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Madrugar

2012 diciembre 12
por Eduardo Angulo Pinedo

Cada uno de nosotros, si pudiera y le dejaran, iría a la cama cuando le apeteciera y se levantaría cuando le diera la gana y mejor le sentaría. Estamos dominados por nuestros ciclos diarios de sueño y vigilia o, dicho de otra manera, tenemos nuestro particular cronotipo. Hay quienes, como alondras mañaneras, se sienten mejor levantándose temprano, con actividades diarias sobre todo mañaneras y acostándose pronto. Y hay otros que, como búhos cumplidores, prefieren levantarse tarde, cumplir sus obligaciones por la tarde y por la noche y retirarse a dormir casi se puede decir que de madrugada. Por supuesto, alondras y búhos son casos extremos; entre ambos, en cuanto al cronotipo, se sitúan muchas personas.

Sin embargo, el cronotipo también influye en la conducta de las personas. Renée Biss y Lynn Hasher, de la Universidad de Toronto, en Canadá, cuentan que, según investigaciones previas, en jóvenes, alondras y búhos también se diferencian en términos de bienestar personal y de susceptibilidad a la depresión. Son los búhos los que peor lo pasan, incluso con un mayor consumo de alcohol y de estimulantes. Las alondras, en cambio, tienen mejor y más positivo el ánimo a lo largo del día aunque, también es cierto que entre los jóvenes hay pocas alondras y muchos búhos. Las alondras abundan más entre las personas de edad. En detalle, hay más alondras entre los niños y más búhos en la adolescencia, con un pico a los 19 años en chicas y a los 21 en chicos. Y a los 60 años casi todos son alondras. Nuestras investigadoras van a confirmar todo esto trabajando con grupos de jóvenes y de adultos.

Son 435 voluntarios jóvenes, con 282 mujeres, de 17 a 38 años y una edad media de 19.7. Los voluntarios adultos son 297, con 172 mujeres, de 59 a 79 años y edad media de 67.8 años. Todos ellos rellenan un cuestionario sobre sus preferencias para dormir y el horario que consideran el mejor para sus actividades físicas e intelectuales. La puntuación, según el método que utilizan las autoras, va de 16 a 86, con 16 a 30 para quienes prefieren la tarde y la noche, y de 70 a 86 para los que prefieren la mañana, ambos como casos extremos. Además, todos los voluntarios rellenan un segundo cuestionario sobre su estado anímico y afectivo y puntúan su salud del 1 al 10.

Los resultados confirman que los jóvenes prefieren no madrugar y ser activos a partir del mediodía y por la tarde; la puntuación media en el cuestionario es de 48.3. En cambio, los mayores prefieren la mañana y su puntuación media es de 59.4, más o menos un 23% mayor. En cuanto al ánimo, los mayores doblan el positivo respecto a los jóvenes mientras que estros, por el contrario, doblan el ánimo negativo de los adultos. Y no solo eso, además los jóvenes consideran que tienen peor salud que los adultos aunque por poco, 8.0 para los mayores y 7.7 para los jóvenes.

Ya ven, los jóvenes prefieren no madrugar, tienen peor ánimo y una salud de notable. Y los mayores prefieren la mañana, siempre con mejor ánimo y salud de notable y algo mejor que la de los jóvenes. Feliz como una alondra, alicaído como un búho. También es cierto que los jóvenes que madrugan, que los hay, tienen buen ánimo, y que los mayores que trasnochan, que los hay, tienen peor ánimo. En conclusión, lo bueno es madrugar.

 

*Biss, R.K. & L. Hasher. 2012. Happy as a lark: Morning-type younger and older adults are higher in positove affect. Emotion 12: 437-441.

elcorreo.com

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