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Un libro cada semana: ‘Sueño y azar’ de Fernando García Pañeda

2015 junio 30
por César Coca

Fernando García Pañeda ha ganado el premio Alhóndiga de Narrativa Breve con esta nouvelle que es en su punto de partida deudora de un par de artículos de Arturo Pérez-Reverte. El escritor bilbaíno lo reconoce en la primera página: el autor de Hombres buenos habló hace un tiempo de dos niños diferentes al resto, atenta lectora ella, dueño de una extraña dignidad él, de los que decía que ojalá se encontraran un día. Eso es lo que hace exactamente García Pañeda: imagina que se ven fugazmente en el patio del colegio y luego los vuelve a reunir años años más tarde.

En ese momento, ella es una violonchelista que trata de conseguir plaza en una orquesta de nueva creación y él está al frente del departamento de la Administración encargado de la gestión del grupo. A partir de ahí se va tejiendo una red de encuentros y complicidades entre ambos, que descubren lo que tienen en común y lo que la vida ha construido a su alrededor.

Escribe García Pañeda lo que podría denominarse un contrapunto: la escena de la prueba que la chica debe realizar dentro del proceso de selección la cuenta dos veces, cada una de ellas centrada en lo que piensa cada personaje, y repite luego con los posteriores encuentros. Teje así un relato musical que tiene su propia banda sonora en las obras que la muchacha toca y en los gustos musicales del gestor, con una referencia muy concreta a un concierto de Vivaldi.

Sueño y azar (el título parece de una obra de Javier Marías) es un relato breve lleno de sutileza. Pasan muy pocas cosas, porque se trata de sueños y azares, de encuentros fugaces e imágenes apenas grabadas en el recuerdo. Un libro encantador que bien merece una lectura mientras se escuchan las piezas de las que se habla en el texto.

 

(Publicado en elcorreo.com)

 

 

Ningún fin de semana sin música: Sinfonía Nº 4 de Chaikovski

2015 junio 26

El pasado sábado, el director alavés Juanjo Mena obtuvo un gran éxito con la interpretación del ciclo completo de las sinfonías de Chaikovski, a cargo de tres orquestas distintas: Jonde, ONE y RTVE. A lo largo de todo el día, en el Auditorio Nacional se interpretaron piezas del compositor ruso, en el 175 aniversario de su nacimiento, y de algunos de sus coetáneos.

Chaikovski es siempre un valor seguro en cuanto al agradecimiento del público. Sus largas y hermosas melodías, su magnifica orquestación, la capacidad de evocación de su música, gustan a un público que busca emocionarse y sentir, más allá de una intelectualización que queda para los ensayos y algunos estudiosos diletantes. A Adorno,por ejemplo, Chaikovski no le gustaba nada. Se lo comenté una vez a Eugenio Trías, filósofo y gran melómano, autor de dos libros imprescindibles sobre música, y mostró su perplejidad ante las críticas de Adorno. En un plano más personal, me contó que, durante un duro tratamiento médico que había recibido, unos pocos compositores le salvaron la vida. Uno de ellos era el ruso.

Les dejo con el arranque de la particular Sinfonía del Destino de Chaikovski, la número 4. La interpretación es de la Sinfónica de Chicago con Barenboim a la batuta. Disfruten de la música y de esos increíbles metales.

Un libro cada semana: ‘La extraña’ de Sándor Márai

2015 junio 22

Sándor Márai fue descubierto por los lectores en castellano hace unos quince años. Aunque gozaba de un gran prestigio en Hungría hasta la Segunda Guerra Mundial, sus críticas al comunismo le valieron el exilio y el silencio en su país, lo que derivó en un progresivo olvido. Poco después de su muerte –se suicidó en su residencia de EE UU apenas unos meses antes de la caída del Muro–, comenzó la recuperación de su obra y hoy es ya uno de esos autores llamados de culto.

Salamandra ha comenzado a reeditarlo en un formato parecido al de bolsillo (y con bellas portadas) y eso permite recuperar un puñado de títulos, entre ellos La extraña. El argumento del libro es simple: un profesor de Estudios Orientales en París, de origen judío –no se dice en ningún momento, pero su apellido, Askenasi, deja poco lugar a dudas–, se instala en un hotel de Dubrovnik. Llega tras haber roto con la mujer por la que dejó a su esposa, con la que llevaba veinte años de relación sin altibajos. A través de varios flashbacks, el narrador explica cómo era la vida con su esposa, cómo conoció a su amante, una profesional del mundo del espectáculo, y la ruptura con esta última.

La estancia de Askenasi en el hotel es la coartada para que Márai dibuje un retrato de una decadente clase media europea con débiles valores, cuya inacción propició la llegada al poder del fascismo. En el establecimiento sucede algo que el lector conocerá solo al final del libro, pero mientras tanto el escritor húngaro abre en canal la sociedad de su tiempo y la pone ante el lector. Lo hace con un estilo lento y reflexivo, heredero de la mejor tradición literaria centroeuropea. No es difícil encontrar en estas páginas ecos de Mann, Musil e incluso –más en lo formal que en el contenido– Kafka. Sándor Márai es ya un clásico.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: Fantasía D. 940 de Schubert

2015 junio 19
por César Coca

Medio año antes de su muerte, Franz Schubert terminó una Fantasía para piano a cuatro manos que, aunque pudo estrenar dos meses más tarde, no llegaría a ver editada. Tras su desaparición, algunos de sus amigos promovieron la publicación de un puñado de partituras que aún no habían visto la luz, y una de ellas, editada por el célebre Diabelli, fue esta.

Esta obra ha terminado por convertirse en una de las más célebres del amplio catálogo que dejó para el teclado. Se trata de una pieza no tan libre en su estructura como podría pensarse al ver su título de Fantasía. Toda ella está impregnada de un poderoso romanticismo que influyó en gran medida en Liszt y otros compositores de las décadas posteriores.

Conocí esta obra en la grabación en vivo de Sviatoslav Richter y Benjamin Britten, realizada durante el festival de Aldeburgh. Aún tengo el disco, con su sonido opaco y más de un ruido de fondo. Es una joya, pero me parece un error anclarnos en las grandes grabaciones del pasado porque los intérpretes de hoy tienen sus propias lecturas de estas piezas y debemos conocerlas. En la música, como en todo lo demás, el tópico de que cualquier tiempo pasado fue mejor resulta falso muchas veces. Casi siempre, en realidad. Disfruten de esta versión moderna de una pieza que tiene ya casi dos siglos. Al piano, Imogen Cooper y Paul Lewis.

Mil números de Territorios

2015 junio 17

No hay un mundo más gozoso que el que se halla tras la palabra cultura. Por eso, los suplementos dedicados a ella en los diarios son remansos de paz, lugares donde refugiarse en un mundo de ideas y belleza, de talento y originalidad. Uno de esos refugios se llama Territorios y este sábado alcanzará su número 1.000.

Eso son mil semanas tratando la actualidad cultural desde todos los puntos de vista y mediante todos los géneros, siempre con el criterio de acercarla a un público amplio. Sin elitismos pero sin caer en la banalización. Eso mismo haremos en el número especial del sábado: un repaso a lo sucedido en los distintos ámbitos artísticos en estos casi veinte años y un análisis de por dónde irán en los próximos.
En estos días de celebración, que se ha visto ampliada por la concesión del premio Nacional al Fomento de la Lectura, del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, he echado unas cuantas veces la vista atrás. A los meses en los que se preparaba el suplemento y a quienes han trabajado en él en todos estos años. Muchas personas, periodistas o no, lo han convertido en lo que hoy es. Hay dos que merecen una referencia especial porque su trabajo ha sido crucial para Territorios: Carmen Gutiérrez, que lo puso en marcha, creó el primer equipo de colaboradores y le dio la continuidad necesaria; y Nieves Fontova, que manejó la maquinaria con sensibilidad, imaginación y mano izquierda durante quince años. Ambas representan a todos los que nos han traído hasta aquí. Mi agradecimiento a Carmen y Nieves –y con ellas a todos los demás– no tiene fin.
Disfruten del número 1.000. Y de la cultura. La vida con libros, música, arte, cine y ciencia es mucho mejor.

 

Ningún fin de semana sin música: ‘La flauta mágica’ de Mozart

2015 junio 12
por César Coca

Un intérprete, no recuerdo cuál, me dijo una vez en una entrevista que Bach, Beethoven, Mozart y unos pocos compositores más son como el pan. Y otros (se refería aquí a Rachmaninov) son como el chocolate. El chocolate, añadió, tiene un sabor profundo y maravilloso, pero no podemos alimentarnos solo a base de cacao: nos hartaríamos y además sería malo para nuestra salud. En cambio, explicaba, podemos comer pan en todo momento sin correr el riesgo de padecer enfermedad alguna ni cansarnos.

Así que vamos hoy con una dosis de pan. Pan de primerísima calidad, hay que añadir. Se trata del aria más célebre de La flauta mágica: la de la Reina de la Noche. Esta ópera se estrenó en Viena, en un teatro popular, apenas dos meses antes de la muerte de Mozart. En aquel momento su salud flaqueaba y a ratos iba componiendo el célebre Réquiem. Los expertos siguen discutiendo sobre la simbología y los mensajes masónicos de esta ópera de argumento incomprensible (no pierdan el tiempo tratando de saber lo que sucede en cada escena, disfruten con la maravillosa música) con la que, al parecer, trataban de ayudarse económicamente un compositor arruinado y un empresario teatral, Schikaneder, al borde de la quiebra.

Les dejo la versión de Lucia Popp, por la que siento una debilidad especial. Otto Klemperer dirige la Philharmonia Orchestra. Se lo advierto: sobredosis de belleza.

Un libro cada semana: ‘Irène’ de Pierre Lemaitre

2015 junio 11
por César Coca

Pierre Lemaitre está inundando el mercado editorial español. En poco más de un año se ha publicado la novela con la que ganó el Goncourt (la excelente Nos vemos allá arriba), y tres de sus trabajos del género policial. El último es esta Irène, de cuya aparición en francés ha pasado ya una década larga. El resumen del argumento es sencillo. El comandante Verhoeven es un policía peculiar: por una crisis de salud de su madre, tuvo problemas de crecimiento y eso le obliga a moverse en un coche especialmente adaptado para alguien que no llega al metro y medio de estatura. Su carrera en la Policía ha sido brillante y está casado con Irène, una mujer maravillosa en todos los sentidos, que está embarazada de ocho meses.

Un día, Verhoeven recibe el aviso para ir a una casa donde se ha cometido un crimen doble de una violencia inusitada y al tiempo cargado de simbolismo. Poco después, un librero le llama para ponerle sobre la pista de que ese asesinato parece reproducir en la vida real un episodio de una novela de género. Verhoeven descubrirá que no es el único caso y deberá enfrentarse a una mente brillante que conoce la literatura negra y es un verdadero artista de la puesta en escena de sus asesinatos.

Por Irène van pasando los clásicos del género (también los autores de hoy, como Bret Easton Ellis, a quien rinde un gran homenaje), sirviendo de alguna manera de eje por el que la novela discurre. Y lo hace también mediante un estilo rápido, incluso nervioso a veces, que no se detiene en nada que no sea estrictamente necesario. El ritmo va creciendo hasta llegar a un final vertiginoso. Qué final. Probablemente, desde El asesinato de Roger Ackroyd, el clásico de Agatha Christie (también citado en el texto), no haya habido un giro igual en la trama. Quién dijo que ya no había posibilidad de grandes sorpresas en un género tan transitado.

 

(Publicado en elcorreo.com)

 

Territorios, premio Nacional al Fomento de la Lectura

2015 junio 9
por César Coca

Territorios de la Cultura, el suplemento que EL CORREO publica de forma semanal desde hace casi veinte años, ha sido galardonado hoy con el premio Nacional al Fomento de la Lectura 2015. El galardón, que otorga el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, está compartido con la Fundación Alonso Quijano.

El jurado ha estado presidido por Teresa Lizaranzu, directora general de Políticas e Industrial Culturales, y Mónica Fernández, subdirectora de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, ha ejercido de vicepresidenta. El acta del jurado explica que Territorios ha sido galardonado «por ser un referente nacional del periodismo cultural, a punto de cumplir mil números». Destaca, dice también, por la voluntad de difundir la cultura de una manera sencilla, «que no superficial, conscientes de que el pensamiento que la soporta se encuentra en los libros». El jurado añade una última referencia a «los excelentes monográficos» y a algunos artículos, y cita expresamente a varios colaboradores.
He estado unido desde siempre a este suplemento, he escrito en él desde los primeros tiempos y desde hace ya una década soy formalmente el responsable del mismo. Pero Territorios no sería lo que es sin los numerosos colaboradores que ponen en cada número conocimiento y profesionalidad. Por eso, quiero agradecer con estas líneas al jurado y al Ministerio el premio que nos han concedido. Pero no puedo olvidarme de todos los que lo han hecho posible, y eso incluye a los autores de textos escritos e imágenes y a los documentalistas que siempre nos ayudan en la búsqueda de materiales. Y es de justicia una referencia muy especial a todos los compañeros de Diseño, que hacen –y aquí no voy a pecar de falsa modestia– el suplemento visualmente más atractivo de la prensa al sur de los Pirineos. Gracias a todos. Y a quienes nos leen cada sábado. El día 20 cumpliremos 1.000 números  y estamos preparando un suplemento especial. Espero que todos ustedes estén por aquí. Y así hasta el número 2.000. Por lo menos.

Un libro cada semana: ‘El secreto de Vesalio’ de Jordi Llobregat

2015 junio 8

El nombre de Jordi Llobregat seguramente no dice nada a los lectores. Solo los muy aficionados a la novela negra quizá caigan en que es el director del festival Valencia Negra, dedicado justamente a ese género. El secreto de Vesalio es su primera novela y tiene todos los ingredientes para resultar un best seller, aunque sabido es que los designios de los lectores son casi tan inescrutables como los divinos.

Llobregat busca un escenario muy atractivo y un tiempo cargado de significados. La ciudad es Barcelona –de lejos, la capital peninsular que más juego literario lleva dando desde hace tres décadas– y el momento es justo en los días inmediatamente anteriores a la apertura de la Exposición Universal de 1888.

En esa ciudad que vive una actividad febril, preparándose para mostrar los prodigios de la tecnología y recibir a gobernantes y testas coronadas, aparecen los cadáveres mutilados de algunas mujeres jóvenes y eso hace que se reavive una vieja leyenda sobre un monstruo asesino que ya estaba casi olvidada.

Ese es el momento en que irrumpe en escena un joven profesor de Oxford, que regresa a su ciudad natal para asistir al funeral de su padre. El protagonista cumple los requisitos del héroe moderno: carga con la culpa de un drama familiar en el que murieron su prometida y su hermano, se ha alejado de su padre, es inteligente pero frágil y se ve arrastrado por las circunstancias a una investigación en la que estará acompañado por un periodista de sucesos en horas bajas y un brillante aunque problemático estudiante de Medicina. A su alrededor estarán también un antiguo amor, un policía corrupto, un empresario más corrupto aún, una prostituta con buen corazón y varios delincuentes de distinto tipo, además de unos misteriosos habitantes de las cloacas de la ciudad condal.

En el centro de todo, una fantasía científica, con Andrés Vesalio, el autor de un libro clásico de Anatomía, De humani corporis fabrica (Sobre la estructura del cuerpo humano), como gran protagonista. La búsqueda de ese libro termina por ser el motor de un relato que navega entre el thriller, el costumbrismo y el relato de aventuras. Quienes disfrutaron con La sombra del viento lo harán también con El secreto de Vesalio.

 

(Publicado en elcorreo.com)

 

 

Ningún fin de semana sin música: Sinfonía Nº 4 ‘Inextinguible’ de Nielsen

2015 junio 5
por César Coca

El próximo martes se cumplirán 150 años del nacimiento del compositor danés Carl Nielsen. No es precisamente un autor muy interpretado por aquí. Tan solo de vez en cuando los programas de las orquestas incluyen algunas de sus sinfonías. Algunas o por mejor decir, alguna, porque casi siempre es esta Nº 4 conocida como Inextinguible.

Nielsen nació en el seno de una familia con aficiones musicales, pero recursos escasos. Siendo aún niño, aportaba ingresos al hogar familiar trabajando como cuidador de gansos y más tarde entró en una banda militar. Estudió en el Conservatorio de Copenhague gracias a una beca y encontró su primer empleo musical como violinista en la orquesta que amenizaba las tardes en el café de los jardines de Tívoli, ese parque de atracciones maravillosamente pasado de moda (ahora).

Esta Sinfonía Nº 4 la escribió entre 1914 y 1916; es decir, justo ahora hace un siglo. Como sucedió con las otras cinco que compuso, apenas mereció atención alguna de los aficionados hasta los años cincuenta, cuando su autor llevaba ya dos décadas muerto. Ese olvido era muy injusto porque la música de Nielsen merece mucha más atención, pero no ha sido el único compositor al que ha sucedido algo así. Les dejo la versión de esta obra a cargo de la Filarmónica de la BBC dirigida por Juanjo Mena en los Proms de 2013. Disfruten.

elcorreo.com

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