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César Coca

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Ningún fin de semana sin música: ‘En las estepas de Asia central’ de Borodin

Alexander Borodin fue uno de los integrantes del Grupo de los Cinco, compositores rusos del siglo XIX que hicieron del nacionalismo y el uso del folclore de su extenso país una bandera. Su postura es tan radical en ese sentido que consideraban a Chaikovski “demasiado occidental”. Ese mismo Chaikovski de quien luego Stravinski diría que “es el más ruso de todos nosotros”. Al igual que todos sus compañeros, Borodin no era estrictamente un músico profesional, porque dedicaba buena parte de su tiempo al ejercicio de la Medicina primero y la Química más tarde. Aunque gran aficionado a la música y dotado de un gran talento, no recibió una formación sólida en ese campo hasta que tenía prácticamente 30 años.

A partir de ahí, realizó una obra breve en cuanto a número de piezas, pero significativa. Lo más destacado son sus tres sinfonías, la ópera El príncipe Igor, dos cuartetos de cuerda y este poema sinfónico que hoy les propongo: En las estepas de Asia central. Se trata, como verán, de una obra descriptiva: es el encuentro en plena estepa de dos grupos, uno de asiáticos y otro de rusos europeos, representados por melodías de claro origen folclórico, con el contrapunto de unas cuerdas que remedan el sonido de los cascos de los caballos y las ruedas de los carromatos. Como sucede con las obras del repertorio ruso del XIX, la obra está cuajada de melodías a veces vibrantes y otras, profundamente melancólicas. En su estreno, en San Petersburgo en 1880, dirigió la orquesta Rimski Korsakov. La pieza está dedicada a Liszt. Se la dejo en la versión de la Filarmónica de Tokio dirigida por el también pianista Mijáil Pletnev. Disfruten.