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Un libro cada semana: ‘El novelista ingenuo y el sentimental’ de Orhan Pamuk

2017 enero 16
por César Coca

El número de críticos literarios y ensayistas que han escrito sobre la novela, sus formas, características, modelos, ingredientes, personajes e impacto en los lectores es enorme. No puede ser menos cuando hablamos del género que domina de manera aplastante el universo de la lectura desde comienzos del siglo XIX. Los hay didácticos y brillantes, agudos y densos, eruditos y con una gran capacidad analítica. Y luego están los novelistas que escriben sobre lo suyo, con una visión quizá no tan intelectualizada o no tan enciclopédica, pero con la aportación impagable de que cuentan cómo se enfrentan a sus propios problemas a la hora de crear.

El novelista ingenuo y el sentimental reúne las conferencias que el escritor turco Orhan Pamuk dictó en la Universidad de Harvard hace ya casi una década, poco después de conseguir el premio Nobel. Parafraseando a Schiller, el autor de El museo de la inocencia distingue entre novelistas espontáneos (los ingenuos) y novelistas reflexivos (los sentimentales), y al hilo de esa distinción habla de cómo se crea una trama argumental, cómo se definen los personajes y su entorno, qué papel juegan las descripciones de lugares y objetos, por qué algunas escenas tienen un valor crucial en el relato, etc. Pamuk habla de los problemas a los que se enfrentó en algunos de sus libros –y las elecciones que debió hacer– pero recurre con más frecuencia a un puñado de obras esenciales de la Historia de la novela. Son libros de Stendhal, Balzac, Flaubert, Dostoievski, Tolstói, Faulkner, Melville, Joyce y algunos más. Anna Karenina aparece citado una y otra vez, algo del todo comprensible dado su carácter referencial.

Este libro está reservado a los buenos lectores de novelas. A ellos les descubrirá detalles y les dará pistas que les ayudarán a disfrutar aún más de la lectura.

 

(Publicado en elcorreo.com)

 

 

Ningún fin de semana sin música: ‘Libertango’ de Piazzolla en versión para trompeta y orquesta

2017 enero 13
por César Coca

Ustedes saben que una de las debilidades de este blog es la música de Astor Piazzolla. Ese compositor a quien los puristas de la clásica despreciaban por ser demasiado popular y los defensores de la esencia del tango, por haberse vendido al oropel de los escenarios clásicos. Si dejamos a un lado unas críticas que ahora suenan incomprensibles, lo que queda es un compositor descomunal que elevó al tango y músicas afines a un nivel tal de calidad que pudieron entrar sin desdoro en los auditorios en los que se interpreta a los mejores autores de los últimos siglos.

Sus obras son interpretadas muchas veces alterando la plantilla original, sustituyendo el bandoneón solista por instrumentos diversos. Para hoy les propongo una de las mejores obras de Piazzolla en un arreglo muy curioso. Se trata del Libertango, una obra tan flexible en cuantos a sus posibilidades que hasta lo ha cantado Grace Jones (no es un error, como pueden comprobar aquí). Aquí vamos a escuchar un arreglo para trompeta y orquesta de Julian Milone. Lo toca Alison Balsom junto a la Sinfónica de la BBC dirigida por David Robertson en la jornada de clausura de los PROMS de 2009. Disfruten.

Un libro cada semana: ‘Piscinas vacías’ de Laura Ferrero

2017 enero 9
por César Coca

Piscinas vacías apareció hace un tiempo en un volumen autoeditado por su autora, una periodista catalana que ha trabajado en varias editoriales. El libro tuvo un notable éxito y destacó entre el batiburrillo en que se ha convertido el mercado literario de la autoedición hasta el punto de que la escritora recibió una oferta para publicarlo en Alfaguara, añadiendo algunos relatos más. Porque se trata de una colección de cuentos que, aunque de temáticas diversas, giran en torno al amor, el desamor y sus consecuencias en el contexto de la vida cotidiana.

Laura Ferrero narra unas veces en tercera persona y otras en primera. Y hasta lo hace en segunda, dirigiéndose a alguien que en ocasiones descubrimos quién es, pero que también podría ser el propio lector. Su mirada se detiene en detalles que parecen insignificantes o menores. Todo tiene un aire de familiar normalidad en relatos que hablan de engaños, parejas rotas, tentaciones, recuerdos, voces que siguen sonando aunque sus dueños estén lejos, sueños que nunca se alcanzarán y miradas que se cruzan un instante antes del momento ideal.

Piscinas vacías es un juego de sutilezas, un ejercicio literario en el que priman los matices, los sobrentendidos, los silencios y las palabras que quedan sin pronunciar ya para siempre.

 

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: Variaciones ‘I got rhythm’ de Gershwin

2017 enero 6
por César Coca

Ya hemos consumido los primeros días de 2017 y estamos a punto de volver (todos o la mayoría) al trabajo, las aulas, las obligaciones diarias y pautadas. Así que para este día de Reyes les propongo una música de esas que dan alegría de vivir y ponen alas en los pies. Se trata de las Variaciones I got rhythm de Gershwin, una pieza inspiradísima que ha sido objeto de versiones de todo tipo. Es curioso cómo Gershwin, que desde un punto de vista de estricta calidad musical no puede ponerse a la altura de los Shostakovich, Prokofiev, Poulenc, Milhaud, Respighi, Stravinski y unos cuantos más con los que coincidió en el tiempo, tiene unas cuantas obras que son mucho más famosas e interpretadas que las de los anteriores. Y no solo se debe al hecho de que Hollywood haya jugado a su favor, sino a su fecunda inspiración melódica y a la capacidad de su obra para traspasar los géneros y formar parte de todos ellos. Escuchen esta pieza deliciosa y piensen en ser felices, como lo era la música de este compositor de muerte temprana. Se la dejo en la versión de Wayne Marshall al piano, a quien tuve la ocasión de entrevistar hace unos cuantos años, con motivo de unos conciertos que dio con la Sinfónica de Euskadi.

Un libro cada semana: ‘Si quieres, puedes quedarte aquí’ de Txani Rodríguez

2017 enero 2
por César Coca

Si quieres, puedes quedarte aquí toma el título de una frase que escucha la protagonista de esta novela. Puede quedarse en una casa de un pueblo al que se ha trasladado en el peor momento de su relación de pareja. En realidad, la ha enviado su novio, que le paga la estancia y le ha asignado una suma mínima para que cubra sus necesidades –se supone que también cortas– mientras vive en una cabaña en el monte. La protagonista está allí porque debe aclarar sus ideas y recuperar el rumbo de su vida. Lo hace en un entorno que, como entenderá enseguida, es completamente hostil.

Al llegar a la cabaña, el dueño de la misma le explica que, dado que se trata de un terreno rústico, debe mantener un pequeño rebaño de ovejas para cumplir la ley. No es un trabajo para la mujer puesto que él mismo y un empleado las cuidarán. Pero ella verá que casi cada día las alimañas –cuando no un perro asilvestrado– matan a alguna de las ovejas, e incluso al cordero que nace durante su estancia allí. Eso sin contar la invasión de ratones y otros animales con los que deberá convivir.

En el mismo lugar están otras personas igualmente desubicadas. Tres jóvenes que solo parecen interesadas en tomar el sol ligeras de ropa y sedientas de sexo. Un tipo cuyo afán pronto será congeniar con alguna de ellas. Una mujer mayor que vive en un local en el que cocina para las viudas del pueblo. Y está el extraño dueño de la propiedad y su empleado, en quien la protagonista se fija de inmediato.

Txani Rodríguez, que quedó finalista del premio de Novela Corta Ciudad de Barbastro con este texto, bucea en el miedo y en la necesidad de agarrarse a algo cuando uno se cree a punto de naufragar. En ese instante de debilidad, se puede perder toda capacidad de discernimiento. Por eso, algunos se arrojan en manos de las terapias alternativas –hay un grupo en el pueblo–, el sexo ocasional interpretado como si fuera algo parecido al amor o las relaciones de dependencia que esconden violencia y desprecio.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Tic tac’ de Johann Strauss hijo

2016 diciembre 30

Acaba el año. Tan largo que parecía, con ese día de más, y lo hemos consumido como los anteriores. Más rápido si cabe, porque seguro que ustedes también han percibido que, a medida que cumplen años, cada uno de los siguientes es más corto. Así que preparémonos para vivir las últimas horas de este bisiesto que ha hecho honor a esa fama de años plagados de malas noticias que suelen tener y demos la bienvenida a 2017. De la mejor manera posible: con música. Ya saben ustedes que esta vez el Concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena (hay otros muchos, pero solo son pálidas imitaciones, en el mejor de los casos) lo dirigirá el venezolano Gustavo Dudamel. Seguro que energía no le faltará. Y para terminar el programa oficial ha elegido esta polca que les propongo: la titulada Tic tac, escrita por Johann Strauss hijo. Por supuesto, tras esta pieza irán otras tres más, incluidos El bello Danubio azul y la Marcha Radetzky, pero en teoría el concierto terminaría aquí. Les dejo la obra en la versión de Mariss Jansons, que la incluyó en el programa del concierto de 2012. Y aprovecho para una cuña publicitaria: mañana, en Territorios, tendrán un largo reportaje sobre el próximo Concierto de Año Nuevo, con el programa íntegro y alguna curiosidad.
Disfruten. Y feliz año.

Un libro cada semana: ‘El nombre del mundo’ de Denis Johnson

2016 diciembre 26
por César Coca

Denis Johnson es eso que suele llamarse un autor de culto, un escritor que elude hablar con los medios de comunicación, vive encerrado en un lugar remoto donde apenas hace otra cosa que trabajar y sorprende siempre con cada nuevo libro. El nombre del mundo fue publicada en el año 2000, se tradujo al castellano tres años más tarde y ha sido reeditada en este 2016 que agoniza.

 

El protagonista de esta novela, que ejerce de narrador, es un profesor universitario ya entrado en la edad madura aunque todavía a cierta distancia de la jubilación, que vive desorientado tras la muerte de su mujer y su hija. Sucede que ambas fueron víctimas de un accidente del que él se siente al menos algo culpable, y ahora trata de dar sentido a su vida. Un día, de forma bastante casual, conoce a una bella muchacha que se gana unos dólares como artista de performances (hay que decirlo de manera directa: se trata de desnudarse y jugar con su sexo y algunos artefactos cortantes a la vista del público). A partir de ese momento, tratará de reencontrarse con la chica, que encarna en su mente torturada algo así como el papel de sustituta de la hija muerta pero también el mucho menos inocente de amante potencial.

 

Michael, que así se llama, vaga por departamentos universitarios, escapa a veces del ámbito académico siempre cerrado y emprende una especie de huida que solo se comprende desde una mente que perdió el equilibrio el mismo día que el accidente de automóvil lo condenó a la soledad. A medio camino entre la realidad y el sueño, El nombre del mundo explora los fantasmas del subconsciente sin dejar de lado un humor cargado de sarcasmo.

(Publicado en elcorreo.com)

 

Ningún fin de semana sin música: ‘Cascanueces’ de Chaikovski

2016 diciembre 23

Ya está aquí la Navidad. Otro año más. No voy a ponerme nostálgico, porque los lectores de este blog no tienen por qué aguantarme, así que vamos directamente con la música, que es a lo que ustedes han venido. Mi propuesta está relacionada con las fechas, pero es una propuesta laica. No es música religiosa ni remotamente. Pero es una obra asociada a la Navidad. Se trata de la partitura de un ballet que cuenta con un libreto escrito a partir de la adaptación que Dumas padre hizo de un cuento de Hoffmann: Cascanueces de Chaikovski, la tercera de sus aportaciones al género. La acción, asociada a unos juguetes regalados a unos niños, transcurre en Navidad y de ahí que se represente sobre todo en estos días. Es curioso que el interés por este ballet sea relativamente reciente, de mediados del siglo XX, cuando ya habían transcurrido unos sesenta años desde su composición. Hasta entonces, lo que se conocía era la suite que el compositor escribió a partir de algunos temas del mismo.

Como sucede con los dos ballets anteriores, Cascanueces contiene un puñado de bellísimas melodías, marca de la casa. Hay un vals de una elegancia absoluta (el llamado Vals de las Flores) y unas marchas que encandilan a los espectadores. Se lo recomiendo en su totalidad, porque pasarán hora y media larga de verdadero goce estético. Pero, como suelo hacer de manera habitual, aquí les traigo un fragmento. Es el titulado Danza del hada de azúcar. Disfruten. Y feliz Navidad.

Un libro cada semana: ‘El caso Santamaria’ de Andrea Camilleri

2016 diciembre 19
por César Coca

Andrea Camilleri es especialmente conocido por sus novelas del comisario Montalbano, ambientadas en la ficticia localidad siciliana de Vigàta. Pero en su catálogo hay un puñado de obras en las que ese policía que disfruta tanto de la comida no aparece. Esta es una de ellas, un texto reciente (fue publicada en Italia en 2014), firmado por tanto por su autor a la muy respetable edad de 89 años.

¿Se nota eso en el relato? En absoluto: Camilleri es un narrador vigoroso, con un sentido del humor muy particular, que ha llegado a un punto en el que puede decir lo que quiera con entera libertad. Lo que aquí cuenta es lo que sucede a un inspector de la autoridad financiera italiana, que está examinando las cuentas de la Banca Santamaria, una entidad que atraviesa problemas y necesita tiempo para resolverlos. Mauro, que así se llama el inspector, está trabajando solo en su casa en pleno verano porque su mujer y su hijo se han ido fuera a descansar. Y a partir de ese momento, empiezan a suceder cosas extrañas: un tipo de aspecto extraño coincide con él una y otra vez en lugares muy diferentes, una joven bellísima llama a su puerta al parecer para ejercer de ‘dama de compañía’ en una fiesta, su coche desaparece del garaje en el que lo tiene y luego reaparece correctamente aparcado frente a su casa… Mientras, los rumores sobre presiones de los grandes accionistas del banco respecto de la autoridad inspectora no paran de crecer.

El caso Santamaria empieza teniendo un tono de comedia, una ligereza muy latina frente a la sombra de la corrupción que a todas partes alcanza. Pero a medida que pasan las páginas hay una niebla, una confusión que lo va envolviendo todo. Camilleri demuestra su maestría a la hora de crear suspense sin crímenes, robos ni policías.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: Sinfonía Nº 3 de Saint-Saëns

2016 diciembre 16
por César Coca

Camille Saint-Saëns pasa por ser un músico muy conservador, que por razones de edad vivió la transición entre el último romanticismo y los movimientos que vinieron después, hasta casi alcanzar a conocer el dodecafonismo, pero no hizo caso de ninguno de ellos. De hecho, coincidiendo su trayectoria vital casi por completo con la de Fauré, hay unas diferencias notables entre ambos, en el sentido de que la obra de este último es sin duda más moderna, más innovadora. Por no hablar de Satie, otro coetáneo. O del gran Debussy. Sin embargo, su prestigio en la música de su tiempo fue enorme y apenas hubo compositor que pasara por París en las décadas finales del XIX y el inicio del siglo XX que no estuviera en algún momento moviéndose a su alrededor. Sus obras tienen ese inconfundible aroma francés, ese dominio del color y la sutileza, una ligereza en suma que tanto despreciaba Wagner pero que tan atractiva resulta. Les dejo para este fin de semana el último movimiento de la Sinfonía Nº 3, para órgano, piano y orquesta. Fue publicada en 1886 y es la más conocida de sus sinfonías. Aquí, el color y la melodía se unen a un tono de grandiosidad que presta el órgano. Disfruten.

elcorreo.com

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