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Subestimar calorías

2014 septiembre 15
por Eduardo Angulo Pinedo

A menudo nos equivocamos al estimar las calorías de los alimentos que comemos. Casi siempre por ignorancia, a veces porque conviene, y la equivocación, además, es sorprendentemente grande. Jason Block y su grupo, de la Facultad de Medicina de Harvard, salen del laboratorio a los restaurantes del entorno con el objetivo de averiguar si también subestimamos el contenido calórico de los alimentos cuando comemos fuera de casa y, por si fuera poco, en los restaurantes más populares de Estados Unidos, los catalogados como de comida rápida.

Los autores encuestan a los clientes que comen o cenan en restaurantes de cinco cadenas muy conocidas – McDonald’s, Burger King, Wendy’s, KFC y Subway – en cuatro ciudades del nordeste de Estados Unidos – Boston, Springfield, Providence y Hartford -. Las encuestas se hacen en 2010 y 2011. Para los adultos y los niños en edad escolar se elige la hora de la cena, cuando los padres acompañan a los niños, entre las 17 y las 19 horas, en 42 restaurantes y con un total de 269 visitas. Para los adolescentes se encuesta a la hora de la comida a la salida del instituto, entre las 14.00 y las 16.30 horas, en 47 restaurantes y con un total de 356 visitas. En resumen, participan en el estudio 1877 adultos, 1178 adolescentes y 330 niños en edad escolar.

La media de las calorías ingeridas, según todas las encuestas, es de 836 en adultos, 756 en adolescentes y 773 en niños. Al menos dos tercios de los encuestados subestiman las calorías ingeridas y casi, para una cuarta parte, la diferencia a la baja es de 500 calorías. La media de la caída de las calorías ingeridas es de 175 en adultos, 259 en adolescentes y 175 en niños. Además, cuantas más calorías tiene el menú elegido más se subestima el contenido calórico real.

 

*Block, J.P. y 6 colaboradores. 2013. Consumers’ estimation of calorie content at fast food restaurants: cross sectional observational study. British Medical Journal doi:10.1136/bmj.f2907

Papás atractivos

2014 septiembre 11
por Eduardo Angulo Pinedo

Vivimos en una sociedad en la que, para muchos, el cuerpo se convierte en un proyecto de vida, en un objetivo a cumplir. Dietas, nutrición, ejercicio físico, gimnasio, deporte, moda, cosmética, cirugía plástica y quien sabe cuántas conductas más conforman ese proyecto de vida. Y también cuenta, es obvio, la opinión que cada uno tiene sobre su propio cuerpo. Es esa opinión la que está detrás de muchas de aquellas conductas y es la que nos mueve hacia determinados objetivos. Incluso puede ser la causa de enfermedades como, por ejemplo, los síndromes de trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia.

La opinión que tenemos de nuestro propio cuerpo cambia a lo largo de la vida. Es lo que investigan Alicia Cast y sus colegas, de la Universidad de California en Santa Barbara, y en un momento muy concreto de la vida, después de la formación de la pareja y del nacimiento del primer hijo.

Trabajan con 182 parejas de voluntarios, casadas, como mucho, dos años antes del inicio del estudio, y todos mayores de 18 años. Todos son entrevistados durante 90 minutos cuando se casan y al cumplir su primer y segundo aniversarios. De las 182 parejas, 17 tienen un hijo el primer año y 31 el segundo año. El total es, por tanto, de 48 parejas con hijo en el segundo aniversario. En las entrevistas hay un apartado que trata de su propio atractivo físico, que deben puntuar de 1 a 100.

Las mujeres sin hijos se ven atractivas siempre y la puntuación es similar a la obtenida por las que tienen el hijo el segundo año. Está claro que estas últimas se sienten igualmente atractivas porque en gran parte de los dos años no han tenido hijos. Otro dato relevante es que, el año en que se tiene el hijo, tanto si es el primero como el segundo, la mujer, después de parir, se ve menos atractiva. Sin embargo, las mujeres que tienen el hijo el primer año recuperan su autoestima durante el segundo año y se ven tan atractivas como cuando se casaron.

Entre los hombres sin hijos, como en las mujeres, se ven atractivos, pero el resultado más llamativo es que los que tienen un hijo el primer año se ven enormemente atractivos, con puntuaciones muy superiores al resto, aunque pierden ese atractivo durante el segundo año y vuelven a las cifras habituales. Tener un hijo, parece, hace que se sientan más masculinos y, por tanto, más atractivos, pero cuidarlo vuelve a los hombres a la realidad más cotidiana.

 

*Cast, A.D., S.D. Stewart & M.J. Erickson. 2013. Why do men feel more attractive after Childbirth? Journal of Gender Studies doi: 10.1080/09589236.2012.750239

La cara del líder

2014 septiembre 2
por Eduardo Angulo Pinedo

Miramos a las personas a la cara y, por una parte, adivinamos qué son y cómo son y, por otra, lo que adivinamos nos sirve para deducir su conducta y jerarquía en el grupo. Deducimos, lo cual no quiere decir que acertemos, pero algo es. En este “adivinar” hay mucha biología que, ahora, los psicólogos estudian y nos lo cuentan. Por ejemplo, Shuaa Alrajih y Jamie Ward, de la Universidad de Sussex en Brighton, Inglaterra, han investigado lo que nos dice el FWH (en inglés, Facial Width-to-Height Ratio), el cociente entre anchura y altura del rostro, sobre la psicología de una persona.

En el FWH, la altura del rostro es la distancia entre una línea horizontal trazada justo por encima del labio superior y otra línea horizontal, paralela a la anterior, trazada justo por debajo de la cejas. La anchura del rostro es la distancia entre dos líneas verticales, paralelas entre sí, trazadas a la izquierda y la derecha del rostro sin incluir las orejas. Así, tenemos el rostro enmarcado en un rectángulo formado por las cuatro líneas mencionadas y la FWH será mayor cuanto más grande sea la anchura o más pequeña la altura del rostro.

Pues bien, nuestras investigadoras van a preguntar si la forma de la cara sugiere a los observadores algún rasgo psicológico concreto y veremos si esa elección se corresponde a la realidad. Trabajan con 30 universitarios voluntarios, de ellos 17 son mujeres, con edades de 18 a 35 años. Ven dos grupos de fotografías. El primero contiene 93 imágenes de líderes de empresas, y el segundo otras 93 fotografías tomadas de Internet y que serán el control. Al ver las imágenes, los voluntarios puntúan, de 0 a 7, si la persona es dominante, fiable y veraz, agresiva, atractiva, afortunada o con éxito y expresiva.

De primeras, los líderes empresariales tienen más FWH que los controles, con 2.04 de media en los empresarios y 1.87 en los controles. O sea, que los empresarios tienen la cara más ancha que alta. Además, son mejor puntuados en ser dominantes, sobre 7 la media es 3.5 en los controles y 4.4 en los empresarios,  y en ser afortunados y tener éxito, con 3.8 y 5.1 respectivamente.

Por tanto, asociamos las caras anchas con los líderes empresariales y con rasgos dominantes y exitosos.

 

*Alrajih, S. & J. Ward. 2013. Increased facial width-to-height ratio and perceived dominance in the faces of the UK’s leading business leaders. British Journal of Psychology DOI:10.1111/bjop.12035

Espías de fiar

2014 agosto 27
por Eduardo Angulo Pinedo

Tomar decisiones arriesgadas es un proceso esencial en psicología y en nuestra conducta. Hay personas, todos las conocemos, que asumen riesgos con consecuencias desastrosas. Por ejemplo, al conducir o en el sexo sin protección. Y otros, en cambio, nunca toman decisiones arriesgadas. Por ejemplo, los que no arriesgan su dinero en inversiones poco seguras. En general, es difícil asegurar a priori si una persona tiende al riesgo o no, aunque hay profesiones que suponemos prudentes o aventuradas. Valerie Reyna y sus colegas, de la Universidad Cornell en Ithaca, en Estados Unidos, nos proponen un estudio sobre la toma de decisiones de los agentes de inteligencia, como profesión arriesgada, en comparación con estudiantes universitarios y adultos de diferentes edades. Es evidente que los agentes deben ser arriesgados pero también prudentes pues sus decisiones afectan a la seguridad nacional y, a menudo, a la vida de muchas personas.

Los voluntarios son 63 estudiantes de 18 a 22 años, una edad media de 19.7 años y un 59% de mujeres. El segundo grupo de voluntarios está formado por 54 graduados de 22 a 56 años, edad media de 30.8 años y el 57% son mujeres. Y, finalmente, los agentes de inteligencia son 36 y pertenecen a una agencia federal que los autores no identifican. Tienen de 27 a 60 años, 35.8 años de edad media y el 22% son mujeres. De media, llevan 7 años de trabajo en inteligencia.

Cada voluntario recibe una lista de 30 problemas que debe resolver eligiendo alguna de las opciones que se le ofrecen. Las opciones tienen tres enfoques: el primero sin matices; el segundo es prudente y el tercero es arriesgado. Es la aplicación del clásico problema de la botella medio llena o medio vacía. Por ejemplo, si hay una catástrofe que pone en peligro a 600 personas podemos elegir entre salvar a 200 personas seguro o una decisión que implica un tercio de probabilidades de que los 600 se salven y dos tercios de que no se salve nadie. En otra encuesta, está cuestión da a elegir entre salvar seguro a 400 personas, dos tercios de probabilidades de que todos mueran o un tercio de que todos se salven. Ya ven, la elección no es fácil.

Pues bien, sean cuales sean las preguntas y las opciones de respuesta, la elección más arriesgada, que puede ser la más dañina, es la que eligen los agentes de inteligencia. Jóvenes y adultos son mucho más prudentes. Además, confían más que ninguno de los otros grupos en el acierto de sus propias decisiones.

 

*Reyna, V.F. y 3 colaboradores. Developmental reversals in risky decision-making: Intelligence agents show larger decision biases than collage students. Psychological Science

No fumar en el bar

2014 agosto 25
por Eduardo Angulo Pinedo

Fue en 2011 cuando se aprobó la ley que prohíbe fumar en interiores, incluyendo bares, restaurantes y cafeterías. En España, según datos oficiales, fumaba un 26% de su población en 2007 y, también, se considera que alrededor del 16% de las muertes en un año, unas 50000, se deben al humo del tabaco y, como es sabido, no solo por fumar sino por estar al lado de quienes fuman. Se atribuyen unas 1500 muertes anuales a los efectos de esta exposición secundaria al tabaco. Es más, de nuevo en España y en 2004, se estimó que el gasto correspondiente a las enfermedades causadas por el tabaco fue de 7700 millones de euros. Ahora, con el tabaco prohibido en interiores, la situación quizá haya cambiado. Jorge Pey y su grupo, de la Universidad de Roma, han planificado un estudio para comprobar si es así.

Han tomado muestras de la atmósfera de una cafetería en febrero de 2010, antes de la prohibición de fumar, y en marzo de 2011, tres meses después de la aprobación de la ley. La cafetería, localizada en una calle con poco tráfico, con una media de 10 vehículos por hora, tiene una superficie de 85 metros cuadrados, con 60 metros cuadrados para mesas. Durante los muestreos había una media de unas 15 personas en su interior, y 3 de ellas fumaban cuando era legal. Las muestras de aire se tomaron entre las 9 y las 12 horas de la mañana.

Los resultados demuestran la caída de la concentración de muchos compuestos presentes en la atmósfera de la cafetería antes de la prohibición de fumar. Las partículas menores de 10 micrómetros (un micrómetro es la milésima de un milímetro) caen un 52%, el cromo un 65%, el manganeso un 99%, el arsénico un 40%, el plomo un 24% y el cadmio desaparece. Además hay compuestos orgánicos y, por ejemplo, el benzopireno baja un 90%, el benzoantraceno un 88% y el criseno un 83%.

Los autores concluyen que la ley que prohíbe fumar en interiores reduce la exposición de los clientes y empleados de la cafetería a productos potencialmente tóxicos en un 90%. Tiene, por tanto, un efecto positivo para la salud.

 

*Pey, J. y 6 colaboradores. 2013. An evaluation of mass, number concentration, chemicals composition and types of particles in a cafeteria before and after the passage of an antismoking law. Particuology 11: 527-532.

Fumar en el casino

2014 agosto 23
por Eduardo Angulo Pinedo

Se habló en su momento, y parece que se descartó, de Eurovegas, o EuroVegas Madrid, y seguro que ya conocen este asunto. Era una propuesta de Sheldon Adelson, millonario de Estados Unidos y dueño de la empresa Las Vegas Sands, para la construcción de una gran ciudad de congresos y, sobre todo, de ocio y juego, en Alcorcón, en la Comunidad de Madrid. Eran 750 hectáreas, doce hoteles, seis casinos, tres campos de golf y de tenis, un pabellón de deportes, centro de reuniones y congresos, restaurantes y muchas cosas más. Muchos puestos de trabajo, mucho dinero invertido y, todo ello, permitido por muchos cambios urbanísticos y de uso del suelo en la zona, y en otros asuntos como, por ejemplo, en la prohibición de fumar que, en nuestra legislación actual, obliga a los locales cerrados. Adelson exigía que cambiara y que se permitiera el tabaco en sus casinos. Stanton Glantz y Erin Gibbs, de la Universidad de California en San Francisco, nos van a contar cómo varía la conducta de los asistentes a los casinos, por cierto estadounidenses, en relación con la prohibición de fumar.

Utilizan una estadística curiosa pero significativa: el número de llamadas solicitando una ambulancia desde los casinos del Condado de Gilpin, en Colorado. Es un condado rural pero con muchos hoteles y nada menos que 26 casinos. Tiene 5604 habitantes censados pero en todo momento hay por lo menos 40000 visitantes. Durante el periodo de estudio, de enero de 2000 a diciembre de 2012, se reciben en el centro de emergencias del condado 16636 llamadas pidiendo una ambulancia, de las que 10105 proceden de los casinos.

El resultado interesante viene cuando se distribuyen estas llamadas por años y se relacionan con la legislación sobre el tabaco. En julio de 2006, el Estado de Colorado prohíbe fumar en los centros de trabajo, lugares públicos cerrados, restaurantes y bares, excepto en los casinos. Las llamadas solicitando ambulancia caen un 22.8% pero no cambia el número de las recibidas desde los casinos. En enero de 2008, dos años después de los datos anteriores, el Estado de Colorado extiende la prohibición a los casinos y las llamadas pidiendo ambulancia desde estos locales caen un 19.1%, aunque no varíen las recibidas desde la población en general.

 

*Glantz, S.A. & E. Gibbs. 2013. Changes in ambulance calls after implementation of a smoke-free law and its extension to casinos. Circulation DOI:10.1161/CIRCULATIONHA.113.003455

Pulseras de cobre

2014 agosto 9
por Eduardo Angulo Pinedo

Algo así como 2000 años de noticias y escritos sugieren, o afirman, que aplicar cobre o magnetismo a la piel baja la inflamación y alivia el dolor típicos de la artritis reumatoide. Sin embargo, tal como nos dicen Stewart Richmond y su grupo, de la Universidad de York, en Inglaterra, poco se ha hecho para evaluar la eficacia de estos tratamientos. Y hacen un intento para resolver las dudas que provocan magnetismo y cobre.

Trabajan con 70 pacientes con artritis reumatoide diagnosticada y dolorosa, de 33 a 79 años, con una media de 62 años, y, de ellos, 52 son mujeres. Cada uno de los voluntarios recibe una de las siguientes pulseras: la estándar magnetizada; una estándar desmagnetizada; una estándar desmagnetizada parcialmente; y, finamente, una pulsera de cobre. Llevan cada pulsera durante cinco semanas y, con una semana de descanso, reciben otra de ellas hasta utilizar las cuatro mencionadas. Durante el experimento se mide el dolor, la inflamación, las dificultades físicas y, además, se tiene en cuenta la medicación.

Son 65 los voluntarios que completan el paso por las cuatro pulseras. La mayoría de ellos, entre el 58% y el 60%, no pueden decidir si las pulseras les sirven de algo. Solo el 1.4% cree que funcionan muy bien y, entre el 11% y el 14%, que algún efecto tienen. El análisis estadístico revela que, como mucho, estas pulseras no van más allá del efecto placebo.

 

*Richmond, S.J. y 3 colaboradores. 2013. Copper bracelets and magnetic wirst straps for rheumatoid arthritis – Analgesic  and anti-inflammatory effects: A randomised double-blind placebo controlled crossover trial. PLOS ONE 8: e71529

 

Chocolate y grasa

2014 agosto 3
por Eduardo Angulo Pinedo

El chocolate es un alimento definido como dulce, con muchas calorías y sin nutrientes importantes y destacables. Por tanto, durante mucho tiempo se le ha considerado poco saludable. Pero, en los últimos años, su consumo se ha relacionado con la disminución del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, quizá por su riqueza en flavonoides, es decir, en antioxidantes. Es más, algunos estudios, tal como nos cuentan Magdalena Cuenca y sus colegas de la Universidad de Granada, vinculan el consumo de chocolate en adultos con un Índice de Masa Corporal (IMC) bajo. Para confirmar este dato, este grupo lo investiga en adolescentes.

Utilizan la encuesta HELENA-CSS que investiga el modo de vida de los jóvenes europeos. Se hizo en 2006 y 2007, con jóvenes de 12.5 a 17.5 años de edad y en diez ciudades de nueve países de Europa, incluyendo España. En total intervinieron 1458 adolescentes, con el 45% de chicos, que dieron datos como la edad, el peso y la altura para calcular el IMC, grasa del cuerpo total y abdominal, circunferencia de la cintura, maduración sexual, ejercicio físico, y dieta durante dos días no consecutivos.

Y, por supuesto, la ingesta de chocolate, de cualquier tipo de chocolate, como barras, tabletas, pralinés o polvo, y si era blanco, con leche o negro. Con todo ello, los autores calculan una cifra final y única del consumo de chocolate.

Los que más chocolate comen, con una media de 42.6 gramos por día, son los que tienen menos grasa tanto total como abdominal, un IMC más bajo y un perímetro de cintura más pequeño. Esta relación se mantiene con todas las variables: sexo, edad, maduración sexual, consumo de frutas y verduras y ejercicio físico. Incluso se mantiene con la toma de café o té.

 

*Cuenca-García, M. y 4 colaboradores. 2013. Association between chocolate consumption and fatness in European adolescents. Nutrition doi:10.1016/j.nut.2013.07.011

Achicoria

2014 julio 29
por Eduardo Angulo Pinedo

La achicoria, de nombre científico Cichorium intybus, en una planta común en nuestro entorno, no solamente cultivada y fácil de reconocer en cunetas y deslindes por sus flores de color azul malva. Además, es planta de tradición medicinal y culinaria, sobre todo conocida por sustituir o complementar el café y más en épocas de penuria. Muchos conocemos sus peculiares envases de papel rojo y dibujos que dan la sensación de pasados de moda, con marcas como El Chimbo, La Pureza o El Árbol, mucho más populares que ahora en la guerra civil, la posguerra y hasta los años sesenta. Un poco de achicoria, de la raíz seca y molida de la achicoria, ennegrecía el escaso café de la época y le daba un gusto característico que todavía gusta a muchos.

Como nos cuentan M.A. Shad y su grupo, de la Universidad Bahauddin Zakariya de Multan, en Pakistán, todas las partes de la achicoria tienen importancia en la medicina tradicional. Es una planta con alcaloides, inulina, lactonas, cumarinas, pigmentos, flavonoides y otros compuestos. Ha sido utilizada para tratar la fiebre, la diarrea, la ictericia o las piedras en la vesícula. En animales de laboratorio se ha demostrado que funciona en los problemas del hígado y contra la diabetes, además de ser antiinflamatoria, bactericida y curar las úlceras. Muchas propiedades interesantes aunque de muchas de ellas faltan estudios científicos que las confirmen.

Entre los compuestos que aparecen en la achicoria destacan los antioxidantes que el grupo de Pakistán ha estudiado en diferentes partes de la planta. La mayor concentración la encuentran en las hojas, pero no son de mucha utilidad pues rara vez se consumen ni en crudo ni cocidas pues son muy amargas por la presencia de un compuesto llamado intibina.

La raíz es la que lleva la menor concentración y, además, tiene muchos taninos que son los que contribuyen al color y el sabor de la achicoria mezclada con el café. En concreto, la raíz seca, que es la parte de la achicoria más consumida, destaca, según nos cuentan S. Nandagopal y B.D. Ranjitha Kumari, de la Universidad Bharathidasan de Tiruchirappalli, en la India, por tener inulina, un azúcar que no podemos digerir, y vitaminas y los antioxidantes flavonoides. Es útil para los problemas del hígado, úlceras, inflamaciones, estimula el apetito, es digestiva, cardiotónica, depurativa, diurética y baja la fiebre.

 

*Nandagopal, S. & B.D. Ranjitha Kumari. 2007. Phytochemical and antibacterial studies of chicory (Cichorium intybus L.) – A multipurpose medicinal plant. Advances in Biological Research 1: 17-21.

*Shad, M.A. y 3 colaboradores. 2013. Determination of some biochemicals, phytochemicals and antioxidant properties of different parts of Cichorium intybus L.: A comparative study. Journal of Animal & Plant Sciences 23: 1060-1066.

Fruta en la escuela

2014 julio 26
por Eduardo Angulo Pinedo

Conseguir que niños y jóvenes coman más frutas y verduras es uno de los objetivos básicos en las campañas para promover la salud en colegios e institutos. Objetivo difícil de alcanzar pues, en general, en los comedores escolares niños y jóvenes tienden a no elegir frutas y verduras y, si lo hacen, a menudo porque no tienen más remedio, es de lo que más queda en el plato y más termina en la basura. Brian Wansink y sus colegas, de la Universidad Cornell de Ithaca, en Estados Unidos, nos dicen que una de las razones del rechazo de las frutas, aparte de que para los niños y jóvenes haya otros postres más atractivos, es que su tamaño las hace poco manejables. Peras, manzanas o naranjas son demasiado grandes para los niños. Quizá, propone Wansink, si se ofrecen piezas de menor tamaño o frutas troceadas, que los niños puedan manejar, morder y masticar con más facilidad, se pueda conseguir que aumente el consumo de frutas.

El grupo de Wansink trabaja, en un primer estudio, con ocho escuelas del Condado de Wayne, en Nueva York. En cada comedor colocan una cortadora de frutas comercial e instruyen al personal de cocina para su uso. Los investigadores toman datos del consumo de frutas antes y después de utilizar la cortadora.

Los resultados, después de un mes, son espectaculares pues el consumo de frutas aumenta desde un 19% en la escuela donde menos se nota la subida hasta un 342% en la que más, con una media en los ocho centros de un aumento del consumo de frutas del 60%.

En un segundo estudio trabajan con seis institutos del Condado de Nueva York, con 2150 alumnos en total. Fue en noviembre de 2011 cuando instalaron la cortadora de frutas en tres de los institutos mientras los otros tres serían el control. Como fruta, solo utilizaron manzanas, fáciles de cuantificar puesto que con la troceadora salen seis piezas de cada una.

De nuevo el consumo de fruta sube, con una media del 71% en los tres institutos con cortadora respecto a los tres institutos controles. Además, crece el número de estudiantes que come más de la mitad de la manzana, y pasa de el 40% al 71% mientras que, por el contrario, baja el número de estudiantes que tira más de la mitad de la manzana, y va del 60% al 32%.

Los autores añaden que la cortadora de frutas cuesta unos 200$ (algo más de 150€) y que no es una inversión excesiva para conseguir que niños y adolescentes mejoren su dieta.

 

“Wansink, B. y 3 colaboradores. 2013. Pre-sliced fruit in school cafeterias. Children’s selection and intake. American Journal of Preventive Medicine 44: 477-480.

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