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Los videojuegos estimulan el cerebro y no generan adicción

2015 marzo 17

Expertos en trastornos del comportamiento consideran un «grave error» la inclusión de los videojuegos en el proyecto de ley de Adicciones redactado por el Gobierno vasco. Según dicen, existe abundante investigación científica que demuestra «los grandes beneficios» del uso de este tipo de programas, no sólo referida a los materiales de tipo profesional, sino también a los más lúdicos. No hay, en cambio, ni un solo trabajo «en el mundo» que haya podido demostrar que sean perjudiciales para la salud, como tradicionalmente se les ha acusado «sin ningún rigor científico», afirma la catedrática de Psicología de la Universidad de Deusto Helena Matute.

La iniciativa legal que ha comenzado a debatirse en el Parlamento prevé la adopción de dos «medidas orientadas a mejorar la información sobre los riesgos de adicción asociados a los videojuegos». El texto aboga, por una parte, por la consecución de acuerdos con el sector en Euskadi, con el fin de que tanto en los estuches de los juegos como en las páginas web empresariales «aparezcan referencias a los riesgos asociados a un uso excesivo».

El Departamento que dirige Jon Darpón se propone, asimismo, que los envases informen tanto sobre la franja de edad a la que va dirigido el producto como a su «potencial adictivo». Los expertos consultados consideran, sin embargo, que no existe motivo alguno para promover algo así, porque no hay evidencia científica que corrobore la potencial capacidad de los videojuegos de generar adicción. «Es una leyenda urbana nunca demostrada. De sus beneficios, sin embargo, sí hay mucha literatura científica», subrayan.

«Podríamos hablar de la adicción a los videojuegos si entendiéramos como tal la inclinación y el apego de una persona hacia algo que le guste mucho. Pero en ese caso habría que establecer una gran lista de adicciones en la que se incluyeran todos las preferencias de todas y cada una de las personas: adicción a las chuletas, al pescado, al fútbol, al deporte, a la amistad, a todo lo que se te ocurra. Eso no es un adicción», argumenta Helena Matute.

Competencia y autoestima

Ni siquiera el hecho de que una persona se pase varias horas delante de un ordenador le convierte, según la especialista, en un adicto a las nuevas tecnologías. «Nuestras madres se pasaban el día pegadas a la radio y nadie las trató de adictas», recuerda Matute. Tradicionalmente, argumenta, una persona en su casa podía pasar un rato leyendo un libro y otro hojeando una revista. Después escuchaba la radio, ponía un disco y, por último, se sentaba frente al televisor a ver una película. Todas esas actividades tan dispares se realizan hoy con un único electrodoméstico: «el ordenador personal, con una simple tableta», señala tajante.

El psiquiatra Jerónimo García San Cornelio ahonda en esta idea. «Un sujeto puede tener un trastorno del comportamiento porque se engancha a cualquier cosa y esa actitud interfiere en su vida real. Eso no es una adicción», detalla el especialista. «Puede pasar con los videojuegos, como con cualquier otro tipo de afición o actividad».

La última edición del polémico Manual de Psiquiatría Americano (DSM), controvertido precisamente por haber ampliado la definición de muchos trastornos y enfermedades mentales, tampoco considera el abuso de los videojuegos como un problema de salud. «Después de un largo e intenso debate decidió dejar de considerar internet y los videojuegos como adictivos o dañinos por sí mismos y recomienda, como es lógico, que se profundice en su investigación», detalla la catedrática. «Hay profesionales, incluso clínicas, que tratan la adicción a los videojuegos… Pero, ¿qué va a defender esa gente, que tienen su negocio precisamente en la terapia?».

La investigación científica, recuerda asimismo Pablo Garaizar, profesor también de la Universidad de Deusto, sí ha avalado en cambio los beneficios «cognitivos, motivacionales y sociales de este tipo de productos informáticos. Mejoran la visión espacial de los usuarios y permiten desarrollar habilidades de anticipación de peligros en la carretera o en situaciones más complejas».

Los videojuegos, además, en sus distintas modalidades ayudan al usuario a verse como una persona más competente, capaz e inteligente; y le permiten lidiar mejor con la frustración. «Uno aprende afrontar mejor los problemas de la vida, porque un fallo en un videojuego no tiene las consecuencias fatales que puede acarrear en la vida real», sostiene el experto.

Cómo preparar el campamento de verano para que resulte divertido y saludable

2014 mayo 28

Más de un millón de niños en España participarán a partir del mes que viene en diferentes campamentos de verano. La oferta en los últimos años se ha multiplicado y la lista de posibilidades es ya interminable. Los hay urbanos, pensados para que los más pequeños puedan regresar a casa a dormir, otros más largos, de una semana o quince días de duración, de aventuras, ocio, temáticos, deportivos, de idiomas. Piense en una opción y la hay, sólo tiene que contratarla. Pero, ¿son realmente seguros? La reciente muerte de un niño de seis años en una granja escuela de Madrid hará que muchos padres se hagan este verano ésa y otras preguntas.

La pediatra Marian Municio, médico adjunto del hospital de Cruces y profesora de la especialidad en la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad del País Vasco, responderá a estas preguntas esta tarde, en el foro Encuentros con la Salud de EL CORREO. La sesión, titulada ‘Campamentos de verano, divertidos y saludables’, se celebrará a partir de las 19.00 horas en la salón de actos de la Biblioteca municipal de Bidebarrieta en Bilbao; y como es habitual la entrada será libre, hasta completar el aforo. “Si se tienen en cuenta unas cuantas recomendaciones básicas, las colonias de verano pueden resultar una experiencia muy enriquecedora tanto para los niños como para sus padres”, afirma la especialista.

Encuentros con la Salud de EL CORREO es una iniciativa por la prevención, la formación y la divulgación de la salud, que cuenta con la asesoría científica de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad del País Vasco. Colabora, además, la agencia de comunicación Docor.

Las enfermedades que me han tocado sufrir

2014 abril 1

A los médicos y pacientes con enfermedades infecciosas les gusta diferenciar entre infectado y afectado. Si habláramos de gripe, el infectado sería el paciente y el afectado todo aquel que viera trastocada su vida a causa de la enfermedad. El hermano que cambia de habitación, el padre o la madre que han de pedir el día libre en el trabajo… A los ojos de muchos lectores, los periodistas parece que vivimos en una burbuja, como si el mundo de nuestro alrededor no nos afectara. Buscamos la carnaza y, ya está, la servimos en bandeja.

¿Se cree alguien que no le afecta la crisis económica a los periodistas de Economía? ¿Hay quien, de verdad, piensa que mi compañero Jesús J. Hernández, que cubre para EL CORREO la Diputación de Bizkaia, se librará de liquidar con la Hacienda foral el impuesto del IRPF? Pues a mí me pasa lo mismo. Escribir sobre salud no me hace inmune a la enfermedad ni al sufrimiento humano, aunque haya lectores -que los hay- que piensen lo contrario; y esta semana me he encontrado con alguno de ellos.

Mi responsabilidad en el periódico es informar sobre salud y mi obligación, contar las cosas que pasan, o van a pasar, teniendo en cuenta que mis principales lectores son personas que sufren. Sé que si un día escribo sobre cáncer, el que sea, el 90% de mis lectores serán enfermos que lo padecen y los familiares que les arropan. Posiblemente, la mayoría de ellos dejará de seguirme al día siguiente, cuando aborde las enfermedades mentales, aunque quizás regrese pasado mañana, cuando me toque hablar sobre los últimos avances en la lucha contra el alzhéimer, que padece su madre.

La enfermedad nos toca a todos, incluso a los periodistas. No puedo dejar de contar los efectos adversos de un tratamiento, porque haya pacientes que estén tomándolo, ni la controversia existente en torno al cribado del cáncer de mama, porque haya mujeres que hayan tenido que someterse a una mastectomía. De la misma manera que no puedo dejar de escribir sobre una patología determinada porque me haya tocado de cerca. Ni debe ni puede ser. Quizás, después de tantos años con ellos, me pase un poco como a los médicos: preferiría dar noticias buenas y que todos los días tocara el Gordo de Navidad en Mondragón, pero no me queda más remedio que contar lo que hay. Mi obligación es informar con rigor y también con respeto, que es algo que me impongo como profesional. Quiero que mis lectores sepan exactamente qué les puede tocar en caso de que se enfrenten a una patología concreta. Los síntomas que notarán, las terapias que les ofrecerán, las alternativas de la cirugía, las vacunas disponibles, incluso las investigaciones en marcha. Si hay algo que la ciencia ignora o no tiene claro, se lo diré; y si lo que publico hoy, mañana se demuestra incierto, también se lo contaré. Porque somos periodistas y éste es nuestro oficio. Hacer el relato de la vida.

Pero además de periodista, resulta que también soy persona, 24 horas al día. Cuando cerramos nuestros ordenadores, los periodistas nos encontramos con nuestros familiares y amigos. Hablamos del día que hemos pasado, del que vendrá mañana, compartimos un vaso de vino, que es cardiosaludable; nos reímos, otras veces discutimos y casi siempre nos preguntamos también por nuestros dolores. En mi entorno cercano hay o ha habido casi de todo. Obesidad, diabetes, ictus, infarto de miocardio, defectos y patologías de la visión, enfermedades psiquiátricas, demencias, alergias, hernias inguinales y de disco, lesiones óseas, hepatitis, varicela, VIH-sida, cánceres… La lista da para un hospital completo. Quizás por eso, cuando escribo, siempre tengo a alguien en mi cabeza.

El Departamento de Salud del Gobierno vasco presenta sus planes de prevención en Encuentros con la Salud de EL CORREO

2014 marzo 25

 

La promoción de la prevención es uno de los ámbitos fundamentales en la estrategia sanitaria del actual Departamento de Salud, que dirige el jeltzale Jon Darpón. La promoción de hábitos saludables influye de una manera decisiva en el bienestar de una comunidad y Euskadi, con una esperanza de vida de las más altas del mundo, da prueba de ello. La lista de planes y programas impulsados por la Administración vasca para la prevención de posibles patologías es larga; y va desde el primer momento de vida (plan de sordera infantil, cribado de enfermedades congénitas), pasando por la infancia (programa de vacunación, atención dental) hasta la edad adulta (cáncer de colon, cáncer de mama, gripe, alcohol, tabaco…)

El viceconsejero de Salud, Guillermo Viñegra, presentará hoy en el foro Encuentros con la Salud de EL CORREO los planes y proyectos que el Departamento está impulsando esta legislatura, en una sesión que se celebrará hoy miércoles a las siete de la tarde en el salón de actos de la Biblioteca Municipal de Bidebarrieta. La entrada, como siempre, es libre hasta completar el aforo.

Encuentros con la Salud de EL CORREO es un programa para la prevención, formación y divulgación de la salud, que cuenta con la asesoría científica de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad del País Vasco. Colabora con la iniciativa la agencia de comunicación Docor, especializada en salud; y en esta ocasión también lo hace laboratorios Pfizer.

Puede obtener más información sobre la convocatoria en las páginas del periódico y en la plataforma Kiosko y Más.

 

La hiperactividad moviliza los servicios de salud

2014 marzo 25

La hiperactividad sigue en el ojo del huracán. Dos nuevos informes de los servicios de salud del Gobierno vasco y del Gobierno de Navarra han vuelto a poner en entredicho tanto el diagnóstico como el tratamiento, a base de derivados de las anfetaminas, del llamado trastorno por déficit de atención e hiperactividad. En un momento en que la industria y determinados sectores profesionales se esfuerzan en trasladar a la opinión pública que el TDAH (por sus siglas) no es un problema de salud exclusivo de la infancia, Osakidetza ha publicado un trabajo en el que se recuerda que “existen dudas sobre la efectividad y la seguridad del tratamiento” en adultos y que, en Europa, a diferencia de Estados Unidos, “no está aprobado el inicio de la terapia” más allá de la niñez. El Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea da un paso más y en su último Boletín de Información Farmacoterapéutica (BITN) alerta de la falta de evidencia científica en torno a su diagnóstico y de la necesidad de que los fármacos que se emplean en las terapias se utilicen sólo de forma excepcional, dados sus “efectos adversos cardiovasculares, psiquiátricos y endocrinos”.

La controversia en torno a la hiperactividad mantiene dividida a la comunidad científica desde hace varias décadas. En este sentido, Osasunbidea recuerda en su informe, titulado ‘Atentos al déficit de atención. Entre la naturaleza incierta y la prescripción hiperactiva’, que las polémicas son algo habitual en el ámbito de las ciencias de la salud y mucho más en las cuestiones relacionadas con el cerebro. El del TDAH, argumenta, “es un ejemplo paradigmático donde el debate continúa más abierto y vivo que nunca”. “¿Cuál es su origen?”, se plantea el Servicio Navarro de Salud. “¿Resultan adecuadas las herramientas para el diagnóstico? ¿Podemos confiar en la eficacia y seguridad de los tratamientos ¿Y en qué medida el interés particular de los distintos agentes implicados facilita o dificulta el encontrar una respuesta válida a las anteriores preguntas?”.

Todas esas cuestiones podrían resumirse en una: ¿Sufre un trastorno un niño que es movido o los niños, por definición, no paran? La mayoría de los profesionales de la salud defiende que el TDAH es un síndrome de origen neurológico que se controla casi siempre con psicoestimulantes. Para muchos científicos, todo alrededor de este trastorno es sólo un fraude, tras el que se ocultan, entre otros, los intereses económicos de la industria farmacéutica y las exigencias sociales que pesan en la actualidad, y cada vez más, sobre padres y educadores. En medio de ambas tendencias, se abre paso cada vez con mayor empuje una tercera corriente de opinión, que considera la hiperactividad, el déficit de atención y la impulsividad síntomas de un problema de salud tan grave como raro. Son los trastornos de la personalidad, patologías cercanas a la psicosis y la esquizofrenia, que requiren un abordaje terapéutico más amplio y que son sólo “una excepción” en el mapa de las enfermedades psiquiátricas.

España, líder en consumo de psicofármacos

Los dos recientes informes del Gobierno vasco y el de Navarra suponen la continuación de un trabajo publicado por el Departamento de Sanidad hace unos años y que alertaba tanto de las “desproporcionadas” dimensiones que había tomado el asunto del TDAH como del “indiscriminado” uso que se está haciendo de los psicoestimulantes. Un 5% de los niños, como mínimo -en algunos países más, incluso- están diagnosticados y la mayoría recibe tratamiento contra la hiperactividad y el déficit de atención. “Hay centros escolares en los que no tienen ni un solo caso y otros en los que duplican la media, incluso más. ¿Curioso, verdad?”, alerta un especialista de Osakidetza. Sus palabras tienen cifras. Un trabajo elaborado para EL CORREO por el Departamento de Sanidad hace algo más de un año, en 2012, reconocía que el gasto farmacéutico en medicamentos contra la hiperactividad se había multiplicado por 400 en la última década. El desembolso en pastillas de apenas 9.000 euros de 2001 superó en 2011 los tres millones y medio.

En España, “el despegue de la terapia farmacológica se demoró una década” en relación con Estados Unidos, recuerda el escrito navarro. Comenzó en 2004. “Actualmente -sin embargo- nos encontramos entre los principales consumidores mundiales del metilfenidato”, la principal sustancia que se utiliza en la terapia contra el TDAH.

El medicamento, un derivado de las anfetaminas, puede crear hábito, según advierte el Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos y tiene serios efectos secundarios. Osasunbidea apunta algunos de ellos en su trabajo: “aumenta la tensión arterial, se ha asociado a casos de muerte súbita incluso en niños sin defecto congénito previo” y tiene “efectos sobre el crecimiento y el sistema nervioso”, en forma de insomnio, cefaleas y tics. También tiene, entre otros, efectos secundarios “endocrinos y gastroinstesinales”; y, lo que quizás sea peor, “puede producir dependencia y abuso”.

Advertencia de Unicef

Los autores del trabajo ponen de manifiesto en sus conclusiones la falta de criterios fiables para el diagnóstico del TDAH y advierten de que los fármacos presentan sólo “cierta eficacia en sintomas a corto plazo, sin continuidad clara en las variables relevantes, por lo que deberían considerarse un recurso de uso excepcional”. “Tradicionalmente -lamenta el documento- la infancia había sido una etapa bastante protegida de la solución farmacológica, pero los tiempos están cambiando. Incluso Unicef ha llamado la atención sobre la tendencia en España al rápido incremento del uso de medicación en el TDAH”. Curiosamente, según la estadística que recoge este trabajo, existen más diagnósticos del trastorno entre los niños nacidos en los meses finales del año, cuando las diferencias de madurez, comparadas con los nacidos en enero, resultan mucho mayores.

El documento del Gobierno vasco, continuidad de otro de 2010 en la línea del publicado por el Ejecutivo navarro, se centra en una tendencia al alza, que es el uso de fármacos, “principalmente metilfenidato” en los adultos. El informe vasco advierte de que el nuevo consenso profesional de la Asociación Americana de Psiquiatría, recogido en el Manual DSM-5 -algo así como la ‘Biblia’ de la especialidad- ha “suavizado los criterios para diagnosticar TDAH en adultos”, lo que “puede suponer un incremento de los casos. El escrito, recogido en la revista Infac de información farmacoterapéutica para la red, indica que “existe incertidumbre sobre la efectividad del tratamiento en adultos” y concluye que en Europa “no está aprobado el inicio de terapia” en las personas mayores.

NOTA: Publicado en ‘Saludable’ el domingo 23 de marzo de 2014

¿Es realmente sano el vino para la salud?

2014 febrero 26

¿Es realmente sano el vino? Cada vez un mayor número de estudios científicos avalan la idea de que el consumo de tinto de manera moderada contribuye a evitar complicaciones cardiacas y enfermedades cardiovasculares. ¿Debería entonces comenzar a tomarlo un adulto que se ha mantenido abstemio durante toda la vida? El reconocido cardiólogo Juan María Irigoyen, médico de la Vuelta Ciclista a España durante 37 años, responderá a estas preguntas en el foro Encuentros con la Salud de EL CORREO, que se celebrará esta tarde en el salón de actos de la Biblioteca Municipal de Bidebarrieta.

Intervendrá, con él, el bodeguero Luis Valentín González, quien desmitificará algunas de las leyendas urbanas más extendidas en torno a la producción viticola.  La sesión comenzará a las siete de la tarde. La entrada, como siempre, es libre hasta completar el aforo.

Encuentros con la Salud de EL CORREO es un programa para la prevención, formación y divulgación de la salud, que cuenta con la asesoría científica de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad del País Vasco. Colabora con la iniciativa la agencia de comunicación Docor, especializada en salud.

Puede obtener más información sobre la convocatoria hoy miércoles en las páginas del periódico y en la plataforma Kiosko y Más.

 

Este enero dejo de fumar… ¿con el cigarrillo electrónico?

2014 enero 22

¿Es útil el cigarrillo electrónico para dejar de fumar? ¿Debería comenzar a usarlo para conseguir, este año sí, abandonar el tabaco de manera definitiva? ¿Está reconocido como medicamento? ¿Qué efectos secundarios se le conocen? «El cigarrillo electrónico no es un método para dejar de fumar, ni siquiera está considerado como un producto farmacéutico», afirma el neumólogo del Hospital Universitario de Basurto, Esteban Ruiz de Gordejuela, que responderá a éstas y otras preguntas en el foro Encuentros con la Salud de EL CORREO, que se celebrará esta tarde en el salón de actos de la Biblioteca Municipal de Bidebarrieta.

La sesión, convocada bajo el título ‘Dejar de fumar con el cigarrillo electrónico’, comenzará a las siete de la tarde. La entrada, como siempre, es libre hasta completar el aforo.

Encuentros con la Salud de EL CORREO es un programa para la prevención, formación y divulgación de la salud, que cuenta con la asesoría científica de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad del País Vasco. Colabora con la iniciativa la agencia de comunicación Docor, especializada en salud. Los alumnos de la UPV que acudan a la sesión serán premiados, como siempre, con créditos de libre elección.

Puede obtener más información sobre la convocatoria hoy miércoles en las páginas del periódico y en la plataforma Kiosko y Más.

Una silla vacía en Navidad

2013 diciembre 18

La Navidad es la celebración que más rechazo genera. Ni bodas, ni despedidas, ni fiestas patronales consiguen aunar, ni por separado ni todas juntas, tanta repulsa popular como aglutinan las navidades. Posiblemente sea así porque, gusten o no, las de fin de año son también las festividades que mejor conectan con los sentimientos más profundos del ser humano; y no todo el mundo está preparado para afrontar algo así. El amor, la vida, la familia… Demasiadas emociones para ser digeridas de una panzada, especialmente cuando se sabe que en la mesa, este año, faltará algún comensal.

«La Navidad duele porque, en esta época, las pérdidas se hacen más dolorosas; y es normal que así sea. Son días de reencuentro con los seres queridos y, se quiera o no, habrá detalles que nos recordarán a la persona que falta: sus conversaciones de sobremesa, alguna comida especial que preparaba como nadie, sus regalos… Es el momento del año en que más se nota el vacío y cuando más profundo se siente el dolor», explica el jefe de Cuidados del hospital de San Juan de Dios de Santutzi, Jacinto Bátiz, que intervino hace unos días en el foro Encuentros con la Salud de EL CORREO para hablar sobre ‘Navidad en tiempos de duelo’. El hospital San Juan de Dios de Santurtzi ha organizado para mañana jueves 19 de diciembre a las 19.00 horas, una sesión en la que se abordará esta misma cuestión, titulada ‘Es Navidad y hay una silla vacía’. Intervendrán el psicólogo Angel María Pascual, el médico Julio Gómez, responsable del equipo de Atención Psicosocial del hospital; y dos mujeres Begoña Díaz y Teresa Peña, que expondrán su experiencia personal.

El dolor que se siente ante la ausencia de un ser querido, la angustia que parece devorar a uno cuando los recuerdos se agolpan desordenados en la memoria, se acrecienta irremediablemente con la llegada de las fiestas más familiares del año. Las primeras navidades resultan las más dolorosas. Los expertos afirman que hacen falta dos para elaborar lo que llaman el duelo, el proceso de adaptación emocional a una pérdida, del tipo que sea. «Pasados los dos primeros años, se experimenta un descenso progresivo del malestar emocional», detalla Jacinto Bátiz. «Pero, cada persona tiene su propio ritmo y necesita un tiempo distinto para adaptarse a la situación».

La Navidad duele especialmente por ser un tiempo de cambio. El año termina y se hacen planes de mejora. Las pérdidas entonces pesan más, a veces, casi tanto como en la primera semana de la muerte. Cuanta más cercano está el fallecimiento, mayor es la sensación de ruptura. Disimular, hacer como que la fiesta continúa, irse lejos de vacaciones no vale para nada. «Vivir como si no pasara nada es la peor manera de elaborar el duelo. Lo único que hacemos con una actitud así» –explica el especialista– es retrasar el dolor para otro momento, cerrar una herida en falso», subraya.

A golpe de recuerdos
Las fiestas de fin de año deben afrontarse, según el médico de San Juan de Dios «teniendo en cuenta la definición de duelo que hace el psicólogo Paulo Daniel Acero. No se trata de un proceso de olvido, sino de aprender a recordar sin dolor». El objetivo no puede ser olvidarse de las personas que siempre se amaron, sino aprender a vivir con lo mejor de ellos sin que sus recuerdos hagan daño. «Hay que aprender a ver sus fotos, a mirar sus lugares favoritos vacíos, a recordar sus detalles sin dolor». La vida sigue también en Navidad.

Cuando pasado ese tiempo de dos años, la ausencia aún sigue siendo fuente de sufrimiento habrá llegado el momento de consultar a un especialista, que puede ser el médico de cabecera, un psicólogo o un trabajador social del equipo que atendió al fallecido.  «Si le resulta difícil hacer las tareas cotidianas, si recuerda su falta con una enorme y profunda tristeza, pensando que el difunto quizá volverá debería pensar que tiene un problema. Si le busca por todas partes y casi a todas horas, cree que no tiene futuro, no realiza planes y se siente culpable por estar vivo, es más que posible que lo que es un proceso normal se esté convirtiendo en algo patológico».

No hay que darse prisa. Aunque las fiestas navideñas se presenten como un obstáculo, no se trata de una carrera, sino de recuperar el equilibrio emocional de la manera más sana posible. Hace falta paciencia con uno mismo y, en ocasiones, recordarse también las otras mil y un razones que existen para vivir en plenitud. «Nuestra sociedad ejerce sobre nosotros una enorme presión para superar la pérdida de un ser querido con premura», se lamenta el especialista. «Pero, ¿cuánto dura un duelo por un mardio de 50 años, por un adolescente muerto en un accidente de tráfico o por un niño de cuatro años?», se pregunta. «¿Un año, cinco, siempre? La pérdida se responde– se produce en un momento, pero su posterioridad se prolonga toda la vida».

«Hay que animar a los niños a expresar sus sentimientos»

Los niños no pueden quedar al margen del dolor que siente una familia por la pérdida de un ser querido. Son pequeños, pero también ellos van a sentir la falta en la mesa de la amama o el tío que se fue. Si callan por timidez o, lo más probable, por su dificultad para expresar sentimientos, seguramente acabarán pagando ese  silencio. «Aunque resulte doloroso y difícil, lo mismo que en su día hay que informarles de lo sucedido, en estas fechas deberíamos animarles a que expresen lo que sientan», explica Jacinto Batiz. «Los niños –añade– viven emociones intensas tras la pérdida de una persona querida. Si su familia acepta estos sentimientos, los expresarán con más facilidad y eso les ayudará a vivir la pérdida de manera más adecuada».

RECUERDE:

Tema. ‘Es Navidad y hay una silla vacía’.
Intervienen: Angel María Pascual, psicólogo clínico; y Teresa Peña y Begoña Díaz, quienes aportarán su experiencia personal. Modera, Julio Gómez, médico responsable del equipo de Atención Psicosocial del hospital San Juan de Dios de Santurtzi.
19.00 horas. Salón de actos del hospital San Juan de Dios de Santurtzi (avenida Murrieta, 70) Metro: Peñota.

El documental ‘Marisa’ sobre “la muerte de mi madre” se estrena hoy en Bilbao y mañana en Vitoria

2013 noviembre 21

«¡Qué dolor tan grande tengo,/ que solo sé llorar,/ llorar lágrimas secas!». El autor del poema que así comienza es Ignacio Isusi, creador también del documental ‘Marisa’, que se estrena de manera simultánea hoy en salas de Bilbao y mañana en Vitoria. «Lloré tanto la enfermedad de mi madre que, al final, lloraba sin lágrimas. No me quedaban más, las agoté todas; y de ahí surgió este poesía, como algo terapéutico», explica el responsable de la cinta. ‘Marisa’, dirigida por el cineasta alavés José María Bellido, relata el final de la vida de una mujer muy conocida en Bilbao y Getxo, Marisa Garteiz-Gogeascoa, que fue presidenta de honor de la Fundación Bakuva para la atención a niños desprotegidos, y miembro también del patronato de la residencia de ancianos de La Misericordia. El documental relata los quince últimos meses de su vida, tras ser diagnósticada de un cáncer de pulmón metastásico e irreversible, y cuenta además con los testimonios, entre otros, de su esposo, el notario José Antonio Isusi, y los cinco hijos de ambos.

El proyecto fue concebido en su origen como una obra para la intimidad familiar, que fue cambiando de formato según la idea iba creciendo. Hubo un momento en que su autor se planteó la posibilidad de utilizarlo en su consulta de coaching. «Me planteé que podía usar algunas imágenes para foros de terapias», recuerda. Tres meses después del fallecimiento de su madre, Isusi consideró que el material reunido podía ser lo suficientemente bueno como para montar un documental sobre la manera de abordar el duelo ante la pérdida de un ser querido. «Mi madre era una mujer de un corazón enorme, muy comprometida socialmente. El psicólogo Luis Amurrio dice que la gente muere como ha vivido», argumenta el promotor del proyecto. «El que sabe vivir, sabe morir; y mi madre supo las dos cosas».

Un acto de amor

La enfermedad de Marisa marcó al mayor de sus cinco hijos hasta el punto de que cambió su orientación profesional y le convirtió en un colaborador activo de la Asociación Española contra el Cáncer. Por su cabeza, pronto comenzó a tomar forma la idea de utilizar las grabaciones hechas con su teléfono móvil para un proyecto audiovisual, que pudiese ser utilizado en proyectos y terapias. Pidió permiso a su padre y hermanos y se puso manos a la obra. «Mi padre me dijo que no sólo le parecía bien, sino que quería participar», destaca.

No había tiempo que perder. Con el dinero ahorrado, contrató un psiquiatra, Juan Bellido, para supervisar la iniciativa y fichó a las personas que consideró que más y mejor podían aportar. El director de cine José María Bellido; el músico Bingen Mendizabal, la directora de arte Loli Leiceaga… «El duelo lo hice durante la enfermedad. El trabajo quise que fuera un homenaje para mi madre. Quería hacer algo bonito y ha resultado ser un acto de amor de toda la familia hacia ella».

Horario de los pases

‘Marisa’ se estrenará hoy en Bilbao en el salón de Colegio Jesuítas de Indautxu a las 19.30 horas, en una sesión en la que participarán la periodista de ETB Estíbaliz Ruiz de Azua, el médico especialista en Cuidados Paliativos Jacinto Bátiz, el psicólogo Luis Amurrio y el director de la cinta, José María Bellido. La película podrá volver a verse en la misma sala al día siguiente, viernes, a la misma hora; el sábado a las 12.00 del mediodía; y también la semana próxima, el lunes, martes y miércoles, en horario de tarde, a las 19.30.

La presentación en Vitoria tendrá lugar mañana en el Artium a las 19.30 horas, con una mesa redonda que contará prácticamente con los mismos invitados, salvo el especialista en Cuidados Paliativos, que será el médico alavés Alberto Meléndez. Pasada esta fecha, podrá visionarse en el colegio Carmelitas Sagrado Corazón el sábado 23 a las doce del mediodía y los días 25, 26, 27 y 28, a las 19.30. En todos los casos, la entrada será libre, hasta completar los aforos.

El documental aborda la situación de duelo ante la pérdida de un ser querido de una manera tan profunda y humana que la Asociación Española contra el Cáncer ha decidido utilizarlo en sus programas de ayuda a afectados y familiares de pacientes con enfermedades tumorales. «‘Marisa’ es una historia de vida. Como diría el escritor y poeta Miguel Hernández, es una historia de la vida, la muerte y el amor. Aprender a vivir es aprender a morir», subraya Ignacio Isusi.

Carta al Lehendakari y al consejero de Salud sobre la creación de un registro de pacientes vascoparlantes

2013 noviembre 5
por Fermín Apezteguia

Señor Lehendakari, Señor Consejero de Salud:

¿Qué tal están? Espero que bien, no porque tradicionalmente, en la escuela que compartimos ustedes y yo, nos enseñaron a escribir las cartas con este arranque, sino porque sinceramente lo creo así. Confío en que estén bien y que gocen de muy buena salud durante muchos años.

Acabo de leer en las páginas de elcorreo.com, la web de mi periódico y el de ustedes -que mi casa es la suya- que se plantean  crear un registro de personal sanitario y de pacientes que hablan euskera y usted, señor Urkullu, se pregunta que “¿qué hay de malo, de excluyente, en preguntar a los ciudadanos en qué idioma quieren ser atendidos?”. Evito hacer una lectura política de lo que leo y les pido, por favor, que se olviden por un momento de su posición política y piensen en clave de responsabilidad social.

Cuando voy al médico, ¿saben?, me gusta que me atiendan como una persona o si lo prefieren como un paciente, que es una persona con un problema de salud o que, al menos, con algo que cree que puede serlo. Me gusta que me miren a la cara, que me toquen y me examinen si lo consideran oportuno; y sentir que el médico o la enfermera que me examina se interesa por mí y por mi enfermedad. En muchas ocasiones me ha pasado, sin embargo, que me he encontrado al otro lado de la mesa a un profesional agobiadísimo con el rellenado de los muchos formularios que han de completar mientras atienden al paciente. Que va escribiendo no sé bien qué sin mirarte a la cara, mientras tú le vas contando tus cuitas, lo que te duele y todo lo demás. Él, o ella, de cuando en cuando levanta la cabeza de la pantalla, te mira, dice ‘sí’ de la mejor manera que puede y continúa escribiendo lo que le toca, que tiene el tiempo justo para atenderte y dar paso al siguiente enfermo que aguarda en la sala de espera.

A mí, miren, me gusta hablar con las personas. No sé euskera con la profundidad que me gustaría, pero me he preocupado de que mis hijos se defienden por igual en ambos idiomas. Como vivimos en una comunidad bilingüe, quiero que conozcan por igual las dos lenguas que forman parte de nuestra cultura. Me refiero a la de ustedes y la de mi familia, que entiendo que es la misma. Me siento, y así se lo digo tan Apezteguia como Hernández y siento el mismo orgullo por ambos apellidos,  dos palabras que resumen para mí la cultura y la educación en valores que me regalaron mis padres.

Si quieren que les diga la verdad, no me gustaría que toda mi familia menos yo formaran parte de un registro de las personas que hablan euskera. Por mucho que lo pienso, no le veo sentido. Estoy convencido de que el fomento de la lengua vasca -también mi lengua, aunque no sepa expresarme con ella igual que con el castellano- está necesitada de acciones y actividades mucho más necesarias que un censo de pacientes vascoparlantes, que puede suscitar malentendidos. La pregunta que usted se hace, Sr. lehendakari, lo pone de manifiesto; y el sistema de salud, como la administración en general, está para aportar soluciones, no para generar problemas. Me parece a mí, es sólo mi opinión.

Lo importante, en todo caso, y por esto que les escribo, es que en mi casa no nos hace falta formar parte de ningún registro para hablar en una lengua. Lo hacemos en una o en otra -yo hasta donde llego- sin necesidad de haber abierto un registro de quién se desenvuelve con fluidez en euskera y quién no. Y me pasa lo mismo con mi comunidad de vecinos, mi barrio, mi municipio, incluso con el resto del territorio donde resido, que es Bizkaia. Hablamos y ya está. Lo importante es comunicarse.

Como alternativa a su propuesta, se me ocurre que cuando vaya a una consulta, el especialista elija para tratarme el idioma que desee y luego yo, como paciente, escoja en que lengua quiero ser examinado, diagnosticado y tratado. Pero sin registros, por favor. Con normalidad.

Sí quiero, en cambio, que se me pregunte por las cosas que puedan mejorar mi bienestar. ¿Qué tal está usted? ¿Cómo se ha levantado? ¿Cómo lleva aquello que me comentó? ¿Qué le parece si hacemos un análisis de sangre para ver cómo tienen los niveles? ¿Ya hace algo por bajar el nivel de colesterol? ¿Sigue sin fumar? Como ha sido hasta hoy.

Y todo esta información la pueden registrar ustedes como mejor consideren oportuno, siempre que los datos que yo les brinde quede bien custodiados. Lo cierto es que siempre he sentido que así ha sido, un secreto entre Osakidetza y yo.

Sr Lehendari, sr consejero, gracias por cuidar por mi salud y gracias también por trabajar por el mantenimiento del euskera. Estoy seguro de que el plan en el que están trabajando ustedes tiene propuestas mucho más interesantes que la que hemos conocido hoy.

Atentamente

Fermín Apezteguia Hernández

elcorreo.com

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