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Ningún fin de semana sin música: ‘Una noche en el monte Pelado’ de Músorgski

2015 febrero 27
por César Coca

Músorgski es un compositor de enorme interés no demasiado apreciado por aquí. Pocas de sus obras son conocidas por los aficionados y menos aún se interpretan de forma regular. Formó parte del Grupo de los Cinco, que trató de crear una música genuinamente rusa, alejada de la influencia centroeuropea y más distante aún del barroco italiano y francés que había sido tan influyente en aquel país hasta comienzos del siglo XIX.

En todas sus obras, Músorgski apela al folclore ruso, pero lo hace de una manera muy distinta a la de Chaikovksi, transformando los temas hasta crear atmósferas muy especiales. Su música resulta áspera, violenta a veces, poco complaciente siempre. A su muerte (muy temprana, con solo 42 años recién cumplidos), dejó un catálogo no demasiado extenso y con un puñado de obras sin terminar o necesitadas de no pocos retoques. Este poema sinfónico que les propongo para el fin de semana fue revisado por Rimski-Korsakov. No fue la única partitura con la que trabajó.

Aquí tienen Una noche en el monte Pelado en la versión de Leonard Bernstein y la Orquesta Filarmónica de Nueva York. Disfruten.

Judith Jáuregui, en el teatro Campos de Bilbao

2015 febrero 25

Los colores suaves del impresionismo impregnarán la sala del teatro Campos, el próximo domingo a las siete de la tarde. Judith Jáuregui se subirá a esa hora al escenario para dar forma a un programa musical exquisito y repleto de luz que camina por la senda que va de un primer y aún esbozado impresionismo hasta desembocar en el nacionalismo.

La pianista donostiarra faltará este año a la cita del Musika-Música a la que había acostumbrado a los aficionados. La razón es simple: el tema en torno al que gira el festival en esta edición –el barroco de Haendel y Bach– no entra en su repertorio. A cambio, volverá a Bilbao con un programa que incluye obras de sus dos últimos discos, con el añadido de unas piezas de Antón García-Abril.
El programa está integrado por los Valses poéticos de Granados, Jeux d’eaux à la Villa d’Este de Liszt, Estampes de Debussy, Tres piezas alejandrinas de García-Abril, Scènes d’enfants de Mompou y cuatro piezas de la Suite Española de Albéniz (Granada, Sevilla, Asturias y Aragón).
Las obras elegidas para su recital en el Campos han acompañado a Jáuregui durante los dos últimos años, desde que publicó Para Alicia, un disco en homenaje a Alicia de Larrocha, que incluía algunas de las piezas que la gran pianista catalana llevó por todo el mundo. Hace unos meses lanzó Aura, un álbum que profundiza en la creación pianística de la segunda parte del siglo XIX y los primeros años del XX. Esta música llena de color y aroma, ingenua a veces, apasionada otras, difícil siempre, se ha convertido así en la especialidad de esta intérprete que forma parte de la mejor generación de pianistas que ha habido nunca en este país.

 

 

Un libro cada semana: ‘Cabaret Biarritz’ de José C. Vales

2015 febrero 23
por César Coca

Verano de 1925. Una dama inglesa muere ahogada en un día de mala mar, frente a la gran playa de Biarritz. Un pintor que trata de salvarla y un mozo de baños pierden la vida también en ese episodio. Pocos días después, una jovencita, que trabaja de recadera en una librería, aparece ahogada, colgando por un pie de una argolla del puerto. La feliz despreocupación de Biarritz, con sus aristócratas, potentados, artistas y buscavidas de toda condición, se quiebra por unos días. Sin embargo, la investigación se limita a concluir que no hubo nada que no fueran accidental en esa cadena de sucesos.

Doce años después, un escritor recibe el encargo de una novela que recoja todo lo ocurrido en la localidad vasco-francesa en ese verano inolvidable. El libro no llega a ser una realidad, pero se conservan las entrevistas que el escritor realizó a una treintena de personas que tuvieron algo que ver con lo sucedido.

 

La novela ganadora del Nadal 2015 es la sucesión de esas entrevistas. Cada persona cuenta lo que vio o creyó ver, lo que conoció de primera mano y cuanto oyó. Algunos mienten, otros se confundieron y no falta quien apela al olvido para no desvelar determinadas circunstancias. Pero entre todos esos testimonios van perfilando unos hechos bien distintos de los que dio por buena la investigación inicial.

 

Todo en esta novela es ficción. José C. Vales ha diseñado un interesante artilugio narrativo en el que se cita a especialistas en varias cuestiones (inexistentes), se aporta una bibliografía (más falsa que una moneda de tres euros) y hay un puñado de notas a pie de páginas de las que el lector que busque solo la peripecia investigadora puede prescindir, pero que haría bien en leer, porque son extraordinariamente divertidas.

 

Cabaret Biarritz se puede leer como un thriller, pero por encima de ello es una deliciosa crónica de costumbres. Pocas veces los hábitos de la aristocracia local, las fiestas y la estricta división social existente en la ciudad habrán sido tan bien dibujados como en esta novela. Además, cada personaje entrevistado habla con una voz diferente: coloquial hasta el exceso algunos criados, petulante algún profesor, beata alguna mujer retirada a un convento y con no pocas cosas que ocultar, burocrática si quien dice es un secretario judicial, y así hasta la treintena.

 

Más allá del tópico, este sí es un libro que permite dos lecturas bien diferentes: una de ellas dejará muy satisfecho a quien solo desea una intriga bien llevada y una ambientación excelente; la otra está dirigida a quien busca una complicidad mayor, una serie de guiños que relacionan la novela con otras muchas y que se permiten una sofisticada parodia.

 

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Recuerdos de la Alhambra’ de Tárrega

2015 febrero 20

Para este fin de semana les voy a proponer una obra del compositor que es el autor de la melodía más escuchada de la historia. ¿Qué cuál es esa melodía? Pues la conocida como el tono Nokia, que los móviles de esa marca, tan populares hasta no hace mucho, tenían por defecto. Esa melodía está contenida en cuatro compases del Gran Vals para guitarra de Francisco Tárrega y tiene ya más de un siglo de antigüedad.

La obra que he escogido no es esa, sino otra que aunque goza de gran popularidad no se acerca ni de lejos a la de los teléfonos. Se trata de Recuerdos de la Alhambra, que escribió tras un viaje a Granada. Tárrega era un gran virtuoso de la guitarra e hizo múltiples arreglos para ese instrumento de trabajos de los más grandes compositores del Romanticismo. Esta pieza fue compuesta en 1896. Se da la circunstancia de que siete años después Debussy escribió Estampes, una de cuyas partes se titula La soirée dans Grenade. Debussy no puso jamás sus pies en la ciudad y su única referencia fueron unas postales. Otro día hablaremos de Debussy. Les dejo con Tárrega y la guitarra. La versión es de Narciso Yepes. Disfruten.

 

 

Un homenaje musical a Adolfo Suárez

2015 febrero 19
por César Coca

De entre los posibles homenajes que se pueden hacer a personas ya fallecidas que han tenido un papel relevante en una sociedad, creo que los que están promovidos por el mundo de la cultura son de los más sinceros. En los actos de índole política hay siempre algo de exceso, de teatralización, que termina por hacer que parezca artificial.

Lo anterior viene a cuento de que el próximo lunes, en la localidad abulense de Cebreros, se celebrará un homenaje a Adolfo Suárez. El primer aniversario de su muerte se cumple el 23 de marzo, pero la fecha del 23 de febrero tiene mucho de simbólico. Ese día de 1981 –también era lunes, como este año–, el todavía presidente de Gobierno protagonizó uno de los episodios más dignos de la historia de la política española en décadas. Lo contó muy bien Javier Cercas en Anatomía de un instante, un libro que recomiendo a todo aquel que no lo haya leído.
Pues bien, para este lunes, el Museo de Adolfo Suárez y la Transición ha organizado un acto de homenaje que incluye el estreno de una obra para violonchelo que ha sido escrita por Ramón Paus y que se titula Audax. La partitura está dedicada a Suárez y al chelista Alberto Martos, que será el intérprete de la misma. Hay otros actos, entre ellos una exposición y una conferencia de Manuel Núñez Encabo, que era el diputado que acababa de votar la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo cuando Tejero y sus secuaces irrumpieron a tiros en el salón de plenos del Congreso.
La música como homenaje a una figura histórica. Una buena idea.

Un libro cada semana: ‘Terror y utopía. Moscú en 1937′ de Karl Schlögel

2015 febrero 16
por César Coca

Desde hace mucho tiempo es conocido lo que pasó en Alemania en el tiempo transcurrido entre 1933 y el inicio de la Segunda Guerra Mundial y en una amplia zona de Europa (la ocupada por las tropas de Hitler) desde esa fecha hasta mayo de 1945. Solo con la apertura de los archivos secretos soviéticos ha empezado a conocerse con detalle lo que sucedió en los mismos años en el país sobre el que tantos creyeron que había conseguido poner en marcha la utopía de la igualdad y la justicia social.

Lo habían denunciado los disidentes que lograron escapar y algunos escritores e intelectuales que pagaron con su vida o con la pérdida de libertad el delito de contar lo que vieron. A esos testimonios se están sumando ahora libros que aportan una cantidad de datos verdaderamente abrumadora sobre la vida en la URSS. Y hay un año marcado a fuego en la historia de ese país: 1937. Algunos datos que figuran en este libro estremecedor de Karl Schlögel resumen la magnitud de lo sucedido: en ese año maldito, fueron arrestadas casi dos millones de personas; de ellas, 700.000 fueron asesinadas y el resto, enviadas a campos de concentración y colonias de trabajo en los que las condiciones en las que hacían su tarea convertían al infierno en un lugar de reposo. En Kolymá, por ejemplo, era habitual trabajar en grandes obras en el exterior, durante inviernos que allí duran seis meses y en los que la temperatura oscila habitualemente entre -20 y -40 grados.

Schlögel cuenta lo que sucedió en Moscú en ese año. Para ello, retrocede a veces hasta la Revolución y cuenta episodios que van desde los delirantes planes de Stalin para transformar la ciudad –con gigantescas avenidas que exigían derribos masivos, incluida la catedral de San Basilio– hasta cómo se elaboró un plan sistemático de conversión en enemigos del pueblo y el Estado de muchos fieles militantes que nunca llegaron a entender por qué se les acusaba. Aún peor: por qué se les condenaba.

Cuenta el autor cómo la plaza Roja se llenaba de entusiasmados ciudadanos que iban a escuchar las condenas de personas que hasta poco antes habían ocupado cargos de gran relieve; cómo los artistas se procuraban el apoyo de funcionarios de alto nivel, pero tenían que estar atentos para distanciarse de ellos si caían en desgracia, no fueran a arrastrarlos consigo; cómo los comisarios políticos estaban infiltrados en todos los círculos de intelectuales y creadores para saber lo que hacían. Cuenta también cómo los registros de las viviendas de los grandes jefes, que se realizaban cuando eran acusados de traición, revelaban una enorme e inexplicable acumulación de bienes que se convertía en elemento probatorio.

Al terminar el libro, mil páginas en las que el lector no sale de su asombro, la pregunta que queda sin responder de una manera satisfactoria –probablemente porque nadie tiene la respuesta– es la de cómo fue posible un sistema en el que nadie estaba a salvo, ni siquiera los más altos jefes de los verdugos. Si el comunismo no fue posible se debe sin duda a quienes planificaron y ejecutaron cuanto pasó en 1937. Schlögel lo narra con detalle.

 

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Sueño de amor’ de Liszt

2015 febrero 13
por César Coca

Espero que me permitan hacer una concesión al calendario. Mañana es San Valentín y se va a hablar mucho de amor. En el suplemento cultural de EL CORREO, Territorios, hemos pedido a una decena de personalidades de la cultura vasca que elijan su poema de amor favorito, el más evocador, el que más les ha impresionado, el que les acompañó en alguna historia particular.

Para acompañar esa selección, o simplemente para disfrutar al margen de cualquier celebración, les propongo hoy el Sueño de amor de Liszt. En realidad, hay tres piezas, tres nocturnos, con ese nombre. Las tres forman parte de la misma serie, pero la que ha alcanzado una enorme celebridad es la Nº 3. Fueron compuestas en 1850, cuando el músico tenía 38 años y para entonces ya sabía bastante de amor. Como recordarán, Liszt fue un seductor, un hombre de atractivo avasallador, a quien seguían las mujeres, literalmente. Fue también algo así como el inventor del fenómeno de los fans, y se cuentan historias sobre ello que hacen palidecer lo que ahora sucede con los cantantes más célebres del mundo del pop-rock.

Les dejo este Sueño de amor tocado por otro seductor: Artur Rubinstein, un pianista maravilloso que disfrutó en grandes dosis de cuanto la vida le ofreció. Así da gusto. Disfruten. Del amor y de la música.

Un libro cada semana: ‘Crímenes que no olvidaré’ de Alicia Giménez Bartlett

2015 febrero 9
por César Coca

Nadie discutiría que el thriller necesita de un largo recorrido. La aparición de un cadáver, la irrupción de los policías en la escena, la investigación, los interrogatorios y el proceso entero hasta la resolución del caso parecen conducir a novelas de varios centenares de páginas en las que se cuenta todo con el detalle y la tensión que el género requiere.

Alicia Giménez Bartlett demuestra en este libro que no tiene por qué ser siempre así. Crímenes que no olvidaré es una recopilación de nueve relatos cortos (30-40 páginas en todos los casos), escritos casi todos en los últimos dos años, en los que los dos personajes centrales en su serie detectivesca se enfrentan a la investigación de casos bien diferentes. Todo está planteado y resuelto en tan pocas páginas, que da que pensar sobre las paginaciones muy voluminosas de tantas novelas que cuentan historias de menor complejidad.

Petra Delicado y Fermín Garzón son personajes con los que el lector está tan familiarizado que la autora puede permitirse dar algunas cosas por sabidas. Ambos aprovechan los casos para explicar su visión de la familia, el amor, la pasión, el acoso sexual, la juventud, la vejez, el matrimonio y el dinero. Hay en sus opiniones –y, por encima de todo, en la voz narrativa, la de la propia inspectora Delicado– un humor desinhibido y un punto surrealista, que sirve de contrapeso a la sordidez de muchos de los casos que tienen entre manos.

En esta serie de relatos, el lector encuentra a la inspectora Delicado investigando en un hospital el día de Navidad, adentrándose en el mundo confuso de las relaciones juveniles en un instituto, enfrentándose al terrible crimen de un tipo turbio achicharrado en una sauna… Historias que servirían para guiones de una serie de TV, del estilo de la que ya protagonizaron Delicado y Garzón hace quince años, poco después de que los personajes nacieran de la pluma de Alicia Giménez Bartlett.

El contrapunto es el más ingenuo y divertido de los cuentos, en el que la inspectora se va a un hotel de playa con los tres hijos de su marido. Todos juegan a policías en una trama leve, pero lo más interesante del relato es el tira y afloja de los muchachos con la esposa de su padre, una escena que es cada día más habitual en la España del siglo XXI. Y esa es otra virtud de los relatos de Giménez Bartlett: su ambientación en un espacio y un tiempo reconocibles, en los que cualquier lector encuentra su sitio sin dificultad.

 

(Publicado en elcorreo.com)

 

Ningún fin de semana sin música: Concierto para violín de Brahms

2015 febrero 6
por César Coca

Johannes Brahms compuso su Concierto para violín entre sus sinfonías Nos. 2 y 3 y poco antes del Concierto para piano y orquesta Nº 2. Es decir, en unos años en los que las obras maestras parecían salir de su cabeza de forma continua. Y, hay que decirlo, en medio de una de las más curiosas e incruentas batallas musicales de que se tiene noticia: la que protagonizaron wagnerianos y antiwagnerianos a propósito del rumbo que había de tomar su disciplina. Ni que decir tiene que Brahms estaba entre los segundos. Él se consideraba a su manera heredero de la tradición de Beethoven y aborrecía los excesos de  Wagner, que algunos seguidores como Bruckner trasladaban a las sinfonías. En la obra del hamburgués domina la contención, un lirismo sin aspavientos y un lenguaje que puede parecer seco a algunos pero que termina asombrando por su profundidad.

Este concierto es quizá menos espectacular que otros compuestos por esos años (estoy pensando en el de Chaikovski) pero es una obra que engancha en cuanto se escucha tres o cuatro veces. Fue estrenada por el gran violinista Joseph Joachim, quien hizo de consultor de Brahms durante la composición, dado que éste era un gran pianista pero en cambio no dominaba la técnica del violín.

Se la dejo en este fin de semana áspero en lo meteorológico. Les va a gustar.

La versión es de Hilary Hahn con Paavo Järvi al frente de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Fráncfurt.

Carta abierta a Pablo Iglesias

2015 febrero 4

Estimado profesor:

El encabezamiento de esta carta sitúa ya la misma. No me tomo la libertad de dirigirla al líder político de moda, sino al profesor universitario. Lo hago con la confianza que me concede –espero que me la acepte– haberme licenciado en el mismo centro en el que usted obtuvo su título y donde ha impartido clase durante un tiempo.
Verá. El pasado sábado leí en La Vanguardia la entrevista que le hacía Enric Juliana. En un momento de la misma, preguntado por la escena de Doctor Zhivago en la que el comisario Strélnikov asegura que en Rusia «ya no hay vida privada», usted asegura que no ha leído la novela pero sí ha visto la película. Y dice: «Sí. Recuerdo esa escena. Es un buen ejemplo del enfoque anticomunista norteamericano. ¡La pérdida de la vida privada! Una película clave para entender el combate cultural de la Guerra Fría, que los norteamericanos ganaron porque construían mejores historias».
De su respuesta deduzco que no cree usted que en los años en los que está ambientada la novela de Pasternak la vida privada fuera abolida. Es decir, que todo fue un invento de la contrapropaganda estadounidense. Y eso me preocupa viniendo de quien ha ejercido de profesor de Ciencias Políticas, porque revela que sus lecturas sobre el tema son más bien escasas. O que no se ha creído nada de lo que ha leído.
Sólo le recordaré, porque espero que ya nadie lo ponga en duda (el decreto La Patria comunista está en peligro debería ser lectura obligatoria) que a comienzos de los años veinte el Gobierno soviético había terminado con todos los periódicos cuya línea no fuera de una ortodoxia comunista absoluta. Es cierto que la creación artística gozó de una notable libertad durante esa década (y así lo contaron muchos intelectuales occidentales que viajaron a la URSS). En realidad, fue así hasta que el aparato del partido forzó la salida de Lunacharski como comisario responsable de Educación. A partir de ese momento, el último reducto que escapaba al control del Estado cayó y ya nada volvió a ser igual. Le recomiendo la lectura de las actas del Primer Congreso de Escritores Soviéticos para que vea cómo ni la vida privada, ni la creación, ni siquiera los sentimientos eran ya algo que perteneciera al ámbito personal. Tanto que Isaak Bábel fue víctima de las purgas llevadas a cabo por el comisario del pueblo Yezhov porque la esposa de este había tenido una relación amorosa con el escritor. Dígame si existía vida privada en Rusia…
En la primera de las grandes purgas estalinistas fueron detenidos unos 2.000 escritores. Se registraron sus casas, los agentes policiales –con frecuencia, verdaderos semianalfabetos– se permitieron interpretar de la manera ‘más conveniente’ los documentos absolutamente privados que allí encontraron y cualquier cosa, una amistad, una vieja relación amorosa, hasta una nota de afecto, era utilizada en contra de quienes el régimen había decidido suprimir. Si un cargo importante era acusado, su pareja iba después. Daba igual que no hubiese hecho nada. Incluso altos dirigentes cayeron en desgracia tras la detención de sus maridos o mujeres.
No ha leído el libro de Pasternak, confiesa en la entrevista. Una pena. Supongo que sabrá que cuando la Academia Sueca le concedió el Nobel declinó ir a recogerlo porque había recibido un ‘recado’ de las más altas instancias de la URSS: si lo hacía, no podría regresar y no vería más a su familia. Otra prueba de cómo se respetaba la vida privada en aquel país.
Si no ha leído Doctor Zhivago, quizá tampoco conozca Vida y destino de Vasili Grossman ni Archipiélago Gulag de Alexander Solzhenitsyn. No sé por qué, pero a muchos politólogos la literatura les parece un asunto menor. Así que me voy a permitir recomendarle algunas lecturas para evitar que repita usted opiniones tan indocumentadas como la que vertía en la entrevista con mi colega Enric Juliana. Podrían ser decenas de libros, pero haré como con la bibliografía académica y me limitaré a títulos nuevos y fundamentales.
YAMPOLSKI, B.;y KONSTANTINOVSKI, I. ‘Asistencia obligada’. Ed. del Subsuelo. Le servirá para saber cómo eran las asambleas de la Unión de Escritores. Hay muchos episodios de vida privada que supongo que le interesarán.
SNYDER, Timothy. ‘Tierra de sangre. Europa entre Hitler y Stalin’. Ed. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Le permitirá establecer algunos paralelismos interesantes.
BERLIN, Isaiah. ‘La mentalidad soviética. La cultura bajo el comunismo’. Ed. Galaxia Gutenberg /Cícrulo de Lectores. Contiene una conversación entre el autor y Anna Ajmátova que resulta definitiva para entender lo que sucedía.
SHENTALINSI, V. ‘Esclavos de la libertad. Los archivos literarios del KGB’. Ed. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. No creo que encuentre un texto tan documentado como este sobre lo que sucedió con escritores y artistas.
SCHLÖGEL, Karl. ‘Moscú en 1937. Terror y utopía’. Ed. Acantilado. Le aseguro que la lectura de este libro, recién publicado, le cambiará su modo de ver las cosas.

Por si acaso anda mal de tiempo, ahora que se acercan las elecciones, le adjunto también algunos enlaces con textos mucho más breves, que en general resumen esos libros.

http://revista-utopia.blogspot.com.es/2012/02/en-doce-anos-hitler-y-stalin-mataron-14.html

http://www.elnortedecastilla.es/v/20100207/vida/americanos-moscu-20100207.html

http://www.ideal.es/jaen/20071209/sociedad/vitali-shentalisnki-periodista-escritor-20071209.html

http://www.elcorreo.com/vizcaya/20130909/mas-actualidad/mundo/carcel-poetas-201309042043.html

 
Tenía entendido que en la esencia de alguien que se considera de izquierdas están la crítica y la autocrítica. No reconocer los terribles errores cometidos por los gobiernos soviéticos en materia de libertades y derechos, sobre todo en la época de Stalin, no es precisamente un ejemplo de pensamiento crítico. Al fin y al cabo, fue Stalin quien se cargó la utopía. Un politólogo debe saberlo.
Soy consciente de que está usted sometido a un análisis tan riguroso que muy pocos lo pasarían inmaculados. Al fin y al cabo, quien está tan expuesto y habla de tantos temas corre riesgos mayores de equivocarse. Imagino que es lo que le ha sucedido. Pero los líderes importantes, y qué duda cabe que usted lo es, deberían ser cuidadosos con algunos temas.
Espero que me perdone la osadía.
Reciba un atento saludo.

elcorreo.com

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