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Achicoria

2014 julio 29
por Eduardo Angulo Pinedo

La achicoria, de nombre científico Cichorium intybus, en una planta común en nuestro entorno, no solamente cultivada y fácil de reconocer en cunetas y deslindes por sus flores de color azul malva. Además, es planta de tradición medicinal y culinaria, sobre todo conocida por sustituir o complementar el café y más en épocas de penuria. Muchos conocemos sus peculiares envases de papel rojo y dibujos que dan la sensación de pasados de moda, con marcas como El Chimbo, La Pureza o El Árbol, mucho más populares que ahora en la guerra civil, la posguerra y hasta los años sesenta. Un poco de achicoria, de la raíz seca y molida de la achicoria, ennegrecía el escaso café de la época y le daba un gusto característico que todavía gusta a muchos.

Como nos cuentan M.A. Shad y su grupo, de la Universidad Bahauddin Zakariya de Multan, en Pakistán, todas las partes de la achicoria tienen importancia en la medicina tradicional. Es una planta con alcaloides, inulina, lactonas, cumarinas, pigmentos, flavonoides y otros compuestos. Ha sido utilizada para tratar la fiebre, la diarrea, la ictericia o las piedras en la vesícula. En animales de laboratorio se ha demostrado que funciona en los problemas del hígado y contra la diabetes, además de ser antiinflamatoria, bactericida y curar las úlceras. Muchas propiedades interesantes aunque de muchas de ellas faltan estudios científicos que las confirmen.

Entre los compuestos que aparecen en la achicoria destacan los antioxidantes que el grupo de Pakistán ha estudiado en diferentes partes de la planta. La mayor concentración la encuentran en las hojas, pero no son de mucha utilidad pues rara vez se consumen ni en crudo ni cocidas pues son muy amargas por la presencia de un compuesto llamado intibina.

La raíz es la que lleva la menor concentración y, además, tiene muchos taninos que son los que contribuyen al color y el sabor de la achicoria mezclada con el café. En concreto, la raíz seca, que es la parte de la achicoria más consumida, destaca, según nos cuentan S. Nandagopal y B.D. Ranjitha Kumari, de la Universidad Bharathidasan de Tiruchirappalli, en la India, por tener inulina, un azúcar que no podemos digerir, y vitaminas y los antioxidantes flavonoides. Es útil para los problemas del hígado, úlceras, inflamaciones, estimula el apetito, es digestiva, cardiotónica, depurativa, diurética y baja la fiebre.

 

*Nandagopal, S. & B.D. Ranjitha Kumari. 2007. Phytochemical and antibacterial studies of chicory (Cichorium intybus L.) – A multipurpose medicinal plant. Advances in Biological Research 1: 17-21.

*Shad, M.A. y 3 colaboradores. 2013. Determination of some biochemicals, phytochemicals and antioxidant properties of different parts of Cichorium intybus L.: A comparative study. Journal of Animal & Plant Sciences 23: 1060-1066.

Fruta en la escuela

2014 julio 26
por Eduardo Angulo Pinedo

Conseguir que niños y jóvenes coman más frutas y verduras es uno de los objetivos básicos en las campañas para promover la salud en colegios e institutos. Objetivo difícil de alcanzar pues, en general, en los comedores escolares niños y jóvenes tienden a no elegir frutas y verduras y, si lo hacen, a menudo porque no tienen más remedio, es de lo que más queda en el plato y más termina en la basura. Brian Wansink y sus colegas, de la Universidad Cornell de Ithaca, en Estados Unidos, nos dicen que una de las razones del rechazo de las frutas, aparte de que para los niños y jóvenes haya otros postres más atractivos, es que su tamaño las hace poco manejables. Peras, manzanas o naranjas son demasiado grandes para los niños. Quizá, propone Wansink, si se ofrecen piezas de menor tamaño o frutas troceadas, que los niños puedan manejar, morder y masticar con más facilidad, se pueda conseguir que aumente el consumo de frutas.

El grupo de Wansink trabaja, en un primer estudio, con ocho escuelas del Condado de Wayne, en Nueva York. En cada comedor colocan una cortadora de frutas comercial e instruyen al personal de cocina para su uso. Los investigadores toman datos del consumo de frutas antes y después de utilizar la cortadora.

Los resultados, después de un mes, son espectaculares pues el consumo de frutas aumenta desde un 19% en la escuela donde menos se nota la subida hasta un 342% en la que más, con una media en los ocho centros de un aumento del consumo de frutas del 60%.

En un segundo estudio trabajan con seis institutos del Condado de Nueva York, con 2150 alumnos en total. Fue en noviembre de 2011 cuando instalaron la cortadora de frutas en tres de los institutos mientras los otros tres serían el control. Como fruta, solo utilizaron manzanas, fáciles de cuantificar puesto que con la troceadora salen seis piezas de cada una.

De nuevo el consumo de fruta sube, con una media del 71% en los tres institutos con cortadora respecto a los tres institutos controles. Además, crece el número de estudiantes que come más de la mitad de la manzana, y pasa de el 40% al 71% mientras que, por el contrario, baja el número de estudiantes que tira más de la mitad de la manzana, y va del 60% al 32%.

Los autores añaden que la cortadora de frutas cuesta unos 200$ (algo más de 150€) y que no es una inversión excesiva para conseguir que niños y adolescentes mejoren su dieta.

 

“Wansink, B. y 3 colaboradores. 2013. Pre-sliced fruit in school cafeterias. Children’s selection and intake. American Journal of Preventive Medicine 44: 477-480.

Un cerebro muerto

2014 julio 21
por Eduardo Angulo Pinedo

Hace un tiempo hablamos del síndrome de Cotard, de la enfermedad que padecen los zombies de nuestra especie, aquellos que se creen muertos aunque, por supuesto, estén vivos. El síndrome fue descrito por el médico francés Jules Cotard en 1882 y, con gran acierto, lo llamó “delirio de negaciones”. Los que sufren el síndrome creen que han muerto, del todo o alguna parte de su cuerpo. Es habitual que el síndrome derive de depresiones profundas y psicosis. Vanessa Charland-Verville y su equipo, de la Universidad de Lieja, en Bélgica, escriben que ya se han publicado algunas imágenes del cerebro de enfermos con el síndrome de Cotard y que, esas imágenes, indican que los lóbulos frontal, temporal y parietal y las conexiones entre ellos y entre los hemisferios cerebrales están implicados en la enfermedad. El grupo de Charland-Verville acaba de publicar las primeras imágenes del metabolismo cerebral obtenidas por tomografía de emisión de positrones.

Las imágenes provienen del cerebro de un enfermo de 48 años y se comparan con otras equivalentes del cerebro de 39 personas no enfermas que son los controles del estudio. El paciente está convencido de que su cerebro ha muerto después de un intento de suicidio por electrocución. Ocho meses después del intento de suicidio, el enfermo comentó a u médico que su cerebro había muerto, que ya no necesitaba comer o dormir y que estaba condenado a una especie de media vida, con el cerebro muerto en un cuerpo vivo. Reconoce que ve, oye, piensa, recuerda y se comunica, es decir, que su mente está viva y no puede entender que algo así sea posible con el cerebro muerto. La medicación no le alivia de sus angustias.

Los resultados de la tomografía muestran que su metabolismo es un 22% más bajo que los controles en determinadas zonas: corteza frontoparietal, zonas de conexión, etcétera, todas ellas relacionadas con la consciencia y la autointegración personal. Algo parecido se observa en las tomografías de enfermos con depresiones profundas. Además, el metabolismo es superior al habitual en la zona posterior del cerebro y en el cerebelo.

 

*Charland-Verville, V. y 11 colaboradores. 2013. Brain dead yet mind alive: A positron emission tomography case study of brain metabolismo in Cotard’s syndrome. Cortex DOI:10.1016/j.cortex.2013.03.003

Aires felices

2014 julio 16
por Eduardo Angulo Pinedo

Todos buscamos el bienestar y la felicidad. Es uno de los objetivos de nuestra vida, si no el único, el que engloba todo lo demás. Hace años, unos 40 nos dicen Byron Lew y Mak Avin, de la Universidad Trent de Peterborough, en Canadá, que la investigación empírica de la felicidad y el bienestar se integró en los estudios de economía. En general y en esta línea de investigación, los términos en inglés que se traducen por felicidad, satisfacción vital y bienestar subjetivo son intercambiables. Y, para estos investigadores, siempre es interesante conocer qué factores externos consiguen que nos declaremos, o sintamos, más felices. Entre esos factores, Lew y Avin proponen que está el aire que respiramos.

Van a utilizar, en intentar relacionar entre sí, varias bases de datos. Por una parte, la calidad del aire, o sea, la contaminación atmosférica queda definida por las emisiones de CO2 cuantificadas como kilogramos del gas emitidos por persona. Para conocer la satisfacción vital y el bienestar subjetivo van a conseguir datos de varias encuestas, hechas a nivel mundial, reunidas en un índice de felicidad que se puntúa de 1 a 10. Y, finalmente, también compararán con un índice de derechos políticos, de libertad en último término, que se puntúa de 7, como máximo, a 1, como mínimo. Todos los datos utilizados se publicaron en 2012.

La investigación se centra en 14 países: Alemania, Bélgica, Dinamarca, España. Francia, Gran Bretaña, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Portugal, Rumania y Rusia. España, con datos tomados entre 1985 y 2008, tiene un 6.5 de felicidad, emite 6.63 kilogramos de CO2 por habitante, y puntúa 1.27 en libertad en la escala de 7 a 1. El país más feliz es Dinamarca con 8.06 sobre 10; el que más CO2 emite es Luxemburgo con 24.72 kilogramos de CO2 por habitante; y los países más libres son Dinamarca y Holanda con 1.00 en la escala de 7 a 1.

La relación que los autores encuentran, y que no saben explicar, es que hay más felicidad cuanto menos CO2 se emite y, el contrario también es cierto, pues la falta de felicidad aumenta las emisiones de CO2. La mayor relación entre CO2 y felicidad se encuentra en Francia, y entre felicidad y CO2 en Alemania. En España hay una relación fuerte entre menos CO2 con más felicidad.

 

*Lew, B. & B.M. Avin. 2012. Happiness and air pollution: evidence from 14 European countries. International Journal of Green Economics 6: 331-345.

 

Parques felices

2014 julio 14
por Eduardo Angulo Pinedo

Ir a pasear al parque es algo que hacemos con gusto los que vivimos en la ciudad. Nos apetece pues, a menudo, es difícil conseguir en la ciudad lo que nos aporta el parque, el espacio verde como ahora se dice. La mitad de la humanidad vive en ciudades, es urbanita. Y la vida en la ciudad se asocia con problemas respiratorios, sedentarismo, obesidad creciente, dolencias cardiovasculares, estrés y enfermedades mentales. Encontrar factores que alivien esta tendencia es un objetivo esencial para la salud pública.

En su trabajo, Katherine Irvine y su grupo, de la Universidad De Monfort en Leicester, en Inglaterra, se preguntan si la salud y el bienestar es lo que sienten los paseantes de los parques urbanos y si son esas las razones que les llevan a visitarlos.

Entrevistan a 312 voluntarios, con el 54% de mujeres, edad de 16 a 70 años y aproximadamente la mitad tienen más de 40 años. Todas las entrevistas se hacen en Sheffield, en Inglaterra, una ciudad de 513000 habitantes, en alguno de sus parques y plazas que se consideran espacio verde, con una extensión entre 1 y 23 hectáreas (el Parque de Doña Casilda, en Bilbao, tiene 8.5 hectáreas). Las encuestas se hacen in situ, en el espacio verde, entre las 7.30 y las 18.30 horas, y se pregunta a los voluntarios sobre las razones que les han llevado hasta el parque y sobre lo que sienten al salir. En total, cada entrevista dura unos 18 minutos de media.

De los 232 voluntarios que responden a la encuesta, 163 declaran que han ido al parque a pasear, aunque 65 de ellos reconocen que el objetivo es sacar a pasear al perro. Solo 20 simplemente pasean, y 19 van a hacer deporte. De todos ellos, 15 van a respirar aire puro, y 16 lo visitan nada más que porque está al lado de su casa. No solo pasean al perro, pues 48 van al parque por los niños, para que jueguen (17) o nada más que para estar con ellos (16). Por cierto, del total, de los 232 que responden, solo 11 van al parque a leer.

En cuanto a lo que sienten al salir del parque, son 527 los voluntarios que responden a la encuesta. La mayoría, 118, salen relajados. De todos ellos, 30 se sienten renovados; 26 se van felices; 23, calmados; 21 declaran sentirse bien; y 20 de ellos, más tranquilos. Incluso hay uno de los encuestados que, por el contrario, sale acelerado, con las pilas bien cargadas, y otro, no se explica por qué, se nota bien alimentado. Incluso hay 2 que se sienten mal.

En fin, van a pasear y por el perro y los niños, y vuelven relajados, llenos de emociones positivas y con un gran bienestar mental.

 

*Irvine, K.N. y 3 colaboradores. 2013. Understanding urban green space as a health resource: A qualitative comparison of visit motivation and derived effects among park users in Sheffield, UK. International Journal of Environmental Research and Public Health 10: 417-442.

El peso de la pareja

2014 julio 8
por Eduardo Angulo Pinedo

No sé si se han fijado, seguro que sí, pero a mí me parece que, en general, la gente, una vez casada, tiende a engordar. Esto, que es una intuición o, quizá se le puede llamar experiencia, necesita un apoyo científico, y esto es lo que ha hecho Andrea Meltzer, de la Universidad Metodista del sur, en Dallas, con su tesis doctoral que ahora está publicando en varios artículos.

En el trabajo de Meltzer participan 169 matrimonios, casados todos por primera vez, sin hijos y con una edad media de 25.6 años los chicos y 23.4 las chicas. Muchos son estudiantes, o sea, que los ingresos medios no son muy altos. Rellenan unos cuestionarios cada seis meses durante cuatro años y proporcionan datos sobre el peso, la altura, la satisfacción matrimonial, el estrés matrimonial y si, cada uno de ellos, da pasos hacia la separación y el divorcio.

En general, los hombres llegan al matrimonio más pesados que las mujeres y, así, el Índice de Masa Corporal es de 25.96 para ellos y de 23.17 para ellas. Según las encuestas, los maridos se casan con más IMC y menos satisfacción inicial que ellas. Después, durante el matrimonio, el IMC crece para hombres y mujeres y, a la vez, en todos decrece la satisfacción. Por otra parte, es curioso que Meltzer afirme que, si el IMC de la mujer es más bajo de lo habitual, quizá esté pensando en el divorcio y se mantiene delgada para encontrar otra pareja con más facilidad. Lo que no quita para que esta sea, también, una conducta inconsciente.

Y, sin embargo, también nos cuenta Meltzer que los maridos están más satisfechos con el matrimonio si sus mujeres tienen un IMC más bajo que el suyo y, por su parte, las esposas están cada vez más satisfechas si lo consiguen. Meltzer añade que, para ver si un matrimonio es feliz, no hay que estudiar a los conyugues por separado sino a la pareja como tal. Es más, afirma que los objetivos de mantener el peso, un poco pasado el marido y algo menos la mujer, solo se consiguen con el apoyo mutuo de los componentes de la pareja y todo ello ayuda a su estabilidad.

 

 

*Meltzer, A.L. y 4 colaboradores. 2011. Marriages are more satisfying when wives are thinner than their husbands. Social Psychological and Personality Science 2: 416-424.

*Meltzer, A.L., J.K. McNulty & B.R. Karney. 2012. Social support and weight maintenance in marriage: The interactive effects of support seeking, support prevision, and gender. Journal of Family Psychology DOI:10.1037/a0029364

*Meltzer, A.L. y 4 colaboradores. 2013. Marital satisfaction predicts weight gain in early marriage. Health Psychology doi:10.1037/a0031593

Homeopatía

2014 julio 1
por Eduardo Angulo Pinedo

La homeopatía es una técnica de medicina alternativa que administra soluciones muy diluidas de compuestos que provocan los síntomas de la enfermedad en el paciente. Es un método terapéutico que utiliza soluciones muy diluidas de sustancias cuyos efectos, cuando se administran a personas sanas, se corresponden con la manifestación de la enfermedad (síntomas, signos clínicos, estado patológico) en el paciente enfermo. Y ya vale de definiciones, pasemos a algunos trabajos recientes que tratan de la homeopatía.

No se ha demostrado que la homeopatía cure más allá del efecto placebo. En los últimos años varias instituciones y grupos han desautorizado su práctica. Entre esas instituciones están la comisión de expertos del Ministerio de Sanidad español, la Asociación Médica Británica, el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes, la revista The Lancet, las autoridades científicas japonesas o el Ministerio de Sanidad holandés. Ahora voy a repasar con los oyentes tres publicaciones recientes que revisan lo que vamos conociendo de la homeopatía.

En primer lugar, el trabajo de Stephanie Roll y su equipo, del Centro Médico del Hospital Charité de Berlín, que compara los tratamientos convencional y homeopático del eczema atópico en niños. Esta enfermedad inflamatoria de la piel, ce carácter crónico y asociada con prurito, se da en el 7-8% de los niños de los países industrializados y llega hasta el 25% a nivel global.

Participan 135 niños en el estudio que se hizo entre enero de 2005 y junio de 2006, con un seguimiento que duró hasta octubre de 2006, con un total de 36 meses de observaciones. Los niños, todos ellos de las cercanías de Berlín, tienen de 1 a 4 años, con por lo menos 6 meses de diagnóstico de eczema atópico. Seguirán el tratamiento homeopático 48 niños y el convencional 87. Se puntúa la presencia y gravedad del eczema atópico con el test SCORAD, aceptado por todos los participantes, sean médicos homeópatas o convencionales.

La puntuación del test, de 1 a 35, es prácticamente igual en el tratamiento convencional, 14.9, y en el homeopático, 13.7. A los 36 meses, un 33% de mejora en el eczema se da en el 63.9% de los niños con tratamiento homeopático y en el 64.5% de los que siguen el convencional, y una mejora de por lo menos el 50% se da en el 52.0% y el 52.3% respectivamente.

Como ven, los dos tratamientos dan el mismo resultado excepto, y lo resaltan los autores, en el coste: 200.54 € en el tratamiento homeopático frente a 68.86 € en el convencional.

Desde siempre quienes practican la homeopatía han afirmado que, funcione o no funcione, nunca perjudica al paciente debido a las bajísimas dosis que utiliza. Sin embargo, comienzan a publicarse datos de efectos adversos provocados por tratamientos homeopáticos. Son efectos directos, provocados por las soluciones administradas, e indirectos, pues consiguen que el paciente abandone el tratamiento convencional que sigue contra su dolencia. Es lo que cuentan Paul Posadzki y su grupo, de la Facultad de Medicina Peninsula en Exeter, Inglaterra, con un meta-análisis de lo publicado sobre efectos adversos en homeopatía hasta enero de 2012.

Después de la revisión de las bases de datos, encuentran 378 artículos de los que 38 cumplen los criterios metodológicos que exigen los autores para incluirlos en el meta-análisis. El total de pacientes que presentan efectos adversos por los tratamientos homeopáticos es, según estos trabajos, de 1159, incluyendo a 4 que fallecen.

La mayor parte de estos pacientes sufren intoxicaciones y reacciones alérgicas y, como decía antes, agravamiento de sus enfermedades por abandonar el tratamiento convencional que seguían. Hay datos publicados de este abandono en casos de hipertensión, meningitis, septicemia, melanoma y otras dolencias graves.

Nos lo habrán contado porque seguro que conocemos a alguien partidario de la homeopatía y que afirma que quizá, a veces, no cure, pero es seguro que alivia. Se habla siempre del efecto placebo, aunque se ignore más o menos cómo funciona. Para averiguar de qué va este efecto placebo en la homeopatía, Sarah Brien y sus colegas, de la Universidad de Southampton, han montado un cuidadoso experimento en relación con el tratamiento convencional y homeopático de la artritis reumatoide.

Esta enfermedad inflamatoria es dolorosa, molesta y de origen desconocido y afecta al 1% de la población mundial. Los autores, entre enero de 2006 y julio de 2008, tratan a 56 enfermos de artritis reumatoide. Tienen más de 18 años, fueron diagnosticados de artritis reumatoide por lo menos hace 2 años, y llevan un tratamiento con medicación estable desde hace más de 3 meses. Durante el estudio, están controlados por lo menos durante 40 semanas. Parte de ellos reciben el tratamiento homeopático y otra parte el convencional. Además, hay un tercer grupo control que recibe un placebo. La mitad de cada uno de estos grupos va a la consulta y trata con el médico.

Los resultados demuestran que no hay diferencias según el tratamiento, o sea, que se puede decir que todos son placebo. Sin embargo, la consulta con el médico homeópata, siempre larga, detallada y más centrada en el paciente que en los síntomas de su enfermedad, alivia más a los pacientes que la consulta convencional y que no tratar con el médico. Los pacientes que experimentan esta consulta sienten su dolor aliviado. Es, por tanto, la consulta en homeopatía la que mejora al paciente y no los compuestos que recibe.

 

*Brien, S. y 4 colaboradores. 2011. Homeopathy has clinical benefits in rheumatoid arthritis patients that are attributable to the consultation process but not the homeopathic remedy: a randomized controlled clinical trial. Rheumatology 50: 1070-1082.

*Posadzki, P., A. Alotaibi & E. Ernst. 2012. Adverse effects of homeopathy: a systematic review of published case reports and case series. International Journal of Clinical Practice 66: 1178-1188.

*Roll, S. y 9 colaboradores. 2013. Comparative effectiveness of homoeopathic vs. conventional therapy in usual care of atopic eczema in children: Long-term medical and economic outcomes. PLOS ONE 8: e54973

La salud y los árboles

2014 junio 28
por Eduardo Angulo Pinedo

Fue en la zona de los Grandes Lagos, en Estados Unidos y Canadá, y, en concreto, en Michigan y en Windsor, Ontario, donde primero se identificó al escarabajo esmeralda como la causa del deterioro y muerte de los fresnos, árboles del género Fraxinus. El escarabajo esmeralda, Agrilus planipennis, que recibe ese nombre por su brillante color verde, es un insecto procedente de Asia, que perfora el tronco y las ramas de los fresnos para poner sus huevos en el interior. Cuando eclosionan de 7 a 10 días después, las larvas se alimentan de la madera y van dañando el árbol que muere en unos 3 o 4 años. El escarabajo no tiene un sistema de dispersión fácil pero el hombre contribuye a que aumente su área de distribución. Se mueve con transportes de leña, de material de viveros, troncos no procesados y en la madera quemada en incendios forestales.

El resultado es que los fresnos, uno de los árboles más extendidos de Norteamérica y, además, de los más populares (de su madera se fabrican los bates de béisbol), están desapareciendo. Como nos cuentan Geoffrey Donovan y sus colegas, del Servicio Forestal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos en Portland, desde hace años se conoce la relación estrecha entre el entorno natural y la salud humana y, si ahora se calcula que el escarabajo esmeralda ha exterminado unos 100 millones de fresnos desde 2002, quizá se pueda encontrar alguna relación entre esta desaparición de árboles y la salud humana.

Por tanto, el grupo de Donovan investiga la desaparición de los fresnos en grandes zonas alrededor de los Grandes Lagos y la incidencia de enfermedades cardiovasculares y respiratorias en los mismos lugares. Utilizan datos de salud pública obtenidos entre 1990 y 2007, en 15 estados y, en ellos, en 1296 condados que son las unidades territoriales donde se recogen las cifras anuales de salud pública. En total las observaciones analizadas son 21080. Los autores, con estos datos de salud pública más las tasas de mortalidad del gobierno federal, relacionan la presencia o ausencia del escarabajo esmeralda en esos condados y la puntúan del 1 al 6 según los años que han pasado desde que se detectó por vez primera.

En cuanto a las enfermedades respiratorias, la presencia del escarabajo esmeralda se relaciona con 6.8 muertes más por año y por cada 100.000 habitantes, lo que, en total, supone, entre 2002 y 2007, que hay 6113 muertes más.

Las cifras son más altas en la relación entre el escarabajo esmeralda y las enfermedades cardiovasculares. Son 16.7 muertes más por año y por cada 100.000 habitantes, con un total que suma 15080 muertes más.

Parece que, por los resultados de Donovan, la relación entre entorno natural y salud pública se cumple.

 

*Donovan, G.H. y 6 colaboradores. 2013. The relationship between trees and human health. Evidence from the spread of the emerald ash borer. American Journal of Preventive Medicine 44: 139-145.

 

Atención al móvil

2014 junio 18
por Eduardo Angulo Pinedo

Lo del móvil es asombroso. Quizá porque es una novedad, no tan reciente en años pero es novedad absoluta desde el punto de vista evolutivo e, incluso, hay quien le ha llamado “nuestra telepatía tecnológica”, quizá por ello es una obsesión para muchos. Lo conocemos desde hace nada si lo comparamos con los 100000 años de evolución de nuestra especie y, aún sin darnos cuenta, lo atendemos hasta la extenuación. Verónica Galván y su equipo, de la Universidad de Sandiego, en California, aseguran que el último año la humanidad dedicó a los chismes sin cables 1 billón de minutos (1 trillion en inglés, 1.000.000.000.000) y uno de esos chismes más usados es, sin dudarlo, el móvil. Además de ser útil también distrae, crea adicciones y quién sabe qué efectos más tiene, efectos que conoceremos en el futuro. Por ejemplo, es indiscutible que atrae nuestra atención. Vean el experimento que han montado Verónica Galván y su grupo.

Trabajan con 149 estudiantes voluntarios, de ellos 110 son mujeres, con edades de 18 a 21 años, y edad media de 18.48 años.

Colocan a los voluntarios en una habitación, ante un ordenador y les piden que completen palabras de las que conocen algunas letras pues creen que se está evaluando su habilidad lingüística. Hay otras personas en la habitación que mantienen una conversación que trata del cumpleaños de papá, de comprar un mueble y de quedar para ir al centro comercial. En total, la conversación dura unos 7 minutos, mientras el voluntario sigue ante su ordenador completando palabras. La conversación es, en unos casos, entre dos personas que están en la habitación y, en otros, solo hay una persona que habla por un móvil.

Al acabar la conversación, se les pasa a los voluntarios un test, que dura 4 minutos, en el que ven una lista con 70 palabras y se les pide que marquen las que recuerden se han usado en la conversación que han escuchado.

Analizados los resultados, los autores cuantifican el recuerdo de palabras en la conversación por medio de un índice. Pues bien, de la conversación entre dos personas, la media del índice que obtienen los voluntarios es de 0.311, y de la conversación por el móvil el índice es de 0.616. O sea, los voluntarios recuerdan prácticamente el doble de palabras de la conversación que escuchan que una persona mantiene a través del móvil. Es decir, queriendo o sin querer, los voluntarios están más atentos a lo que se dice por el móvil que a lo que comparten dos personas en una charla. Lo que implica, además, el poder de distracción que tiene el móvil.

 

*Galván, V.V., R.S. Vessal & M.T. Golley. 2013. The effects of cellphone conversations on the attention and memory of bystanders. PLOS ONE 8: e58579

Niños y bichos

2014 junio 16
por Eduardo Angulo Pinedo

Lo queramos o no y a pesar de que cada vez somos y nos sentimos más urbanitas, los animales siguen teniendo un papel en nuestras vidas. Y jugar con animales, reales o figurados, es una parte importante del cada día de nuestras vidas, incluyendo a los niños. Conocen a los animales en libros y cuentos, en dibujos animados y películas, en juguetes e, incluso, algunos niños los tienen como mascotas. Vanessa LoBue y su equipo, de la Universidad Rutgers de Newark, en Estados Unidos, se proponen explorar la afinidad de los niños por los animales.

En un primer experimento, con 38 niños, de ellos 17 son niñas, de 11 a 40 meses de edad y con una media de 24.3 meses, estudian su comportamiento con 14 juguetes de pequeño tamaño y dos animales vivos. Los juguetes son variados, se han elegido por ser habituales entre los que tienen los niños, ninguno es la figura de un animal y representan desde un coche de policía hasta una botella. Los dos animales son un hámster un pez. Los niños se encuentran todas las figuras y los animales en una habitación y pueden jugar con lo que quieran de 5 a 10 minutos.

Interactúan más veces con los dos animales vivos que con los juguetes, y más con el hámster que con el pez. Una muñeca y un avión son los que más se acercan a las puntuaciones de los animales. Lo que menos les gusta es, curiosamente, un sonajero.

El segundo experimento es como el primer primero pero añadiendo dos animales más que, por la fama que tienen, o pueden ser peligrosos o dar asco o ambas cosas a la vez. Son una araña, en concreto una tarántula, y una serpiente. Los niños, en este segundo experimento, son 38, con 17 niñas, de una edad entre 18 y 36 meses y una edad media de 28.7 meses. Como en el primer experimento vuelven a ganar los animales y se mantienen los primeros el hámster y el pez, seguidos de la serpiente y la araña, en este orden.

En el último experimento intervienen 20 niños, la mitad chicas, de 18 a 33 meses y una edad media de 27.2 meses. Ahora los niños tendrán que elegir entre un animal vivo y un juguete que representa al mismo animal. Los animales son el hámster, el pez un lagarto gecko, y los juguetes que los representan son de plástico el pez y el gecko y un peluche el hámster. Como esperaban los autores, los niños eligen más a los animales que a los juguetes que los representan, los eligen el doble de veces.

 

*LoBue, V. y 4 colaboradores. 2013. Young children’s interest in live animals. British Journal of Developmental Psychology 31: 57-69.

elcorreo.com

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