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César Coca

Divergencias

Ningún fin de semana sin música: Concierto para violonchelo Nº 9 de Boccherini (arr. Grützmacher)

En mis propuestas musicales para los fines de semana no suelo recurrir demasiado a los pastiches o los arreglos a veces poco respetuosos de obras cuyo original se conserva. Haré una excepción en este comienzo de curso. La haré con Boccherini, ese compositor nacido en Lucca, una preciosa ciudad amurallada en la Toscana, que vivió muchos años en España, donde trabajó para la Corte, y murió en Madrid. Hasta hace algo menos de un siglo sus restos estaban en una iglesia madrileña, pero Mussolini consiguió rescatarlos de allí y llevarlos a su ciudad natal.

Por cronología, Boccherini está a caballo entre el último barroco, el clasicismo y los albores del romanticismo. Su estilo se califica de galante, lo que dicho de otra manera sería algo así como una mezcla de barroco y clasicismo, pero con un tono danzante y ligero. Sus mayores aportaciones fueron en el campo de la música de cámara: entre tríos, cuartetos y quintetos, escribió casi 300 obras. La parte orquestal de su catálogo es más breve, pero destacan las sinfonías y la docena de conciertos para violonchelo y orquesta, de los que el más célebre es este Nº 9. Lo curioso del tema es que la versión más conocida es un verdadero pastiche firmado por Grützmacher, que a finales del XIX se lió la manta a la cabeza e hizo un arreglo que es bastante más que lo que suele entenderse por tal, dado que cortó, pegó, cosió, retocó… vamos que dejó el concierto no demasiado reconocible. Algunos grandes chelistas han grabado esta versión. Otros han preferido atenerse a la partitura original. Yo les dejo la versión del adagio de Jacqueline Du Pré, que opta por el arreglo. Ya saben que Du Pré es una de mis debilidades por su enorme talento musical, aunque muchas cosas de su biografía no fueran exactamente ejemplares. Pero, como he dicho tantas veces, procuro separar escrupulosamente vida y obra, porque si no terminaríamos por no escuchar/leer/ver más que a mediocridades de vidas intachables, eso sí. Disfruten.