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Un libro cada semana: ‘El año que duró dos segundos’ de Rachel Joyce

2015 marzo 9
por César Coca

Algunas novelas destacan por la sencillez de su estilo, por la capacidad para contar una historia sin hacer grandes alardes ni en el uso del lenguaje ni en estructuras complejas que requieren de mucho esfuerzo del lector. En el fondo, no hay nada más difícil que la sencillez, porque detrás de ella, por debajo de ese lenguaje tan transparente que parece de cristal, siempre se encuentra un trabajo enorme. El que hay en esta novela titulada en castellano El año que duró dos segundos y en inglés Perfect. Y cabe decir que, en este caso, el título de la traducción es mejor que el original.

Esos dos segundos son los que se añadieron al año 1972 por uno de esos ajustes en la hora que es preciso hacer cada cierto tiempo. Y justo en esos dos segundos, o en el instante en el que el muchachito protagonista de la novela cree que se han añadido esos dos segundos, su madre arrolla con su coche a una niña. Byron, que así se llama el chico, va en el automóvil, un lujoso jaguar, junto a su hermana pequeña. La madre los lleva al colegio y como han salido tarde de casa han tomado un atajo poco recomendable.
Lo que sucede es que la madre no se entera de que ha golpeado a una niña que iba en bicicleta y sigue su camino. Byron tampoco le dice nada y se limita a comentarlo a su mejor amigo, James. Durante semanas, los dos leen los periódicos en busca de la noticia de un accidente, sin hallar referencia alguna. Hasta que un día Byron habla con su madre, le cuenta lo sucedido y, entonces, ella decide visitar a la familia de la niña e identificarse como la autora del atropello. Sucede que la niña está bien y en su casa no sabían nada del incidente. Sin embargo, en ese preciso instante, la vida de Byron, sus padres y su hermana empieza a deslizarse por una peligrosa pendiente.
Joyce construye el relato en dos planos temporales: el primero es el situado en los meses de verano de 1972, justo tras el atropello; el segundo está más o menos en la actualidad, y el protagonista absoluto es Jim, un hombre con una grave discapacidad intelectual que, ya en la cincuentena, se gana la vida limpiando las mesas en una cafetería. Las dos historias se unen en las últimas páginas de la novela para dar pie a un desenlace sorprendente y amargo.
El año que duró dos segundos es una novela sobre la infancia y sus temores y la edad adulta y sus fantasmas. Sobre cómo hay personas que abusan de otras sin el menor remordimiento y personas incapaces de hacer frente a su propio desvarío. Un relato suave en su arranque, que se recrea en los detalles de la vida cotidiana de una familia burguesa y se va endureciendo a medida que pasan las páginas. Como la vida misma.

(Publicado en elcorreo.com)

elcorreo.com

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