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Las salinas de Rosío en el recuerdo

Camino de los montes de la Peña pasamos por Salinas de Rosío, una pequeña población a 8,5 kilómetros de Medina de Pomar. Se llega por la renovada carretera de La Cerca. Su origen es romano (¿bajo imperio?), aunque el único resto que queda de aquella época es un mosaico, que aseguran constituía el suelo de una vivienda. Fue descubierto por un equipo de aquel programa televisivo de los años 70 que se llamaba ‘Misión rescate’. Lo han recubierto de tierra y no se puede ver.
La fecha de fundación de Salinas la desconozco. Sí se sabe que el cercano Rosío, que dista 2,5 kilómetros, aparece nombrado por primera vez en la escritura de fundación del monasterio de San Martín de Losa en el año 853. “Los Condes de Lara poseyeron la Villa por donación regia con la denominacion de El Coto de Salinas a partir del siglo XIII. Tomaron el apellido de la Villa y fundaron Mayorazgo en 1517 en la persona de Don Juan Fernández de Salinas y Sánchez de Velasco (biznieto por madre del Conde de Haro) que era además Señor de la Casa de la Viñuela, con el título y rango de Pariente Mayor de Vizcaya del Solar de Castrexana.
Tenían su Torre palacio frente a la Iglesia de San Juan Bautista, donde poseían la capilla de Santa Ana. La casa y mayorazgo fueron heredados por Cosme de Villamor Salinas (1509+1580), Mayorazgo de la Casa de Villamor y Justicia Mayor de las Merindades”, hasta aquí información de wikipedia.
En otro tiempo, hablamos de los años anteriores a la Guerra, fue una población importante que basaba su riqueza en la extracción de la salmuera. Luego, el precio de la sal se derrumbó, los habitantes desertaron a Medina, Bilbao, Burgos, ….. y Salinas perdió riqueza y población. En la actualidad debe rondar los 30 vecinos.
En la parte baja del pueblo aún se puede visitar lo que fueron las antiguas eras para el secado de la salmuera. Algunas estaban protegidas por murallas que aún subsisten. En realidad lo que se puede recorrer es una extensión yerma y abandonada, surcada por canalillos y cubierta de hierba, donde afloran cantos de río, palos, plásticos y basura. No hay ningún letrero, ni la más mínima indicación, salvo las del sendero GR de las Merindades. La imaginación tiene que ponerse a funcionar y mucho, para volver a elevar los montones de sal, que sin duda brillaron al sol.
Las salinas son explotadas hoy en día industrialmente. Se encargan de ello los dueños de una instalación antiestética y vallada que se se encuentra en la entrada del pueblo, según se llega de Medina.
También hubo un balneario. Se llamaba la Casa de Baños de los Mayorazgos. Estaba situado a un kilómetro de la villa. La concentración parcelaria arrasó lo que quedaba del edificio. Ya no queda vestigio alguno de este establecimiento.
Sus aguas presentan ‘facies clorurada-sódica y carácter sulfuroso’, según se decía en la ‘Relación por provincias de las aguas minero-medicinales de España’ del año 1913. Estaban indicadas para escrofulismo, dermatosis, herpetismo, catarros y para diversas enfermedades del aparato digestivo, según la guía de balnearios correspondiente a la temporada de aguas del año 1912.
A pesar de los pesares, Salinas ofrece una buena muestra de la arquitectura popular del norte de Burgos. Las casas son de piedra, con balcones de influencia losina orientados al sol. También se pueden contemplar una buena fuente fechada en 1895 y los muros, el techo desapareció hace muchos años, de un palacio de estilo renacentista (siglo XVI), en la calle de La Cerca o principal. La iglesia de San Juan Bautista fue clausurada tras el hundimiento de la bóveda. Ha sido restaurada. Es maciza, de estilo gótico con añadidos.Y poco más.
En el pueblo sobran varias casonas arruinadas (alguna tuvo que ser fuerte). Están hundidas y afean el conjunto. Y de verdad que me dio pena el letrero, casi difuminado por el tiempo, que figura en la fachada de una casa que mira a la carretera, la antigua Calle Mayor. Dice “Venta de sal”. Me entra la duda de ¿cuánto costaba el saco, la arroba, el kilo…?. Desconozco la medida de peso que se utilizaba.
En el libro ‘Burgos en el Recuerdo’ (1999), del escritor y periodista Elías Rubio Marcos, hay un excelente reportaje sobre Salinas de Rosío.
Las fotos son de mi compañero de paseos Javier Muñoz (última semana de abril de 2009). La más grande es una vista del valle de Rosío obtenida desde la cima de La Pelada. Las otras tres son la iglesia, la fuente y el palacio, respectivamente.

Por Fernando J. Pérez e Iñigo Muñoyerro

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