Blogs

César Coca

Divergencias

Los límites del arte

hirst_flock_01.jpg



Lo acaba de anunciar Simon Starling en una entrevista publicada en EL CORREO. Está haciendo una copia de una escultura de Henry Moore que luego introducirá en el lago Ontario para que unos mejillones originarios del mar Negro que han invadido aquellas aguas cubran la pieza. Más tarde será exhibida en alguna parte (por cierto, ¿qué proporción de los derechos de autor corresponderá a los mejillones?). Bueno, también han sido expuestos en otras ocasiones animales en formol, camas deshechas y cubos para recoger el agua de las goteras (creadas artificialmente).

No sólo sucede en las artes plásticas. Nam June Paik escribió una obra titulada One for violin que consiste, exclusivamente, en que un violinista (?) sale al escenario y destroza su instrumento. John Cage compuso (?) 4’33”, que es el tiempo que el intérprete (?) pasa en el escenario sin hacer absolutamente nada. Por supuesto, no suena ni una nota durante ese tiempo.

Y qué decir de esas novelas que se van escribiendo con aportaciones parciales de autores variopintos, que hacen derivar el argumento (?) de aquí  para allá, hasta llevarlo al disparate más absoluto.

Todo esto sirve para preguntarse una vez más dónde están los límites del arte. ¿Son arte las provocaciones, por interesantes que sean desde el punto de vista filosófico? Alguien ha escrito que hoy es arte cualquier cosa que alguien esté dispuesto a decir que es arte. Y yo añado: las galerías exponen, los auditorios programas y las editoriales (tradicionales o digitales) difunden cualquier cosa que alguien diga que es arte. Pero, ¿realmente lo es?

Temas