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Antonio Machín – Angelitos negros

2014 junio 3

Esta canción es tan popular que hasta una bodega de la denominación de origen zamorana de Toro ha bautizado a un vino con su nombre. Seguro que siete meses en barricas de roble francés y americano garantizan el sabor del caldo tinto, pero casi setenta años en el mundo de la música popular hacen que ‘Angelitos negros’ se erija casi en un himno litúrgico para los amantes de los boleros. De hecho, está considerada como una de las cincuenta composiciones favoritas de los españoles de todas las edades y épocas.

Este abierto alegato antirracista, que nos hace a todos querer ser negros a pesar de que nuestra piel sea pálida como la leche, sigue candente en una época como la actual, en la que los brotes de la xenofobia están a la orden del día. Sin embargo, el artista cubano lo grabó en 1947, consiguiendo un éxito inmediato en España, lo que supuso su asentamiento definitivo. Afortunadamente, nunca sufrió la discriminación a la que cantó.

El tema tomó como letra un poema del venezolano Andrés Eloy Blanco que se adentra en las profundidades de la discriminación racial. El autor llama a la reflexión sobre la problemática, para determinar al final que todos los seres humanos comparten el mismo nivel de humanidad, aunque son muchos los que lo olvidan, incluido el pintor de santos en iglesias.

Al parecer, Blanco se inspiró en un cuadro de la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela, colgado en la Basílica de la Macarena de Sevilla. La imagen aparece rodeada de angelitos blancos, mulatos o indios, pero no negros.

La música la puso el compositor mexicano Manuel Álvarez Maciste. Inicialmente ‘Angelitos negros’ fue interpretada por la cantante mexicana Toña la Negra y luego por el actor y solista, también azteca, Pedro Infante, dentro de la banda sonora de la película del mismo título rodada en 1946, pero fue Machín quien dotó a ‘Angelitos negros’ de la popularidad de la que hoy dispone en todos los países de habla hispana.

El cantante caribeño la interpretó primero como una canción morisca, pero pronto fue adaptada al ritmo de bolero imperante en aquellos tiempos. Ello obligó a reducir la poesía y eliminar también algunAs palabras de jerga venezolana. Fue así como se grabó y como ha llegado a la actualidad.

No sería justo acabar la referencia a ‘Angelitos negros’ sin hablar de las famosas maracas de Machín, que marcaron el ritmo de esta canción y de toda una generación. Esa armonía cadenciosa e inolvidable.

Pintor nacido en mi tierra
con el pincel extranjero
pintor que sigues el rumbo
de tantos pintores viejos

Aunque la Virgen sea blanca
píntame angelitos negros
que también se van al cielo
todos los negritos buenos

Pintor
si pintas con amor
Por qué desprecias su color
si sabes que en el cielo
también los quiere Dios

Pintor de santos de alcoba
si tienes alma en el cuerpo
porque al pintar en tus cuadros
te olvidaste de los negros

Siempre que pintas iglesias
pintas angelitos negros
pero nunca te acordaste
de pintar un ángel negro

Pintor de santos de alcoba
si tienes alma en el cuerpo
por qué al pintar en tus cuadros
te olvidaste de los negros

Siempre que pintas iglesias
pintas angelitos bellos
pero nunca te acordaste
de pintar un ángel negro

VERSIONES

Es una de las canciones del ámbito hispano que más veces ha sido interpretada, incluso por artistas de habla inglesa. Es el caso de la norteamericana ROBERTA FLACK, que cantó ‘Angelitos negros’ en 1969.

En España, entre otros, la folclórica LOLA FLORES le dio su toque a este histórico tema.

Es muy reseñable la melancólica interpretación de PEDRO INFANTE para la película más arriba mencionada.

De sublime puede ser calificada la visión personal de SOLEDAD BRAVO. La sacó al mercado en 1995.

Otros cantantes que incorporaron la composición de Andrés Eloy Blanco y Manuel Álvarez Maciste a sus repertorios fueron el dúo uruguayo Los Olimareños, las estadounidenses Ertha KittCat Power, Conchita Piquer, Nana Mouskouri, Niña Pastori, Celia Cruz, Javier Solís, Los Pasteles Verdes, Los Ángeles Negros, Julia Zenko, Imelda Miller, Emilio Solo, Chavela Vargas o Xiomara Alfaro.

ANTONIO MACHÍN (Sagua La Grande, Cuba, 1903 – Madrid, 1977) constituye uno de los intérpretes principales de la música sentimental española gracias a su protagonismo en la difusión de los boleros cubanos y los ritmos antillanos. Su dulzura, su bondad, su parsimonia y su elegancia sembraron las décadas de los cincuenta y los sesenta de temas que llegan al corazón.

Se instaló en la península al estallar la Segunda Guerra Mundial y se afincó definitivamente en Sevilla al casarse con una vecina de la capital hispalense a la
que conoció en 1943 durante una gira.

Su carrera era ya extensa antes de pisar nuestro país. Sus primeras grabaciones datan de los años veinte, en una época en la que todavía no existía ni el
microsurco y la mayor parte de la canciones se difundían por medio de la radio.

Además de ‘Angelitos negros’, Antonio Lugo Machín –su verdadero nombre cuando fue bautizado en el seno de una familia con dieciséis hijos, fruto del
matrimonio entre un emigrante gallego y una cubana de color– nos dejó temas inolvidables como ‘Madrecita’, ‘No me vayas a engañar’ o ‘Dos gardenias’,
entre otros doscientos que se estima registró. Su voz y su inimitable manera de tocar las maracas crearon un estilo que dio pie al nacimiento de la música
romántica española.

elcorreo.com

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