La primavera está ya instalada de lleno. Una estación que ha inspirado a muchos poetas y de la que se dice que es el tiempo del amor aunque, como explicó con ironía Ángel González, puede que ese prestigio sea excesivo y que la etapa por excelencia para las efusiones sentimentales sea el verano. De todos modos, hay muchas obras artísticas que son deudoras de la primavera. Y otras que lo son de todas las estaciones del año, porque la naturaleza es en cualquiera de sus etapas una fenomenal fuente de inspiración.
En el ámbito de la música, los ciclos que tienen como base las estaciones también son numerosos. El más célebre es, por supuesto, el de Vivaldi. Puede que el de Piazzolla no llegue nunca a tanto, pero va ganando fama y hay ya un puñado de grabaciones que recogen estas estaciones porteñas que son bellísimas. Les dejo con la Primavera. Disfruten con este músico argentino que en vida sufrió la crítica de los tanguistas porque su música no era suficientemente popular y la de los clásicos porque se había atrevido a llevar a las salas de conciertos obras demasiado populares. Ya ven.