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Un libro cada semana: ‘El deber’ de Ludwig Winder

2015 enero 26
por César Coca

Josef Rada es un modesto funcionario de la empresa checa de ferrocarriles. Su tarea es elaborar horarios y rutas para los trenes. Odia a los nazis pero no hace nada contra ellos porque cree que su máximo deber es poner a salvo a su esposa y su único hijo, estudiante de Medicina. Incluso mantiene esa actitud cuando su jefe -a quien él salvó de morir ahogado siendo ambos adolescentes- se manifiesta sin lugar a dudas como un colaborador de los nazis, tras la entrada de los tanques alemanes en Praga, en marzo de 1939. Y así seguirá, pese a las peticiones de miembros de la resistencia, hasta que su hijo es detenido e internado en un campo de concentración. Entonces, su deber será otro, su vida tendrá un sentido nuevo.
El deber es la primera novela de Wender que se publica en España. Se trata de un autor de origen judío, pero ese es un aspecto que no tiene un peso especial en este texto de resonancias clásicas, emparentado con la gran narrativa centroeuropea de las primeras décadas del siglo XX.
Wender traza perfiles rápidos (los miembros de la Resistencia, los nazis, el jefe ambiguo) y narra con una distancia y una carencia tal de elementos melodramáticos que el efecto es demoledor: la lectura se convierte en un descenso a los infiernos sin asidero al que agarrarse. Frente a la fuerza de los enemigos y sus atrocidades, solo hay unos pocos valientes que luchan sin apenas armas, con la esperanza de que un día derrotarán a los nazis pero sabiendo que ellos no gozarán de las mieles de la victoria. Exactamente como le sucedió al autor.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: Obertura de ‘La urraca ladrona’ de Rossini

2015 enero 23
por César Coca

Hay óperas de las que habitualmente solo se interpreta un coro o un aria y la totalidad de la obra es una verdadera rareza en los programas de las temporadas más conocidas. Y existen otras en las que la obertura es de una gran celebridad pero muy pocos aficionados serían capaces de reconocer nada más. No sucede solo con compositores de segunda o tercera fila. Pasa también con los más grandes del género. Es exactamente el caso de Rossini y La urraca ladrona. ¿Cuántos aficionados han escuchado la obra en su totalidad? Sospecho que no muchos.

Y sin embargo la obertura es muy famosa. Justamente, hay que añadir. Parece mentira que un compositor de tan solo 25 años fuera capaz de crear una obra así. Claro que el tema de la edad en Rossini se puede ver de dos formas: desde el punto de vista de los años que tenía y desde los que le quedaban hasta su retirada. Si lo contemplamos desde este ángulo, solo le faltaban doce para poner punto final a su catálogo, así que podríamos decir que La urraca ladrona es prácticamente una obra de madurez.

La mitología creada en torno a esta ópera dice que el empresario que había montado el estreno hubo de encerrar al compositor para que escribiera la obertura apenas unas horas antes de que se levantara el telón. Y Rossini, otro autor de velocidad legendaria, lo consiguió.

Supongo que no hay demasiado de cierto en esta historia, pero da igual. La obertura es espléndida. Tanto que da pena que Rossini no escribiera nada durante casi cuatro décadas. La Parca, que cortó tan tempranamente la vida de compositores como Mozart, Arriaga, Schubert, Chopin, Mendelssohn y tantos otros, fue compasiva con el de Pésaro. Él mismo decidió -seguro que en parte porque ya había ganado mucho dinero y podía permitirse vivir sin trabajar- que su relación con la música iba a ser la de un simple aficionado cuando ni siquiera había cumplido los 40 años. Lástima.

Les dejo la obertura en la versión de Claudio Abbado (estos días se ha cumplido un año de su muerte) al frente de la Filarmónica de Berlín. Disfruten.

Los rituales aumentan el placer de la cultura

2015 enero 22
por César Coca

Algunos estudios dicen que el libro en papel resiste ante el formato digital. Sobre todo, apuntan, cuando la lectura se asocia al placer. Los lectores, incluso los más jóvenes, valoran el tacto del papel, el juego de la tipografía, hasta el olor de la tinta, sensaciones que han acompañado al ser humano desde hace siglos. Al parecer, está sucediendo algo parecido con los discos de vinilo y sus maravillosas y grandes portadas.
Por supuesto que en la cultura es más importante el producto que el soporte. Un libro lo es con independencia de que lo leamos en papel o en soporte electrónico. La música apela a nuestros sentimientos y nuestro intelecto lo mismo si procede de un LP o un CD que si está en formato MP3, fruto de una descarga legal (de las ilegales no pienso hablar). Y hasta podríamos decir, aunque sea fácilmente rebatible, que una película lo es la veamos en una sala o reproducida en la pantalla de un ordenador (si es en la de un teléfono resulta sencillamente una birria).
Podemos discutir algo sobre la veracidad de todo lo dicho en el párrafo anterior. Hay quien lo discute con argumentos solventes, pero vamos a admitir pulpo como animal de compañía. Pues bien, en torno a todo hecho cultural hay rituales que lo enriquecen, que le añaden emoción. Me pasa con la lectura. Como la mayoría, tengo un libro electrónico. Pero leo en papel. Alguna vez he contado aquí mismo que me gustan el olor de la tinta y el tacto del papel. Y cuanto tiene el libro de objeto físico. Me gusta ver los libros en los anaqueles de mi habitación. Me gusta también ver los libros en los anaqueles de las casas de las personas a las que visito (admito que me llamen cotilla).
Cuando escucho música enlatada, tengo cerca el álbum para consultar datos de la grabación, leer el folleto y ver las fotos. Si la oigo en un formato MP3 (con independencia de que siempre tengo la sensación de que suena peor), echo en falta todo eso. Cuando voy al cine, como si acudo a un concierto o al teatro, me gusta llegar con tiempo, entrar pronto a la sala, dejar la mente en blanco antes de que empiece la función. No bebo ni como en la sala. Eso lo dejo para cuando estoy en casa viendo la tele.
Todo eso son rituales que aprendí de otros. Con ellos descubrí que el placer del concierto, el teatro, la película y el libro aumenta, se hace más sofisticado. No todo en la vida son contenidos. La forma también es relevante. Los tecnópatas no siempre lo saben.

Un libro cada semana: ‘Pronto seremos felices’ de Ignacio Vidal-Folch

2015 enero 19
por César Coca

En los días turbulentos de la revolución que derribó el régimen de Ceaucescu, una mujer se lamentaba de que, al ir a comprar el fiambre que tenía adjudicado en su cartilla, no le habían dado el llamado salami de primavera (aunque era el único disponible todo el año) sino otra cosa. «Pero es mortadela italiana», le explicó una amiga. «Es mucho mejor. En Italia hay más de veinte tipos de salami», añadió. A lo que la mujer le preguntó: «¿Y para qué quieren tantos?»

La historia la cuenta Ignacio Vidal-Folch en Pronto seremos felices y es muy probable que no sea ficción sino que la conociera el autor de primera mano en los tiempos en que fue corresponsal en la zona. El argumento de la novela gira en torno a dos momentos históricos: los últimos años del régimen comunista en los países del Este y un tiempo más o menos reciente. El protagonista-narrador regresa a Praga, donde trabajó como agente comercial, tras el rastro de quien fuera su mano derecha en los años en que estuvo en aquella ciudad. La mujer era una comunista sin fisuras, crítica con los dirigentes que habían deteriorado el sistema pero leal, trabajadora y rigurosa.

En su búsqueda, el protagonista irá reencontrándose con gente que conoció, lo que le sirve para contar la historia de tipos bien diferentes: desde el arribista de manual hasta el pícaro, pasando por el derrotado por todos los sistemas, el ingenuo con suerte y el que se suma siempre al carro vencedor.
Praga, Bucarest y Sofía son los escenarios de esta novela llena de una ironía finísima, un relato elegante y a la vez impregnado de una suave melancolía. Es el retrato de un mundo que se vino abajo y fue sustituido por otro que dista mucho de premiar el esfuerzo y el talento. Hay más tipos de salami y es improbable que detengan a nadie por críticar a los líderes del sistema pero la felicidad prometida aún no ha llegado.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Pourquoi me réveiller’ de ‘Werther’ de Massenet

2015 enero 16
por César Coca

Roberto Alagna debuta mañana en el ciclo de la ABAO en Bilbao con uno de los grandes títulos del repertorio: Werther de Massenet. Así que me ha parecido oportuno proponerles para este fin de semana el aria más célebre de esa opera: Pourquoi me réveiller. Una pieza bellísima, sin duda, de esas que por sí mismas justifican la existencia de una ópera completa y que los aficionados llenen el teatro. Aunque, por supuesto, Werther es mucho más que este fragmento.

Alagna ha comentado en una entrevista que Nieves Fontova le hizo en Territorios que Kraus es su gran referencia en este repertorio. Por eso he elegido la versión del tenor canario. Una que hizo, además, en sus años dorados, cuando estaba pletórico de voz. Disfruten, y si pueden vayan a escuchar a Alagna.

El respeto de Montserrat Caballé

2015 enero 15
por César Coca

Solo los muy poco informados acudieron al Arriaga el pasado martes pensando que iban a asistir a un recital digamos convencional de Montserrat Caballé. La soprano catalana, una de las grandes de la lírica española y europea de la segunda mitad del siglo XX, ha pasado por un largo calvario de enfermedades y su estado físico es muy precario desde hace unos cuantos años. Sus deudas con Hacienda y los problemas consiguientes no habrán ayudado nada a mejorar ni su ánimo ni sus aptitudes.

Así las cosas, el inicio de esta anunciada ” gira internacional” (de la que pocos o ningún detalle se ha dado sobre las próximas actuaciones) era por lo menos complicado. Muchos aficionados desconfiaban incluso de que el concierto tuviera lugar, dado que, además, las dos últimas ocasiones en que se anunció su presencia en Bilbao las funciones fueron canceladas.
No estuve en el Arriaga. Por varias razones, una de las cuales es que prefiero evitar el espectáculo de la decadencia definitiva de un artista, del ámbito que sea. Por lo que me han contado varios asistentes, algunos de ellos muy entendidos, el público fue a despedir a una gran artista y terminó sufriendo. Mucho.
Supongo que Caballé accedió a venir a Bilbao por razones económicas, porque es difícil prescindir del calor del público cuando se ha vivido muchos años sintiéndolo en cada actuación, porque quería despedirse… O por una combinación de todo ello. No sé si es consciente, imagino que sí, de que cada uno de los conciertos que dé en su actual estado no hace sino erosionar el mito que ella construyó con tanto trabajo y tanto talento.

El público que la ovacionó en Bilbao lo hizo, en su mayor parte, como homenaje de despedida, por el recuerdo que conserva de la gran diva o por la lástima que le producía comprobar lo poco que queda de la extraordinaria voz que un día tuvo. El crítico de EL CORREO hubiera preferido que la gran Caballé asistiera sentada a su homenaje, sin cantar ni una nota. Creo que muchos pensaron lo mismo. La soprano catalana debería renunciar a subirse a un escenario para cantar. No tanto por respeto al público como por respeto a su leyenda.

Un libro cada semana: ‘Un sábado con los amigos’ de Andrea Camilleri

2015 enero 12
por César Coca

El comisario Montalbano no aparece y estrictamente ni siquiera hay una trama policial. Así que Un sábado con los amigos es un Camilleri no insólito (en el catálogo de su obra hay un puñado de novelas que no protagoniza el comisario de Vigata) pero sí menos conocido. Lo que no significa, ni mucho menos, que resulte menos interesante.

El punto de gravedad de la novela es una reunión de tres parejas de viejos amigos y un séptimo invitado, excepcional porque desapareció del grupo hace unos años y acaba de regresar. Antes de que ese encuentro en la casa de una de las parejas se produzca, la novela ha recorrido un buen trecho en el que se habla del pasado, de una infancia repleta de episodios oscuros protagonizados por niños que no son precisamente inocentes, y de una juventud en la que no han faltado la promiscuidad, las prácticas sexuales más allá de lo socialmente permitido y las frustraciones profesionales.

Cuando se produce la reunión que da título a la novela, hay tres parejas establecidas, pero con numerosos puntos ciegos, ámbitos en los que nadie quiere entrar porque se refieren a relaciones cruzadas o a amantes desenfrenados que desean mantener oculta su relación. Hay también un intento de chantaje, una homosexualidad disimulada y unos odios que solo eso que se llama buenas maneras y civilización permiten neutralizar a duras penas. Todo salta por los aires cuando el alcohol desata lenguas y apetitos. Entonces, el pasado emerge arrollando amistades y convivencias de interés, dejándolo todo patas arriba.

Camilleri escribe con pulso firme y con una encomiable economía de medios. En un tiempo literario en el que es común que a las novelas les sobren cien o doscientas páginas, a Un sábado con los amigos no le sobra ni una. Con solo 160 consigue dejar en el lector una sensación de desasosiego.

 

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: Sonata para piano Nº 2 ‘Reminiscenza’ de Medtner

2015 enero 9

La Revolución rusa dividió a los compositores en dos grupos: los que siguieron en el país, porque eran afines al régimen (o al menos lo fueron durante un tiempo) y los que se marcharon porque no les gustaba lo que veían. Stravinski se había ido antes de la toma del Palacio de Invierno, pero en cuestión de muy poco tiempo se fueron otros como Rachmaninov y Medtner. Entre los que se quedaron destacan Shostakovich, Prokofiev y Khachaturian.

Medtner era algo más joven que Rachamninov y Scriabin (este ya había muerto cuando triunfaron los bolcheviques). Como tantos otros pianistas, escribió un catálogo de obras en las que su instrumento está presente en todas y cada una. Dejó tres conciertos técnicamente muy complejos que apenas se interpretan en las temporadas de las orquestas sinfónicas, y un puñado de sonatas que son también verdaderas rarezas en los programas de los recitales.

Una de esas sonatas es esta Reminiscenza, que hace la número 10 y está escrita justo en la época en la que el compositor se dispone a dejar Rusia. Hay una melancolía discreta (nada que ver con la intensidad de las melodías de Rachmaninov), como si el autor intuyera que se va para no volver. Fue así, salvo una visita muy breve algo después, vivió ya de continuo fuera de su país. Y hubo de afrontar no pocas dificultades económicas pese al apoyo inicial de Rachmaninov, que le gestionó algunas giras como intérprete. Solo en los últimos años contó con un apoyo notable: el de un mecenas asiático, el marajá de Mysore, que creó una fundación para garantizar la conservación y difusión de sus obras.

Disfruten de su música.

Un libro cada semana: ‘Accidente nocturno’ de Patrick Modiano

2015 enero 5
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por César Coca

La concesión del Nobel de Literatura ha aumentado el interés editorial por Patrick Modiano, de manera que están apareciendo en las librerías títulos antiguos que no habían sido traducidos. Este Accidente nocturno es uno de ellos.

El argumento se explica muy brevemente: un muchacho, a punto de cumplir la mayoría de edad, como dice el autor en la primera página, es arrollado por un automóvil una noche en París. Lo conduce una mujer que también resulta herida porque el coche termina chocando unos metros más allá. El chico es ingresado en un hospital y cuando le dan el alta recibe un sobre con dinero de manos de un tipo enigmático de aspecto no muy amistoso.
A partir de ahí, el joven vaga por París intentando ponerse en contacto con la elegante mujer que lo atropelló. En su recorrido por la ciudad, va recordando escenas de su infancia y adolescencia y sobre todo encuentros con su padre, un fracasado a punto de caer en la indigencia con quien nunca tuvo una buena relación.

La ciudad en la que transcurre la acción es muy reconocible en sus aspectos más concretos –están citados plazas, calles, parques, hoteles, cafés– pero al tiempo tiene un aire espectral, todo está como invadido por una niebla que difumina los contornos.

Modiano sugiere, consciente de que no hay nada tan traicionero como la memoria, y desarrolla los dos planos de la historia de forma que hay momentos en que se confunden, como todo termina mezclado en los recuerdos, tarde o temprano. Accidente nocturno no es la mejor de las novelas del Nobel francés, pero sí puede ser un texto adecuado para entrar en su universo literario.

 

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: Sinfonía Nº 7 de Beethoven

2015 enero 2
por César Coca

Mi propuesta musical para este primer fin de semana del año contiene una gran dosis de energía, ritmo y belleza. Nos va a hacer falta, seguro.  Se trata del último movimiento de la Sinfonía Nº 7 de Beethoven.

La obra fue compuesta durante una convalecencia del compositor, contó con celebrados músicos entre los miembros de la orquesta el día de su estreno y conoció un éxito notable desde el primer momento, algo que no lo han tenido garantizado ni los genios mayores. El propio Beethoven sufrió la incomprensión de críticos y público con no pocas de sus obras, incluida la Novena.

Ya el día del estreno (Viena, 1813), que tuvo lugar durante un concierto en beneficio de los soldados heridos en la batalla de Hanau, el público obligó a repetir algunas partes de la obra. Sin duda, se trata de una de las grandes sinfonías de un compositor con un catálogo inigualable en ese aspecto.

Les dejo el final, repleto de vitalidad. La versión es de Carlos Kleiber.

elcorreo.com

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