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Críticos de arte

2014 abril 24
por Eduardo Angulo Pinedo

Hace meses comentábamos la habilidad de las aves para elegir cuadros según la escuela y el autor. Shigeri Watanabe, de la Universidad Keio de Tokyo, nos cuenta que los gorriones de Java distinguen las escuelas cubista, impresionista y japonesa y, también, que de siete especies de aves, seis prefieren a los cubistas frente a los impresionistas. O que las palomas eligen a Monet frente a Picasso, o a Chagall frente a Van Gogh. Nuestra especie y las aves tienen el sentido de la visión muy desarrollado frente a otros sentidos y, quizá por ello, nos parecemos en nuestra percepción de la pintura.

Sin embargo, los roedores no son animales visuales, son más bien olfativos y táctiles. Por ello, Watanabe va a estudiar sus preferencias ante artistas como Renoir, Picasso, Kandinsky y Mondrian.

Coloca a los ratones en una jaula comunicada con dos compartimentos que contienen, cada uno de ellos, obras de los pintores citados. Watanabe va a cuantificar cuanto tiempo están los ratones en cada uno de los compartimentos y, de esta manera, suponer cual es el autor que prefieren. Cuando son Kandinsky y Mondrian los artistas que prestan sus obras, todos los ratones menos uno permanecen un tiempo parecido en cada compartimento. El raro prefiere a Kandinsky.

En un segundo experimento y cuando el ratón está en compartimento con uno de los pintores, Watanabe le inyecta morfina. A partir de ese momento, el ratón prefiere a ese artista en sucesivos experimentos y, además, si se le da a elegir entre varios cuadros de diferentes pintores, elegirá el suyo, el de la morfina, incluso aunque sea una obra de ese pintor que no había visto antes.

Cuando en los compartimentos hay cuadros de Renoir y Picasso, los ratones permanecen algo más de tiempo con Renoir. Y el tratamiento con morfina tiene el mismo efecto que en el experimento con Kandinsky y Mondrian.

 

*Watanabe, S. 2013. Preference for and discrimination of painting by mice. PLOS ONE 8: e65335

Aplausos

2014 abril 21
por Eduardo Angulo Pinedo

Este trabajo une el conocimiento sobre la identidad del grupo, la identidad social, y la psicología de la multitud, o sea, la psicología del grupo. En resumen, propone que la conducta del grupo es el resultado de la identidad más la psicología del grupo. Por ejemplo, en un grupo, una conducta nueva puede aparecer en unos pocos individuos y, rápidamente, extenderse a todos los miembros del grupo. Richard Mann y sus colegas, de la Universidad de Uppsala, en Suecia, se preguntan si esto es lo que ocurre con el aplauso. Su hipótesis es que, en un grupo, unos pocos comienzan a aplaudir y el resto, por contagio social, lo hace poco después.

Trabajan con 107 universitarios que, en 2009 y en grupos de 13 a 24 voluntarios, escuchan unas presentaciones orales de tipo académico en un pequeño seminario, y con una duración de unos siete minutos. Las charlas las preparan y ofrecen otros universitarios, a los que conocen, y se les pide que les aplaudan al terminar pues también ellos se han ofrecido voluntarios. Las charlas termina con “gracias” o un “¿hay alguna pregunta?” y, de esta manera, el público sabe que ha terminado y puede aplaudir si le apetece. Los investigadores apuntan cuando empiezan, cuando terminan y cuanto duran los aplausos.

Al acabar la presentación, el tiempo medio en que alguien del público comienza a aplaudir es de 2.1 segundos, pero 0.8 segundos después ya están casi todos aplaudiendo. De todas formas, se detecta mucha variabilidad en los tres parámetros, es decir, hay voluntarios que comienzan a aplaudir a los 0.2 segundos de acabar la charla y otros, por el contrario, dejan de aplaudir a los 2.8 segundos cuando todavía no están todos los miembros del grupo aplaudiendo. Pero es evidente que existe un contagio, y además muy rápido, pues desde los pocos que inician el aplauso hasta que todos lo hacen no pasa siquiera un segundo.

 

*Mann, R.P. y 3 colaboradores. 2013. The dynamics of audience applause. Journal of the Royal Society Interface doi:10.1098/rsif.2013.0466

Zurdos

2014 abril 18
por Eduardo Angulo Pinedo

La mayoría prefiere usar la mano derecha pero entre un 10% y un 13% de los miembros de nuestra especie, con algunas variaciones locales y culturales que van del 5% o menos hasta el 30%, usa la mano izquierda y, además, este porcentaje no ha variado mucho durante nuestra historia y, probablemente, desde el Paleolítico. Como nos cuenta el psicólogo y periodista Christian Jarrett, no sabemos cuando surgieron los zurdos durante la evolución de nuestra especie, ni a qué edad se revela la zurdera en un niño ni sabemos explicar porque se mantiene ese porcentaje del 10%-13% que he mencionado. Pero hay cosas sobre los zurdos que empezamos a conocer y otras que se deben desmentir. Jarrett, en su artículo, nos explica tres mitos y tres hechos sobre los zurdos.

Un mito es que los zurdos son introvertidos, inteligentes y creativos. Lo son, pero no más que los diestros. Otro mito dice que los zurdos mueren más jóvenes y que tienden a padecer enfermedades del sistema inmune. Tampoco en ello se diferencian de los diestros. Un tercer mito afirma que los zurdos son perseguidos por los diestros. No es cierto en nuestra cultura pero todavía hay casos en que se les reprime y se les obliga a ser diestros (hay zurdos que solo lo son de las piernas y no de los brazos y manos).

Los hechos probados, más centrados y concretos, son que, en los zurdos, el control del lenguaje lo comparten ambos hemisferios cerebrales mientras que en los diestros depende del hemisferio izquierdo. Además es un hecho que somos más ambidiestros cuanta más edad tenemos, lo que, en principio, no tiene que ver con la zurdera sino con la dificultad de movimientos que provoca el envejecimiento y, de esta forma, si con la edad hay algún problema en la mano que más utilizamos aprendemos a usar la otra. Y, en tercer lugar, los zurdos tienen ventaja en algunos deportes y sobre esto vamos a ver un estudio más concreto.

Es evidente que si, durante el proceso evolutivo, la zurdera no desaparece y se mantiene en el porcentaje del 10%-13% es porque alguna ventaja tiene, alguna adaptación cubre. Esa ventaja contribuye a su éxito reproductor y permite que los genes que, por lo menos en parte, codifican la zurdera pasen a la siguiente generación. Michael Raymond y su grupo, de la Universidad de Montpellier, en Francia, nos dan una respuesta que ya mencionaba Jarrett: los zurdos tienen una cierta ventaja en los deportes, es decir, en la lucha. Un diestro, en la pelea, se enfrenta a muchos diestros pero a pocos zurdos; por el contrario, un zurdo se enfrenta a muchos diestros y conoce perfectamente como luchan.

Raymond intenta probar su hipótesis estudiando los deportes que denomina interactivos, aquellos en que hay enfrentamientos directos entre los atletas, y los compara con los deportes no interactivos en los que no se dan esas luchas directas. Si la hipótesis es cierta, debe haber muchos más zurdos en los deportes interactivos que en los no interactivos.

Obtiene los datos de los organismos deportivos oficiales y, sin olvidar el porcentaje de zurdos del 10% al 13% en la población en general, en los resultados destaca mucho la esgrima con un 50% de zurdos en la selección nacional francesa o el 48% de los mejores 25 esgrimistas del mundo son zurdos (¿había algún zurdo en Los tres mosqueteros?). En béisbol, son zurdos el 40.6% de los jugadores de la primera base o el 24% de los bateadores. Hasta el 29% de zurdos hay en el cricket, el 17% en el tenis o casi el 32% en el ping pong. En cambio, en deportes no interactivos, sin enfrentamiento directo entre participantes, la situación es totalmente distinta. Los zurdos se mantienen por debajo del 10% en gimnastas, lanzadores de dardos, atletismo, juego de bolos o, incluso, entre los máximos goleadores de fútbol (a pesar de la zurdera de Messi).

Ya ven, parece que se cumplen la hipótesis de Raymond y el comentario de Jarrett: la zurdera es una ventaja en la lucha. Los zurdos son buenos en las peleas y, quizá, este hecho es el que permite que se mantenga su porcentaje. Sin embargo, algo más debe haber, algún coste debe llevar el ser zurdo porque, aun teniendo en cuenta su éxito en las peleas, su porcentaje, el 10%-13%, no aumenta. Una ventaja como esta no solo debería evitar su extinción, sino que debería conseguir que hubiera más zurdos. Y no los hay, el porcentaje se mantiene, luego hay alguna desventaja. Ya lo comentaba Jarrett como un mito al afirmar que los zurdos mueren antes. El grupo de Raymond, en cambio, justifica una mayor mortalidad en los accidentes que sufren los zurdos por vivir en un mundo diseñado para diestros. Sin embargo, no hay pruebas seguras de que esto sea así.

Por otra parte, la investigación más reciente sobre mitos y hechos de los zurdos acaba de publicarse y sus resultados producen un indudable desconcierto. La firman Gina Grimshaw y Marc Wilson, de la Universidad de Wellington, en Nueva Zelanda, y trata de la psicología de los zurdos y de lo que zurdos y diestros piensan de los zurdos.

Trabajan con 662 voluntarios universitarios que participan en dos estudios. En el primero, con las encuestas típicas de psicología conocen los cinco rasgos de la personalidad que estudian los psicólogos: extraversión, apertura a nuevas experiencias, responsabilidad, amabilidad e inestabilidad emocional. Los resultados no dejan duda: zurdos y diestros no difieren en ninguno de los rasgos de la personalidad. El segundo estudio pregunta a zurdos y diestros sobre lo que piensan de los zurdos. Tanto unos como otros piensan que los zurdos son más introvertidos y abiertos a nuevas experiencias, aunque con los resultados del primer estudio ya hemos visto que esto no es así. Y, además, los piensan todos, incluidos los zurdos, que parece que piensan de sí mismos que son en parte diferentes de los diestros.

Para acabar, un curioso estudio de Kristina Laskowski y Maciej Henneberg, de la Universidad de Adelaida, en Australia, sobre el entrenamiento para escribir de la otra mano, de la que no usamos habitualmente. Trabajan con 14 voluntarios, la mitad son mujeres, de 19 a 51 años y, mitad y mitad, diestros y zurdos.

Cada uno de ellos recibe una libreta de 64 páginas, de tamaño DINA4, donde escriben a mano la misma frase, con el mismo estilo y el mismo lápiz, y durante 10 días, con la otra mano, no con la de siempre. Después, los investigadores puntuarán la escritura, de 1 a 10, teniendo en cuenta la inclinación de las letras, su tamaño, el espacio entre ellas y entre las palabras, la forma y la claridad del texto.

Los resultados son claros y demuestran que los zurdos escriben mejor con su mano derecha, con puntuaciones que van de 6.5 a 8, que los diestros con su mano izquierda, que se quedan entre 3.4 y 6.6. Ya ven que la concentración más alta que alcanzan los diestros es la más baja que obtienen los zurdos. Quizá los zurdos, por vivir en un mundo de diestros, utilizan mucho más su mano derecha que los diestros su mano izquierda que, los diestros, no la necesitan.

Por cierto, y sin tener en cuenta zurdos y diestros, las mujeres puntúan, de media, 6.9, y los hombres 4.7 y, ya ven, no aprueban con ninguna de las dos manos. Y lose zurdos tienen de media un 7.4 mientras que los diestros se quedan en 5.4.

 

*Grimshaw, G.M. & M.S. Wilson. 2013. A sinister plot? Facts, beliefs, and stereotypes about the left-handed personality. Laterality: Asymmetries of Body, Brain and Cognition 18: DOI:10.1080/1357650X.2011.631546

*Jarrett, C. 2013. Three myths and three facts about left-handers. Psychology Today March 23

*Laskowski, K. & M. Henneberg. 2012. Writing with non-dominant hand: left handers perform better with the right hand than right handers with the left. Anthropological Review 75: 129-136.

*Llaurens, V., M. Raymond & C. Faurie. 2009. Why are some people left-handed ? An evolutionary perspective. Philosophical Transactions of The Royal Society B 364: 881-894.

*Raymond, M. y 3 colaboradores. 1996. Frequency-dependent maintenance of left handedness in humans. Proceedings of The Royal Society London B 263: 1627-1633.

Orgasmo femenino

2014 abril 14
por Eduardo Angulo Pinedo

He leído en Google que el 8 de agosto se celebra el Día Internacional del Orgasmo femenino, y vamos a celebrarlo con cierto adelanto desde la evolución y la biología. Ya desde ahora aviso de que este asunto es un problema por ahora sin solución y, si les parece que exagero, vean: desde el punto de vista evolutivo, el orgasmo femenino parece que no sirve para nada. Es decir, los expertos no le encuentran valor adaptativo, no saben a qué está adaptado, no se deciden a afirmar que es una adaptación evolutiva. En evolución y en términos generales, el valor adaptativo implica éxito reproductor. O sea, hay que aclarar si el orgasmo femenino supone una reproducción más eficaz. Por el contrario, el orgasmo masculino no tiene duda pues existe una fuerte presión selectiva que relaciona orgasmo y eyaculación y esta, la eyaculación, es indispensable para la concepción de la descendencia y, por tanto, para el éxito reproductor del macho de la especie. En la mujer, si orgasmo y reproducción están relacionados, la eficacia en la concepción de la cría conseguiría pasar los genes que codifican el orgasmo a la siguiente generación. Por tanto si, como decía, no vemos relación entre orgasmo femenino y reproducción, el orgasmo femenino debería desaparecer o ser una conducta marginal. Y, sin embargo, no es así, y el orgasmo femenino sigue presente, aunque no consigamos averiguar la razón de ello. Veamos.

Me voy a guiar por la estupenda revisión publicada hace unos meses por David Puts y sus colegas, de la Universidad Estatal de Pennsylvania, que comienza con la duda: “Quizá la cuestión más debatida en el estudio de la evolución de la sexualidad humana se refiere a si el orgasmo de las mujeres es una adaptación”. Y siguen 17 densas páginas buscando una respuesta.

Hay, en la actualidad, dos categorías de explicación sobre la evolución del orgasmo femenino: la hipótesis del subproducto y la hipótesis de elección de pareja. La primera propone que el orgasmo femenino no tiene una función evolutiva concreta y existe solamente porque las mujeres y los hombres comparten el mismo desarrollo embrionario y clítoris y pene tienen el mismo origen. Por tanto, como el pene tiene orgasmo, el clítoris también lo tiene aunque haya perdido la función original. Es un caso equivalente a la existencia de pezones en el hombre. También tienen el mismo origen embrionario que en las mujeres pero no tienen función adaptativa, la han perdido.

La segunda hipótesis, la que se refiere a la elección de pareja, dice que el orgasmo femenino contribuye a la elección por la mujer de la pareja adecuada para una relación a largo plazo que implique una genética apropiada y un compromiso a largo plazo para ayudar en el desarrollo de las crías.

No voy a entrar en la descripción del orgasmo femenino, no es el tema de hoy, pero, aunque se afirma que hay más que uno (clitórico, vaginal, uterino, del punto G,…), los expertos afirman que el resultado final es el mismo, variando la intensidad pero la fisiología implicada. Para acabar estas líneas a modo de introducción, del 90 al 95% de las mujeres de nuestra cultura afirman haber experimentado el orgasmo, aunque las cifras varían y queda por investigar. Por ejemplo, en un trabajo con gemelas publicado en 2005, una de cada tres mujeres nunca o casi nuca han tenido un orgasmo, y solo una de cada diez lo tiene siempre que hace el amor.

Volvamos al orgasmo femenino y a su posible adaptación evolutiva. Una adaptación es un rasgo morfológico, fisiológico, psicológico o de conducta que ha sido modelado por selección natural para hacer una función que mejoró la que ya existía en los individuos en que apareció. Cuanto mejor cumpla esa función, más probable es que sea una adaptación, y esa función, sea la que sea, en último término debe contribuir al éxito reproductivo para que los genes implicados pasen a la siguiente generación.

Parece difícil probar la relación entre orgasmo femenino y fertilidad, pero Brendan Zietsch y Pekka Santtila, de la Universidad de Queensland en Brisbane, Australia, han publicado una primera aproximación. Parten de que la explicación evolutiva más aceptable para el orgasmo femenino es, como ya hemos visto, que aumenta la probabilidad de concepción cuando se tiene sexo. Por ejemplo, existen evidencias de que el orgasmo se alcanza más fácilmente y tiene más intensidad con hombres de gran calidad genética, es decir, más atractivos, puesto que lo que se busca con el atractivo es una mejor pareja desde el punto de vista biológico. Incluso la fisiología del orgasmo, por las contracciones musculares que se producen en la vagina, ayuda a que el esperma alcance el óvulo, y se secreta oxitocina, hormona que interviene tanto en la concepción como en la unión de la pareja. Sin embargo, repito, la relación entre la tasa de orgasmos en la pareja y la fertilidad no se ha demostrado. También hay que tener en cuenta que, más o menos, un 30% de las variaciones en los orgasmos femeninos tienen una base genética y dependen de factores genéticos.

Zietsch y Santtila trabajan con datos de gemelas y hermanas no gemelas de una muestra de Finlandia. Son 8447 personas, con edades de 18 a 49 años y una edad media de 29 años. De la encuesta, que incluye todo tipo de preguntas, hay algunas que nos interesan especialmente. Una de las cuestiones interroga sobre si el las últimas cuatro semanaza tenido estimulación sexual y coito y si ha alcanzado el orgasmo. También se pregunta sobre si ha sido difícil llegar al orgasmo y sobre la intensidad que se ha alcanzado. Así los autores deducen la tasa y la calidad de los orgasmos. Por supuesto, también se pregunta por el número de hijos.

Pues bien, en gemelas separadas, criadas por diferentes familias, la tasa de orgasmos varía hasta un 26% y la tasa de hijos hasta un 30%, mientras que en gemelas criadas conjuntamente, no hay variación en la tasa de orgasmos y solo hay una variación del 11% en el número de hijos. Es decir, hay una base genética, como mencionaba antes, que está alrededor del 30% en la tasa de orgasmos y que es la que se mantiene aún cuando las gemelas se crían separadas. Además, los autores no encuentran que la variación en la tasa de orgasmos se relacione con el número de hijos, son procesos separados y sin relación.

Los autores concluyen que, si no existe esta relación entre orgasmos y número de hijos, entonces, para explicar el orgasmo femenino, solo queda la hipótesis del subproducto, es decir, existe el orgasmo femenino porque, en el desarrollo embrionario, hay una relación entre pene y clítoris.

La otra hipótesis se basaba en la elección de pareja adecuada para tener hijos y criarlos. Y quizá esta hipótesis apoye y explique porque las mujeres fingen el orgasmo (maravillosa Meg Ryan en “Cuando Harry encontró a Sally”). Según la revisión de David Puts que ya conocemos y el reciente trabajo sobre este asunto de Farnza Kaighobadi y sus colegas, de la Universidad Columbia de Nueva York, entre el 50 y el 60% de las mujeres reconocen haber fingido el orgasmo. Este dato hace que Kaighobadi parta de la hipótesis de que el orgasmo fingido es una manera de retener la pareja.

Trabaja con 453 mujeres voluntarias, de 18 a 46 años, una edad media de 21.8 años y una relación con una duración media de 32.8 meses. Sus parejas tienen una edad media de 23.9 años, con un rango de 17 a 52 años. El 53.9% declara haber fingido el orgasmo alguna vez con su pareja, lo que entra en las cifras conocidas. Después del análisis de las encuestas, y sin entrar en números, los autores indican que las mujeres que perciben un mayor riesgo de infidelidad en su pareja son las que más declaran haber fingido el orgasmo. Además, son las mismas mujeres que adoptan las conductas habituales para retener a su pareja.

Como ven, fingir el orgasmo es una estrategia para retener a la pareja lo que lleva a suponer que el orgasmo, fingido o no, puede ser una estrategia para elegir la pareja. Y esto es lo que dice la hipótesis sobre el orgasmo femenino al proponer que esta es su adaptación evolutiva.

 

*Kaigobhadi, F., T.K. Shackelford & V.A. Weekes-Shackelford. 2012. Do women pretend orgasm to retain a mate? Archives of Sexual Behavior 41: 1121-1125.

*Puts, D.A., K. Dawood & L.L.M. Welling. 2012. Why women have orgasms: An evolutionary analysis. Archives of Sexual Behavior 41: 1127-1143.

*Zietsch, B.P. & P. Santtila. 2013. No direct relationship between human female orgasm rate and number of offspring. Animal Behavior doi: 10.1016/j.anbehav.2013.05.011

 

Adelgazar cobrando

2014 abril 10
por Eduardo Angulo Pinedo

Epidemia de obesidad es lo que padecemos, sobre todo en los países ricos, con las consecuencias que supone para la salud pública en gastos, en cuotas de seguros de sanidad y de vida para los particulares y, en último término, para las causas y tasas de mortalidad. Así y todo y conocido lo anterior, los métodos para aliviar y evitar la obesidad tienen un éxito limitado. Cualquier mejora que cambie nuestra conducta respecto a la alimentación es interesante. Por ello, Jeffrey Kullgren y su grupo, del Centro para veteranos de Ann Arbor, en Michigan, proponen un método que incluyen un premio en metálico para quien adelgace.

En Estados Unidos, son las empresas quienes promueven estas campañas de recompensas por kilos que se pierden para evitar gastos en los seguros médicos que acuerdan con los trabajadores. Lo habitual es ofrecer un premio a cada empleado si cumple un objetivo concreto de pérdida de peso. Kullgren propone que es más eficaz si el premio se ofrece a un grupo de empleados más a cada uno por separado.

Trabajan con 105 trabajadores del Hospital Infantil de Philadelphia, con un Índice de Masa Corporal entre 30 y 40 y, por tanto, con obesidad, y una edad de 18 a 70 años. El método se aplica durante 36 semanas, entre marzo de 2011 y enero de 2012, con 24 semanas de régimen y 12 semanas de seguimiento. El objetivo es perder 0.4 kilos por semana durante las primeras 24 semanas, en total 10.8 kilos en seis meses. Los voluntarios se dividen en tres grupos: el primer grupo, que será el control, simplemente se compromete a perder los 0.4 kilos por semana, o sea, 1.6 kilos por mes; el segundo grupo recibe 100$ por mes para los componentes que cumplen el objetivo; y, en el tercer grupo, se dividen a los voluntarios en grupos de cinco que reciben 500$ al mes si cumplen el objetivo como grupo, no uno a uno, y reciben menos si no lo cumplen todos ellos, y después se reparten el premio. Además, los componentes no saben quienes son los otros miembros de su grupo de cinco.

Los que reciben el dinero en grupo pierden más peso que el control y pesan 4.4 kilos menos de media, y que el grupo que recibe la recompensa individualmente, con 3.2 kilos menos de media. Doce semanas después, a los 36 meses, los que cobraron por adelgazar han recuperado menos que los controles, 2.9 kilos de media, pero se igualan entre sí y no importa si recibieron el dinero en grupo o de uno en uno.

En conclusión, la gente adelgaza más y recupera menos si cobra, pero adelgaza todavía más si cobra en grupo que si lo hace individualmente.

 

*Kullgren, J.T. y 8 colaboradores. 2013. Individual- versus Group-based financial incentives for weight loss. A randomized, controlled trial. Annals of Internal Medicine 158: 505-514.

 

 

Pesquerías sostenibles

2014 abril 7
por Eduardo Angulo Pinedo

La mayoría de las pesquerías del nordeste atlántico, en las costas de Europa, están gestionadas por la Política Pesquera Común (PPC) de la Unión Europea. Las bases científicas de esta gestión vienen de una organización aceptada por todos, el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (en inglés, International Council for the Exploration of the Sea, ICES). Es la autoridad científica internacional sobre pesquerías que provee de ayuda técnica a los gestores. El ICES compara lo que se pesca con la biomasa calculada y presente de cada especie y, con los datos que obtiene cada temporada sobre la reproducción de las especies, propone la cuota para la temporada siguiente. Paul Fernandez y Robin Cook, de la Universidad de Aberdeen en Escocia, han publicado un trabajo revisando los datos del ICES y las cantidades pescadas para 57 especies durante los últimos 60 años.

La revisión demuestra una disminución paulatina de las capturas durante el siglo XX, y un cambio de tendencia hacia la sostenibilidad en la última década, ya en el siglo XXI. Hasta 2002, el cálculo de la cuota para cada temporada se hacía según las capturas de los años anteriores. A partir de ese año, la base científica que propone el ICES es más adecuada pues añade el potencial reproductor de cada especie. Por ejemplo, en el Golfo de Bizkaia y para la anchoa, AZTI presentó a finales de junio los resultados de la campaña BIOMAN 13 que, con el estudio de los ejemplares de diferente tamaño capturados, calculó que había una biomasa de 66.000 toneladas de anchoa. Con los datos las campañas BIOMAN y las capturas de la costera de este año, se calculará la cuota para el año próximo.

Estas cuotas más ajustadas a la realidad de cada especie están consiguiendo que muchas de ellas se recuperen y, además, se mantengan. Fernandes y Cook, en su revisión, ponen la situación de las pesquerías en dos mapas de Europa, uno fechado en 2002 y el otro en 2011. En cada uno de los mapas, las pesquerías en buena situación aparecen con círculos verdes y las que tienen problemas, con círculos rojos. En 2002 hay 11 círculos verdes y 36 círculos rojos, y en 2011 hay 25 círculos verdes y 22 círculos rojos. Es la primera vez que los círculos verdes superan a los rojos.

En las zonas más cercanas a nosotros, en el Cantábrico y el Golfo de Bizkaia, aparecen cinco círculos correspondientes a las pesquerías cercanas que se gestionan por la Política Pesquera Común. Son la anchoa, el chicharro, el lenguado y dos especies de gallos. En 2002, tres ya estaban en verde, la anchoa (que luego pasaría al rojo y volvería al verde), el chicharro y una de las especies de gallos, y en 2011, la anchoa está en verde y el resto igual, con una mejora interesante en el lenguado.

 

*Fernandes, P.G. & R.M. Cook. 2013. Reversal of fish stock decline in the Northeast Atlantic. Current Biology doi: 10.1016/j.cub.2013.06.016

Mucha crema

2014 abril 4
por Eduardo Angulo Pinedo

El turismo costero es una de las actividades económicas de más rápido crecimiento en el mundo. Pide, ya es sabido, mar y sol y, por tanto, supone largas e intensas exposiciones de la piel a los rayos ultravioleta de la radiación solar. El riesgo asociado a la exposición ha llevado, en los últimos 80 años y según cuentan Antonio Tovar y sus colegas del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados de Esporles, en Mallorca, a la invención, desarrollo y producción masiva de protectores solares. En consecuencia, también ha llegado su introducción masiva en el ambiente marino costero.

Su composición es compleja, con sustancias que filtran los rayos ultravioleta, algunas orgánicas como los aminobenzoatos, las benzofenonas, los derivados del alcanfor y muchos más, y otras inorgánicas como los óxidos de titanio o de zinc. Todas ellas reflejan y dispersan la radiación ultravioleta e impiden que llegue a la piel. Hay unos 45 compuestos de este tipo cuya producción está regulada en diferentes países.

Además de estas sustancias que actúan como filtros de ultravioleta, una crema solar lleva conservantes, colorantes, agentes que forman geles sobre la piel, controladores de viscosidad, fragancias, etcétera. Y todos ellos acaban, antes o después, en el ambiente, sobre todo en el mar.

El grupo de Antonio Tovar ha medido la presencia de alguno de estos compuestos en cinco puntos de tres zonas de costa de la isla de Mallorca con gran ocupación (entre 3 y 5 personas por metro de costa), en agosto y septiembre de 2011, temporada alta de turismo.

El análisis de las muestras de agua demuestra que los cuatro productos medidos están en el medio. Hay una benzofenona entre 53.6 y 577.5 nanogramos (millonésima parte del miligramo) por litro; un derivado del alcanfor entre 51.4 y 113.4 nanogramos por litro; óxido de titanio entre 6.9 y 37.6 microgramos (millonésima parte del gramo) por litro; y óxido de zinc entre 1.0 y 3.3 microgramos por litro. Estas concentraciones varían entre puntos de muestreo y, también a lo largo del día con el máximo entre las 14.00 y las 18.00 horas.

Para conseguir una primera aproximación de la posible influencia de estos compuestos en el medio marino, los ensayan contra el crecimiento de un alga diatomea habitual en la zona, la Chaetoceras gracilis, y en ensayos cortos de 72 horas, lo que se denomina toxicidad aguda. Con todos los compuestos hay una caída del crecimiento de la diatomea aunque las concentraciones necesarias son mucho más altas, a nivel de miligramos por litro, es decir, un millón de veces más altas. Pero no hay que olvidar que el periodo de exposición es muy corto, solo 72 horas, y a más largo plazo, semanas, meses o años, incluso concentraciones muy bajas podrías ser peligrosas.

 

 

*Tovar-Sánchez, A. y 7 colaboradores. 2013. Sunscreen products as emerging pollutants to coastal waters. PLOS ONE 8: e65451

El ánimo del chocolate

2014 marzo 31
por Eduardo Angulo Pinedo

Los adictos al chocolate ya lo sabemos. Pero, quizá para algunos incrédulos, faltan pruebas científicas que corroboren que el chocolate levanta el ánimo. Pues vale, Matthew Pase y su grupo, de la Universidad Tecnológica Swinburne de Hawthorn, en Australia, se han puesto a ello para demostrarlo.

Su hipótesis parte de los polifenoles y sus efectos sobre nuestra salud. Los polifenoles forman parte de nuestra dieta y se encuentra en muchos alimentos y bebidas: te, café, vino tinto, frutas rojas, hortalizas, etc. Reducen el estrés oxidativo y el riesgo de padecer enfermedades, sobre todo, las cardiovasculares. Y son un componente importante del cacao y, por tanto, del chocolate negro. Además, estos polifenoles tienen relación con los neurotransmisores cerebrales, bajan la tensión alta y aumentan el flujo de sangre en el cerebro y, quizá, por todo ello, el chocolate mejora el ánimo. Matthew Pase parte de la hipótesis de que los polifenoles del cacao mejoran nuestro ánimo y nuestra capacidad cognitiva.

Trabaja con 79 voluntarios, de 40 a 65 años, y con el 60% de mujeres. Se someten a varios tests sobre sus capacidades cognitivas, memoria, serenidad, bienestar y ánimo. Reciben durante 30 días y divididos en tres grupos, 20 gramos de chocolate negro disueltos en agua y diluidos para tener tres concentraciones de polifenoles: 500 miligramos, 250 miligramos y 0 miligramos como placebo y control. El chocolate utilizado es belga, de la marca Acticoa, que fabrica el grupo Callibaut (con Acticoa, Gorrotxategi, de Tolosa, hace un estupendo turrón de chocolate). A los voluntarios se les pide que, durante esos 30 días, no tomen alimentos con un gran contenido en polifenoles.

Los resultados demuestran que el chocolate no influye en las capacidades cognitivas, incluida la memoria, de los voluntarios. En cambio, si mejoran los tests de autoevaluación en felicidad y en serenidad, o sea, mejora el ánimo. Ya ven, la hipótesis de que el chocolate mejora el ánimo se confirma. Recuerden, es el chocolate negro.

 

*Pase, M.P. y 7 colaboradores. 2013. Cocoa polyphenols enhance positive mood states but not cognitive performance: A randomized, placebo-controlled trial. Journal of Psychopharmacology DOI: 10.1177/0269881112473791

 

 

Marfil africano

2014 marzo 29
por Eduardo Angulo Pinedo

Hay dos especies de elefantes en África, el elefante de savana, Loxodonta africana, y el elefante de bosque, Loxodonta cyclotis. La historia de estos elefantes está ligada al comercio de marfil, y su disminución e número y en área de distribución geográfica está documentada desde principios del siglo XIX, desde que el hombre blanco se interesó por las tierras interiores del continente africano. Lentamente, los elefantes fueron desapareciendo durante el siglo XIX, a principios del siglo XX la situación se estabilizó pero hubo un gran descenso en la población de elefantes entre 1950 y 1990 (leer la novela Las raíces de cielo, 1956, de Romain Gary, y la película que rodó John Houston en 1958, con Errol Flynn, ambas un poco pesadas y demasiado trascendentes pero reveladoras de la mentalidad conservacionista de la época). Y, recientemente, entre 2007 y 2011, se ha detectado que el comercio de marfil se ha doblado. En conclusión, que la desaparición paulatina del elefante en África es un proceso relacionado con la actividad humana y no con factores ecológicos. Ahora, Fiona Maisels y su numeroso grupo de colegas, hasta 61, de la Sociedad para la Conservación de la Vida Salvaje del Bronx, en Nueva York, nos presentan los resultados obtenidos en una campaña de seguimiento del la población del elefante de bosque en el centro de África entre 2002 y 2011.

Han recorrido 13000 kilómetros de huellas y restos de estiércol, con más de 11000 muestras recogidas y analizadas en 80 lugares de 5 países africanos: Camerún, Centroáfrica, República del Congo, República Democrática del Congo y Gabón. En total, más de 250000 kilómetros cuadrados explorados, algo así como la mitad de España.

En estos años, de 2002 a 2011, la población de elefantes cae más del 60% y es, en la actualidad, menos del 10% de la que había hace dos siglos y ocupa menos del 25% del área original. Demasiada población humana, caza intensiva, no hay leyes de protección ni gobiernos que las impongan y cada vez hay más infraestructuras en las cercanías de las poblaciones de elefantes, y, según los autores del trabajo, estas son las causas de la desaparición de los elefantes.

Y, detrás de todo ello, el comercio ilegal de marfil. El precio del marfil se ha multiplicado por 20 en los últimos años. El comercio ilegal de marfil es 100 veces mayor que el legal. El sur de China es la zona del mundo que más marfil importa. Hay una industria de esculturas de marfil pujante. Allí, el marfil ilegal se paga un 50% más que el legal, escaso y controlado. Solo el 10% de las esculturas que se venden al público llevan el certificado de haber utilizado marfil legal. Más de 75000 elefantes mueren al año por su marfil. Es difícil concretar cuántas toneladas de marfil ilegal se mueven cada año y cuánto se paga por ellas. Como resultado final llegará la extinción total del elefante africano, el animal terrestre vivo más grande que conocemos, y llegará la extinción en poco más de una década.

 

*Maisels, F. y 61 colaboradores. 2013. Devastating decline of forest elephants in Central Africa. PLOS ONE 8: e59469

*Vigne, L. & E. Martin. 2011. Consumption of elephant and mammoth ivory increases in southern China. Pachyderm 49: 7989.

El moco de la dorada

2014 marzo 24
por Eduardo Angulo Pinedo

 

Dedicado a Eva Caballero, que me dio la idea y la documentación.

 

Hace muchos años, en la década de los setenta, se publicaron varios trabajos sobre los efectos de la aspirina y del alcohol en el estómago de mamíferos, en nuestro estómago. En uno de ellos aparecían fotografías al microscopio de la pared de un estómago sano y normal y de un estómago después de administrar aspirina y aspirina más ácido clorhídrico. Solo con la aspirina ya se observan células dañadas e, incluso, destruidas, y añadiendo alcohol, las células se destruyen en grupo, la pared del estómago desaparece en parte y se ve con claridad una úlcera sangrante. Algo parecido se obtiene con alcohol de 70 grados. Sin embargo, para digerir los alimentos en el estómago sintetizamos ácido clorhídrico en células que se encuentran en esa misma pared del estómago, y ese clorhídrico no daña, habitualmente, la pared del estómago ni aparecen úlceras.

En la pared del estómago, tenemos, también, células mucosas que secretan mucinas que forman una cubierta sobre la pared del estómago que la protege de la acción del clorhídrico y, así, no nos digerimos a nosotros mismos según digerimos los alimentos. Pero, si destruimos las mucinas, como hacen la aspirina o el alcohol, la pared queda indefensa y es digerida. Son las mucinas las que protegen nuestro estómago y, además, el resto del tubo digestivo desde el esófago hasta el intestino Las mucinas, el moco, cumple la misma función en otros aparatos de nuestro cuerpo. Seguramente el más conocido es el respiratorio, con células mucosas produciendo moco en la nariz, la tráquea y otros conductos. Así se evita que partículas y parásitos entren hasta los pulmones cuando respiramos.

Una protección parecida aparece en muchas otras especies animales como, por ejemplo, en moluscos, con su cuerpo cubierto del moco que producen células glandulares de la epidermis (la famosa “baba de caracol”). Y, también, en los peces, cuyo moco epidérmico causa su peculiar cuerpo resbaloso.

Las mucinas son proteínas muy grandes, de gran peso molecular, que llevan unidas compuestos azucarados. En nuestra especie se han identificado hasta 19 mucinas en el tubo digestivo, el sistema respiratorio y otros órganos. Algunas de estas mucinas forman geles sobre los epitelios, como ocurre en la pared del estómago, y otras se mantienen unidas a las membranas de las células y las protegen individualmente.

Ahora que conocemos las mucinas y las funciones que tienen, vamos a la dorada (Sparus aurata). Es una de las especies de peces más cultivada en acuicultura y, por tanto, tiene gran importancia económica. El grupo de Jaume Pérez Sánchez, del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal, en Castellón, ha estudiado las mucinas de esta especie y su localización en los órganos para conocer los sistemas de defensa ante parásitos y tóxicos.

Han trabajado con 30 individuos de un año y, con 10 de ellos, han estudiado la expresión de los genes que codifican las mucinas, y con los otros 20 han experimentado si varía la producción de mucinas con la dieta y con la exposición a parásitos.

Han encontrado seis mucinas, todas en órganos que tienen relación con el medio externo y, en concreto, en el tubo digestivo, las branquias y la piel, y cinco de ellas se parecen a las descritas en mamíferos, es decir, a las nuestras. Muc 18 aparece en la piel, las branquias y el estómago; Muc19 en el esófago y algo menos en el estómago; y Muc13, Muc2 y Muc2-like están en el tubo digestivo a partir del estómago. En la piel, branquias y esófago, estómago y final del intestino encuentran la I-Muc, diferente a las descritas en mamíferos y, por ahora, exclusiva de la dorada. Es esta última mucina, la I-Muc, la que varía con la dieta, sobre todo si en el pienso se incluyen aceites vegetales, y con la presencia de parásitos.

Ya ven, las mucinas de la dorada y nuestras mucinas se parecen tanto en los genes que la codifican, en su estructura molecular y en sus funciones.

 

*Pérez-Sánchez, J. y 5 colaboradores. 2013. Mucins as diagnostic and pronostic biomarkers in a fish-parasite model: Transcriptional and functional analysis. PLOS ONE 8: e65457

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