Lo admito. Resulta irónico dar la enhorabuena a Pedro Cavadas la misma semana en que el microcirujano valenciano ha recibido dos de las peores noticias que puede recibir un médico. El hombre que pasó a la historia hace dos años por convertirse en el primer trasplantado del mundo de las dos piernas ha vuelto a perder las extremidades. Quizás no vuelva a caminar. Además, el paciente que recibió el primer implante de cara en España y el octavo en el mundo, un canario de 46 años, ha fallecido en un hospital del archipiélago. Dos mazazos, sin duda, para un profesional de la Medicina, a pesar de que ninguno de los dos ha tenido que ver con la práctica clínica del controvertido cirujano.
Los medios informativos nos hemos hecho eco estos días de ambos acontecimientos. No tienen que ver con el trabajo de Cavadas, lo hemos dejado bien claro. Han ocurrido porque tenían que ocurrir. La vida. Pero ahí está él, con su cara de buen tipo, ilustrando cada una de las informaciones que hemos dado. Todos los días se les mueren pacientes a los médicos y cirujanos de España. Incluso a los del resto del mundo. Nunca, o casi nunca, se habla de ellos.
Esta vez ha sido diferente. Ha ocurrido que han fallecido dos pacientes del valenciano que tiene a gala intentar en el quirófano todo lo que considera que puede intentarse. De un profesional con una ganada reputación entre la opinión pública, especialmente entre los que se han visto en la necesidad de ponerse en sus manos, pero que entre sus colegas suscita tantas adhesiones como críticas.
Uno de las peores crímenes que puede cometerse en la vida, especialmente en determinados ámbitos, es el de destacar. Cavadas, está visto, es uno de los grandes de España y quienes le conocen hablan maravillas de él.
¡Enhorabuena, Pedro Cavadas!
Los Pirineos, el mar y la frontera con Portugal marcan los límites de nuestra cobertura sanitaria. Una vez traspasados esos tres lindes, la tarjeta de Osakidetza que llevamos en el bolsillo pierde toda validez. Si este verano, está pensando en salir de vacaciones al extranjero, tenga en cuenta que fuera de España, el sistema de salud no le garantizará las mismas prestaciones que recibe en Euskadi. En muchos casos, incluso en Europa, es más que posible que la atención médica le obligue a efectuar algún desembolso.
Ese gasto solo le será reintegrado en muy puntuales ocasiones y, seguramente, mediante la intervención de un juez. “Los servicios sanitarios disponen de convenios internacionales que garantizan una cobertura mínima, pero ni están vigentes en todos los países ni cubren un servicio como el que se recibe en casa”, detalla la responsable de Aseguramiento de la delegación de Gipuzkoa del Departamento vasco de Salud, Rosa Hernández Iruretagoyena.
Para viajar por la Europa comunitaria con unas mínimas garantías de salud, es necesario disponer de un documento que se llama Tarjeta Sanitaria Europea, que se solicita en los centros de atención e información de la Seguridad Social (CAISS). Ese carné da derecho a los ciudadanos de la Unión a recibir asistencia médica en los 27 países comunitarios, en los tres del denominado Espacio Económico Europeo, que son Islandia, Noruega y Liechtenstein, y también en Suiza; aunque, eso sí, con limitaciones. Con este título, el viajero obtiene los mismos derechos que disfrutan las personas aseguradas en el país de destino. Es decir, que si se viaja a París y uno se pone malo, quizás tenga que pagar una parte de los servicios recibidos, como hacen los franceses, donde existe el ‘copago’ sanitario. “Es muy importante, antes de partir, informarse de qué eventualidades pueden acabar generándonos un desembolso”, destaca la especialista.
Lo ideal, para evitar contratiempos, es según explica Rosa Hernández Iruretagoyena, contratar un seguro de viaje, que apenas encarecen el coste final del paquete turístico y, en caso de necesidad, puede evitar un problema y un gasto extra. La situación se complica mucho más cuando uno viaja a un país no comunitario y de repente se pone malo y han de atenderle en un servicio de Urgencias. Es muy probable que esa intervención tenga un coste, seguramente elevado, que –no lo dude– tendrá que sufragar de su propio bolsillo y por adelantado. Si tiene algún recelo de la fiabilidad de los servicios sanitarios de determinados países, siempre podrá optar por acudir a la clínica de un firma occidental, aunque el desembolso en ese caso será mucho mayor.
Derecho de reclamación
A la vuelta, le asistirá como ciudadano el derecho de reclamar al servicio vasco de salud el reintegro de ese dinero, pero la posibilidad de reclamación tampoco le garantiza su cobro ni mucho menos una indemnización. Dependerá de si la intervención practicada tiene la consideración de ‘urgencia vital’, que es un nombre con el que está todo dicho. Un infarto puede ser cuestión de vida o muerte, pero la rotura de una pierna probablemente no. Es más que probable que al final sea un juez quien lo decida; y que lo que tendrá en cuenta será no sólo si la vida del paciente corría peligro, sino también otras cuestiones como si el demandante podía haber regresado al País Vasco y ser atendido por Osakidetza.
La página web de la Unión Europea contiene un ejemplo de lo que es y no es una ‘urgencia vital’. Una mujer embarazada hace turismo por Europa y, de pronto, se pone de parto. Eso es una ‘urgencia vital’. Si esa misma mujer es una ciudadana vasca que ha decidido pasar el día en Biarritz y se pone de parto, no vale. Probablemente, tendrá que pagar el coste de la asistencia recibida. España tiene además un convenio bilateral firmado con Andorra, Brasil y Chile, donde se garantiza a los viajeros asistencia urgente. Para recibirla, en caso de necesidad, hay que presentar un documento específico, válido exclusivamente en estos tres países, que se expide también en los centros autorizados de la Seguridad Social.
Tampoco olvide llevarse la tarjeta de Osakidetza si su destino es territorio nacional, más allá de la muga con Euskadi. Le evitará más de un quebradero de cabeza. En muchas autonomías, si no en todas, le exigirán la presentación de la tarjeta individual sanitaria o el pago de los servicios prestados. No importa que usted tenga la consideración de ciudadano español, lo que cuenta es que pueda presentar la tarjeta que le da derecho a la atención médica. Si no lo hace, el hospital o centro sanitario que corresponda tiene derecho a facturarle el gasto y usted a reclamarlo con posterioridad al Servicio Vasco de Salud, previa presentación de la pertinente factura. Osakidetza se la pagará, con total seguridad, pero nadie le compensará por el tiempo y las tribulaciones necesarias para recuperar ese dinero.
Merece la pena, en definitiva, dedicar un poco de tiempo para informarse sobre las condiciones de la atención sanitaria en el lugar al que tengamos previsto viajar. Si desea más información sobre el asunto puede hallarla en la web de la Unión Europea y en la de los centros de atención e información de la Seguridad Social.
P.D. Publicado originalmente en ‘Tiempo de Ocio’. elcorreo.com
Lo ha dicho su marido, el actor Brad Pitt. La entereza mostrada por Angelina Jolie al extirparse los dos pechos para evitar un más que seguro cáncer de mama ha sido «heroíca». La Prensa mundial reconoce desde ayer no sólo su valentía, sino el ejemplo que supone para las mujeres su decisión, que contribuirá sin duda a detectar a tiempo, e incluso evitar, infinidad de casos de tumor mamario en el mundo. A estas alturas de la noticia, me parece sin embargo oportuno indicar algo que está pasando desapercibido. Los genes que han colocado a la actriz en la tesitura de tener que tomar una de las determinaciones más difíciles para una mujer también pueden provocar cáncer a los hombres.
Ultimamente se están haciendo muy populares. Los genes BRCA1 y BCRA2 han sido noticia en los últimos días no sólo por la enfermedad que amenazaba la salud de Jolie, sino también porque el pasado miércoles, el día 8, se celebró por primera vez el Día Mundial del Cáncer de Ovario, que en algunos casos también está provocado por mutaciones malignas en estas dos pequeñas porciones de nuestros cromosomas. Si una mujer hereda de sus padres esta mutación genética tiene un 85% de posibilidades de sufrir cáncer de mama y hasta un 40% de que le aparezca un tumor ovárico. Pero aún hay más, según recuerdan los oncólogos del hospital de Cruces Guillermo López Vivanco, jefe de servicio de este departamento, y su compañero Sergio Carrera, oncólogo responsable del servicio de Consejo Genético.
Está demostrado que se sea hombre o mujer, la mutación de los BRCA es también el desencadente de determinados cánceres de pulmón y colorrectales. Entre un 5% y un 10% de todos los tumores que se diagnostican tienen un componente hereditario de este tipo. La detección precoz se convierte, por ello, en la mejor herramienta para diagnosticar a tiempo una enfermedad oncológica.
Miles de pólipos invaden el colon de una persona joven que padece este problema de salud. Si sus genes están ‘tocados’ y su intestino presenta el aspecto descrito, el paciente «tendrá un cáncer colorrectal a los 30 años prácticamente con toda seguridad», advierten los expertos. «Lo que se aconseja en estos casos es extirpar el colon, pero siempre es mejor tomar medidas de prevención para evitar mayores complicaciones. Si se tienen familiares directos que han sufrido la enfermedad, lo mejor es hacerse un estudio genético y, si aparecen mutaciones en los BRCA, someterse periódicamente a análisis de sangre oculta en heces y colonoscopias, que nos permitan conseguir un diagnóstico temprano», explican.
Los genes que han trastocado la salud de Angelina Jolie también se sabe que son causantes de cáncer de próstata, que es la glándula másculina encargada de la generación del semen y la eyaculación. La comunidad científica internacional todavía no se ha puesto de acuerdo sobre la necesidad de extirparla para evitar un tumor prostático. «No hay evidencias suficientes como para recomendar una decisión así», detalla López Vivanco. «Lo que se recomienda -detalla su compañero, Sergio Carrera- es que los pacientes de riesgo se realicen pruebas de detección de PSA en sangre y tacto rectal cada seis meses». PSA es el nombre de una proteína producida por la próstata, cuya presencia en el torrente sanguíneo alerta de un posible cáncer en la próstata. Distintas investigaciones han puesto últimamente en entredicho esta prueba, que oncólogos y urólogos defienden por su capacidad preventiva. De momento, es lo que hay.
«Tu pie hace cosas que no debería. Ese hueso de ahí… has creado ese hueso, que no debería estar ahí». Con estas palabras recibió Sarah Jessica Parker de su médico la noticia de que sus pies ya no aguantaban más con tanto tacón de aguja. A partir de 4 ó 5 centímetros, no hay cuerpo humano capaz de soportar la inestabilidad de unos finos tacones sin pagar por ello un precio elevado.
La actriz que interpretó a Carrie Bradshaw en ‘Sexo en Nueva York’ lo sabe. Tiene, en realidad, un mal conocido con el nombre de ‘hallux valgus’, algo muy común que le ocurre a todas las personas, fundamentalmente mujeres, por el irrefrenable deseo de parecer más altas y estilizadas. Populamente se conoce con el nombre de juanetes, pero son mucho más que un hueso desviado. «Ya decían nuestras abuelas que para presumir hay que sufrir. Los zapatos de tacón generan problemas sobre todo en los pies, pero también en las rodillas y la columna», recuerda el traumatólogo Jon Elorriaga Vaquero.
A pesar de que las desventajas de los más altos son más que conocidas, los tacones gustan. Por eso tienen defensores y detractores. Los estudios científicos reconocen que las mujeres ganan con ellos altura, lo que les permite verse más delgadas, estilizadas y firmes. Aumenta con ello su autoestima y confianza, según relata el especialista vasco, del hospital San Juan de Dios de Santurtzi. «Hay estudios –explica– que han demostrado que las mujeres menores de 50 años que usan zapatos de tacón tienen los músculos pélvicos y abdominales más fortalecidos».
Demasiados inconvenientes
Parece ser cierto. La necesidad de mantener el equilibrio y la postura erguida hace que ese grupo de músculos se contraiga de manera inconsciente. Como consecuencia, ayuda a tener el vientre más plano y evitan problemas de incontinencia urinaria. Los mismos estudios aconsejan que para alcanzar todos estos objetivos se requieren tacones que no tengan más de 7 centímetros. Pero para los traumatólogos una medida así ya resulta excesiva.
El pie humano está diseñado, según recuerda Elorriaga Vaquero, para soportar el 70% del peso en el talón en el 30% restante en el antepie. El tacón de más de 4 centímetros invierte, sin embargo, este reparto natural del peso. «Esto es algo nocivo para nuestros pies, porque a cada paso que dan, han de realizar un hiperapoyo y un aumento de la carga en la parte anterior del pie», detalla el especialista.
Las mujeres padecen hasta cuatro veces más problemas en los pies que los varones; y los tacones son su principal causa. «Cuanto más altos y estrechos, peor». El ‘hallux valgus’ de Sarah Jessica Parker es, en realidad, una desviación del hueso metatarsiano del dedo pulgar del pie, el ‘gordo’, que sale hacia afuera como consecuencia de la postura anormal a la que se le ha obligado a permanecer. Generalmente no aparece solo. Es el comienzo de otras complicaciones como inflamación de las articulaciones, dedos en garra, dolor, callosidades, uñaas encarnadas, mayores riesgos de esguinces y roturas de tobillo.
La lesión, añade el traumatólogo de San Juan de Dios, puede tratarse con dispositivos ortopédicos, como plantillas, reparadores, juaneteras y protectores. Si la deformidad y el dolor continúan será necesario recurrir a un tratamiento quirúrgico. La cirugía percutánea, mínimamente invasiva, permite corregir los huesos del pie y evitar así la hiperpresión que soportan.
Nueve de cada diez pacientes que acuden a la consulta son mujeres. Como la protagonista de ‘Sexo en Nueva York’ en adelante deberán reservar sus tacones más altos para ocasiones especiales. «Además, habría que acostumbrarse a hacer estiramientos del pie después de usarlos, especialmente si se trata de tacón de aguja», detalla Elorriaga Vaquero.
Riesgo de artrosis
La relación de complicaciones no se limita al pie, sino que asciende por el resto del cuerpo. La inestabilidad al caminar que provocan los tacones, más visible en las personas que comienzan a utilizarlos, es causa de esguinces y microroturas de tobillos. También se resienten las rodillas, obligadas a permanecer levemente flexionadas de continuo, lo que sin remedio aumenta la presión de las articulaciones y las castiga. Comprime, sobre todo, la rótula contra el fémur, algo que a la larga favorece la aparición de artrosis. «No está demostrado que usar tacones provoque artrosis, pero está claro que existe un mayor riesgo entre las usuarias de tacón alto», recalca el experto.
La curvatura fisiológica de la columna lumbar también se acentúa. Los dolores de espalda, especialmente en la parte baja, aumentan por sobrecarga y contracturas musculares. «El uso de tacones altos debería ser la excepción», recomienda el experto, «porque todos estos problemas, cuando aparecen, no tienen marcha atrás. Las zapatillas planas no generan problemas, un poco de tacón –resume– puede ser beneficioso. Pero a partir de cuatro centímetros, hay que pensárselo».
Nota: Información publicada originalmente en la sección ‘Tiempo de ocio’ de elcorreo.com
El Papa Francisco sólo tiene un pulmón. Con él puede llevar una vida «perfectamente normal», aunque deberá cuidarse mucho para evitar una neumonía, un problema de salud siempre grave en una persona de 76 años y mucho más en alguien con una capacidad pulmonar limitada. Esa es, en resumen, la radiografía del estado de salud del nuevo Pontífice que realiza el médico adjunto del servicio de Neumología del Hospital Universitario de Basurto, Víctor Bustamente, con los datos que se han conocido de la vitalidad de Jorge María Bergoglio. «No parece que la enfermedad le dejara graves secuelas, pero si sufre cualquier patología pulmonar siempre tendrá algún factor de riesgo más que cualquier otra persona de su misma edad», detalla el especialista.
Se ignora qué le pasó a uno de los pulmones del sucesor de Ratzinger, no es algo que haya trascendido. Pudo ser un cáncer, pero no parece probable. Lo que se conoce es que siendo adolescente, el joven Jorge Mario sufrió una infección, «quizás una tuberculosis en tiempos en que no existían las actuales medicaciones», que le inutilizó un pulmón. Los médicos optaron por extraérselo y, por lo visto, la decisión fue tan acertada que su aparato respiratorio nunca se ha resentido.
La capacidad pulmonar de una persona sana es de unos seis litros por segundo a los veinte años y unos cuatro a la edad del nuevo obispo de Roma. Como uno de los órganos es algo más grande que el otro, es más que posible que disfrute de una capacidad superior al 50%, que es suficiente para un hombre de 76 años con un trabajo que, en buena lógica, no le exigirá grandes esfuerzos físicos.
Seguramente, podrá viajar a ciudades de cierta altitud, porque su cuerpo está habituado desde hace décadas a vivir con un solo pulmón. Una gripe podría superarla sin problemas. Más complejo sería afrontar una neumonía -lo que antes se llamaba una pulmonía-, que ya es una causa de muerte muy habitual en las personas mayores de 70 años.
«Ha estado delicado del estómago y el intestino; y guarda una dieta especial, pero siempre ha gozado de una mala salud de hierro», resumían ayer sus feligreses bonaerenses. Demasiado condescendientes quizá con alguien que tiene ya 76 años.
Más complicaciones
¿Qué más problemas de salud puede sufrir alguien con esa edad? Lo contábamos en los dáis previos a la elección del Papa Francisco en las páginas de EL CORREO.
Desde el punto de vista físico, el papado llega demasiado tarde para un ser humano. Los 115 cardenales que participaron en el proceso de elección de Papa no gozaban de la mejor edad para ser elegidos como vicarios de Cristo. A partir de los 70 años, que era y es la edad media de los purpurados, las enfermedades crónicas se multiplican; la salud se ve afectada cada vez con mayor frecuencia y, por muy buenas condiciones mentales de que se goce, los achaques le impiden a uno llevar con la dignidad precisa las obligaciones que conlleva el cargo de jefe del Estado Vaticano. La culminación espiritual del alma llega para los papas cuando el cuerpo acentúa su declive natural. «Si buscamos una persona en plenitud de sus facultades físicas y mentales, lo razonable sería que fuera elegida para el cargo una persona de unos 50 años», afirma el jefe del servicio de Neurología del hospital de Galdakao-Usansolo, Juan Carlos García-Moncó, que repaso para nuestro periódico los problemas de salud más frecuentes en la década de los setenta.
Uno de ellos, cada vez más común debido al paulatino envejecimiento de la población, es la fibrilación auricular, que es el nombre con que se conoce a la más habitual de las arritmias cardiacas. Si se padece, aumenta el riesgo de infarto cerebral y de miocardio. Para intentar corregirla lo que suele hacerse es colocar al paciente un marcapasos, que regule el ritmo del corazón. Como el que le colocaron a Benedicto XVI, precisamente por este problema.
«Las posibilidades de padecer un accidente vascular a partir de los 70 crecen considerablemente», detalla el especialista vasco. Al menos uno de cada cinco mayores de esa edad tiene que medicarse contra la hipertensión, causa frecuente de derrame cerebral; y el riesgo de isquemia, que es una caída repentina del flujo sanguíneo que puede llevar a la muerte de un tejido, se multiplica en ellos por diez.
La salud mental merece un capítulo aparte. Es de suponer que un cardenal es una persona con una actividad intelectual muy grande y que, precisamente por ello, gozará de un cerebro más ágil y saludable que la mayoría de los mortales. Aún así, si se hace caso de las estadísticas, un 5% de las personas entradas en los 70 presenta cierto grado de deterioro cognitivo, que va en aumento con la edad. A los noventa, ese porcentaje crece hasta el 40%.
La reserva cognitiva
«En neurología se habla cada vez más de la reserva cognitiva», detalla García-Moncó. «Es como el depósito de un coche: cuanto más grande, menos posibilidades de quedarte sin gasolina. De ahí que las personas con mayor nivel intelectual gocen más tiempo de mejores facultades mentales». El visible párkinson de Juan Pablo II es, en todo caso, una prueba más del alto riesgo que se tiene de sufrir una dolencia neurodegenerativa a cierta edad. El alzhéimer se ceba en uno de cada diez mayores de 65 años y a partir de entonces la estadística se dispara.
También es larga la lista de indisposiciones y dolencias de las que dificilmente se librará un aspirante de 70 años. Si hay algo que no perdone es el paso del tiempo. Con toda probabilidad, si no lo tiene, desarrollará un problema de próstata, benigno pero que le obligará a acudir al baño una y otra vez. Una auténtica incomodidad para alguien que debe estar permanentemente en reuniones con jefes de Estado, de cara al público y haciendo apostolado por esos mundos de Dios. Más temprano que tarde, sus ojos quedarán cubiertos por unas cataratas, de las que tendrá que operarse, y el estrés de los viajes, lo quiera o no, minará su salud. Sin olvidarse de algo mucho más grave, que es el riesgo de cáncer, causa de muerte para una de cada tres personas y que también aumenta y se dispara con la edad.
Nota: revisión de artículos publicados en EL CORREO los días 13 y 15 de marzo de 2013
El secreto para la superación de toda crisis dicen que está en saber convertir la adversidad en una nueva oportunidad. La Federación Nacional de Clínicas Privadas (FNCP), de la que forman parte unos 300 centros de muy distintas especialidades, ha descubierto ya la suya. La organización está poniendo en marcha una red de turismo sanitario, en la que participan dos centros donostiarras, que ofertará a los pacientes extranjeros la posibilidad de combinar la calidad asistencial de sus servicios sanitarios con unas vacaciones de placer.
Lo que para la Sanidad pública ha venido siendo, según sus dirigentes, «una auténtica sangría» -el hecho de que muchos extranjeros, fundamentalmente pensionistas europeos, viajaran sobre todo al Mediterráneo y las islas Canarias para lograr una ventajosa combinación de turismo y salud a cuenta del erario público español- la Sanidad privada quiere convertirlo en una nueva fuente de negocio. La iniciativa cuenta ya con la participación de más de 35 centros, entre los que figuran dos con sello vasco, la fundación Onkologikoa, especializada en el tratamiento del cáncer, y la clínica del Pilar de San Sebastián, con múltiples especialidades. La red también incluye a la Clínica Universidad de Navarra, en representación del territorio vecino.
«Estamos capacitados para ofertar un buen servicio en términos de calidad sanitaria y disponemos de recursos con un atractivo turístico reconocido mundialmente. Aprovechémoslos», resume Joseba Bidaurreta, director gerente de la clínica San Juan de Dios de Santurtzi, perteneciente a la federación. Las oportunidades para España en este sector son «muy extensas», según detalló a EL CORREO un portavoz de la federación. «Nuestros profesionales -explicó – destacan además en las áreas más demandadas por los turistas, que son la cirugía estética, la ocular, los trasplantes y las terapias relacionadas con la fertilidad humana».
Enfermedad repentina
Uno de los “padres” de la iniciativa es el empresario y neurocirujano guipuzcoano Jesús Gómez Montoya, representante en Euskadi de la FNCP. El fenómeno conocido como turismo sanitario engloba, según detalla, tres realidades diferentes. La situación más común es la atención a viajeros que durante su estancia sufren un accidente o padecen una enfermedad repentina. Los servicios sanitarios españoles también tratan a pacientes europeos, fundamentalmente nórdicos, que sus países envían para aliviar sus listas de espera, previo convenio con los centros y las instituciones pertinentes. «Estos, en cambio, apenas salen de la habitación», detalla.
Sus mayores clientes se encuentran en los enfermos enviados por aseguradoras internacionales que saben que pueden ofertar a sus abonados el mismo servicio y unas vacaciones, por bastante menos dinero de lo que se paga por la terapia en sus propios países. «Hay cirugías que salen a 300.00 euros en EE UU, 30.000 en España y 3.000 en India», dice Gómez Montoya. «El abuso de quienes se pasaban 6 meses aquí para operarse a costa de la Sanidad española no beneficiaba a nadie. Ni al sistema público que lo sufragaba ni al privado, que ha perdido negocio», resume el experto.
Nota: publicado en EL CORREO el 9 de enero de 2013
“Sensacional operación de cirugía plástica en Bilbao”. Con ese titular, recogió la prensa local la implantación a un pintor de un dedo meñique en el lugar del dedo pulgar en la década de los años cincuenta. Según la información de la época, el artista, no se sabe cómo ni por qué, perdió el equilibrio y, para evitar caerse, se cogió a un cable, que le dio una sacudida de corriente eléctrica. La descarga “le carbonizó los dedos”.
El presidente del Colegio Oficial de Dentistas de Bizkaia, Salvador Landa Llona, nos ha enviado al periódico una carta, que incluye un recorte de prensa de la época, para reconocer la labor del que fue jefe de servicio de Odontología del Hospital de Basurto y presidente del colegio de odontólogos del territorio, Rafael Bergareche Maruri, que fue quien practicó esta intervención, avanzadísima para la época. “Con motivo de la publicación de la exitosa intervención quirúrgica practicada en el Hospital de Cruces, creo que es el momento de reivindicar la figura de un médico dentista de Bilbao”, dice en su escrito.
Landa Llona se refiere con estas palabras a la reciente operación que ha permitido recuperar la función de pinza en su mano derecha a un vecino de Mungia de 57 años, que perdió cuatro dedos con un cortacesped. En este caso, la solución quirúrgica que los equipos de Cirugia Plástica y Anestesia-Reanimación del hospital de Cruces practicaron con éxito consistió en implantar el dedo índice del pie derecho del paciente en la mano en la que sólo le había quedado el pulgar. “La intervención es semejante y con la misma finalidad: recuperar la función de la mano de los pacientes. Aprovecho la ocasión para felicitar a los servicios médico quirúrgicos del hospital de Cruces, que tan brillantemente han actuado en esta ocasión”, señala el especialista en su carta, que hemos considerado oportuno recoger en este blog de salud.
Las imágenes, correspondientes a la intervención practicada por el dr. Bergareche Maruri, han sido facilitadas por el presidente del Colegio Oficial de Dentistas de Bizkaia, Salvador Landa Llona, a quien agradecemos sinceramente su colaboración.










