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César Coca

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Ningún fin de semana sin música: Balada op. 6 de Amy Beach

La recuperación de la obra de Amy Beach es uno de los actos de justicia más notables que han emprendido intérpretes, sobre todo mujeres, en los últimos años. Amy Beach fue una niña prodigio que deslumbró a quienes la conocieron por sus habilidades al piano e incluso en la composición a una edad en la que la mayoría de las criaturas lo más asombroso que hacen es un puzle de veinte piezas. Casada con un hombre mucho mayor que ella que aceptaba que diera conciertos y compusiera, pero con un entusiasmo solo mediano, pudo desarrollar su carrera tras enviudar. A raíz de una gira por Europa, a comienzos del siglo XX, consiguió una fama notable en el Viejo Continente, sobre todo gracias a la Sinfonía Gaélica, una pieza de unos 40 minutos que fue la primera en su género que publicó una mujer en EE UU.

Algunos críticos ven en su música una influencia bastante clara de Brahms. Algo que, dicho sea de paso, sirve para apreciar el buen gusto de Beach. Esta Balada op. 6 para piano apunta a esa influencia. Se trata de una obra de un romanticismo tardío, que dibuja bien las melodías y desarrolla los temas de forma notable. Estoy seguro de que van a disfrutar con esta música, que fue estrenada en 1891, cuando su autora tenía 23 años y aún no había logrado abrirse un hueco en los auditorios de su país.