11 Mar 2009

El Teatro Real estrenará este viernes una producción de la ópera Tannhäuser, de Richard Wagner, que ha suscitado polémica incluso antes de la primera función. La dirección escénica es de Ian Judge, quien ha llevado la trama argumental hasta el siglo XIX y ha dispuesto que en escena aparezca un amplio grupo de hombres y mujeres jóvenes desnudos. Según vi ayer en televisión, las entradas están agotadas y parece que en la reventa se ofrecen precios muy altos por una localidad.

Si ese enorme interés por esa ópera de Wagner (extraordinaria, por otra parte) se debe a los desnudos, es como para echarse a llorar. Yo pensaba que a estas alturas, después de todo el cine que hemos visto y de no pocas funciones de teatro (sin olvidar el espectáculo habitual en las playas), eso ya no llamaba la atención de nadie. Pero parece que sí. Porque una expectación semejante no la hubo cuando hace unos años vino Barenboim con la Staatsoper de Berlín para ofrecer ese título también en el Real, y eso que la grabación con la misma orquesta y casi idénticos solistas había conseguido excelentes críticas meses antes.

Así que les confieso que he recibido la noticia con una cierta perplejidad. Pero bueno, si por las razones que sean hay personas que van a ir a la ópera por primera vez, bienvenidos sean los desnudos. Se encontrarán con una música bellísima. A mí me impresiona especialmente la obertura, y me trae recuerdos de un amigo que, cuando ambos teníamos 20 años, la tarareaba con gran entusiasmo. Él me hizo escucharla por vez primera. Nunca le estaré lo suficientemente agradecido. Creo que ya he puesto antes el vídeo en este blog, pero merece la pena repetirlo. Disfruten de Tannhäuser, con o sin desnudos.

7 comentarios | Enlace permanente | Compartir

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

trabajo

trabajo dijo

un estreno impresionante..para no perdérselo..

Otalora

Otalora dijo

Igual Ciarreta vuelve a la ópera. Ahora tiene tiempo.

Fernando

Fernando dijo

No quiero ser pesimista, pero me temo que los que han comprado la entrada por los desnudos no van a tener tiempo de escuchar la música. Mientras sólo haya personajes vestidos echarán unas cabezaditas.
Eso sí, se incrementará el número de varones asistentes en muchos puntos por encima de la media.

Statler

Statler dijo

- No meeeeee lo pierdo. Tienes que traer los catalejos, Waldorf.

Jaime

Jaime dijo

No quiero ser borde, pero esa música es un coñazo.

Ex-wagneriano

Ex-wagneriano dijo

Llevaba desde los doce años escuchando música de Wagner, pero he de admitir que los argumentos de Jaime me han convencido

gpl dijo

Jaime, no te des tanta importancia, tú no puedes ser borde. Para ser borde uno tiene que tener unos conocimientos mínimos de lo que habla y después soltar algún exabrupto con intención hiriente. Los conocimientos mínimos son imprescindibles para resultar borde ya que son los que confieren una (aunque sea) mínima autoridad en la materia de forma que el que recibe la bordería se puede sentir algo herido porque reconoce que el borde algo sabe de lo que habla.

Tú no. Tú a lo mucho que puedes aspirar es a resultarnos triste, a inspirarnos lástima, a parecernos patético, incluso a provocarnos un cierto sentimiento de compasión por tus carencias.

Es curioso observar cómo a cierta gente le gusta mostrar su ignorancia como si fuera un rasgo de personalidad y además casi casi guai.

Antes (y también ahora entre gente con algunos mínimos) la gente se avergonzaba de su ignorancia y procuraba aprender o -si no era posible- ocultarla por vergüenza.

Así que lo dicho: no te creas tan importante como para ser capaz de resultarnos borde.

Nota: Lo anterior te lo escribo con intención borde, que yo a tí sí que puedo hacerlo.

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login
Wikio – Top Blogs – Cultura

Sobre este blog

Divergencias

Sólo hay una cosa tan divertida como la cultura: hablar de la cultura

ver otros blogs »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):