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César Coca

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Un libro cada semana: ‘Una tumba sin nombre’ de Javier Sagastiberri

una-tumba-sin-nombre_Javier Sagastiberri creó hace bien poco los personajes de las ertzainas Itziar Elcoro y Arantza Rentería para sus novelas. Dos agentes muy diferentes entre sí en todo, desde su origen social y familiar hasta su carácter, pero que sin embargo forman un gran equipo. A razón de novela por año, Sagastiberri ha ido perfilando sus rasgos. En la primavera de 2018, tras resolver el caso que traían entre manos –y que se cerró de una forma traumática–, Arantza desapareció.

Y así comienza la cuarta entrega, que su autor ha anunciado ya que será la última de estas dos investigadoras. Nadie sabe dónde está Rentería y Elcoro debe hacerse cargo de un caso en el Goierri guipuzcoano, que es justamente el lugar de origen de su compañera.
Se trata del asesinato del dirigente de un grupo de filosofía vagamente ácrata, surgido al calor del 15-M pero que luego ha derivado en algo mucho más parecido a una secta. Elcoro enseguida se da cuenta de que en el grupo no reinaba exactamente la armonía y de que existe un buen puñado de familias destrozadas por el hecho de que sus hijas se han integrado en esa especie de comuna.

Mientras investiga ayudada por compañeros de la comisaría de la zona, Elcoro indaga en el entorno de su compañera, para tratar de averiguar dónde está y, sobre todo, conocer algunos aspectos de ese pasado del que ella se ha negado siempre a hablar. De esa forma, la novela transcurre en un doble ámbito: la investigación del hecho criminal y las conversaciones que la agente tiene con el párroco, ya anciano, que más de veinte años antes acogió a una niña perdida y se la dio a una familia del pueblo para que la adoptara.

El ritmo del relato es más lento que en entregas anteriores porque la naturaleza del mismo es también distinta. Pero aquí están Elcoro y Rentería –siquiera como presencia indirecta– de principio a fin, para despedirse de los lectores.

(Publicado en elcorreo.com)

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