Blogs

César Coca

Divergencias

Un libro cada semana: ‘El jardín de los Finzi-Contini’ de Giorgio Bassani

el-jardin-de-los-finzi-continiUno de los ciclos literarios más interesantes de la última parte del siglo XX lo forman las llamadas novelas de Ferrara de Giorgio Bassani. Recopiladas en seis volúmenes, estas narraciones dibujan la vida en esa ciudad italiana de la que su autor era originario –aunque nació en Bolonia– y donde pasó infancia, adolescencia y primera juventud, en el período que va desde finales de los años veinte a los primeros cuarenta.
La más célebre de esas novelas, considerada además como la obra maestra de su autor, es El jardín de los Finzi-Contini, reeditada hace un par de años con una nueva traducción. La parte central de la historia transcurre en los meses previos al inicio de la Segunda Guerra Mundial. El narrador, a quien nunca se nombra –pero no es arriesgado identificarlo con el autor, con quien comparte varios detalles biográficos– es un judío de clase media amigo desde la infancia de los Finzi-Contini. Estos son dos hermanos pertenecientes a una familia rica, propietaria de una casa imponente con un jardín de varias hectáreas en lo que se llama la ‘addizione erculea’, una ampliación de la ciudad medieval que la convirtió en la primera urbe moderna del continente.
A medida que las leyes contra los judíos van entrando en vigor, los Finzi-Contini se encierran más y más en su casa y su jardín, creando un universo propio que creían a salvo de todo. En ese jardín juegan, conversan y se enamoran el protagonista y Mícol Finzi-Contini, junto al hermano de esta y un amigo de militancia comunista, el único de todos ellos que ya ha terminado sus estudios y trabaja en una fábrica de la localidad.
En una novela introspectiva, delicada, de diálogos y sentimientos, Bassani es capaz de explicar la barbarie fascista sin hacer apenas referencias a la violencia ni la muerte. En ese jardín, junto a la pista de tenis siempre pendiente de una reforma, los protagonistas parecen esquivar la tragedia. Hasta que un día el protagonista, mientras cenan, confiesa a todos que no hay esperanza. No la hay para los judíos ni para la democracia. Ni para el amor.
Vittorio de Sica rodó a comienzos de los setenta una película sobre la novela que ganó el Oso de Oro, el David de Donatello y el Oscar. Aún siendo un filme hermoso, palidece ante la calidad del relato de Bassani.

(Publicado en elcorreo.com)