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	<title>Aletheiaipad &#8211; Aletheia</title>
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		<title>Apple, una historia de éxitos (1ª parte)</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 00:01:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jon Garay</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mundo]]></category>
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		<description><![CDATA[“No somos perfectos”, afirmó Steve Jobs en la comparecencia ante los medios en la que reconoció los problemas con la recepción de la antena de su última creación, el iPhone 4. Poco dado a asumir sus errores, Jobs es el líder de una compañía que desde su fundación en 1976 ha cosechado grandes éxitos, casos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><IMG src="/aletheia/wp-content/uploads/sites/7" id="img_0" class="imgcen"></p>
<p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 11px; padding-left: 0px; ">“No somos perfectos”, afirmó Steve Jobs en la comparecencia ante los medios en la que reconoció los problemas con la recepción de la antena de su última creación, el iPhone 4. Poco dado a asumir sus errores, Jobs es el líder de una compañía que desde su fundación en 1976 ha cosechado grandes éxitos, casos del Macintosh, el iPod, la App Store, iTunes o el propio iPhone, pero también sonoros fracasos. Ordenadores como el Apple III, el ‘Lisa’ o ‘Cube’, la PDA ‘Newton’, el sistema operativo ‘Copland’, la consola ‘Pippin’ o Apple TV son ejemplos de ello. Tres décadas en el sector de la tecnología de consumo dan para muchas historias, de triunfos y de fracasos.</p>
<p>La propia fundación de la compañía puede ser considerada como un éxito inesperado. Los primeros ordenadores, casos del MARK I o el ENIAC, creados en la década de los años cuarenta con fines básicamente militares, pesaban varias toneladas y ocupaban una habitación entera. Durante mucho tiempo, resultó inconcebible que aquella tecnología pudiese tener salida en el mercado de consumo. Sin embargo, no todos pensaron así y Apple es el resultado de aquella intuición. Steve Wozniak, uno de los tres cofundadores de la compañía (además de Jobs, el tercero fue el hoy olvidado Ronald Gerald Wayne), construyó -literalmente- una especie de máquina de escribir sofisticada que acabaría llamándose Apple I. Por aquel entonces, Wozniak, sin haber terminado la carrera, trabajaba para HP, pero allí no vieron el potencial de aquel extraño aparato. Éste es el origen de la compañía de la manzana. </p>
<p><IMG src="/aletheia/wp-content/uploads/sites/7" id="img_2" class="imgcen">El sucesor de aquella primera creación, el Apple II, se convirtió en el primer ordenador personal con éxito comercial. La gran revolución en este campo ocurrió poco después, en 1984, con la irrupción del Macintosh (en la imagen superior), que disponía ya de dos elementos indispensables hoy en día: la interfaz gráfica y el ratón (un apunte: estas innovaciones no fueron ideadas por la compañía, sino que las tomaron del legendario Xerox Parc, el laboratorio de investigación de Xerox). Acababa de nacer la eterna lucha entre los PC y los Mac. </p>
<p>Tras dar el paso a los primeros ordenadores portátiles a principios de los noventa, el siguiente gran salto adelante en el campo del hardware fue el iMac. Ocurrió en 1998 y supuso una apuesta muy arriesgada por su revolucionario diseño de llamativos colores y forma, por su renuncia a las entonces indispensables disqueteras y por la introducción del USB, que por entonces utilizaba casi únicamente Intel, su impulsora. Poco después salió al mercado el iBook, la serie de ordenadores portátiles que precedió a los hoy ya bien definidos MacBook.</p>
<p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 11px; padding-left: 0px; ">Sin embargo, cuando se habla de éxito en Apple hay que introducir un matiz. La compañía de la manzana nunca ha sido líder en ventas de ordenadores. Su cuota de mercado ronda, en el mejor de los casos, el 10% y siempre ha estado muy por detrás de IBM o de los ordenadores equipados con Windows. Hasta 2001, con la irrupción del iPod, triunfar para Apple consistía en mantener sus adeptos entre los aficionados a la informática y entre los profesionales del diseño. La compañía fabricaba ordenadores caros y de altas prestaciones, lejos del alcance y preferencias del consumidor medio. Lo que convirtió a Apple en una compañía de verdadero éxito comercial fue el mencionado iPod, que desde su irrupción monopoliza el mercado de los MP3 y de la música digital gracias a iTunes.</p>
<p>A la espera de lo que suceda con el iPad, el último gran éxito de la compañía es el iPhone, cuya última versión llega hoy a España. Introducido en enero de 2007, este gadget, pese a que como suele suceder con Apple no es el líder del mercado, se ha convertido en la gran referencia entre los teléfonos inteligentes gracias a sus prestaciones y especialmente a las posibilidades que le conceden las miles de aplicaciones de la App Store, la vía elegida por la compañía para ‘abrir’ su teléfono a los desarrolladores externos.</p>
<p>Tal ha sido el éxito de la compañía en su aventura más allá de los ordenadores, que ya no se llama Apple Computer Inc. Desde 2007 es, sencillamente, Apple Inc. (<A href="http://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/7/30/-y-fracasos-2a-parte-la-historia-apple--2" title="http://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/7/30/-y-fracasos-2a-parte-la-historia-apple--2" id="link_0">Sigue</a>)</p>
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		<title>A Descartes le gustaría el iPad</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Apr 2010 10:34:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jon Garay</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mundo]]></category>
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		<description><![CDATA[Aburrido ayer dejando pasar el tiempo me dio por echar un vistazo al periódico Público y me encontré con un artículo que me llamó la atención. ‘La última batalla de los guardianes de Guttenberg” , se titulaba. En una página y media, se trataba del último libro de Umberto Eco y Jean-Claude Carrière, un actor [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aburrido ayer dejando pasar el tiempo me dio por echar un vistazo al periódico Público y me encontré con un artículo que me llamó la atención. <A href="http://www.publico.es/culturas/305657/ultima/batalla/guardianes/gutenberg" title="http://www.publico.es/culturas/305657/ultima/batalla/guardianes/gutenberg" id="link_0">‘La última batalla de los guardianes de Guttenberg”</a> , se titulaba. En una página y media, se trataba del último libro de Umberto Eco y Jean-Claude Carrière, un actor y guionista francés que colaboró durante años con Luis Buñuel y al que no tenía el gusto de conocer. Ambos acaban de publicar ‘Nadie acabará con los libros’, una defensa del libro clásico frente a la “amenaza” de la digitalización. “Interesante -pensé para mi-. A ver si Umberto Eco da buenos argumentos en defensa del papel”. Minutos después, cuando acabé de leerlo, mi sorpresa no conocía límites. Desde luego, yo no iría a la guerra con ellos.</p>
<p><IMG src="/aletheia/wp-content/uploads/sites/7" id="img_0" class="imgizqda">Empecemos con el semiólogo italiano, que dice, al parecer con sarcasmo, lo siguiente: “¡Pasémonos dos horas leyendo una novela en el ordenador y nuestros ojos se convertirán en dos pelotas de tenis!”. Cierto es que leer durante mucho tiempo delante del ordenador no es lo más recomendable, pero también lo es que la tecnología ha desarrollado ya pantallas más adecuadas y que los e-books no presentan ya este problema. Sobre el e-book, Eco asegura que es un instrumento muy limitado porque “depende de la <strong>electricidad</strong> y no permite leer en la bañera, ni tumbado de costado en la cama”. Sorprendente. De aquí se deduce que el semiólogo italiano no habrá leído nunca sus amados libros por la noche -eso, o tiene su casa llena de velas para no depender del suministro eléctrico-. En cuanto a la posibilidad de leer recostado o en cualquier otro lugar, precisamente los libros electrónicos o el iPad permiten hacerlo donde a uno más le apetezca.</p>
<p>Otro asunto interesante es el de la <strong>verosimilitud</strong> del contenido de Internet. Eco ve un problema “en aprender a controlar una información cuya autenticidad no podemos verificar”. Como solución, “el consejo que doy a los profesores es que pidan a sus estudiantes que cuando hagan los deberes, realicen la siguiente consigna: encontrad diez sitios web de información distintos sobre el tema propuesto y comparadlos. Se trata de ejercitar el sentido crítico ante Internet, aprender a no aceptar todo a pies juntillas”. Correcto, ¿pero no sirve esto también con los libros?¿Acaso uno puede hacer un estudio fiándose de una única fuente? La capacidad crítica no conoce o no debería conocer distinciones entre soportes. Y el argumento de autoridad, tampoco.</p>
<p>  En cuanto a Carrieère, sus razones tampoco son especialmente sólidas. Uno de sus  ayores miedos pasa por la <strong>rapidez con la que todo se queda viejo</strong>.<span style="font-family: Arial; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 15px; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span><span style="">&#8220;Por ejemplo, en el cine parece como si necesitáramos anular el pasado, como si todas las películas buenas necesitaran un <em>remake</em>. ¿Cuántas versiones de <em>Drácula</em> nos quedan por ver?&#8221;. Y tiene razón, pero esta tendencia no comenzó con la digitalización, sino con </span><span style="letter-spacing: 0px;">Descartes, que inmerso en la Guerra de los Treinta años comenzó a pensar que Aristóteles estaba equivocado y construyó todo un nuevo modelo de pensamiento. Lo nuevo se imponía a lo viejo por primera vez en mil años.</span></p>
<p>Otro de sus temores es la desaparición de lo que llama <strong>‘grupos de intelectuales’</strong>, amigos que se apoyan los unos a los otros, que están en contacto permanente y que tienen un impulso creativo común como pueden ser el grupo de Bloomsbury, los surrealistas o la Nouvelle Vague. A la vista de ello, supongo que este hombre no sabe que la world wide web nació precisamente como una forma de que los científicos pudiesen compartir sus conocimientos de forma más cómoda. Esto, el compartir conocimientos, fue lo que llevó a Tim Berners-Lee a crear la web tal y como hoy la conocemos. Para facilitar este intercambio de ideas, este mismo físico ideó el lenguaje HTML -el de gran parte de las páginas web-, que es básicamente un texto al que se le pueden añadir hipervínculos, es decir, las notas al pie de página que tanto gustan a los amantes del papel, con la ventaja añadida de que pueden consultar de inmediato la referencia mencionada. </p>
<p><IMG src="/aletheia/files/205880_Jean-Claude_Carri%C3%A8re_%C3%A0_la_B.jpg" id="img_0" class="imgcen"></p>
<p>Y hablando de grupos de intelectuales, ¿qué posibilitan los foros más que el intercambio de ideas? Carrière tampoco sabrá que los servidores Apache, los más utilizados hoy en día, surgieron en la mente de Brian Behelendorf siguiendo un foro en el que participaba Tim Berners-Lee (a todo esto, un servidor es una especie de ordenador con montones de discos duros conectados que alojan las páginas web).</p>
<p>Es perfectamente legítimo defender la supervivencia de los libros de papel en un tiempo en el que la digitalización lo ‘absorbe’ todo, pero para ello quizás fuera necesario que sus apologetas conocieran un poco más al <strong>supuesto enemigo</strong>. La web buscaba en su origen facilitar la transmisión del conocimiento, justo lo que hizo el papel frente al pergamino en su momento. Y los nuevos gadgets sigue el mismo camino: posibilitar el acceso al conocimiento en cualquier momento y desde cualquier lugar. Los que aman el papel olvidan también que cuando éste irrumpió, encontró la oposición en los amantes de los pergaminos (Federico de Montefeltro, el condottieri renacentista de de ganchuda nariz retratado por Piero della Francesca, se vanagloriaba de su biblioteca de mantodósticos pergaminos) y que el papiro fue utilizado por los egipcios tanto para escribir como para fabricar su calzado.</p>
<p>Desde mi punto de vista, tan cultura es conocer las obras de Cervantes o Kant que conocer las razones que llevaron a Tim Berners-Lee a crear la web y el HTML. Lo que sucede es que lo primero da prestigio y lo segundo parece propio de enfermos de la informática. La nostalgia -al papel- puede ser un buen asidero personal, pero nunca un buen argumento. Y, por cierto, no me parece descabellado imaginar a Descartes tumbado en la cama con su iPad. Es bien conocido que le gustaba trabajar acostado y que no tenía demasiados remilgos en discutir la tradición.</p>
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		<title>&#039;Sentir Internet en tus manos&#039;</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Feb 2010 09:35:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jon Garay</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8216;It´ s amazing&#8217;, repetía machaconamente Steve Jobs durante la presentación del iPad, el nuevo &#8216;killer&#8217; de Apple. Según Jobs, su nuevo juguete, que para muchos comentaristas no es más -ni menos, habría que añadir- que un iPod Touch ultravitaminado, está destinado a ocupar un nicho de mercado hasta ahora no debidamente cubierto: el comprendido entre [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8216;It´ s amazing&#8217;, repetía machaconamente Steve Jobs durante la presentación del iPad, el nuevo &#8216;killer&#8217; de Apple. Según Jobs, su nuevo juguete, que para muchos comentaristas no es más -ni menos, habría que añadir- que un iPod Touch ultravitaminado, está destinado a ocupar un nicho de mercado hasta ahora no debidamente cubierto: el comprendido entre los smartphones y los ordenadores portátiles. Para cubrir este &#8216;agujero&#8217;, Apple se propuso mejorar las capacidades de ambos en varios aspectos: navegación, vídeo, música, juegos y e-books.</p>
<p>Como comenté en un <A href="http://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/1/25/habla-apple-tiemblen-periodicos" title="http://blogs.elcorreodigital.com/aletheia/2010/1/25/habla-apple-tiemblen-periodicos" id="link_0">post anterior</a> , la cuestión no es la cantidad de iPads que puedan vender -el único éxito de masas de Apple es el iPod-, sino lo que obligarán a hacer la competencia. Por un lado , los netbooks. Estos pequeños ordenadores portátiles están pensados para conectarse a la red, ver películas y escribir. Todo eso -según la keynote de presentación- lo hace el iPad con la ventaja de que dispone de un teclado virtual con el que escribir mensajes o para trabajar con el &#8216;Pages&#8217; (el Word del Mac. Además, también se le puede conectar un teclado físico); de que se puede poner en vertical u horizontal para ver películas y fotos como a uno le parezca (tiene acceso al iTunes); de que se pueden jugar a videojuegos (Electronic Arts hizo una demostración del Need for speed en el que el iPad servía como volante moviéndolo como el mando de la Wii); conexión wifi en todos los modelos y 3G con un extra; y  de que tiene acceso a la infinidad de aplicaciones del Appstore, a las que se habrán de unir las que se desarrollarán específicamente para este gadget. Victoria por K.O. </p>
<p><IMG src="/aletheia/wp-content/uploads/sites/7" id="img_0" class="imgcen"></p>
<p>Por otro, los e-books. La posibilidad de tener cientos de libros al alcance de la mano, de poder subrayar y hacer anotaciones, de comprarlos a un precio reducido&#8230; me parece una gran oportunidad para los aficionados a la lectura. Cuando se afirma que son caros, creo que es más por la tendencia de todos los productos electrónicos a bajar de precio que por lo que cuestan ahora (<A href="http://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/1/15/-son-caros-e-books--2" title="http://blogs.elcorreodigital.com/aletheia/2010/1/15/-son-caros-e-books--2" id="link_1">lo realmente caro son los libros de papel</a> ). ¿Es el iPad un e-book? Sí. Es cierto que en la presentación no se hizo mención a la posibilidad de subrayar o hacer notas, pero dado que permite trabajar textos y tiene una gran capacidad táctil, no sería de extrañar que alguna aplicación posterior lo permitiera (imaginemos que pasando el dedo por una parte concreta del texto éste podría quedar subrayado). Más allá de esto, su fuerte estará en su biblioteca, el iBook, que ya ha hecho a Amazon variar el reparto de beneficios entre ellos y los autores.</p>
<p>Pero más importante que todo ello son -creo- las palabras con las que Jobs cerró la keynote. Se trata de “sentir Internet en tus manos”, porque se navega con los dedos y porque la Red será más accesible todavía. Si los smarthphones, netbooks y, en menor medida, los e-books habían hecho cada vez más cotidiana la posibilidad de acceder a la Red, el iPad lleva esta posibilidad más allá. Consigue superar al iPhone -el mejor teléfono para navegar- por su pantalla más grande, y a los netbooks porque uno puede ponerse a navegar en el metro o guardando una cola sin tener que sentarse para poder manejar el ratón o el trackpad. Ésta es, desde mi punto de vista, la clave del iPad: la accesibilidad a Internet en cualquier lugar sin las molestias del teclado de los netbooks y con la ventaja de una pantalla sensiblemente mayor que la de un teléfono móvil.</p>
<p>(Problema: ¿no es demasiado grande para llevarlo en la mano? Sí, pero más lo son los libros de la serie Millenium, Ken Follet o Dan Brown. Las féminas podrían, como hacen con los citados mamotretos, llevarlo en el bolso, mientras los hombres, bien en la mano, bien en algún tipo de maletín o carpeta de trabajo tan habituales hoy en día (si me apuran, podría crearse una especie de bandolera que, dado lo magro del gadget, podría ir por debajo del abrigo o de la chaqueta de invierno. Una nueva moda.Todo es pensarlo.)</p>
<p>En el citado post sobre lo que podría suponer el iPad para los periódicos de papel, supuse que estos podían echarse a temblar si Apple cumplía con lo que los rumores apuntaban. Creo que ha sido así. Este dichoso aparato va a hacer que Internet esté aún más cerca de los usuarios -insisto por él mismo y por lo que necesariamente tendrá que hacer la competencia-. El proceso de digitalización sigue adelante y no veo cómo el papel puede competir con este nuevo soporte.</p>
<p>P.D. Para los medios digitales, este momento es apasionante. Es muy difícil cambiar las inercias de la prensa escrita, pues carga literalmente con una tradición de más de cien años que impide, o casi, todo cambio en su modo de actuación. Al contrario, los medios digitales están buscando su modelo, no hay herencias que respetar y serán exactamente lo que quieran ser.</p>
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