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César Coca

Divergencias

Sarrionandia: no hay que mezclar obra y personaje

Cuestión de coherencia. Si he defendido a capa y espada que una cosa es la obra de un literato y otra su biografía, que no podemos rechazar un libro porque su autor nos caiga mal, debo defender sin un resquicio de duda la decisión del jurado del Premio Euskadi de Ensayo en euskera al conceder el galardón a Joseba Sarrionandia.

A ver si lo digo clarito: lo que se premia es un libro, no la trayectoria vital o política de una persona. Por eso, no entiendo a quienes meten todo en el mismo saco. El problema, además, es que a uno y otro lado hay tal cantidad de hipocresía que las opiniones de algunos parecen un chiste. Por ejemplo: hace ahora un año hubo gente que descalificó el Nobel a Vargas Llosa por ser, decían, un “autor de ultraderecha y antinacionalista”. Hoy muchos han criticado al departamento de Cultura del Gobierno vasco por dar un premio a un miembro de ETA condenado y huido de la cárcel.

Lo curioso es que quienes criticaron el premio a Vargas Llosa, mezclando política y literatura, hoy defienden a Sarrionandia hablando de que es un premio literario; y al revés.  Unos y otros confunden la literatura con lo que no es literatura. Y eso no nos lleva a ninguna parte. Bueno sí, nos lleva a una alarmante pobreza cultural. Seré menos benévolo: lleva a una alarmante pobreza cultural a algunos…

¿Podía el Gobierno vasco cambiar la decisión del jurado? Ni siquiera entra en mi cabeza. Eso sí que habría sido un escándalo de primera magnitud y un pésimo servicio a la cultura. Otra cosa es que el Ejecutivo retenga el importe del premio. Es lo que debe hacer, al menos hasta que Sarrionandia aparezca y aclare su situación con la Justicia.