 

(Publicado en elcorreo.com)

 

Ningún fin de semana sin música: Suite de ‘La batalla de Stalingrado’ de Khachaturian

2014 agosto 15
por César Coca

A finales de los años cuarenta, Aram Khachaturian recibió el encargo de escribir la música para un filme que debía narrar la batalla de Stalingrado, considerada la más brutal de la historia por el número de víctimas: más de dos millones de muertos contando soldados y civiles. La película fue dirigida por Vladimir Petrov en 1949 y más tarde el compositor utilizó la banda sonora para unir algunos fragmentos, desarrollar otros y suprimir unos cuantos y con todo ello hacer una suite destinada a sonar en las salas de concierto.

El resultado es esta pieza intensa, salvaje en algunos momentos, llena de ritmo, dramática. Añadan los adjetivos que deseen. No es la obra más interpretada de un autor (comparada con algunos fragmentos de los ballets Gayaneh y Spartacus, la música para la obra escénica Masquerade o algunos de sus conciertos, apenas es conocida) que aparece cada vez con más frecuencia en los programas de las orquestas, aunque sigue lejos de la popularidad de algunos de sus paisanos. Pero creo que merece la pena escucharla.

Los best sellers de la playa (edición 2014)

2014 agosto 13
por César Coca

Hay varias cosas que no pueden faltar en este blog: las quinielas de los premios literarios, la propuesta de lectura semanal, la música clásica de cada viernes… y la entrada anual con mi particular encuesta sobre las lecturas de la playa.

Pues aquí va.
Una primera anotación: como ya ha sucedido en alguna ocasión desde que hago este repaso por los libros que veo en mi paseo matutino por una larga y poblada playa del Mediterráneo, apenas he encontrado este año libros que dominaran claramente. Hablo, como siempre, de títulos en español y por supuesto en edición en papel. Para averiguar qué leen los lectores de libros digitales debería preguntárselo, y no lo hago. Solo observo. Por cierto, que aunque se ven más que hace unos años, esos libros digitales que tan frecuentes son en el metro tienen una presencia muy reducida en la playa.
Vamos con los títulos. Con mucho menor peso que La verdad sobre el caso Harry Quebert el año pasado, los ganadores de la edición 2014 son Ciudades de papel de John Green y La mirada de los ángeles de Camilla Läckberg, por este orden. A partir de ahí, he visto más autores repetidos que libros repetidos. Son los siguientes (y aquí ya el orden no significa nada):
- Gabriel García Márquez: sus libros más célebres estaban en primera línea de playa, sobre todo Cien años de soledad, Crónica de una muerte anunciada y El amor en tiempos del cólera.
- John Verdon: sus novelas policiacas siguen interesando como lectura al borde del mar. Sorpresa:  Sé lo que estás pensando ha sido la más vista este verano pese a que es la más antigua.
- Dolores Redondo: a la espera de la publicación de la terceraparte de su serie del Baztán, las dos primeras continúan siendo populares entre los lectores.
- Arturo Pérez-Reverte:  El francotirador paciente  y varios alatristes.
- David Safier:  Una familia feliz y algunos otros.
- Julia Navarro, Ken Follett, Anna Gavalda…

Una circunstancia llamativa: entre los lectores en francés, la popularidad de Pierre Lemaitre este verano me ha resultado muy llamativa. Lo curioso es que Nos vemos allá arriba, con la que ganó el último Goncourt, no ha sido ni de lejos el libro preferido en la playa. Sus novelas policiacas son mucho más populares. Por cierto, que Vestido de novia, publicada por este autor en 2009, aparecerá en español el próximo otoño.

¿Y cuáles han sido los libros más populares en su playa?

Un libro cada semana: ‘Transatlántico’ de Colum McCann

2014 agosto 11

Colum McCann es un escritor irlandés no demasiado conocido aún por aquí aunque ha ganado numerosos e importantes premios y es autor de una novela notable titulada Que el vasto mundo siga girando. En Transatlántico cuenta historias de varios personajes enlazados entre sí –a veces de manera un tanto tangencial– cuyas vidas discurren de mediados del siglo XIX a la actualidad.

El título procede de esas historias que enlazan dos mundos: el más reducido de Irlanda, una Irlanda azotada por la violencia, aunque sea de signo diferente, y América. El primer capítulo que narra la peripecia de los dos pilotos que inauguraron los vuelos por el Atlántico sin escalas –desde Terranova a Irlanda, precisamente– tiene el evidente valor simbólico de realizar físicamente ese viaje que en otros casos se realiza digamos fuera de plano.
El símil cinematográfico viene a cuento porque el libro tiene no poco de sucesión de escenas: aquí dos pilotos congelados sobre un frágil avión en mitad del océano; allí, un activista negro que viaja desde Boston a Dublín para dar testimonio de libertad; más allá un senador en mitad de los Acuerdos de Viernes Santo, que (casi) cerraron décadas de violencia infernal en el Ulster.
McCann escribe con frases muy cortas, en un estilo que podríamos llamar impresionista y que tiene una fuerza enorme. A través de personajes de todos los niveles sociales y de edades muy diferentes retrata una época, con sus sueños colectivos y sus temores individuales. Un autor que merece la pena descubrir.

 

 

(Publicado en elcorreo.com)

 

 

Ningún fin de semana sin música: Concierto para piano y orquesta de Nyman

2014 agosto 8
por César Coca

Seguimos con el ciclo sobre conciertos relacionados con el cine, y este viernes les propongo una obra mucho más reciente.

Michael Nyman es un compositor con un enorme capacidad creativa que ha mostrado en los campos más diversos. Uno de ellos es el cine. De hecho, se ganó una gran popularidad precisamente a raíz de escribir la banda sonora de la película El piano. Las imágenes de un instrumento abandonado en la playa, que el personaje interpretado por la actriz Holly Hunter trata de salvar, tienen una fuerza extraordinaria.

A partir de la banda sonora, Nyman escribió un concierto completo, que es un ejemplo claro de esa corriente musical llamada minimalismo, porque parece casi imposible hacer media hora de música con tan pocos materiales. Sin embargo, Nyman lo consigue, y la pieza tiene su atractivo, aunque puede sonar un poco repetitiva.

Un libro cada semana: ‘El conde de Montecristo’ de Alejandro Dumas

2014 agosto 4
por César Coca

Una de las novelas más famosas de todos los tiempos es El conde de Montecristo. Pocas habrán tenido tantas versiones cinematográficas y televisivas, tantas imitaciones y tantos lectores. No era Alejandro Dumas un estilista, uno de esos magos de la palabra capaces de subyugar con sus frases, pero tenía la envidiable capacidad de construir historias inolvidables.

Así que ahora que tantos aficionados a la lectura están de vacaciones es el momento de recomendar este clásico de aventuras que además contiene algún que otro mensaje de índole moral sobre la justicia, la venganza, la traición y el perdón. El argumento es de sobra conocido: Edmond Dantés va a ascender en el ejército y casarse con una bella muchacha. Antes de que todo eso suceda, es víctima de una conspiración por parte de quienes se dicen sus amigos: uno envidia su carrera militar y otro desea a su novia. Con una falsa acusación consiguen que lo condenen y pasa unos cuantos años en la prisión de la isla de If, en Marsella. Otro prisionero le confía la existencia de un tesoro. Dantés escapa más tarde ocupando el lugar del cadáver de ese prisionero, recupera el tesoro y regresa a París donde trama la venganza de los amigos que lo traicionaron.
La historia es apasionante, un novelón que ocupa un verano pero que es de lectura adictiva. Edmond Dantés se ha convertido en uno de esos personajes inolvidables a quien se hacen homenajes literarios y cinematográficos de todo tipo. Sin ir demasiado lejos, la protagonista de la serie Sin identidad, emitida recientemente, escapa de una cárcel china a nado y cuando llega a Madrid adopta un nombre falso: Mercedes Dantés. Homenajes más o menos oportunos aparte, no se pierdan este novelón (más de 1.100 páginas en la edición de Anaya). En todos los sentidos.

 

(Publicado en elcorreo.com)

 

Ningún fin de semana sin música: Spellbound concert, de Rózsa

2014 agosto 1
por César Coca

Una de las películas menos buenas (me resisto a decir peores) de Hitchcock es Recuerda. Sin embargo, cuenta con una banda sonora muy célebre, sobre la que el grandísimo Miklós Rózsa escribió luego un espectacular concierto. Al parecer, condicionaron tanto y recortaron en tan gran medida la partitura de Rózsa que este solo podía desquitarse haciendo una obra completa al margen de la película. La película también contó con la colaboración de Dalí, ahí es nada.

Este Spellbound Concert ha pasado a la historia, entre otras cosas, por ser la primera obra en la que se empleó el theremín, un instrumento extraño que luego tuvo un uso muy escaso. Al margen de la curiosidad de ver cómo la intérprete de esta versión maneja el theremín,  me parece que se trata de una pieza impresionante, con un tema de amor inolvidable.

Un libro cada semana: ‘La batuta invisible’ de Inma Shara

2014 julio 28
por César Coca

Daniel Barenboim ha explicado alguna vez la música de la manera más sencilla y a la vez más enigmática: aire en movimiento. Físicamente es eso, claro, pero la propia definición da a entender que hay algo prodigioso debajo, porque muchas veces el aire se mueve y lo que crea no es música, sino solo ruido.

Los directores de orquesta sienten una especial afición por explicar lo que hacen. Quizá porque necesitan comunicarse de una forma distinta: el pianista, el guitarrista, el violinista, producen sonido por sí mismos. El director trabaja a otro nivel. Puede que esa sea la causa de que tantos han escrito libros en los que tratan de aproximarse a ese abstracto maravilloso que es la música. El propio Barenboim lo ha hecho. Ahora le llega el turno a Inma Shara.
No es el suyo un libro que vaya tanto a la filosofía de la música. Se trata de un relato de sus experiencias, con apuntes sobre el papel del director y el músico en general. Aquí y allá surgen anécdotas sobre personas que ha conocido o con las que ha trabajado, y están sus propias vivencias, lo que sintió dirigiendo esta obra o aquella, o frente a esta orquesta o aquella otra. Hay también reflexiones sobre el papel de liderazgo de quien se sube al podio y debe convencer a quienes tiene enfrente de que la partitura ha de sonar justo como ellos quieren. Recuerden que suele decirse que música es lo que está entre las notas. Dicho de otra manera: un músico competente es capaz de interpretar una partitura. Un gran músico es el que ve más allá de esas notas, el que aplica su talento para dar una visión fiel y al tiempo personal de algo que ya está escrito.
Lo mejor del libro es que se entiende todo, da igual que el lector sepa o no música. Y, aún más, que crea afición. Lees a la directora alavesa y te entran ganas de escuchar la obra de la que está hablando. No se me ocurre elogio mejor para un libro de este tipo.

 

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: Concierto macabro, de Herrmann

2014 julio 25
por César Coca

El director John Brahm (por qué poco su apellido no es el del gran compositor hamburgués) requirió los servicios de Bernard Herrmann para su película Hangover Square, de 1945. Se trata de la historia de un pianista y compositor con serios problemas psíquicos, de ahí que la obra escrita para la película tiene un tono oscuro, amenazante por momentos. No sé si tanto como macabro, como indica su título (y así se proyectó en los cines españoles el filme, con ese título: Concierto macabro), pero inquietante sin duda.

Herrmann aún no había realizado sus mejores trabajos para los filmes de Hitchcock, como Vértigo o Psicosis, pero ya era aquí un compositor con gran dominio del oficio. La pieza está realmente inspirada. Seguro que les gustará.

elcorreo.com

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