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César Coca

Divergencias

Ningún fin de semana sin música: Cuarteto Nº 8 de Shostakovich

Dmitri Shostakovich fue uno de los compositores soviéticos obligados por el régimen a llevar una doble vida artística. Y eso que era un comunista de primera hora, nada sospechoso de simpatías hacia Occidente. Pero, como saben, a partir de lo sucedido con su ópera Lady Macbeth de Mensk, cuando un artículo escrito o inspirado por Stalin la calificó de “ruido antes que música” y supuso su retirada inmediata de cartel, supo que su margen de maniobra era estrecho. Haber recibido todos los premios imaginables en la URSS y ser un genio de la música no le ponía a salvo de ser enviado a Siberia. Así que escribió dos tipos de obras: las que suponía que gustaban al régimen y otras que pensaba que quizá algún día podrían estrenarse pero tendrían que esperar. También puso dobles dedicatorias en algunas partituras. Según parece, es el caso de este Cuarteto Nº 8 que hoy les propongo.

El compositor soviético escribió la obra en un tiempo récord. Estaba en Dresde, adonde había viajado para recibir tratamiento médico, y allí quedó impresionado por el grado de destrucción de la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial. Habían pasado quince años (la obra es de 1960) y aún era visible en todas partes. En solo tres días terminó esta partitura agitada, intensa y doliente, que dedicó a “las víctimas de la guerra y el fascismo”. Mucho después se supo que, en su fuero interno, el Cuarteto estaba dedicado a las víctimas de “todos los totalitarismos”, lo que incluía, evidentemente, al régimen de su país. No olvidemos que Shostakovich había sufrido las políticas de Stalin, que lo había amenazado poco sutilmente con algún Gulag.

La obra fue terminada en tres días, en julio de 1960. Para sus biógrafos es una pieza que escribió para sí mismo. Al parecer, tras escuchar una grabación, le dijo a Rostropovich que es la música que querría que sonara en su entierro. Les dejo el tercer movimiento (este cuarteto tiene cinco). Disfruten.