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César Coca

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Ningún fin de semana sin música: Concierto gregoriano para violín y orquesta de Respighi

En un artículo publicado solo dos días antes de la ceremonia en la que recogió en Estocolmo el Nobel de Literatura, el novelista colombiano Gabriel García Márquez publicó un artículo en el que, como tantas otras veces, hablaba de música aunque el tema central fuera la literatura. Decía entonces: “Cuando uno escucha un disco o lee un libro que le deslumbra, el impulso natural es buscar a quién contárselo. Esto me sucedió cuando descubrí por casualidad el Quinteto para cuarteto de cuerdas y piano, de Bela Bartok, que entonces no era muy conocido, y me volvió a suceder cuando escuché en la radio del automóvil el muy bello y raro Concierto gregoriano para violín y orquesta, de Ottorino Respighi. Ambos eran muy difíciles de encontrar, y mis amigos melómanos más cercanos no tenían noticias de ellos, de modo que recorrí medio mundo tratando de conseguirlos para escucharlos con alguien”.

La propuesta de este fin de semana es la segunda de esas obras: ese concierto para violín de Respighi, el compositor italiano que tanto volvió sus ojos hacia el pasado y que compuso alejado de las vanguardias que en su tiempo ya habían invadido Europa. Respighi murió en 1936, sin haber llegado a cumplir 57 años. La última etapa de su trayectoria discurre con el fascismo en el gobierno, lo que lo obligó a ciertos pasteleos para poder seguir trabajando sin hacer demasiadas concesiones. No demasiadas pero sí algunas. A estas alturas de la película eso ya importa poco.

Las más célebres de este compositor italiano son Pinos de Roma, Fuentes de Roma y las suites de Ancient Airs and Dances. Este concierto del que hablaba García Márquez es, en efecto, muy poco conocido aunque ahora ya no es tan difícil encontrar algunas grabaciones. Y es una pieza hermosa. Aquí se la dejo. Disfruten.

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Bela Bartok, garcía márquez, nobel