Ir al contenido

Un libro cada semana: ‘El impostor’ de Javier Cercas

2014 noviembre 24

Javier Cercas es, probablemente, el autor español que más ha explorado los límites entre la realidad y la ficción. Ya lo hizo en la novela que lo catapultó a la fama (Soldados de Salamina) y lo ha seguido haciendo incluso en textos que él mismo presenta como ficción más o menos pura. Es el caso de Las leyes de la frontera, donde contaba la historia de un grupo de delincuentes juveniles encabezado por un muchacho que está claramente inspirado en El Vaquilla.

Anatomía de un instante es la primera de sus novelas (y no es un error llamar así a ese libro, puesto que el género lo admite todo) en la que lo narrado es real de principio a fin –o hipótesis razonables allá donde no se conoce con exactitud lo sucedido–, y El impostor continúa esa línea. El libro gira en torno a la figura de Enric Marco, un anciano que durante años contó su peripecia como superviviente de un campo de concentración, dio conferencias, habló ante las Cortes, presidió una asociación de supervivientes del horror nazi, fue objeto de trabajos biográficos en los que también se destacó su pasó por la Guerra Civil en el bando republicano… y nada de ello era cierto. Marco fue amasando su gran impostura con una sabia mezcla de medias verdades y mentiras descaradas allá donde ya nadie podía levantar la voz y descubrirlo. Lo logró durante muchos años.

Cercas cuenta la historia de este impostor a partir de largas conversaciones con él, contrastadas con documentos y la versión de personas que pudieron haberlo conocido de haber estado en los lugares donde dice que estuvo. El relato de Marco aparece así enfrentado a la realidad, mediante un mecanismo en el que el autor extremeño radicado en Cataluña le da voz en algunos capítulos y narra su propia versión en otros, al tiempo que va mostrando al lector cómo ha llegado hasta esa verdad que el impostor oculta.

El libro se articula así en tres planos: la historia que el falso superviviente del horror nazi había contado de sí mismo, su biografía real desde el nacimiento hasta la vejez y el trabajo del propio autor, que va cambiando su punto de vista respecto del impostor porque al final descubre que todos los somos en alguna medida, y esta no es nunca pequeña. Cercas escribe con esa sencillez aparente, sin artificios visibles, que solo se logra trabajando al máximo el estilo, concentrándolo en la pura esencia para conseguir que la historia fluya con toda naturalidad pese a lo compleja que resulta la estructura. El libro termina por interpelar al lector porque Enric Marco no está tan lejos como puede parecer al inicio de la lectura.

(Publicado en elcorreo.com)

 

Ningún fin de semana sin música: Sinfonía Nº 5 de Chaikovski

2014 noviembre 21
por César Coca

Llevo unos días de verdadera inmersión en la música rusa. Está entre mis favoritas, en el amplio abanico que va desde Glinka hasta Shostakovich (apenas conozco la más reciente, algo de Gubaidúlina y poco más). Por eso he pensado que mi propuesta para este fin de semana, tan especial porque mañana es santa Cecilia, debería ser precisamente una pieza compuesta por uno de los grandes representantes de la música rusa. Es probable que sea el más conocido de todos ellos: Chaikovski. Stravinski decía que era el más ruso de todos, pese a que en su tiempo fue acusado por el grupo de los Cinco de ser demasiado occidental.

Sin duda, su música está muy influida por el romanticismo centroeuropeo, aunque los elementos del folclore ruso están también muy presentes en su obra, con esas largas e intensas melodías. La Sinfonía Nº 5 es una de las más populares de su autor y es una partitura de madurez. Fue estrenada en San Petersburgo en 1888, cuando ya era un compositor célebre que había viajado por Europa en su faceta de director. Tres años después, tomaría la batuta en el concierto inaugural del Carnegie Hall de Nueva York, lo que da una idea de su fama.

Esta sinfonía contiene melodías muy populares, sobre todo en este segundo movimiento que les propongo para el fin de semana. Muchos críticos han censurado a Chaikovski porque consideran que su música es de un sentimentalismo excesivo. El filósofo y gran melómano (escribió algunos magníficos textos sobre música) Eugenio Trías se rebelaba contra esas críticas y defendía la obra del ruso.

Aquí tienen unos minutos de música de esa que engancha desde el primer momento. Sé de alguno que comenzó a interesarse por la clásica después de haber escuchado este fragmento. No les digo más.

Sinfonía Nº 5 de Chaikovski, segundo movimiento. Orquesta Sinfónica de Londres dirigida por Igor Markevitch. Y viva la música.

Una apuesta para el Cervantes

2014 noviembre 20

El premio Cervantes ya está aquí (se anunciará el lunes 24 en torno a las 13.45 horas), y este año, siguiendo esa ley no escrita pero que parece de cumplimiento obligado desde 1996, toca autor español.

¿Favoritos? Si nos atenemos al palmarés, no parece que al menos desde el premio a Sánchez Ferlosio en 2004 haya habido discusión sobre los merecimientos de los galardonados: tras el autor de El Jarama, los españoles que lo han conseguido son Antonio Gamoneda, Juan Marsé, Ana María Matute y José Manuel Caballero Bonald. Todos ellos, figuras de gran relevancia.
Siguiendo esa tónica, el premio debería recaer en otro indiscutible. Por supuesto, hay más de uno, pero voy a centrar mi apuesta en dos autores que comparten el mismo apellido: Juan y Luis Goytisolo. Creo que la cultura oficial debe reconocer ya con el mayor galardón de las Letras a esta familia irrepetible (¿cuántos casos hay de tres hermanos escritores de tan gran nivel en la Historia de la literatura española e incluso mundial?). Es cierto que ambos han ganado el Nacional, pero no es lo mismo. Todavía más: si se repasa el palmarés de ese premio se encontrará un buen puñado de autores que están en un nivel muy inferior al de los Goytisolo.
¿Y quién de los dos me parece el favorito? Me voy a inclinar por Luis. Creo que encaja mejor en el perfil Cervantes. Y no estoy seguro de que, si se lo concedieran a Juan, fuera a recogerlo a Alcalá de Henares el próximo 23 de abril.

Hagan sus apuestas.

Un libro cada semana: ‘Secretos del Arenal’ de Félix G. Modroño

2014 noviembre 17
por César Coca

Félix G. Modroño desarrolló una primera etapa de su carrera literaria en el ámbito de la novela histórica. La sangre de los crucificados y Muerte dulce tienen como protagonista a un detective muy especial llamado Fernando de Zúñiga y están ambientadas en el Siglo de Oro. Con La ciudad de los ojos grises, Modroño se adentró en el siglo XX, con una novela que rezumaba melancolía desde su primera página pero que tenía aún una sólida base histórica que sostenía la trama.

En Secretos del Arenal, ganadora de la última edición del premio Ateneo de Sevilla, su autor sigue relacionándose de alguna forma con el género histórico, pero ya no es la parte esencial del relato. Esta novela cuenta la historia de dos personajes situados en Sevilla, en la época de la Guerra Civil y los años inmediatamente posteriores, y en el Bilbao de ayer mismo. Las peripecias de ambas (porque son mujeres) son muy distintas porque lo es el tiempo de cada una y su propia situación ante la vida, pero en los dos casos hay un crimen y una venganza. Y, como puede suponer el lector, no se trata de dos historias ajenas.

Modroño juega con algunas herramientas vagamente metaliterarias (el libro que la protagonista bilbaína hace llegar a su amante, en el que se cuenta una vieja historia… tan parecida a la de la joven sevillana) y cambia de narrador según los capítulos: la joven bilbaína cuenta en primera persona, mientras el relato del drama de la otra mujer está desarrollado mediante una tercera persona más convencional. Hay algunas incursiones al menos curiosas en el mundo del vino y un paseo por bodegas, plazas de toros, el parque de María Luisa y hoteles, cafés y restaurantes bilbaínos. El amor y la venganza, esos temas que jamás agotan ni se agotan.

 

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: Aria de las ‘Variaciones Goldberg’ de J.S. Bach

2014 noviembre 14
por César Coca

Las Variaciones Goldberg de Johann Sebastian Bach están rodeadas de un aura de misterio. Sobre todo porque cada vez parece más improbable que la génesis de la obra sea como se ha contado durante mucho tiempo. Y porque hay investigadores que incluso dudan de que el Aria con la que arranca la partitura (y de la que se deriva una treintena de variaciones) sea de Bach.

Es muy probable que conozcan la preciosa historia que explicaba hasta no hace mucho cómo nació la obra: el compositor recibe un encargo del conde Keyserlingk. Se trata de una pieza destinada a ser interpretada por un clavicordista a su servicio, Johann Gottlieb Goldberg, y cuyo fin principal es amenizar sus largas noches de insomnio. Este teclista terminará dando nombre a la pieza. Se trata de un trabajo descomunal por su dimensión, que comienza con un aria de autoría no del todo aclarada.

A estas alturas, lo de menos es que nada o casi nada de esta historia sea cierto. Lo importante es que se trata de una de las obras más relevantes de un compositor que dejó un legado enorme (y pensar que se han perdido muchas de sus partituras…) y de una belleza sobrenatural.

Existen muchas versiones de esta obra. Hay quien la interpreta al clave y quien lo hace al piano. A mí me gusta más al piano. Y en ese instrumento, la grabación (o grabaciones) que se cita siempre es la de Glenn Gould. Pues bien, espero que me permitan alejarme del tópico, porque prefiero otras interpretaciones. Disfruten del Aria de las Variaciones Goldberg.

Sucedáneos en la cultura

2014 noviembre 13
por César Coca

Hablaba ayer con Fernando Valls, dueño y señor de La nave de los locos, de la cultura y los sucedáneos. A ambos nos llama la atención y nos preocupa una cosa: que en el ámbito de la cultura nos hemos acostumbrado a ellos.

Nos llama la atención porque vivimos en un tiempo en que lo natural, lo auténtico, la versión original de todo, tiene un enorme prestigio. Seguramente, más del que merecen, pero esa es otra cuestión. En el campo de la cultura, se reclaman cada vez más películas en versión original. El doblaje nos priva de escuchar las voces de los actores y sus matices interpretativos, se argumenta y con razón. Las grabaciones de música, lo mismo en CD que en DVD, recogen un número creciente de actuaciones en vivo, mucho más auténticas que las pasadas por el estudio y la mesa de mezclas, y efectivamente es así aunque no es exactamente en vivo todo lo que de esa manera se presenta. Yalgo parecido sucede con otras disciplinas artísticas.
Pues bien, en ese contexto, la paradoja enorme reside en que el consumo de subproductos culturales no para de crecer. Y, qué quieren que les diga, no es lo mismo. Comentaba hace unos días a un grupo de jóvenes que cuando se ve Doctor Zhivago proyectada en una pantalla de quince metros el frío de las escenas de la pareja protagonista en Barikino alcanza a los espectadores. La batalla en el abismo de Helm (El señor de los Anillos) en esa misma enorme pantalla es sobrecogedora. Cuando esas imágenes se ven en una tableta o un móvil, resultan ridículas o incomprensibles.
Algo similar sucede cuando se contempla un vídeo de una actuación musical (o la reproducción de un disco) que alguien ha colgado en youtube. La diferencia entre escuchar un CD en un buen equipo, con altavoces de caja de madera, o hacerlo a través de un ordenador, es como rebajar la experiencia desde lo sublime hasta lo vulgar. Yqué decirles de esos libros pirateados en los que la división en párrafos es irregular o hay saltos de línea. Podríamos seguir.
¿Por qué aceptamos experiencias culturales de muy baja calidad como buenas? A veces creo que eso forma parte del mismo autoengaño que hace que alguien que se informa de lo que sucede en el mundo a través de mensajes de menos de 140 caracteres considere que ya tiene todas las claves.
Podríamos pensar que es solo por una cuestión económica, pero creo que no es así, al menos en una proporción notable de casos. Hay quien ha visto Doctor Zhivago o una ópera en un móvil y está sinceramente convencido de que ha penetrado en esas obras, que las ha disfrutado en toda su magnitud. Lo que viene a ser como consumir uno de aquellos viejos caramelos envueltos en un celofán con el dibujo de una copa de cóctel y creer que es lo mismo que tomarse un cubalibre. Solo que eso no lo piensa nadie.

Un libro cada semana: ‘El patio inglés’ de Gonzalo Garrido

2014 noviembre 10
por César Coca

Los escritores, sobre todo si son noveles, tienen una tendencia muy justificada a repetir una fórmula literaria si ha resultado exitosa. Gonzalo Garrido publicó hace un par de años una novela que se inscribía en el género del thriller (con algunas particularidades) y que estaba ambientada en el Bilbao de comienzos del siglo XX, con algunas familias importantes como protagonistas. El libro era Las flores de Baudelaire.

Tras ese debut novelístico, Garrido cambia por completo de registro. En realidad, solo hay un elemento en común entre su primera novela y El patio inglés: la ambientación en Bilbao. Solo eso, porque en este caso la acción transcurre muchos años después. El libro se articula en torno a dos relatos, tan diferenciados que incluso uno está compuesto en letra cursiva y el otro, en redonda. Uno de ellos es el diario, o las anotaciones dispersas, fragmentarias e incompletas, que un joven va haciendo a lo largo de un período de tiempo indeterminado pero breve. El otro está compuesto por los pensamientos del padre del chico (prescindiendo no del todo pero casi de los signos de puntuación, como corresponde al fluir de las ideas) en una de las situaciones más terribles que puede vivir un ser humano: la muerte –o la proximidad de la misma– de un hijo.

La historia de la literatura muestra un puñado de buenos ejemplos sobre la dificultad de la relación paternofilial. Alguno de ellos, como la Carta al padre de Kafka, está entre los textos más dolorosos que se han escrito jamás. Hay en El patio inglés un eco, siquiera lejano, de esa carta. Lo hay también del último capítulo del Ulises de Joyce, ese en el que Molly espera en la cama a su esposo y las imágenes, los sueños y los recuerdos, se atropellan en su cabeza. Y, en el ámbito de la cultura popular, hasta de Father and son, la canción de Cat Stevens. Garrido se arriesga con este libro. Los lectores tienen ahora la palabra.

 (Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: Sinfonía Nº 2 ‘Octubre’ de Shostakovich

2014 noviembre 7
por César Coca

Muchos de ustedes ya conocen que con frecuencia aprovecho algunas fechas importantes en la Historia para proponer música que esté relacionada con las mismas. Y hoy es 7 de noviembre, que se corresponde con el 25 de octubre del calendario juliano, que se usó en Rusia y la Unión Soviética hasta 1920. Es decir, hoy hace 97 años del inicio de la Revolución rusa, también conocida como Revolución de Octubre.

Un gran compositor, que luego sufrió, y de qué manera, los rigores de la política del nuevo Gobierno (pese a que él era militante comunista) fue Dmitri Shostakovich. Con solo 21 años, y en coincidencia con el décimo aniversario de la Revolución, escribió su Sinfonía Nº 2, dedicada precisamente a Octubre. Por supuesto, no es la mejor de las sinfonías de su gran catálogo. No podía serlo porque estaba al inicio de su carrera de compositor y porque rara vez las obras de marcado carácter político lo son, dadas sus servidumbres. Pero Shostakovich es bueno siempre (y en muchos casos, excelente). Esta sinfonía, una obra de corta duración, tiene momentos en los que se hace ver el gran músico que llegará a ser.

Disfruten.

Un libro cada semana: ‘Vestido de novia’ de Pierre Lemaitre

2014 noviembre 3
por César Coca

Pierre Lemaitre era un escritor muy famoso en Francia y completamente desconocido entre nosotros hasta la aparición en español de Nos vemos allá arriba, la novela con la que ganó el Goncourt de 2013. Lo curioso del asunto es que ese libro, que narra la historia de dos soldados que sobreviven a duras penas a las últimas escaramuzas de la Primera Guerra Mundial, rompía la trayectoria de su autor, que hasta entonces se había dedicado al thriller.

Meses después de la traducción de la novela del Goncourt llega la de una de esos títulos anteriores, que muestra las razones de la fama previa de su autor: Vestido de novia es un thriller agobiante, original en su planteamiento, del que solo cabe avanzar el arranque para no estropear la lectura: la protagonista es una mujer joven cuyo equilibrio psíquico empieza a deteriorarse. Ella misma lo nota: objetos que pierde, citas a las que no acude, confusiones en cosas muy básicas… El problema se agiganta cuando el niño que cuida para ganarse un dinero aparece muerto en una casa en la que solo estaban ellos dos. Entonces se da cuenta de la barbaridad que ha cometido y huye para evitar a la Policía.

Hay mucho más, por supuesto. Y un relato que cambia de punto de vista y avanza a velocidad trepidante gracias al uso de frases cortas. El resultado es de una enorme eficacia, entendiendo por tal que la lectura se convierte en adictiva. Es probable que los obsesos por el detalle piensen que hay un momento en que el argumento da un giro no del todo explicado, pero es una objeción menor.

Al parecer, se está rodando una película a partir de esta novela, y es inevitable pensar en el magnífico trabajo que podría haber hecho Otto Preminger, el director de Bunny Lake is missing. Vestido de novia no tiene la categoría literaria de Nos vemos allá arriba, pero es una apuesta de poco riesgo vaticinar que tendrá muchos lectores.

 

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Scales of Joy and Sorrow’ de Mozetich

2014 octubre 31
por César Coca

Para este fin de semana a caballo entre octubre y noviembre he decidido renunciar a una partitura de carácter fúnebre. Si alguno de ustedes quiere escuchar alguna pieza así, le recomiendo buscar en el archivo de Divergencias y verá que en años anteriores he propuesto algunas.

Esta vez voy a optar por una obra contemporánea. Casi de hoy mismo. Se trata de Scales of Joy and Sorrow, del canadiense Marjan Mozetich, publicada en 2007. Es una pieza que descubrí hace algún tiempo gracias a un disco del Trío Arbós. Mozetich es un compositor que bebe de las fuentes del último romanticismo, con elementos que lo vinculan, siquiera lejanamente, al minimalismo, y hasta pueden hallarse algunas influencias del pop en su obra. Puede que esa mezcla sea lo que haya convertido en un compositor muy asequible para aficionados que en cambio huyen de la música de las vanguardias.

Esta obra es un trío para violín, violonchelo y piano y se articula en tres movimientos. Les dejo el primero. La versión es justamente la del Trío Arbós. Estoy seguro de que les va a gustar.

elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.