Redes

Buenos días, hermanos. Quiero aclarar, antes de nada que los artículos que escribo nacen fruto de sensaciones, de puntos de vista parciales que me llaman la atención y decido compartir para ver si coinciden con las sensaciones de algunos lectores. El objetivo es hacer cosquillas y jugar con las razones para poder relativizar, que es la antesala del humor. No pretendo sentar cátedras ni aleccionar. Lo digo, porque la semana pasada perdí un trabajo, tres días de actuación, porque los paleontólogos se han enfadado conmigo y me han considerado “persona non grata”, vamos que no quieren que entre en su universidad, que es donde tenía que realizar mi trabajo. Por cierto, impidiendo a otras personas que pudieran disfrutar de la actuación. Bueno, no voy a revolver el asunto de los huesos de los dinosaurios y la visión popular, desde mi punto de vista simpática, que intenté emplear en el “artículo bomba”. Estoy seguro que si lo mismo lo dice Buenafuente en un monólogo de los suyos, el mismo paleontólogo que se sintió ofendido conmigo, se hubiera reído en su sofá y hubiera dicho: <<qué cabrón el Andreu, si tiene razón>>. Sin más. Quería aclarar todo esto, porque el artículo de hoy, es eso, un punto de vista más de los que puedo tener a cerca del Twitter, pero no quiere decir que sea contrario al uso de esa tecnología. JODER, ES QUE NOS OBLIGAN A PEDIR PERDON ANTES DE NACER. POOOOR COMENTARLO.

¡ME CAGO EN LA PUTA! (MIRA, AHORA SALE LA BESTIA, OTRO PUNTO DE VISTA)
Twitter

Dícese de una red social que vomita improntas cortas, pequeñas descargas de conciencia, y que está a punto de convertirse en una secta. Una de las amenazas que asociábamos todos al futuro, en su vertiente más despiadada derivada de los avances de la tecnología, era la de que acabaran por leernos la mente. Porque todos damos por hecho que los demás ámbitos de nuestra vida privada son susceptibles de no ser tan privados como nos gustaría. Nuestros datos circulan por mercados que desconocemos; nuestra gente de confianza puede dejar de serlo en cualquier momento; nosotros mismos podemos renegar de nuestros actos. Hasta ahora, sólo había una zona que se mantenía inaccesible al juicio de los demás: nuestros pensamientos. Son esas criaturas, en ocasiones bestias, que alimentamos y engordamos para que un día vean la luz pública y se materialicen en una palabra, o en una acción. No todos valen, los hay que mueren dentro de los confines de la mente porque sacarlos supondría poner en riesgo nuestra integridad, nuestra seguridad, o atentarían directamente contra la imagen que de nosotros se tiene. Pues bien, el futuro ese que tanto temíamos ha llegado. Y no ha hecho falta una sofisticada máquina conectada con unos electrodos a las sienes, ni un aparato de ondas, ni nada por el estilo. Ha sido mucho más sencillo: se llama Twitter. Es la posibilidad de expresar lo primero que te viene a la cabeza desde donde estés y colgarlo en la red a través del teléfono, del ordenador, y pronto, seguro, desde cualquier electrodoméstico del hogar. Claro, que te puedes contener y no hacerlo, pero la droga debe enganchar, sobre todo cuando te contabilizan los adeptos que esperan tu ocurrencia con la boca abierta como polluelos en un nido. Y luego pasa lo que pasa, cuando hay una amnistía constante de los pensamientos: las torpezas, las malas interpretaciones, las disculpas y las condenas. ¿Estamos tan solos que necesitamos que los demás sepan qué estamos pensando en todo momento? ¿La fama está tan vacía de contenido como parece? ¿Llegaremos a hablar de “pensamientos basura” y “pensamientos elaborados”? Pasen buen día.

A 11 del 4

Hola hermanos, buceando por los Faacebuques de mis amigos he encontrado estas fotos que me han hecho recordar que todo tiene un principio. Es mi primer grupo de teatro ESCEFRENIA (Javi Merino, Pablo Arocena y yo) Hacíamos humor mudo y fue el detonante de una carrera que me ha llevado hasta escribir estas lineas. Mi edad, 18, un nene con los pantalones grandes.

Además del momento nostálgico, os dejo el artículo de hoy.

Pinchazo

Ya me llega el calor que se desprende del frotamiento de las manos de las empresas farmacéuticas. Para el dos mil doce, o sea, para pasado mañana, se espera la vacuna contra el tabaquismo. Para algunos será el fin del mundo; si es que los aztecas tenían razón. Es cierto que el mundo se acabará en dos mil doce, pero por partes y por barrios, que se lo digan a Zapatero, que cerrará su chiringuito por esas fechas. Pues eso, que dentro de una añito y pico, pico, o mejor dicho pinchazo. Porque, parece ser que la esperada vacuna se administrará en una sola dosis, un picotazo de jeringuilla pasiva y se acabaron las toses, los olores, la fatiga y las discusiones con los fanáticos defensores de los espacios sin humos. Sin entrar a valorar la vacuna a nivel científico, que no es el día, me gustaría contaminar este lunes con algunas reflexiones que brotan con vigor a cerca de este tema, como los capullos de una hortensia. La primera me lleva a la sospecha. Es curioso que para algunas dolencias se necesite estar enganchado a un medicamento, ser dependiente de un fármaco de por vida, y para esta, porque el tabaquismo está considerado como una enfermedad, con un pinchazo baste. Será casualidad, dejémoslo ahí. De ahí, me voy a las posibles amenazas que se nos vienen encima. Si consiguen cambiar nuestros hábitos tan solo dándonos un pinchazo, y permitimos esa manera de actuar, ¿no estamos abriendo la puerta a una manipulación de nuestra salud mental y física? ¿Conoceremos vacunas para cambiar de opinión? Y lo que es más terrorífico, ¿nos las habrán suministrado ya en algún alimento de los que consumimos habitualmente? Y para concluir con mi serie de pronósticos lunáticos, haré la pregunta del millón, o sea de los seis mil euros: Si es cierto que con un pinchazo se quitan las ganas de fumar para siempre, ¿soportará este sistema de educados inquisidores que exista gente que quiera fumar? Me magino a fumadores pasivos cargados de jeringuillas y persiguiendo a los que todavía apuestan por el humo para clavárselas en misión humanitaria. En fin, que cuando está de que sí, acaba siendo que sí. Pasen bue día.

2050

Buenos días parroquia, por aquí dejo el artículo de hoy. Un abrazo de oso





2050

No sé si estaremos comiendo as uvas ese año, si tendremos pelo, o ganas de celebrarlo, pero es el año donde se depositan los sueños para que no estorben en el día a día sin que, por otra parte, se pierdan en el infinito y se antojen inalcanzables. Suena lo suficientemente lejos como para que no incomode y tan cercano como para concienciar. Además, todos conocemos a alguien que llegará hasta la mitad de este siglo, yo mismo no descarto aproximarme, y sin tener que beberme un yogur todas las mañanas, a pelo, como nuestro abuelos. Pues eso, en 2050 ya no habrá coches de gasolina por las ciudades, por lo menos, eso auguran los expertos en la materia. Las ciudades parecerán scalextric gigantes plagadas de vehículos eléctricos, se supone que silenciosos y no contaminantes. Ante este panorama, a uno le surgen varias preguntas a nivel de barra de bar, vamos que seguramente ya están respondidas en congresos, tratados y programas de ciencia y tecnología de la radio, o de la tele mañanera, pero me apetece formularlas para llenar su cabeza de ruido y evitar así que piense en el niño chino que pesa sesenta kilos a los tres años, o en el ataúd forofo de Colombia. Y es que el mundo está sin guión. Al lío: ¿Serán suficientes los pantanos y los molinos de viento para generar la energía eléctrica suficiente para abastecer a los millones de vehículos que tendrán que cargarse cada día? ¿Cuántas centrales nucleares más tendremos que poner en el mapa? ¿Llegaremos a ver carreras de Fórmula uno con coches eléctricos? ¿Los adictos al ruido de los circuitos tendrán el síndrome de abstinencia? ¿Se continuará parando en boxes para que recambien las baterías dos veces por carrera dándole al Lobato de turno la oportunidad para que nos aleccione sobre las estrategias de los pilotos? ¿Llegaremos a conocer los aviones eléctricos? ¿Se montaría usted en un avión eléctrico un día de tormenta cualquiera? ¿Aumentarán los atropellos al no escuchar el ruido del motor del coche que se aproxima? ¿Se gastaría usted los buenos miles de euros que cuesta una Harley Davidson que sonará, casi con toda seguridad, como el torno de un dentista? Pasen buen día.

Hora

Hola hermanos.

Karraspito, me alegro de haberte servido de inspiración, para eso era este blog. Recuerdo aquel experimento del queso, te diré que tuve que dejar de hacer el seguimiento porque me estaban incomodando algunas miradas de mis familiares; el queso se convirtió en la vergüenza de la familia. Pero doy por buena la serie, gracias a ti.
Por aquí dejo el sermoncillo de hoy

Hora

Ahí le doy la razón, querido lector, no puede empezar bien la semana que sucede al domingo mutilado. Porque, seamos serios, un domingo de veintitrés horas es un timo, una estafa, un delito contra la salud publica. Y no compensa el hecho de que nos la devuelvan allá por el mes de octubre, cuando menos la necesitas. ¿Hasta cuando vamos a estar aguantando esta memez del cambio de hora? Que se

ahorrará mucha energía, como circulando a ciento diez, me lo creo por imperativo legal, ahora, las facturas cada vez son más caras, no sé quien se beneficia del ahorro de marras. Y supongo que les habrá ocurrido lo mismo que a un servidor, que te pasas el domingo entero reeducando a los relojes equivocados. Sí, porque cuando en las casas había solamente un reloj, el de agujas con grasa de la cocina, el trámite era sencillo, le dabas una vuelta a la esfera y ya estabas en orden con en desorden administrativo. Pero, ahora, el tema es mucho más complejo, porque tenemos relojes hasta en el rollo de papel higiénico, y muchos ni sabes como se cambian; vuelta a leerte los manuales de instrucciones de los electrodomésticos. Es tal el engorro, por no decir… ¡eso mismo que está pensando! Que hay gente que se revela por vagancia y lleva medio año, en el reloj, la “hora mala”, que así se la llaman con cierta resignación. Son mis héroes, la avanzadilla de la gran revuelta pacífica que, dese estas líneas, me gustaría organizar. Ya que no podemos cambiar casi nada, porque nos lo dan servido y triturado para que nos lo traguemos como un bebé sin dientes, podríamos dejar de cambiar, en este caso, la hora. Sería una revolución temporal. Al principio, tendríamos que convivir do grupos horarios diferentes: los de la hora buena, y los de la hora mala, que seríamos la revolución. No habría demasiado problema entendernos, si lo hemos conseguido con la mención a Canarias en los informativos, ya tenemos un precedente válido. Con unos años y el apoyo de los internautas y de un grupo de intelectuales, acabaríamos por restablecer el buen gusto. Y todo este rollo porque no sé cambiar la hora del coche. Pasen buen día.

UN ABRAZO DE OSOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Gol

Buenos días hermanos. Gracias por los comentarios de ayer. Sí, tiene un sentido ese dibujo. En la primera casa donde viví, justo en la entrada, había un suelo de tarima barnizado. Las lineas que aparecen en el cuadro son un calco de las grietas del barniz resquebrajado por el paso de los años y las pisadas de mi familia. Los colores los fui añadiendo poco a poco, un color llamaba a otro y así sucesivamente. Sí, me gusta el color azul y los colores cálidos. Como dato, diré que hasta los veinticinco años sólo pintaba, desde que era un niño, pero, no sé si por fortuna o por desgracia, entró la tele en mi vida y no pude seguir con la visión de formas y colores que tenía. Quizá, cuando se apaguen los focos, vuelva a ser el niño que piontaba.
Os dejo por aquí el artículo de hoy.

Gol

A muchos les ha pillado en fuera de juego la última internada por la banda de los obispos españoles. Los minisntros de Jesucristo en su lucha contra la eutanasia han querido apropiarse de uno de los iconos de la emotividad colectiva, el gol de Iniesta en la final del mundial de Sudáfrica. Cuando alguien utiliza símbolos o referentes que son de todos para su jugar su partido particular corre el riesgo de ser acusado de apropiación inadecuada. Es como cuando te pagas una consumición con el bote común de la cuadrilla que sobró del día anterior. Sin entrar a valorar si la eutanasia sí, o la eutanasia no, creo que la falta es de tarjeta. No sé si amarilla o roja pero de tarjeta es. Porque, que yo sepa, el mensaje de la iglesia, en los temas importantes, y este lo es, debe ser universal, es decir, que se entienda igual en Albacete y un barrio a las afueras de Toronto. Porque claro, yo me pongo en lugar de un moribundo, holandés para más señas, que se debate entre aferrarse a una vida con sufrimiento o la muerte asistida, me ponen el gol de Andrés Iniesta con ese griterío y esa exaltación de la hispanidad, y me muero de susto. Vamos, que el vídeo, depende donde se emita, puede causar el efecto contrario del que se busca. Y hoy en día con el Internet de las narices, vayan ustedes a saber, señores obispos, si no lo van a ver por accidente en un hospital de Amsterdam. Los argumentos para defender la vida no pueden estar sujetos a pasiones particulares o a colores. Además, no creo que sea una buena elección la del fútbol, ahí la esperanza de vida es muy corta, sólo son noventa minutos y si juegas contra el Barcelona, y depende quien pite, ni eso. Fíjense, que tenían un video mucho más interesante para motivar al personal en el complicado trance; el del beso de Casillas y Sara Carbonero, eso sí que es un canto a la vida como Dios manda. Aunque seas holandés errante, vendedor de tulipanes, si te ponen ese video, con ese canto al amor imparable, aunque uno de los protagonistas sea el mejor portero del mundo, te agarras a la vida y a la persona que tengas al lado por si las moscas. Pasen buen día.


Abrazo de osoooooooo

Colores

Después de dieciséis años sin pintar, he vuelto a hacerlo. Este es el resultado del primer cuadro de la segunda era.
Buenos días hermanos.

Pajillas

Buenos días hermandad, joder como está la cosa nuclear, ahora todos somos del GREAMPREACE, eólicos y renovables. Nadie piensa en los productores de uranio ni en sus familias. Claro que sería una manifestación políticamente incorrecta verles por la Gran Vía de Madrid esparciendo uranio gratis por las aceras, como los ganaderos con la leche. En fin, siglo 21, tiempo de cambios; prehistoria del 40; edad media del 30.

Os dejo el artículo.

Pajillas

<<¿Nos hacemos unas…?>> Es la frase de moda esta semana, en lo que se refiere a temas frívolos, clareo está, porque lo de contabilizar reactores que explotan o se fusionan es otro cantar, que mejor lo dejamos para otro momento. Más que nada, porque lo único que podemos hacer al respecto es abrir la boca en actitud de asombro y agarrarnos al <<vivamos cada día con intensidad, como si fuera el último estés donde estés>>. Sí, ya sé que esta filosofía efímera y beduina se da de leches con los planes de pensiones, las políticas de inversión y el medio y largo plazo, pero es que a los hechos me remito, amigos; cuando ves a los japoneses con mascarillas en las fotos, te planteas cosas. Y lo dejamos ahí. Volvamos a las pajillas. Es tan popular la frase de Torrente que, el otro día, una presentadora de informativos, en horario de ejercer, la entonó con gracia y salero como si estuviera dentro del coche con el mismísimo personaje casposo de Santiago Segura. O mejor diríamos: Santiago “Asegura” rentabilidad en el siempre cuestionado mundo del cine español. Sin entrar en valorar la película a nivel artístico, ya que todavía no la he visto, no podemos dejar de comentar algunos aspectos que se ponen de manifiesto después del éxito de la saga Torrente, que en su cuarta entrega, sigue batiendo records de espectadores y de de recaudación. Lo primero, es felicitar al director de la historia y admitir, guste o no, que ha sido capaz de crear un producto que hace que la gente vaya al cine y pague su entrada. O sea, que tira por tierra cualquier argumento en torno a la crisis del cine, de la cultura y de los victimismos varios que acaban por ser consuelo de tontos. Si es cierta esa máxima que dice que el público siempre tiene la razón, pues no hay más que hablar. Otra cosa es que escueza y preocupe a algunos que el éxito y la peregrinación en masa a las salas la provoque un personaje zafio, casposo, capaz de reunir en torno a su persona a un elenco de “dignos de lástima”. Ese es el tema. Seguro que si lo hacen los americanos lo vemos como una genialidad. ¿Dónde está usted Mister Marshall? Pase buen día.

ABAZO DE OSOOOOOOOO

Japón

Buenos días hermandad, en mi firme propósito de resucitar este espacio, que nunca ha estado muerto, gracias a los cuidados de algunas personas, aquí estoy, dando la brasa mañanera.

Os dejo el artículo de hoy que no puede hablar de otra cosa que de la COSA. Joder que azotes da la vida.

Japón

Si es que parece que los japoneses lo auguraban cuando diseñaron su bandera; un gran punto rojo encendido en el centro de una superficie blanca. No hay metáfora más certera de lo que les está sucediendo estos días. Como cuando un niño saca su cubo de los juguetes y los esparce en la alfombra del salón antes de ordenar el caos con el juego, así está el Japón que nos llega por los informativos. Barcos mezclados con trenes descarrilados, casas dadas la vuelta y un amasijo de piezas que ya ni se sabe a qué pertenecían. Allí, los rebeldes no han sido los otros ciudadanos oprimidos, como en el norte de África; ha sido una tiritona de la tierra, que ni es tan firme como se presume, ni es siempre refugio salvo de la ira del mar, como parece. Y que se quede ahí la catástrofe y no salte por los aires ese vientre macabro de la central nuclear que mantiene en vilo a las redacciones de informativos de todo el mundo. Curiosamente, es el agua del mismo mar, paradójicamente “pacífico”, que ha arrasado la costa, es la que están empleando para enfríar los reactores nucleares y que la cosa se calme, si es que todavía es posible. Esperemos que sí. De ahora en adelante, las agencias inmobiliarias deberán pensarse seriamente el concepto publicitario de <<primera línea de playa>> para animar al comprador. Probablemente, a la vista de lo sucedido en aquellas latitudes, es mucho más sugerente: <<casa en lo alto de una loma y con vistas al mar>>, para poder grabar la ola con el móvil desde el balcón. Por supuesto, también deberíamos desterrar de nuestro catálogo de frases hechas la, ahora, inoportuna: <<tierra trágame>>, por motivos obvios y un cierto respeto. Cada vez más se impone un <<qué me quede como estoy>>, aunque ese <<estar>> lleve consigo una gotera en el tejado, un dolor de muelas y una mala inversión en la “Nueva Ruinasa”. Hablando de estos pájaros, por cierto, ¿a la tercera será la vencida, no? Que serán de misa diaria, mucho hijo y sacramento a tutiplé, pero confunden el bíblico “sudor de la frente” con “el sudor del de enfrente”, que es parecido, pero no igual. Pasen buen día.

ABRAZO DE OSO QUE SALE DEL LETARGO

25 F

Buenos días hermanos, hermanas y allegados culturales que os asomáis por aquí por curiosidad.

HOY ME HA SALIDO ESTO DEL ALMA

Anónimo

Como ven, este artículo es anónimo, no lo voy a firmar, quiero reservarme el derecho de asumirlo o no. Es tan oportuno como inoportuno, tan necesario como imprescindible, depende quien lo lea. Nace de una sensación propia de un ser como yo, que procura vivir al día sin demasiados anclajes ni lastres, también, porque no asumirlo, algo desmemoriado; perdono más por olvido que por virtud. Al lío Terol, que te has quedado en el felpudo. ¡Qué coñazo con el veintitantos efe! El veintitrés creo que era, ¿no? Lo del Tejero ese y sus señorías. Que sí, que fue un susto gordo, una chapuza, o una conspiración, da igual; ya pasó, bueno, no pasó, pero se quedó ahí, en cuatro balazos al techo y música clásica en la radio. La conquista de la democracia y las aproximaciones a una sociedad más justa tienen estos tropiezos desgraciadamente. Lo estamos viendo en Africa; donde ya firmarían un “golpe gatillazo”, como el nuestro, sin muertos y con una lista de héroes para la historia reciente nada desdeñable. Estoy empachado de tanta tertulia y entrevistas con cargas de una profundidad que no se sabe cual es, porque lo más seguro, es que no la tenga. Y la preguntita de las narices: <<¿Qué estaba haciendo usted el ese día?>> Como si fuese importante la ocupación del personal en el momento que unos chalados exaltados deciden saltarse a la torera todos los semáforos morales. Todavía, ayer, un famoso tertuliano de un programa de radio líder en su franja, como gustan decir, se escandalizaba, o hacía como si, cuando el resultado de una encuesta revelaba que la inmensa mayoría de los jóvenes menores de treinta años no tenían el mínimo interés por el tema. Yo grite: <<¡Bien!>> pasamos página. Por fin hemos llegado al futuro, que alivio, las dos Españas negras y sus secuelas emocionales se empiezan a disolver; ahora ya solo quedan las reales: la que trabaja y la que está en el paro. Muy bien, de acuerdo, la historia hay que conocerla para no cometer los mismos errores, pero igual es un error mayor el estar reviviéndola constantemente. Pues eso, que me he venido arriba y lo he vomitado al cual. Pasen buen día.

AH, Y ESTOY CANSADO DE LAS SERIES DE ÉPOCA, DE LAS DE ROMANOS Y DE LAS DE VAMPIROS, FANTASMAS O ZOMBIES. ¿NO QUEDA GENTE NORMAL DE HOY EN DIA?

ABRAZO DE OSOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Bicis

Buenos días Mari Luz y los demás. Me empujas a seguir, tu empuje es brutal.
Gracias.

Bicis

En todas las épocas de crisis y de convulsiones, inclusive en tiempos de guerras y revueltas, hay elementos que salen beneficiados, o que viven su etapa de mayor esplendor. También puede ser que el caso Contador nos haya sensibilizado de tal manera que estemos intentando aliviar el complejo de culpa colectivo con una reivindicación radical de la bicicleta. Por cierto, noble medio de transporte que me da satisfacciones hasta en su versión estática. Ahora bien, un comentario merece el, para mi gusto, excesivo protagonismo que está adquiriendo en nuestras vías públicas. Leo con detenimiento la última conquista de los ciclistas urbanos, esta vez, de manos de la DGT, que pretende sacar un reglamento que podríamos definir entre laxo y “todo vale”. Los amigos de la DGT proponen que las bicicletas puedan circular en sentido contrario de los coches; que puedan ir por las aceras y que tengan preferencia en vías de sentido único. Vamos que, de ahora en adelante si prospera esta iniciativa, los ciclistas seremos los dueños y señores de las ciudades. Yo propongo, en un alarde de solidaridad, ceder los carriles bici al resto de ciudadanía para que puedan transitar libremente, coches incluidos. Nunca, hasta la fecha, poseer una simple objeto como es la bicicleta, aunque esté oxidada y con las ruedas deshinchadas, le había otorgado a un ciudadano tantos derechos y parabienes. Hagan la prueba, ahora que estamos todos jodidos, con el paro al cuello y con el miedo de que la joven Ruby nos señale con el dedo y nos acuse de prostitución de menores, cómprense una bicicleta y verán como la vida se ve de otra manera. Es más, queridos compañeros de pelotón ciudadano, me atrevo a aventurar que si somos capaces de encendernos un cigarrillo encima de la bicicleta, podríamos hasta fumar dentro de los bares, porque no duden que acabarán por permitir que se pueda circular en bares y restaurantes. Recuerdo que, de niño, uno de los regalos que más ilusión te hacía era la bicicleta. Bueno, pues nos las siguen regalando los que nos gobiernan. ¿No nos estarán tratando como…? Qué cosas tengo. Pasen buen día y pidan perdón si cogen un coche, por si acaso.

elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.