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La quiniela del Nobel de Literatura 2014

2014 octubre 1
por César Coca

Aunque en el momento de escribir estas líneas aún no se ha anunciado oficialmente, lo más probable es que el Nobel de Literatura, el premio más esperado y prestigioso de las Letras –pese a todos los errores cometidos por la Academia sueca desde 1901– se anuncie el próximo día 9.

Como todos los años, las apuestas apuntan nombres que suenan desde hace mucho tiempo junto a otros que pueden sorprender o que parecen opciones exóticas que de vez en cuando la Academia acepta con agrado. En el momento de escribir estas líneas, los favoritos de las apuestas son, por este orden: Ngugi Wa Thiong’o, Haruki Murakami, Assia Djebar, Svetlana Alexievich, Joyce Carol Oates, Jon Fosse, Adonis, Milan Kundera, Philip Roth y Peter Handke. El único autor en español que aparece, en un puesto discreto, es Javier Marías.
¿Por dónde pueden ir los tiros? Ateniéndonos a la trayectoria de la Academia en los últimos veinte años, lo más probable es que sea un varón que no escriba en inglés. El año pasado lo ganó Alice Munro y en el palmarés de una entidad con frecuencia acusada de machismo no aparecen dos mujeres ganadoras en años consecutivos. Lo mismo ha sucedido con el idioma de escritura: desde hace veinte años, no se ha dado el caso de que la Academia premie a la misma lengua dos veces seguidas.

Así las cosas, la opción de Thiong’o puede ser buena, pero también recordaré que en los últimos años quien figuraba en cabeza en las apuestas no ha ganado. Por eso, si la Academia se decide por galardonar a un autor occidental, creo que tienen más posibilidades Milan Kundera (no se ha galardonado a un autor en checo desde 1984, aunque él escribe también en francés), Umberto Eco (el último italiano fue Dario Fo, en 1997) y Cees Noteboom (el Nobel nunca ha ido a su país ni su lengua). Los tres superan los 80 años.
Si el premio va para un autor en otra lengua, Murakami tiene serias posibilidades (hace veinte años del Nobel de Oe). Como también las tienen Adonis (escribe en árabe, el único premio fue el de Mahfouz en 1988) y Amos Oz (el único autor en hebreo galardonado fue Agnon en 1966). Solo Adonis supera los 80 años.
¿Quién es su favorito?

Un libro cada semana: ‘Así empieza lo malo’ de Javier Marías

2014 septiembre 29
por César Coca

Años ochenta. Juan de Vere trabaja como secretario para un cineasta llamado Eduardo Muriel, quien le hace el encargo de averiguar cuanto sepa sobre algunos episodios infames del pasado de un doctor que es un íntimo amigo suyo. Ese es el arranque de la nueva novela de Javier Marías, titulada de nuevo con una cita de Shakespeare.

Así empieza lo malo se articula en torno a dos tramas que confluyen: la investigación que el protagonista-narrador va a realizar en el pasado del doctor, y el matrimonio insano, desgarrado y por supuesto infeliz entre Muriel y Beatriz Noguera. Todo ello será observado con la mirada de un narrador que en el momento de la acción tenía poco más de veinte años pero que lo cuenta mucho más tarde, desde un tiempo cercano al actual. De ahí el filtro al que es sometida la narración, acompañada como siempre en su caso por consideraciones de índole moral.

Javier Marías es el autor de prosa más reconocible de la literatura española actual. No hay que leer más que una página de cualquiera de sus libros, incluso un párrafo, y un lector mínimamente curtido identifica sus frases de largos períodos y el estilo reflexivo marca de la casa. En la literatura de Javier Marías importa sobre todo el pensamiento que fluye de la cabeza del narrador, mucho más que la acción. En realidad, es como si esta fuera la disculpa para esa disección del ser humano, con sus miserias y sus grandezas (menos de las segundas que de las primeras) que siempre plantea.

No faltan en esta novela –subyugante a medida que se avanza en sus páginas– los guiños: el profesor Francisco Rico, amigo del autor en la realidad, que aparece de nuevo y que es víctima de las bromas del narrador una vez más; las referencias a los represaliados de la postguerra por causa de denuncias más o menos anónimas, que tanto espacio ocuparon en Tu rostro mañana y libros anteriores; el trabajo de director a destajo de su tío Jesús (Jess) Franco; y, por supuesto, ese tratamiento de «joven De Vere» que algunos dan al protagonista. Imposible no recordar que, hasta no hace tanto tiempo, el propio escritor era conocido en ciertos ambientes como el «joven Marías», para distinguirlo de su padre, el filósofo Julián Marías. Hay también algo nuevo, que puede llamar la atención a sus lectores más fieles: el manejo de un vocabulario grueso relacionado con una escena de sexo explícito, algo no muy frecuente en sus páginas hasta ahora.

Cuando publicó Los enamoramientos, algún crítico dijo que Marías rebajaba algo el grado de complejidad de su literatura tras la densidad de los tres volúmenes de Tu rostro mañana. Puede ser. En Así empieza lo malo, hay más trama novelesca en el sentido clásico que en la trilogía y al tiempo más reflexión que en Los enamoramientos, que tampoco era escasa. Por cierto: a un par de semanas de la concesión del Nobel de Literatura, Marías es el autor en lengua española mejor situado en las apuestas.

 

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: Sinfonía Nº 7 de Bruckner

2014 septiembre 26
por César Coca

La vida musical centroeuropea debió de ser muy animada en la segunda parte del siglo XIX, con dos bandos claramente diferenciados (wagnerianos y antiwagnerianos) debatiendo con argumentos y sobre todo con obras. El catálogo de piezas maestras estrenadas entre 1860 y 1890 es enorme. Es el final de la época dorada del Romanticismo, que empieza a dar signos de hipertrofia y agotamiento.

En el bando de los wagnerianos destaca un músico discreto,  de existencia gris y aburrida (algunos biógrafos sostienen que se mantuvo célibe hasta el fin de sus días), que se ganaba la vida como organista en la iglesia de San Carlos de Viena. Su nombre es Anton Bruckner y ha pasado a la historia como uno de los más grandes sinfonistas de todos los tiempos. También como un compositor inseguro, que corregía una y otra vez las partituras, incluso después de publicadas, influido por críticos, amigos y colegas. Las revisaba sin cesar, y no siempre el resultado final es mejor que el original, hay que añadir.

Bruckner es un compositor de larguísimos desarrollos, autor de una música concentrada, meditativa, que requiere de un esfuerzo del oyente porque tiene que estar atento para captar toda su complejidad. No es un  músico que tenga demasiados adeptos en los países del sur de Europa. Su obra más conocida y la de más éxito desde su estreno es esta Sinfonía Nº 7. Una partitura muy extensa (según las versiones, supera con amplitud los 70 minutos), en la que destaca un segundo movimiento lento de enorme belleza.

La sinfonía fue concluida en 1883. Les hablaré de ese mismo año la semana próxima, y ya les adelanto que me cambiaré de bando: me iré con los antiwagnerianos.

Disfruten de estos veintitantos minutos de belleza. Wilhelm Furtwängler dirige a la Filarmónica de Berlín en una grabación de 1942.

Miguel de Unamuno cumple 150 años

2014 septiembre 25
por César Coca

El próximo lunes se cumplirán 150 años del nacimiento en Bilbao de Miguel de Unamuno, el intelectual, pensador, filósofo, escritor y activista en general más relevante que ha dado el País Vasco. Como saben, fue candidato al Nobel (de los de verdad, no de esos de los que se dicen que aspiran al premio pero nadie ha podido demostrar que su candidatura haya estado sobre la mesa de la Academia sueca) y su legado es enorme: al margen de su actividad pública fuera del mundo intelectual, dejó un catálogo amplísimo de novelas, ensayos, poemarios, obras teatrales, conferencias, relatos breves… Ningún género le fue ajeno y pocos personajes, seguramente ninguno, hubo en su tiempo con tanta capacidad para agitar conciencias y provocar y con tanta capacidad de convocatoria. Unamuno es, con todas sus contradicciones, con sus ideas que a veces nos suenan extrañas o poco correctas políticamente pero que son fruto de su tiempo, una figura imprescindible, que hay que leer y releer de continuo. Además, así se descubre que no pocas frases que se le atribuyen no fueron dichas así exactamente, o que fuera de contexto significan algo bien diferente de lo que quiso decir.

Este sábado, Territorios, el suplemento cultural de EL CORREO, publicará un número monográfico de 20 páginas dedicado a la vida, la obra, las polémicas y hasta las ciudades de Unamuno. Un puñado de especialistas en su figura escriben en este monográfico, que incluye también un relato de ficción en el que los personajes, como hiciera Augusto Pérez en Niebla, interpelan al autor. Un trabajo, estoy seguro, para leer con atención y guardar. No se lo pierdan.

Un libro cada semana: ‘El balcón en invierno’ de Luis Landero

2014 septiembre 22
por César Coca

Luis Landero es uno de los pocos autores españoles que consiguen que cada uno de sus libros sea recibido con grandes expectativas. Ha pasado ya un cuarto de siglo desde su deslumbrante debut con Juegos de la edad tardía y esta es la octava novela. La más autobiográfica, conviene adelantar, aunque algunos de los temas tratados, como su trabajo como guitarrista en espectáculos de flamenco ya había aparecido con anterioridad.

El balcón en invierno se detiene de manera muy especial en los años de formación del escritor: en el tiempo de la adolescencia y la primera juventud, cuando tras la muerte temprana de su padre estudió de manera intermitente, desempeñó varios oficios sin encontrar acomodo en ninguno y descubrió que la poesía y la escritura en general eran lo que más le atraía.

Por su libro desfilan padres, abuelos, tíos, primos y una larga lista de personajes reales, cada uno con su historia. En sus páginas está también un retrato de la vida en el campo y en la periferia de las grandes ciudades (Madrid, en este caso). Una manera de vivir que ya ha desaparecido y de la que apenas si queda un rastro en la memoria de una generación que se extingue.

Landero no oculta su nostalgia ni su lamento por no haber preguntado a padres y abuelos por historias que ya nunca recuperará. Hay en sus páginas un lenguaje terso y una narración directa que emociona por su sinceridad, por la falta de artificio con la que narra, aunque una y otra vez advierta de que su familia se divertía a cuenta de su manía de exagerar e inventar historias.

Un detalle significativo: la portada del libro muestra una fotografía en la que aparece el autor con su abuela. Una maravillosa narradora oral, según cuenta en el texto. Un homenaje a la persona que le enseñó los primeros trucos para captar la atención de los oyentes.

 

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Canción Nº 6′ de Mompou

2014 septiembre 19
por César Coca

Federico Mompou compuso su ciclo Canciones y Danzas a lo largo de más de cuarenta años. Se trata de una colección de piezas breves, casi todas para piano solo, que muestran a la perfección las características compositivas de su autor: melodías sencillas, desnudas, muy en su línea de hacer música con los menores recursos posibles.

Es probable que la pieza más célebre de la serie sea esta Canción Nº 6 (aunque, en general, se interpretan seguidas cada canción y danza, hasta el extremo de que en no pocos discos incluso forman un solo corte). Una música lánguida, con algunos elementos de folclore catalán y clara influencia de un impresionismo que conoció bien pero que en 1943, cuando escribió esta partitura, ya era historia.

Creo que fuera de Cataluña Mompou no es un compositor demasiado conocido. Y es una lástima. Su colección Música callada, otra serie de piezas breves, es espléndida (les recomiendo la grabación de Javier Perianes para Harmonia Mundi) y este ciclo de Canciones y Danzas, también. Les dejo con la Canción Nº 6 en la versión de un gigante: Arturo Benedetti Michelangeli, en una grabación en vivo del año 1957. Son solo 100 segundos, pero qué música. Van a disfrutar. Muchísimo.

El nuevo sello discográfico de la Orquesta y Coro Nacionales de España

2014 septiembre 17

La Orquesta y Coro Nacionales de España (OCNE) ha presentado esta mañana su nuevo sello discográfico. Se une así a una larga lista de formaciones sinfónicas, grupos de cámara y solistas que han optado por editarse sus propios discos. No es cuestión solo de formaciones digamos medias, sin acceso fácil a los grandes sellos. La London Symphony Orchestra lleva unos cuantos años lanzando al mercado grabaciones con su sello (LSO), sobre todo registros hechos en vivo. Alia Vox distribuye las grabaciones de Jordi Savall y sus distintos grupos. Peral ha nacido para distribuir grabaciones de Daniel Barenboim. Y Judith Jáuregui creó Berli Music para hacer la música que quiere. Son solo cuatro ejemplos muy diferentes, pero hay muchos más.

El nuevo sello de la OCNE publicará en primer lugar un registro en vivo de Carmina Burana de Carl Orff, con Rafael Frühbeck de Burgos en el podio. El concierto tuvo lugar el pasado diciembre y fue una de las últimas ocasiones que el fallecido director burgalés cogió la batuta en España. Hace unos días, la orquesta ha grabado piezas de música española, entre ellas las Noches de Falla, con Joaquín Achúcarro al piano y Juanjo Mena en el podio.
Disponer de un sello propio no es mala estrategia para las orquestas. De un tiempo a esta parte, los sellos tradicionales han creado dos tipos de artistas: a un lado, los que garantizan un razonable nivel de ventas que permita amortizar la inversión precisa para hacer un álbum. Son los Mutter, Wang, Pollini, Balsom, Lang Lang, Rattle, Dudamel, Mehta, Barenboim y unos cuantos más. Al otro, quienes no garantizan (o no siempre) que se cubran los gastos, y deben poner algo de su parte para publicar un disco: un patrocinio o la compra directa de un número de álbumes que ayude a llegar a la cifra objetivo. Muchos artistas se quejan de ello y por eso algunos se han lanzado a autoeditarse. Con resultados nada desdeñables, hay que añadir.
Lo importante es que la música se interprete y se difunda en las mejores condiciones artísticas y técnicas que sea posible. Si ésta es la fórmula, adelante. Bienvenido sea el nuevo sello.

Un libro cada semana: ‘A la sombra del árbol violeta’ de Sahar Delijani

2014 septiembre 15
por César Coca

A la sombra del árbol violeta es la primera novela de Sahar Delijani y con ella llamó poderosamente la atención en la Feria del Libro de Londres hace un par de años. El libro cuenta una historia que es, de alguna manera, la suya propia y la de algunos de sus parientes. Y eso sucede desde el primer capítulo, cuando una de las protagonistas del libro da a luz a una niña en la cárcel de Evin (Teherán), donde está presa por su militancia política. Esa niña es la propia autora, que compartió celda con su madre -y con un puñado de condenadas más- durante unos meses, hasta que fue entregada a sus abuelos.

Delijani tuvo suerte: sus padres fueron liberados antes de la gran purga de 1988 y algo después se fueron a vivir a EE UU. Ahora, la escritora iraní relata las historias que oyó contar a su familia y a algunos amigos y las completa con algunas escenas y personajes de ficción para completar un retrato muy revelador del rumbo tomado por la revolución. Y ese rumbo incluye la persecución por parte de los Guardianes de la Revolución de todos los laicos y de izquierdas que habían contribuido a derrocar al sha.

Hay en las páginas de este libro historias estremecedoras de celdas medievales y juicios farsa, de un fanatismo religioso extremo expuesto con claridad meridiana en una escena en la que un preso, en plena vista oral de su causa, va haciendo cómputo de los años que pueden caerle con cada acusación y deja de sumar cuando llega a la de ‘ateísmo’: solo por esa, pena de muerte. Y hay dolor: el de las madres a quienes arrebatan a sus hijos, y el de los hijos privados de sus padres; el de progenitores, hermanos y viudas que un día reciben la peor noticia que cabía esperar: la de que debían ir a la cárcel a recoger un paquete, porque ya sabían que su contenido eran los objetos personales de un ajusticiado; el de los jóvenes cuando descubren que se les ha ocultado la suerte de sus mayores para evitar que ellos mismos sean víctimas de la represión; el de los sueños alimentados entre las paredes del hogar que se desvanecen nada más salir a la calle.

Los personajes de Delijani aman, albergan miedos y son víctimas de los celos, porque la vida continúa. Pese al horror, a las traiciones y a los desvaríos, la vida sigue. De ahí el tono lírico de muchas páginas. Incluso en mitad de la guerra y la represión, cada año florecen los jacarandás, con sus flores de color violeta.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Fanfarria para el hombre corriente’ de Copland

2014 septiembre 12

Hay un puñado de obras asociadas a guerras. Desde la célebre Obertura 1812 de Chaikovski al Cuarteto para el fin del tiempo de Messiaen pasando por la Sinfonía Nº 7 Leningrado de Shostakovich, por citar algunos ejemplos. La obra que les propongo para este fin de semana es fruto de un encargo que un director de orquesta hoy semiolvidado llamado Eugene Goossens hizo a algunos compositores para arrancar la temporada de la formación que dirigía (la Sinfónica de Cincinnati) con fanfarrias en homenaje a los soldados aliados, allá por 1942. Aaron Copland firmó la más famosa de todas ellas, esta Fanfarria para el hombre corriente.

Solo un detalle para colocar al autor en su sitio: ser uno de los más grandes compositores del siglo XX en EE UU no le libró de ser citado por el Comité de Actividades Antiamericanas en los años cincuenta por haber apoyado la campaña del Partido Comunista dos décadas antes. El drama del hombre corriente (o no tanto, dado su talento), puesto en una lista negra.

Disfruten de esta fanfarria.

Un libro cada semana: ‘El bigote’ de Emmanuel Carrère

2014 septiembre 8
por César Coca

Tras el éxito de Limónov, aparecen en español algunos libros antiguos de Emmanuel Carrère. Uno de ellos es El bigote, escrito en poco más de un mes en lo que debió de ser un verdadero tour de force para el autor, por el tipo de texto de que se trata.

La premisa argumental de la novela es sencilla: el protagonista, un arquitecto de éxito residente en París, decide un día, casi como una broma, afeitarse el bigote. Los problemas comienzan cuando su mujer no reacciona, no muestra sorpresa alguna. Tampoco lo hacen algunos amigos, ni los colegas con los que comparte estudio. Cuando interroga, harto ya de lo que entiende como una broma pesada, a su mujer, esta le sorprende con la última respuesta que esperaba: él nunca ha llevado bigote. Aún peor, poco a poco, las pruebas de que alguna vez lo tuvo van desapareciendo. Y no se puede contar más para no desvelar la esencia de la trama.

El relato, apenas un poco más largo que una nouvelle, deriva por terrenos que sorprenden al lector, en una trama que se enmaraña al estilo kafkiano, y aquí no es gratuito el uso del adjetivo. Carrère se mueve a gusto en la frontera entre realidad y ficción, cordura y desvarío, conduciendo a su personaje y al lector a un verdadero infierno.

No es El bigote –de la que existe una versión cinematográfica dirigida por el propio autor– una novela perfecta. Probablemente con algunas páginas menos habría conseguido una mayor tensión narrativa. Pero sí es un texto desasosegante, que en su momento dejó muy claro que era obra de un autor con el que había que contar.

(Publicado en elcorreo.com)

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