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Ningún fin de semana sin música: Concierto ‘Pequeño mundo antiguo’ de Nino Rota

2015 mayo 22

Nino Rota fue un compositor extraordinario. Escribió música para una enorme cantidad de películas, algunas de ellas firmadas por directores tan competentes como Francis Ford Coppola (las dos primeras de la serie de El Padrino), Federico Fellini, Franco Zefirelli y otros. Al tiempo, fue profesor y autor de un importante catálogo de obras clásicas en el más estricto sentido del término: óperas, piezas instrumentales, de cámara y demás. Formado en el Instituto Curtis de Filadelfia, más tarde fue él mismo profesor del director Riccardo Muti, quien ha grabado unas cuantas de sus partituras.

Hay películas que perderían buena parte de su valor sin la música que Rota escribió para ellas. ¿Se imaginan El Padrino sin su maravillosa banda sonora? ¿Y Amarcord sin la suya? Muchos de los ecos de esas melodías están presentes en sus piezas clásicas. Por ejemplo en este concierto para piano y orquesta subtitulado Piccolo mondo antico, compuesto en 1973 y revisado en 1978, apenas un año antes de su muerte. Es decir, una especie de testamento del autor que ha llenado las salas de cine con unas piezas inolvidables. Disfruten con este primer movimiento del concierto.

Fados, boleros, baladas… María Berasarte

2015 mayo 21

La música que protagoniza este blog es casi siempre clásica. Ustedes ya lo saben. Pero de vez en cuando aparece alguna excepción. Este post es una de ellas.

Hace dos o tres semanas me llegó un disco:  Súbita de María Berasarte. Confieso que el nombre no me sonaba de nada. El disco estuvo en mi mesa unos cuantos días hasta que pude dedicarle unos minutos: canciones en euskera, portugués y castellano. Un texto introductorio de Elena Arzak. Fados, baladas, boleros… Letras y músicas de autores variados: de Agustín Lara a Joseba Sarrionandia, de José Luis Montón a Mikel Laboa. Acompañamiento de guitarra flamenca y clásica. También acordeón y algún otro instrumento.
Puede parecer una mezcla extraña. Y, sin embargo, el resultado es fascinante. María Berasarte tiene una voz espléndida y canta poniendo intención en lo que dice, interpretando las canciones en el más amplio sentido del término, que abarca mucho más que lo puramente musical. A veces asume riesgos elevados, como cuando se atreve con Piensa en mí, una canción cuyo canon moderno ha fijado Luz Casal. Pese a ello, deja una versión más que notable, que no desmerece ante la de la intérprete gallega.
Se trata del segundo álbum de esta artista donostiarra y en la gira de presentación actuará junto a Dulce Pontes. Leo que su primer trabajo discográfico ganó un premio en Portugal por sus interpretaciones de fados. Me parece que es un indicador de la calidad de su trabajo. Les dejo el vídeo de una de las canciones del disco. Estoy seguro de que les va a gustar.

Un libro cada semana: ‘La casa de las miniaturas’ de Jessie Burton

2015 mayo 18

Una joven hija de una familia con más abolengo que dinero contrae matrimonio con un rico comerciante de Ámsterdam que le dobla la edad. La boda es un acto sin relieve y sin fiesta, porque el esposo parte de inmediato a atender sus negocios. Un mes después, la muchacha llega a su nueva casa. Su marido sigue ausente, y cuando por fin regresa al hogar, continúa sin hacer acto de presencia en la alcoba conyugal. Mientras, la joven soporta el trato distante y altanero de su cuñada, la presencia inquietante de un esquivo criado negro y el tono a veces lenguaraz de la doncella.

Un día, recibe un regalo de su marido: una enorme casa de muñecas que de inmediato empieza a decorar recurriendo a un miniaturista. Hasta aquí, la historia con la que la británica Jessie Burton ha debutado en la novela es real. Petronella Oortman, que así se llamaba la muchacha, existió, estuvo casada con Johannes Brandt y este la obsequió con una casa que ahora se expone en el Rijksmuseum. A partir de ahí, La casa de las miniaturas contiene una trama que ya elude los hechos reales. En cambio, lo que es también del todo verídico es el ambiente de vicio y corrupción moral imperante en una ciudad volcada en el comercio y en amasar y consolidar fortunas. Jessie Burton ha obtenido numerosos premios con esta novela y se ha convertido en una verdadera superventas en su país, derrotando a J. K. Rowling. El libro se ha traducido ya a 34 idiomas y está previsto que la BBC realice una miniserie.

La casa de las miniaturas es un drama con todas las de la ley. Una historia intensa de amor, sexo, hipocresía y codicia. La casa de muñecas ejerce de macguffin para hacer avanzar el relato, pero el eje del mismo es en realidad la descripción de la vida en Ámsterdam a finales del siglo XVII. Una vida con virtudes públicas y vicios privados, porque tras esas ventanas sin visillos de las elegantes casas a la orilla del canal Herengracht se concentra el hedor moral que el párroco de la Oude Kerk, la vieja iglesia situada en el centro de lo que hoy es el Barrio Rojo, denuncia cada domingo. Los fieles lo escuchan con atención, pero olvidan todo en cuanto salen del templo. Eso sí, no dudan en sumarse con entuasiasmo al linchamiento de quien sea pillado en falta. Humano, muy humano.

 

(Publicado en elcorreo.com)

 

Ningún fin de semana sin música: ‘Les indes galantes’ de Rameau

2015 mayo 15
por César Coca

Jean-Philippe Rameau desarrolló su carrera en el tramo final del Barroco y los primeros años del Clasicismo. Se adentró en el terreno de la lírica cuando rondaba los 50 años, y en los treinta que le quedaban de vida (murió a punto de cumplir los 81)  escribió algunas partituras notables… que estuvieron casi olvidadas hasta que el gran interés por la música barroca que se produjo en la segunda parte del siglo XX las volvió a sacar a la luz.

 

Rameau fue uno de los compositores franceses más importantes de la Historia de la Música. Para algunos, está incluso por encima de Lully. Su obra es de una finura compositiva extrema, un verdadero ejercicio de filigrana musical; una combinación perfecta de elegancia y pasión que participa del gusto por el ornamento propio de ese Barroco ya agonizante y la consolidación de nuevos géneros que impuso el Clasicismo. Les dejo este rondó de la ópera-ballet Les indes galantes, probablemente la más célebre de sus partituras. Disfruten.

Un libro cada semana: ‘El maquinista del oído’ de Gert Jonke

2015 mayo 11
por César Coca

Este volumen reúne cuatro trabajos distintos de Gert Jonke. Distintos en todos los sentidos: el que abre el libro tiene la forma de una obra teatral y gira en torno a las conversaciones domésticas de Beethoven con Schindler, que ejercía de algo así como su secretario; el segundo narra concentrada en tres días la última parte de la vida de Haendel; el tercero es un repaso, a veces surrealista, por la carrera y la biografía de Lorenzo da Ponte, libretista de ópera (con trabajos para Gluck, Martín y Soler, Salieri y Mozart); y el último, el relato paralelo de las vidas de Anton Webern y el soldado estadounidense que le disparó por error y acabó con su vida.

Jonke humaniza a los cuatro grandes autores, todos ellos nombres imprescindibles en la Historia de la Música: Beethoven aparece como un tipo irónico, misántropo, interesado por cualquier avance que pueda hacer que recupere la audición y desconfiado con los pianistas hasta el punto de considerar que su sonata Hammerklavier no sería nunca bien interpretada. Haendel se presenta con algunas dudas en su enorme grandeza y doliente cuando se sabe cerca de la muerte. Lorenzo da Ponte no tiene reparos en hacer su propia parodia. Y Webern –como el soldado que lo mató– es un rehén de sí mismo, un músico que renunció a ganarse bien la vida intepretando las obras que gustaban a los vieneses, y que él detestaba.
El libro tiene el punto justo de erudición y está escrito con el rigor y la densidad que forman parte de la tradición germánica. Jonke es una de las figuras mayores de la literatura austriaca de las últimas décadas (murió en 2009, a los 62 años) y uno de su autores más premiados.

 

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Romance anónimo’

2015 mayo 8
por César Coca

A veces las películas se olvidan. Se olvida el argumento, se olvida el nombre de los intérpretes y hasta el del director. Y, sin embargo, siempre nos queda la música. ¿Recuerdan ustedes quiénes aparecían en Dangerous moonlight? Seguramente no, pero el Concierto Varsovia, escrito por Richard Addinsell para la película, está lleno de melodías grabadas a fuego en nuestro cerebro.

Algo parecido sucede con la película Juegos prohibidos, estrenada hace ya más de medio siglo. Está olvidada por completo, pero todo el mundo recuerda su título cuando se escucha este Romance anónimo, una pieza con una historia peculiar, empezando porque no se sabe muy bien quién lo escribió. En todo caso, lo que sí se conoce con certeza absoluta es que fue Narciso Yepes quien popularizó la obra a partir de su interpretación para la banda sonora de la película. Aquí se lo dejo para este fin de semana de primavera.

Disfruten.

El nuevo disco de Josu Okiñena. “Debussy y Ravel aprendieron de Satie”

2015 mayo 6
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por César Coca

Después de haber dedicado unos años a estudiar e interpretar la obra de Aita Donostia, Josu Okiñena ha vuelto sus ojos hacia Francia en el cambio del siglo XIX al XX, ese momento en que surge en el país una reacción ante la música germánica y los excesos del último Romanticismo. Y hay una figura que el intérprete donostiarra considera crucial en ese sentido: la de Erik Satie, ese compositor que se ganaba la vida como pianista en un cabaret, no recibió una sólida formación académica hasta pasados los 40 años y tiene en su biografía rasgos tan insólitos como que vivía en una especie de armario y llegó a fundar un movimiento religioso… del que fue su único miembro. Okiñena acaba de publicar el disco Erik Satie. Silence (sello Sony).
- Su álbum se presenta casi como una continuación natural del anterior dedicado a Donostia. ¿Por qué?
- Hay una conexión estética muy clara, que ya barrunté cuando estudiaba la obra de Aita Donostia y que él mismo desvela de alguna manera en la conferencia que pronuncia con motivo de la muerte de Erik Satie.
- García Márquez habló varias veces del “lirismo ascético” de Satie. ¿Está de acuerdo con ese juicio?
- Con el lirismo, sin duda. Lo del ascetismo puede entenderse inicialmente también, pero luego se descubre una carga de carnalidad muy fuerte. Creo que todo responde a su gran timidez. Sabemos muy poco de su vida y sus relaciones personales.
- En su obra no hay grandes contrastes en cuanto a intensidades y tiempos. ¿Eso es una dificultad para el intérprete?
- Hay muchos contrastes pero son, en efecto, de otro tipo. En sus piezas predomina el color. Por eso, él decía que había aprendido más de los pintores que de los músicos que lo rodeaban. Sus contrastes se mueven en la paleta de los colores pastel, en densidad sonora y texturas. En cuanto a la dificultad, es de tipo muy distinto a la que presenta Rachmaninov, por ejemplo. Aquí es la complejidad de la pincelada pequeña, del trazo mínimo.
- Fuera de Francia, la obra de Satie tiene poca proyección. ¿A qué se debe?
- A una perspectiva equivocada. Parece el músico del cabaret, de los “ismos”, de lo excéntrico. Pero sin quitar méritos a compositores tan grandes como Debussy y Ravel, él es el verdadero rompedor. De él aprenden ellos dos. Creo que no ha sido suficientemente reconocido y de ahí también que su obra haya tenido poca difusión.
- Así que no puede considerarse que su música sea inferior a la de esos compositores más otros coetáneos como Fauré, Saint-Saëns y algunos más, mejor conocidos.
- Para nada. Yo los veo al mismo nivel y además, como le decía, con el mérito de haber impulsado una música francesa con rasgos propios, al margen de la alemana. Puede también que la ausencia de una forma concreta de muchas de sus obras y la ironía que desprenden también haya ayudado a esa falta de difusión.
- En su tiempo, Satie era la viva imagen del excéntrico. ¿Condicionó eso su música?
- Creo que todo respondía a su afán por superar su tremenda timidez. Pero, al tiempo, generó una imagen de sí mismo que sirvió a otros para restar credibilidad a su obra. Decían que era música que se tocaba en cabarets y con eso ya estaba todo dicho. A mí me parece que hasta las piezas que compuso para el cabaret tienen mucha gracia, son extraordinarias. Él miraba mucho al mundo oriental, al exotismo; también a España, que en ese momento encarnaba lo exótico del sur de Europa.
- Luego están sus títulos. Nadie los ha puesto tan divertidos. O tan surrealistas, como Tres piezas en forma de pera, que para empezar son siete fragmentos.
- Les buscas sentido y no hay forma de hallarlo. Por eso antes hablaba de su sentido del humor y su ironía. Esos títulos lo emparentan con el surrealismo y el dadaísmo. Coge de cada corriente lo que le apetece y le da su sello personal.
- ¿Y después de Satie en qué trabajará Josu Okiñena?
- Voy a seguir en Francia y en esa misma época. Cuando profundizo en un tema siempre estudio la música de su tiempo para ver el contexto. Y el de Satie lo componen autores como Debussy y Ravel. Aún no lo tengo decidido del todo, pero andaré por ahí, seguramente en torno a Ravel.

 

(Publicado en Territorios de la Cultura)

Un libro cada semana: ‘Hasta aquí hemos llegado’ de Petros Márkaris

2015 mayo 4
por César Coca

Cuarto libro de la serie del comisario Kostas Jaritos ambientado en la tremenda crisis que ha sumergido a Grecia en la pobreza y amenaza con no dejarla salir de ahí en décadas. En este caso, Jaritos debe investigar la muerte de un alemán de origen griego que pretendía poner en marcha una empresa dedicada a producir energía eólica. Todo parece indicar que se trata de un suicidio, pero una nota firmada por un extraño grupo que alude al conflicto civil vivido en el país tras la Segunda Guerra Mundial alerta sobre la posibilidad de que no sea así. Tras esa muerte llegará la del dueño de una academia privada y luego la de un conseguidor que trabaja con la Administración. Mientras, el comisario se mueve continuamente entre la comisaría y el hospital, donde está ingresada su hija tras haber sufrido la agresión de un grupo de extrema derecha por ejercer de abogada defensora de un grupo de inmigrantes.

La tarea investigadora hace que Jaritos se adentre en un terreno muy delicado: el del odio aún latente entre los comunistas y la extrema derecha que se enfrentaron sesenta años antes y que se ha transmitido de padres a hijos. El panorama que presenta Márkaris no puede ser más desolador, tal es el tamaño de las deudas pendientes y las venganzas que aún están esperando el momento oportuno. Y, por supuesto, está la crisis: el comisario sigue cobrando tarde y mal, no usa su coche porque no puede pagar la gasolina y su mujer hace milagros cada día para confeccionar un menú para la familia (y los amigos que tantas veces se presentan en casa) que resulte apetecible en su modestia radical.

Puede que dentro de unos meses el lector de esta novela haya olvidado algunos elementos de la trama, pero seguro que recordará muy bien la crónica del drama cotidiano que sufre Grecia.

(Publicado en elcorreo.com)

 

Ningún fin de semana sin música: Concierto para violín de Franz Berwald

2015 mayo 1
por César Coca

Los músicos escandinavos son muy poco conocidos e interpretados entre nosotros, con la excepción de Grieg y Sibelius. Me pregunto cuánto tiempo hace que no se programa por aquí una sinfonía de Nielsen, que estaría en el siguiente nivel de popularidad. Incluso en el caso de Grieg y Sibelius se escuchan muy pocas obras pese a que sus catálogos no son pequeños.

Pues bien, hoy quiero proponerles una partitura de uno de esos músicos poco oídos por estos lares: Franz Berwald. Se trata de un compositor sueco con una curiosa biografía, porque se ganó la vida como cirujano, para dirigir más tarde una serrería y una fábrica de vidrio. No sé si en la Historia de la Música hay un caso semejante. Berwald pertenece al primer romanticismo, el que aún no estaba teñido de nacionalismo.

Pese a que hoy está considerado como el mejor músico sueco, muchas de sus obras de mayor enjundia no fueron estrenadas hasta después de su muerte. 

Les dejo el último movimiento, un rondó, de  su Concierto para violín y orquesta, una de sus primeras obras. Espero que les guste.

Juanjo Mena, en Berlín

2015 abril 29

Ustedes lo han leído hoy en EL CORREO: Juanjo Mena ha sido invitado a dirigir la Orquesta Filarmónica de Berlín en la próxima temporada. Exactamente, en mayo de 2016, y con un programa que incluye obras de Debussy, Ginastera y Falla. Ningún otro director vasco se ha subido al podio de esa formación, la orquesta de Karajan y Furtwängler, y solo cuatro españoles lo han hecho antes con anterioridad. Mena lo ha logrado.

No quedan demasiado lejos los tiempos en que dirigió la Joven Orquesta de Euskal Herria y la Sinfónica de Euskadi como director ayudante de Gilbert Varga y Mario Venzago. En la Sinfónica de Bilbao estuvo nueve años como titular y de ahí, tras un paréntesis en el que no tuvo formación fija y estuvo trabajando como invitado, llegó el salto a la Filarmónica de la BBC, donde sigue. En medio, ha sido principal director invitado en Bergen y en varias orquestas y teatros europeos.
Nadie duda de que Mena tiene el talento necesario para llegar hasta donde ha llegado. Al talento ha sumado el trabajo y el diseño de una carrera paso a paso, sin buscar atajos ni hacer concesiones. Uno de sus lemas ya cuando estaba en Bilbao era que lo importante no es tanto que te inviten a dirigir una orquesta como que repitan la invitación. Las grandes de EE UU ya le han invitado más de una vez.
Quiero pensar que en la Diputación foral de Bizkaia la noticia de sus conciertos en Berlín ha dejado un regusto agridulce. Dulce porque es un vasco llegando a lo más alto. Un músico que además nunca olvida su paso por la BOS como una etapa crucial en su formación. Pero al tiempo agrio porque la Diputación, como institución mayoritaria en el patronato de la BOS, no se portó con él demasiado bien. Sobre todo al final de su estancia. Nunca lo dijo en voz alta, pero Mena no congenió con Josune Ariztondo, la diputada de Cultura, que alguna responsabilidad tuvo en su despedida. Mena se iba a marchar, eso era evidente, pero la torpe actuación de la diputada aceleró su salida. Y también ayudó a que tomara la decisión la absoluta indiferencia que siempre ha mostrado el diputado general, José Luis Bilbao, respecto de la orquesta. El director alavés solía comentar en privado que creía no haberlo visto nunca en un concierto de la BOS. A su sucesor, Gunther Neuhold, le pasó lo mismo.
Quizá esta mañana, al leer el periódico, Ariztondo y Bilbao han sentido esos sentimientos contradictorios de los que hablaba. Significaría que, al menos, en su interior reconocen el gran error que cometieron con Mena. Aunque también puede pensarse que para él fue una suerte que indirectamente lo invitaran a marcharse.

elcorreo.com

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