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César Coca

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Ningún fin de semana sin música: 'Après un rêve' de Fauré

Après un rêve de Fauré es una de esas piezas breves cargadas de lirismo y melancolía, una canción que suele interpretarse en muchas versiones (escrita para voz y piano, hay versiones para todos los instrumentos, algunas incluso más escuchadas que el original) y muchas veces como propina de un concierto o recital.

Fauré es un músico muy apreciado en Francia pero menos conocido fuera, aunque la difusión de su obra va en aumento. Su formación estuvo vinculada a la Iglesia y trabajó como organista en varios templos importantes de ciudades francesas. La primera de ellas fue Rennes, donde el párroco y el obispo se pusieron en su contra. Primero porque aprovechaba el sermón (esos minutos en los que la liturgia no contempla el uso de música) para salir a la calle a fumar un pitillo, y luego porque un día se presentó a la misa mayor a tocar el órgano ataviado con el traje con el que había acudido a una boda el día antes y se había pasado la noche en la juerga posterior.

Fauré tuvo una vida amorosa bastante complicada. Estuvo casado y tuvo amantes, alguna muy oficial, pues vivía en un piso que él le pagaba y tuvo hijos con ella, a los que trataba con toda normalidad como padre.

Su música es propia de un tardorromanticismo y preludia el impresionismo que desarrollarán sobre todo Debussy y Ravel. Sus obras más famosas son el Requiem, la Pavana y esta canción. Y una anécdota: Fauré fue organista de la Madeleine, esa iglesia con aspecto de templo griego que está junto a la plaza de la Concordia, al final de la impresionante Rue Royal. Y lo fue también en la iglesia de Saint Sulpice, la segunda mayor de la ciudad, tras Notre Dame, y donde ocurre una escena clave de El código Da Vinci, de Dan Brown; esa iglesia que ahora visitan muchos turistas y en la que el párroco se ha visto obligado a poner un cartel diciendo que nada de lo que Brown explica que hay en ella es cierto.

 

Les dejo una versión para violín y piano, con el gran Nathan Milstein al violín y Leon Pommers al teclado.

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debussy, Fauré, Madeleine, ravel, Saint Sulpice