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Ningún fin de semana sin música: ‘Spiegel im Spiegel’ de Arvo Pärt

2016 mayo 27
por César Coca

Cuando se habla de la dificultad de entender la música contemporánea siempre se citan unos cuantos compositores como ejemplos de que no necesariamente es así. Uno de esos autores cuya obra se entiende sin problema alguno incluso para quienes no escuchan habitualmente piezas escritas en las tres o cuatro últimas décadas es Arvo Pärt. Aún más, su nombre se cita también cuando hay que hacer una relación de compositores vivos con un notable éxito popular.

Pärt, estonio de nacimiento, luego ciudadano soviético, más tarde residente en Austria y Alemania y por fin instalado de nuevo en su país, experimentó con los nuevos lenguajes del siglo XX pero se ha hecho famoso sobre todo por un regreso a las formas clásicas a las que ha despojado de todo lo que no es estrictamente esencial, lo que lo sitúa de alguna manera en el minimalismo. Su música tiene un componente espiritual muy grande y sugiere con frecuencia estados de calma que conducen casi al ensimismamiento. En un mundo en el que hay una saturación de estímulos, de sonidos, Pärt juega la baza de la simplicidad y la sugerencia. Algunos lo han comparado con Górecki y no parece que vayan muy descaminados.

Para este fin de semana que ya nos aproxima a otra campaña electoral, con su inmenso ruido, les dejo esta música serena y hermosa. Spiegel im Spiegel (Espejo en el espejo) fue compuesta inicialmente para violín y piano, pero el primero de los instrumentos ha sido sustituido por otros en algunas versiones. Se trata de una partitura que ha tenido un recorrido importante en el cine. Suena, por ejemplo, en Soldados de Salamina, Elegía (el filme de Isabel Coixet), La gran belleza, Los amantes del Pont Neuf o el trailer de Gravity, por poner solo algunos ejemplos. En esta versión la interpretan la violinista Anne Akiko Meyers y Reiko Uchida. Disfruten.

Un libro cada semana: ‘La tabla’ de Eduardo Laporte

2016 mayo 23

Desde Robinson Crusoe, las historias de supervivientes de naufragios son un clásico del cine y la literatura. Si se habla no tanto de ficción como de textos periodísticos, el precedente que se sitúa por delante de todos es el Relato de un náufrago de García Márquez, el vívido relato de la odisea de un marino que cayó al mar desde un buque de guerra.

Lo que cuenta Eduardo Laporte en este relato breve está más cerca de García Márquez que de Defoe, porque cuanto narra en él sucedió y porque el náufrago no llegó a isla alguna, sino que permaneció treinta horas subido a una tabla de windsurf. Xabier Pérez, que así se llama, salió a coger unas olas con su tabla hasta que un golpe de mar rompió la vela y el oleaje lo introdujo mar adentro. El muchacho estaba en Tarragona con su familia, pasando la Semana Santa, y su rescate fue objeto en su momento de una cierta atención periodística.

Laporte explica cómo se interesó por esa historia cuando se encontraba como un náufrago él mismo respecto de su propia carrera literaria. A partir de ahí primero narra la búsqueda de documentación, cómo localizó al protagonista y lo convenció para que reconstruyera las 30 horas pasadas en el agua, y luego relata en primera persona esa aventura que, en palabras de su protagonista, «no cambiaría por nada». Un ejercicio de síntesis literaria muy significativo en este tiempo en que el sentido de la concisión parece olvidado.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Madame Butterfly’ de Puccini

2016 mayo 20
por César Coca

Siempre que se habla de compositores inseguros que han reescrito una y otra vez sus obras se cita el caso de Bruckner, que dejó tantas versiones de algunas de sus sinfonías que su catálogo tiene no poco de galimatías. En el ámbito de la ópera hay una obra que también tuvo un sinuoso proceso creativo. Me refiero a Madame Butterfly, de Puccini. Esta obra, una de las más famosas de su autor y del repertorio lírico en su conjunto, tuvo nada menos que cinco versiones, con cambios relativamente importantes en algunas de ellas.

La historia ya la conocen: la pieza, que entre otras fuentes literarias parte de una novela de Pierre Loti, cuenta la historia de amor entre un oficial de la marina estadounidense y una adolescente japonesa. El final es el previsible y más en una ópera verista: alguien debe morir y hay un personaje que tiene todas las papeletas desde que aparece en escena.

Puccini era un extraordinario compositor que destacó sobre todo en la melodía. En esta aria, la más célebre de toda la ópera, demostró su talento. Disfruten de esta bellísima pieza, Un bel dì vedremo, en la voz de Angela Gheorghiu.

Un libro cada semana: ‘Un gran mundo’ de Álvaro Pombo

2016 mayo 16
por César Coca

Un gran mundo es la historia de Elvira, una mujer que vivió como quiso en la dura España del franquismo. En parte porque formaba parte de la clase social y política que sostuvo el régimen. Y en parte porque siempre fue ajena a los convencionalismos, al qué dirán, a las opiniones de quienes no le importaban y las de los más próximos.

La narradora, sobrina de la protagonista, habla en primera persona para relatar todo lo que sabe sobre Elvira, ya fallecida. En un ir y venir temporal continuo, el lector asiste a la juventud de la mujer, a sus tres extraños matrimonios, el tercero de ellos con un argentino mucho más joven, guapo y de verbo fácil, que termina por ser más aceptado por la familia que la propia Elvira. Por la novela pasa el ambiente de la alta sociedad santanderina de los años cuarenta y cincuenta, y el de la madrileña de los sesenta. Y transcurren también los sueños de los tres protagonistas jóvenes: la narradora, su hermana y un primo que asisten entre escandalizados y divertidos a los sucesos de ese gran mundo que Elvira ha creado a su alrededor y que parece vivir solo por y para ella.

Melancólica en algunos momentos, punzante otros y sagaz siempre, en esta novela Pombo demuestra una vez más su capacidad para construir grandes personajes femeninos. Elvira es uno de los mejores que ha creado.

(Publicado en elcorreo.com)

 

Ningún fin de semana sin música: ‘Gymnopédie Nº 1′ de Satie

2016 mayo 13
por César Coca

El próximo martes se cumplirán 150 años de su nacimiento y mañana en Territorios de la Cultura (ya saben que desde hace unas semana pueden encontrarlo también en www.elcorreo.com -solo para suscriptores- además de la tradicional versión en papel) publicaré un reportaje sobre su figura. Me refiero a Erik Satie, un músico muy peculiar. Lo digo refiriéndome a su vida pero también a su obra. Un compositor en el margen que apenas pudo subsistir con su trabajo, que fue despreciado por la Academia y los críticos y sin embargo se convirtió en una figura muy influyente. Su música, alejada de cualquier efusión postromántica, crea un efecto casi hipnótico.

Les dejo esta Gymnopédie Nº 1. Disfruten.

Un libro cada semana: ‘Las aguas de la eterna juventud’ de Donna Leon

2016 mayo 9
por César Coca

Brunetti se enfrenta a su caso número 25 en este libro. Toda una carrera que convierte a su creadora, Donna Leon, en una de las más prolíficas autoras contemporáneas de novela policial. En esta ocasión, el comisario recibe una petición muy especial de una anciana aristócrata amiga de su suegra: indagar lo que sucedió quince años atrás, cuando su nieta –una adolescente con un temor enfermizo al agua por un episodio de la niñez– cayó al canal desde un puente y estuvo a punto de ahogarse. Un indigente borracho que pasaba por el lugar logró salvarla pero la muchacha sufrió graves daños psíquicos por el corte de suministro de oxígeno a su cerebro y quedó para siempre con el grado de madurez intelectual de una niña de ocho años.

La condesa no quiere morir sin saber exactamente qué pasó, si fue un accidente o hubo algo más, y convence a Brunetti para que revise el caso. A partir de ahí, el comisario desarrolla su trabajo en una narración pausada en la que el fondo es una Venecia ahogada por la especulación inmobiliaria, desvirtuada por el turismo e incapaz de ofrecer oportunidades a los jóvenes y evitar que huyan de la ciudad.

Donna Leon ha creado un modelo de policía que escapa de los tópicos: lleva una vida ordenada, está felizmente casado con una descendiente de una de las familias más ilustres de la ciudad, tiene dos hijos con los que se lleva bien y las relaciones con sus superiores no son buenas pero tampoco el malestar mutuo va más allá de lo tolerable. En algo coincide con otros detectives literarios: a diferencia de los que aparecen en las series de TV, que manejan la tecnología como base de sus investigaciones, Brunetti se fía más de su instinto, de su conocimiento del alma humana y las reacciones de los sospechosos. Eso es lo que lo hace tan entrañable.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘La Follia’ de Corelli

2016 mayo 6
por César Coca

En la lista de los compositores que disfrutaron en vida de un gran éxito y que incluso llegaron a comprobar la enorme influencia que su obra tenía en otros músicos más jóvenes, Corelli ocupa un lugar preferente. Descendiente de una familia ilustre, Arcangelo Corelli gozó de honores y privilegios y compuso una obra extensa al tiempo que destacaba como un violinista de mucho talento. Fue también protegido por el cardenal Ottoboni, gran mecenas de las artes. Su amplio catálogo contiene numerosas obras no religiosa, sobre todo sonatas y concerti grossi, lo que lo convierte en un compositor también atípico porque pudo hacer música al margen de los dos grandes contratistas de su tiempo: la Iglesia y la corona.

La obra que les propongo es La Follia, que parte de un tema muy antiguo y popular en la música europea, de origen seguramente español o al menos ibérico. Otros compositores célebres, como Scarlatti, Haendel, Vivaldi, Bach e incluso uno mucho más reciente como Rachmaninov, lo han utilizado. El tratamiento que de él hace Corelli es de una elegancia extrema. Aquí se lo dejo. Disfruten.

Un libro cada semana: ‘La presa’ de Irène Némirovsky

2016 mayo 2
por César Coca

La posteridad está haciendo justicia a una escritora que acumuló infortunios personales en vida, hasta el extremo de morir en Auschwitz sin haber cumplido los 40 años. Irène Némirovsky fue lanzada a la fama hace poco más de diez años, cuando sus descendientes descubrieron primero y publicaron después Suite francesa, su mejor obra, que estaba sin terminar.

En los años sucesivos han ido publicándose en castellano libros que no habían visto la luz hasta muy tardíamente en su francés original o, como es el caso, sí fueron editados en su momento pero no habían sido traducidos. La presa llegó a las librerías en 1938 y narra la historia de un joven nacido en el seno de una familia acomodada venida a menos por la enfermedad del padre. Jean-Luc, que así se llama, quiere esquivar a toda costa la miseria a la que a corto plazo se siente condenado, y cuando conoce a una joven heredera de un imperio financiero se da cuenta de que ella es la vía para lograr su objetivo.
A partir de ahí, en una trayectoria que tiene no poco de stendhaliana, Jean-Luc guiará su actuación con el único principio de buscar un acomodo en lo más alto de la sociedad francesa, aunque eso signifique traicionar a los suyos y también a sí mismo. Se dará cuenta de ello cuando su carrera se frene de golpe y descubra que ya no tiene nada ni nadie a quien agarrarse.
Némirovsky escribe un texto que profundiza en costumbres, sentimientos y culpas con un lenguaje terso, de resonancias clásicas, sin estridencias. En sus libros, lo importante no es tanto lo que pasa, aunque sí suceden cosas, como la forma en la que lo cuenta. Y esa suele ser la piedra angular de la gran literatura.

(Publicado en elcorreo.com)

 

Ningún fin de semana sin música: ‘Danza macabra’ de Saint-Saëns

2016 abril 29
por César Coca

Camille Saint-Saëns es un compositor de gran celebridad en Francia y poco interpretado por aquí, si se exceptúa El carnaval de los animales, e incluso debería hablar más bien de fragmentos concretos de esa obra. Creo que solo los estudiantes de piano, y en menor medida los de violín, están familiarizados con su catálogo. En esta misma sección les he dejado el arranque del Concierto para piano Nº 2 en la versión de Joaquín Achúcarro, una pieza sin duda efectista pero que reconozco que a mí me gusta mucho.

Saint-Saëns es un músico de melodía fácil, conservador en sus propuestas pero buen constructor de arquitecturas orquestales. Y fue también un gran agitador cultural en su tiempo, además de maestro de un puñado de grandes compositores. Todos ellos son motivos suficientes para tratar de adentrarse en su obra y conocer al menos lo más importante. Les propongo para este fin de semana una de sus piezas más célebres: esta Danza macabra escrita a partir de un poema de Henri Cazalis. Pese al tema, van a disfrutar.

Un libro cada semana: ‘La muerte de Ulises’ de Petros Márkaris

2016 abril 25
por César Coca

Petros Márkaris es conocido entre nosotros sobre todo por la serie de novelas protagonizadas por el comisario Kostas Jaritos, que en las últimas entregas ha vivido en primera persona la terrible crisis económica, social y política que ha asolado Grecia. En este libro de relatos, Jaritos protagoniza solo dos cuentos –y de los menos relevantes del volumen, además– pero su presencia en la colección la hace más familiar al lector.

El tema central de la mayor parte de las historias de este libro es la xenofobia, que se plasma en el casi permanente conflicto entre griegos y turcos. Un asunto que Márkaris conoce muy bien porque él nació en Estambul, la ciudad a la que quiere retirarse el Ulises que protagoniza la historia que da título al volumen. La desconfianza hacia los turcos que viven en Grecia o los griegos que continúan en Estambul es el gran asunto de fondo de estos relatos: el terrible daño de unos nacionalismos absurdos que rompen la convivencia entre vecinos que no han tenido ningún problema para compartir calles, espacios, negocios y complicidades. Hasta que un día sucede algo –por ejemplo, que la casa de Ataturk en Salónica sufra el ataque de unos extremistas– y entonces los griegos de Estambul sufren las represalias a manos de esas personas que hasta apenas unas horas antes eran amistosos vecinos. Por supuesto, en Grecia sucede algo parecido respecto de los turcos.

Y donde no hay xenofobia está presente la envidia, el rencor absurdo hacia el que ha logrado triunfar por parte de quienes se ven marginados por ese éxito. Todo ello, humano, muy humano. Márkaris lo cuenta sin concesiones al maniqueísmo.

(Publicado en elcorreo.com)

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