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¡Nos vamos a El Hierro!

2012 octubre 12
por Janire Prudencio

Como recordareis (y si no os acordáis, aquí estoy yo para hacer memoria) justo hace un año que tuvo lugar la erupción en la isla de El Hierro. Fue una erupción submarina al sur de la Restinga, en la que se formó un cono que no llegó a salir a la siperficie, pero que sí generó burbujas y alguna columna de cenizas y agua, y salieron a flote las famosas ‘restingolitas‘.

 A pesar de que la isla acaba de sufrir una nueva crisis sísmica en septiembre (ya sufrió otra en junio), no hay nuevos indicios de una erupción inminente. Aunque sí que es casi seguro que hubo una nueva inyección de magma en las dos crisis (así lo corrobora la sismicidad y los datos de la red geodésica, que muestran aumentos de la deformación, tanto en la vertical como en la horizontal). Así que como no hay erupción a la vista, todo está en relativa “calma”.

 Para que no caiga en el olvido lo ocurrido y para conmemorar el aniversario de la erupción se está celebrando un congreso internacional en El Hierro entre el 10 y el 15 de Octubre: ‘Makavol 2012 El Hierro – Reunión Internacional sobre Gestión de Riesgo Volcánico en Islas’.

 Se centra en los estudios que se han llevado a cabo durante la crisis de El Hierro, la gestión de la crisis, la comunicación de la situación a la población… Pero en la primera sesión también se podrán presentar trabajos de interés realizados en otras islas con características similares. Y en esa sesión es donde voy a presentar yo mi trabajo:

 Tomografia 2d de atenuación intrínseca y de scattering para las islas de Tenerife (Islas Canarias) e Isla Decepción (Antártida)

 ¡Nos vemos a la vuelta!

 PD. Si queréis saber si El Hierro vuelve a temblar mientras estamos nosotros allí, entra en la página del IGN y ¡mirad los sismogramas en tiempo real!


Vuelta al pasado: 2º de Bachiller + Selectividad

2012 octubre 4
por Janire Prudencio

No, no me he vuelto loca… (o puede que sí, porque últimamente comienzo muchos post con esta “muletilla”). No es que haya vuelto literalmente a 2º de Bachiller, pero el comienzo de curso que he tenido me lo ha recordando un poco.

¿Os acordáis el primer día de clase de 2º de bachiller? ¿Cuántas veces pronunciaron los profesores la palabra “selectividad”? ¿Unas 14769028471930? Pues ahora debéis de cambiar 2º de bachiller por último año de beca de doctorado y selectividad por lectura de tesis y… ¡Voilá! Así estoy yo… 

 Todo empezó a principios de septiembre, cuando solicité mi última renovación de la beca. Ahí comencé a darme cuenta de que el doctorado se acaba y que dentro de un año, si todo va bien, seré Doctora en Ciencias de la Tierra. Un año…

 En la primera reunión que tuve con mi director de tesis (‘er jefe’) para hablar sobre el ‘planning’ de estos primeros meses creo que apareció la palabra tesis como un millón de veces, ¡¡¡igualito que el primer día de 2º de bachiller!!!

 “Tu no podrás, estarás con la tesis”
“En eso no podrás ayudar, estarás con la tesis”
“Será mejor que no vayas, estarás con la tesis”

Así que ya me he mentalizado y me he puesto manos a la obra. Ya he empezado a escribir eso que a todos nos da tanto miedo… La tesis. Hay cosas que ya puedo ir escribiendo: la geología de Tenerife y Decepción, los principios de atenuación sísmica… Y en ello estoy. Además, claro, de preparar el programa para realizar la tomografía para Tenerife, preparar los datos para aplicarlo también a Decepción, terminar de corregir los artículos, generar todas las imágenes 2D que irán en la tesis, preparar la presentación para el congreso…

 ¡Ah! ¿Qué que congreso?  ¡Tendrás que esperar al siguiente post!

¿Cómo puedo ir a la Antártida? II: El reconocimiento médico

2012 septiembre 24
por Janire Prudencio

Como ya decía en el anterior post, todos los investigadores de los proyectos debemos de pasar un reconocimiento médico, antes de poder participar definitivamente en la campaña.

Las Bases Antárticas Españolas, tanto la Gabriel de Castilla como la Juan Carlos I, están a más o menos 3-4 días en barco, en el mejor de los casos, del continente americano, así que imaginaros que cualquier urgencia médica puede complicarse mucho. Imaginad cuánto tardarían otras bases que se encuentran en el continente antártico propiamente dicho. E imaginaros además que estamos en invierno antártico y necesitamos de un rompehielos… La situación podría complicarse demasiado. Como curiosidad, os contaré que no sé si los chilenos o los Argentinos obligan a todos los ocupantes de sus bases a operarse de apendicitis para no correr ningún riesgo.

A nosotros no nos exigen tanto, sólo algunas cosas que ahora os contaré. Generalmente, nos “exigen” una buena forma física. Yo diría que una forma física adecuada a nuestro trabajo. Quiero decir, si nuestro trabajo es coger muestras en glaciares, obviamente tendremos que tener unos conocimientos mínimos de montaña. O por ejemplo, si formamos parte del grupo de los buceadores, debemos de haber realizado un curso de buceo y haber hecho varías inmersiones. Pero eso forma parte del trabajo de estos equipos, así que es algo de su día a día y que damos por hecho.

Todos debemos de rellenar un cuestionario médico previo con enfermedades con antecedentes en familiares y sobre nuestros antecedentes personales. Las mujeres además debemos de responder a algunas cuestiones ginecológicas. Nos realizan un examen médico general para comprobar sobre todo nuestro aspecto físico, nuestra estatura, nuestro peso, etc. Nos reconocen los otorrinos y los oculistas, nos toman el pulso, la presión sanguínea, nos hacen un electrocardiograma y nos hacen análisis de sangre y de orina. Un traumatólogo nos reconoce para comprobar que tenemos buena movilidad. Nos auscultan los pulmones y nos hacen una ecografía para comprobar que tenemos los riñones funcionales. A las chicas además nos hicieron una ecografía adicional. Y creo que, por último, nos examinó un psicólogo. Fueron un par de preguntas, nada por lo que alarmarse.

Una vez terminado el mismo reconocimiento médico nos vacunaron contra la meningitis tetravalente, que era una de las vacunas que nos obligaron a ponernos. También tuve que vacunarme de la Hepatitis A y de la Fiebre Tifoidea. Pero si alguna vez tenéis la oportunidad de ir, quién os dirá qué vacunas os aconsejan serán el médico de la base y el médico del comité polar español.

Una vez concluido el reconocimiento médico, nos envían un informe médico con la valoración del médico del comité polar que puede ser: apto, no apto y no apto temporal. No apto temporal pueden ser aquellas personas que en el momento del reconocimiento padecían alguna enfermedad que puede resolverse antes de realizar el viaje. Y algunos ejemplos de no aptos pueden ser: una obesidad abdominal excesiva, algunas enfermedades infecciosas o parasitarias, que deberán valorarse en función de la complejidad del tratamiento, la contagiosidad, etc., alteraciones en la coagulación, el embarazo, etc. Todas ellas son para evaluar y/o estudiar con más detenimiento, cada caso es diferente.

Si conseguimos el APTO… ¡¡¡Ya estamos listo para ir a la Antártida!!! ¿Nos queda algo más todavía?

¿Cómo puedo ir a la Antártida? I. La selección del proyecto

2012 agosto 13
por Janire Prudencio

 

¿Cómo puedo ir a la Antártida? Ésta era una de las preguntas que más nos hacían los niños cuando participábamos en las videoconferencias con los colegios (podéis volver a leer el post que escribí aquí).

Evidentemente yo os voy a hablar de la posibilidad de ir a la Antártida desde un punto de vista científico y dentro del marco de la investigación, pero diariamente nos visitaban cruceros llenos de turistas y algún que otro intrépido velero que parecía imposible que hubiera podido cruzar el Drake. Así que,  si disponéis del dinero para poder hacer un crucero por la Antártida, adelante, yo no me lo pensaría dos veces. No me quiero olvidar tampoco de nuestros amigos del ejército de Tierra y de la Armada, apoyo fundamental en todas las Campañas Antárticas. Por tanto, la carrera militar también puede ser una opción para trabajar en la Antártida.

 

 

Sin embargo, viajar a la Antártida dentro de un proyecto de investigación no es algo que se pueda conseguir tan fácilmente. Actualmente existe la posibilidad de obtener un proyecto de investigación, con una duración de 3 años o una acción complementaria que normalmente duran un año. En ambos casos estos deben de ser seleccionados por el Ministerio de Ciencia e Investigación (actualmente Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación). Cómo os imaginareis sólo aquellos proyectos o acciones complementarias punteros, aquellos que destaquen sobre los demás, serán los elegidos. Como en cualquier proceso de selección de proyectos todo cuenta a la hora de ser elegido: la relevancia del proyecto de investigación, el currículum del investigador principal…

Una vez aprobado el proyecto, se debe aprobar un permiso para trabajar en las zonas de interés para el proyecto. Hay zonas de la Antártida muy delicadas y por tanto, los trabajos que en ellas se desarrollen deben de ser lo menos invasivos posible. Estas zonas son las “Zonas Antárticas Especialmente Administradas (ZAEA)” y las “Zonas Antárticas Especialmente Protegidas (ZAEP)”. Obviamente si no se aprueba tal permiso, no podrá llevarse a cabo el proyecto. En nuestro caso debimos de pedir permiso para la ZAEP-134 que constituía la zona de Caleta Cierva y para la ZAEP-140 que se refería a toda la Isla Decepción. En ambos casos se consideró que era mínimo el impacto ambiental que generaría nuestro trabajo. En todo momento debíamos de llevar encima el permiso de poder trabajar en aquellas zonas, ya que podían solicitárnoslo en cualquier momento. En el permiso están descritas las personas que íbamos a estar en cada ZAEP y la labor que íbamos desempeñar. No fue nuestro caso, pero aquellos proyectos que debieran recoger muestras, deberían de solicitar otro permiso más para la recogida de muestras… Y así con todas las cosas que os podáis imaginar. Todo, todo está muy controlado en la Antártida.

Una vez que se han obtenido todos los permisos y el proyecto está oficialmente aceptado, el investigador principal debe seleccionar a aquellos investigadores que le acompañaran. Así fue cómo conseguí ir a la Antártida, el investigador principal de nuestro proyecto confió en mí para llevar a cabo el seguimiento de la actividad sismovolcánica de Isla Decepción. Pero no basta sólo con la aprobación del investigador principal, debemos de pasar un reconocimiento médico que indique que somos aptos para trabajar en la Antártida.

Pero esto, ya os lo contaré más adelante…

 

Recordando la Antártida

2012 julio 10
por Janire Prudencio

Una de las últimas cosas que he hecho para recordar mi viaje, es crear uno de esos libros de fotos. Antiguamente rellenábamos un álbum, pero con esto de las nuevas tecnologías se ha puesto muy de moda hacerlos así. Y la verdad es que me encanta. Mis aitites, mis aitas y Sergio y yo ya tenemos uno, ¡hoy lo quiero compartir con vosotros!

La verdad es que no sé cuánto tiempo estuve mirando fotos, seleccionando las que me gustaban y ordenándolas en carpetas. Al menos me sirvió para ver (casi) todas las fotos que me he traído de la Antártida, que por falta de tiempo, no había podido. Creé un montón de carpetas: personales, trabajo, amigos, animales, paisajes…Y esto es más o menos lo que salió. El libro tiene más páginas, pero sólo os enseño un trocito.

¡Espero que os guste!

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Hierro: de verde a amarillo

2012 junio 27
por Janire Prudencio

No, no me he vuelto loca. La isla de El Hierro no ha cambiado de color, ni se ha vuelto multicolor, pero sí lo ha hecho el semáforo volcánico. ¿Os acordáis de lo que era?  Os lo vuelvo a explicar, es muy fácil, funciona igual que un semáforo de tráfico.

Os contaba que en la Antártida me encargaba de la vigilancia sismovolcánica de la isla, que no es otra cosa que identificar, contabilizar y clasificar los terremotos. En este caso, lo llamamos vigilancia sismovolcánica porque son terremotos de origen volcánico. Pero no éramos los únicos en vigilar el volcán. También teníamos un equipo que estudiaba la deformación de la isla y otro equipo que se encargaba de la geoquímica de gases. Todos estos parámetros son muy importantes para estudiar los volcanes, ya que son nuestros ojos para saber si algo está pasando o no en las profundidades. Cualquier anomalía en uno de estos parámetros es síntoma de que algo sucede. A partir de estos datos podemos definir nuestro semáforo:

1) Verde: Si no hay incremento de la sismicidad, si no se registra deformación… Podemos hablar de una situación de normalidad y, por tanto, establecer un semáforo verde que nos indica que podemos hacer vida normal.

2) Amarillo / Naranja: Si por el contrario se registra más actividad sísmica de lo normal, si se observa una deformación, si aumenta la concentración de gases típicamente volcánicos…. Si cambian esos observables, algo está cambiando. Debemos estar más atentos a lo que pasa, debemos de ampliar la vigilancia… Debemos de estar en alerta y por eso, ponemos el semáforo en amarillo o naranja.

3) Rojo: Normalmente un semáforo volcánico rojo implica una erupción inminente o una erupción en curso. Por tanto, creo que todos sabemos lo que eso conlleva.

Pasar de un estado del semáforo a otro es complicado. No puede hacerse mediante fórmulas matemáticas y no es fácil decidir cuándo pasamos de un estado de normalidad a un estado de alerta, con todo lo que supone.

Esa misma situación se ha dado hace unas horas en El Hierro. Han pasado de un semáforo verde a un semáforo amarillo/naranja, lo que implica que están en una situación de alerta. No quiere decir que mañana vaya a pasar a semáforo rojo o que dentro de una semana vaya a haber una erupción, no. Quizás dentro de 5 días todo vuelve a la normalidad y volvemos a tener semáforo verde. Pero de momento, estamos “amarillos”.

¿Qué es lo que ha pasado para estar en alerta? Esos observables de los que os hablaba antes (sismicidad, deformación, gases) se han vuelto anómalos. Sí, sí, se han vuelto “locos”. Han aumentado los terremotos, y la población los ha sentido. En la figura que os dejo por aquí abajo (la podéis ver actualizada aquí) todos los puntos de color rojo y azul son los terremotos que se han registrado en los últimos 3 días. El resto son todos los que se han ido registrado desde julio del año pasado, cuando empezó la crisis en El Hierro. Estos 3 días se han registrado 598 terremotos y, además, 30 de ellos han superado los 3 grados en la escala de Richter. Como estamos acostumbrados a oír terremotos devastadores de 8 o 9 grados, 3 grados puede resultar ridículo. Sin embargo, es una magnitud considerable en las zonas volcánicas, ya que difícilmente se alcanzan los 5 grados.

También se ha registrado una deformación en la vertical y en la horizontal de la isla de unos 2 y 3 cm. Entre julio y octubre del año pasado se llegó a registrar una deformación de 5 cm, pero mucho más lenta que la que se puede ver ahora.

Y por último, también se ha registrado un incremento en He, que está relacionado con la actividad magmática.

Los terremotos nos indican que algo se está moviendo bajo El Hierro. La deformación nos indica que algo se está almacenando y está abombando la isla y, además, ese algo que se está almacenando y moviendo está emitiendo más gas del normal. Parece que algo se está cocinando allí abajo.

Lo sé, sé que os gustaría que os dijera en qué va a acabar la cosa. Creo que “¿Va a haber erupción?” vuelve a ser la pregunta del millón. Ojalá os pudiera decir que sí o que no, pero aún es pronto para saber si el proceso evolucionará, si se quedará allí y se enfriará o que pasará. Lo único que podemos hacer es seguir observando los observables, valga la redundancia, que nos ayudarán a entender qué es lo que está pasando.

Aunque lo mismo el magma, entre el calor y la crisis, prefiere quedarse allí abajo, que seguro que mejor que aquí arriba, estará.

La vida después de la Antártida: Münster

2012 junio 25
por Janire Prudencio

Lamentablemente la vida sigue y tenemos que seguir adelante. Si por mí fuera me hubiera quedado un poquito más en la Antártida, de turismo, visitando otras bases, viendo más animalitos… ¡Ai! Lo que hubiera dado por ver un pingüino emperador… Pero tendrá que ser en otra ocasión, que ojalá la haya.

Como os digo la vida sigue y ahora mismo os estoy escribiendo desde Münster, Alemania. Por lo visto, cómo no pasé demasiado frío en la Antártida, me he venido aquí a pasar un poquito. ¡Qué frío hace en el mes de junio! Es lo que tiene haber pasado de los 35ºC de Granada a los 15ºC que hace aquí, que tengo un frío que pela. Y así estoy, resfriada por culpa del cambio de temperatura.

Si hay algo casi imprescindible que debemos hacer mientras estamos haciendo el doctorado es irnos “de estancia de investigación”. Nos enriquece trabajar con otros grupos de investigación y en otro ambiente de trabajo. Nos ayuda contarle a los demás en que trabajamos porque siempre tienen alguna idea nueva que aportar. Y casi siempre, damos un pasito más en nuestra investigación porque hemos aprendido una técnica nuevo o hemos adquirido una nueva base de datos (al menos, esto último, en mi caso). Y esa es la principal razón por la que me encuentro aquí, en Münster. He venido a trabajar con un investigador italiano que está haciendo el post-doc aquí, para que podamos realizar entre los dos la tomografía sísmica de scattering de Tenerife y Decepción. Él aportará su conocimiento y su metodología, ya que ya ha aplicado esta técnica en el Vesuvio y yo aportaré las bases de datos y las ganas de trabajar, ¡claro!

¿Qué que es una tomografía sísmica por scattering? Le vamos a hacer algo así como un TAC médio a Tenerife y a Decepción, ¡pero con terremotos! Vamos a verles las entrañas, ¡a ver qué esconden!

Videoconferencias con los niños

2012 mayo 10
por Janire Prudencio

Hay algo que fue muy especial para casi todos los componente de esta campaña antártica de la que todavía no os he hablado. Si mi memoria no me falla, creo que este era el segundo año que realizaban algo similar y la verdad es que tuvo mucho éxito. Os estoy hablando de las videoconferencias que realizábamos con colegios de toda España. Durante esta campaña se han hecho exactamente 30 videoconferencias. Quizás el año que viene, alguno de vuestro hijos también puede participar en una experiencia tan positiva para todos.

Para nosotros, militares y científicos, que estábamos en la base era como un soplo de aire fresco, una inyección de energía positiva. Y supongo que para los niños con los que hablamos era algo exótico, y es que todos los días no se habla con la otra parte del mundo. Lo que más me gusta de los niños es lo impredecibles que son, esa espontaneidad que tienen que desgraciadamente perdemos con la edad la mayoría de nosotros.

Casi siempre realizábamos las videoconferencias a la hora del desayuno, las 9 para nosotros, pero la 13 del mediodía en España. Algunas veces teníamos que madrugar un poquito más, pero merecía la pena. Bea y Fer, los de comunicaciones, dejaban todo listo la noche anterior y utilizábamos todo el ancho de banda del que disponíamos para que tuviéramos los mínimos cortes posibles.

Comenzamos…

Antonio, el jefe de base, siempre hacía una pequeña introducción sobre nosotros y procedía a explicar dónde estaba la Isla Decepción, cómo era el viaje hasta llegar allí, hablaba sobre la fauna que tanto llama la atención… Y a continuación uno a uno íbamos explicando cuál era nuestra labor en la isla. Siempre había algún militar que contaba que vivíamos en una ciudad en miniatura y hablaba sobre el equipo humano. Los científicos hablábamos un poco sobre nuestros proyectos y dábamos paso a los niños y a sus preguntas.

Tuvimos de todo: grupos grandes y grupos multitudinarios, niños muy pequeñitos y otros más grandes…pero siempre, fuesen grandes o pequeños, siempre tenían alguna pregunta que nos hacía sonreír. Bien fuese porque se habían confundido un poquito o porque nos pillaban y ninguno de nosotros tenía respuesta. Fue una experiencia muy bonita, ya no sólo contestar las preguntas, sino sobre todo hacerles ver a los niños que dentro de unos años pueden estar ellos haciendo videoconferencias con otros colegios de España, animarles a estudiar y a inculcarles un poquito de amor por la ciencia.

A todos los niños, y no tan niños, con los que hicimos tantísimas videoconferencias a lo largo de la campaña me gustaría mandarles un beso muy grande.

Fue todo un placer hablaros sobre nuestro trabajo.

PD. Si os apetece, cuando empiece la nueva campaña podéis sugerirle al colegio de vuestros niños que organicen una videoconferencia, ¡seguro que no lo olvidan!

La campaña no termina

2012 mayo 7
por Janire Prudencio

Una vez medio instalados en la rutina diaria, hay varias cosas que debemos hacer antes de dar por terminada la campaña antártica 2011-2012.

Lo primero que hay que hacer es redactar los informes finales. De esta tarea siempre se encarga el IP (Investigador Principal), pero nosotros que hemos estado en la isla debemos de facilitarle la tarea lo máximo posible. Nosotros, los de sísmica, como somos los últimos en llegar, tenemos algo menos de tiempo que el resto, pero al final siempre lo entregamos a tiempo. El informe final consta de varias cosas, en primer lugar debemos de describir todas las actividades que hemos llevado a cabo en la isla, es decir, si el día 4 de febrero fuimos a refugio chileno a cambiar baterías, eso debe de estar reflejado en el informe, es como si dijéramos un diario de campo en toda regla. Todas las incidencias, problemas que hemos tenido, ese es el lugar de presentarlas. Nosotros además debemos incluir un boletín sísmico donde viene recogida toda la actividad sísmica que ha habido durante la campaña, con la localización de aquellos terremotos si los hubiese habido. Yo aún no había llegado a la isla, pero el día 15 de enero hubo un terremoto de una magnitud de 6.6 en Isla Elefenta, en la Antártida, nuestros sismómetros lo registraron, aunque no fue sentido, y eso también hay que incluirlo en el informe. Este año también hemos tenido que añadir todo relacionado con la estación a la que accedíamos mediante un terminal satélite: el montaje y la instalación, la ubicación del sensor, las placas solares…

La UTM (Unidad Tecnológica Marina) tiene un gran almacén en Cartagena, ya que es allí donde atracan nuestros buques oceanográficos cuando regresan de la Antártida. Allí nos guardan los equipos y tenemos que ir a por ellos. Alfonso, José Ángel y yo fuimos a recogerlos precisamente el jueves pasado, ¡toda una aventura! Ir en una furgoneta gigante y que tus compis desayunen caracoles picantes a las 10.30 de la mañana, ¡no tiene precio! Yo fui más tradicional y me comí mi tostada con zumo de naranja…

Una vez que tenemos los equipos debemos de deshacer las cajas y volver a hacer un nuevo inventario. Es como una mudanza, ¡una mudanza que empezó en la Antártida! Tenemos que comprobar que todo ha llegado bien, lo primero, y que todos los bultos que embarcamos, los tenemos. Lo primero que sacamos son las bases de datos y los ordenadores. El Comité Polar Español nos exige que junto con el informe adjuntemos los datos que hemos obtenido durante la campaña. Y después el vaciado de las cajas es poquito a poco: por una parte separamos los equipos para que sean revisados por nuestro técnico, separamos las cajas de herramientas y vemos que necesitamos para el año que viene, completamos los repuestos que teníamos de las estaciones,… Todo esto se alarga prácticamente hasta el inicio de la próxima campaña, hasta el día antes de volver a embarcar todo en Las Palmas para que vuelva a la Antártida, es verdaderamente un trabajo bastante tedioso.

¿Pensabais que aquí acaba todo?

El día 4 tuvimos la reunión de final de campaña en Madrid y ahí sí, ahí le dije el adiós definitivo a la campaña antártica 2011-2012 y le pasé el relevo a mis compañeros del año que viene, pero eso: ¡¡ya os lo contaré!!

Iguazú: de -2ºC a 38ºC, ¡qué calor!

2012 abril 24
por Janire Prudencio

Aprovechando que estos días parece que ha vuelto el invierno con tanto frío y tanta lluvia, yo os voy a trasladar a Iguazú, al calorcito, casi hasta los 40ºC…¡casi nada!

Tengo que confesaros que mi viaje a Iguazú no comenzó muy bien. Había un novato en la recepción del hotel que olvidó decirme que el guía contactó con el hotel para que me informaran de que pasaría a recogerme a las 9.30 de la mañana. Así que como no sabía a qué hora pasarían a recogerme, me tuve que levantar a las 5 de la mañana, que eran las 9 de la mañana en España, para contactar con mi agencia para que me diera el nombre de la agencia con la que hacía el viaje e intentar localizar al guía. Al final todo se resolvió y pude visitar las cataratas, ¡menos mal! Aunque bueno, si mi guía no aparecía tenía un plan B que era coger un autobús urbano que me dejaba en el mismo parque…

Así que después de respirar hondo durante un buen rato me monté en el coche con mi guía (sí, tenía un guía para mi sola, porque yo lo valgo, jeje). Nos fuimos a visitar el lado argentino de las cataratas de Iguazú. Antes de nada deciros que no penséis que iba aún con mis botas de monte y mi cortavientos rojo que de tanto frío me ha salvado en la Antártida, ¡nooooo! Metí en la maleta unas sandalias y unos pantalones cortos que me salvaron de morir achicharra en Iguazú, ¡menos mal!

El parque es espectacular. Yo que había estado durante casi dos meses sin apenas ver un árbol, meterme de repente en la selva, eso sí que fue un cambio radical… En el parque existen dos trenecitos que te llevan desde la entrada al parque a la zona de las cataratas y otro que te lleva a la garganta del diablo. Evitamos el primer tren y fuimos por una senda por mitad de la selva que la verdad mereció mucho la pena y luego cogimos el tren a la garganta, que ese sí que es imprescindible. Tuvimos que pasar por varias pasarelas de metal antes de llegar, mientras nos cruzábamos con gente que venía empapada. ¡Qué raro! ¿Se habrán dado un baño? No, bueno sí… No literalmente pero es tal el volumen de agua que tiene la garganta del diablo, que con un poco de aire que se levante…acabas empapado tú y tu cámara, ¡doy fe! No tengo palabras para describir ese salto de agua, es de verdad una garganta, una garganta de un gigante bebiendo agua, o algo así…algo espectacular. Saqué un montón de fotos, porque en ninguna me salía la garganta entera, si hay algo que la define es que es impresionante.

Después de ver la garganta volvimos a coger el tren y fuimos a ver los demás saltos. Que si os digo la verdad, hubiera preferido ver los saltos antes, porque ahora todos me parecían chiquititos… Pero la verdad es que el paisaje es impresionante también. La única parte del parque que no visitamos fue una isla que hay en mitad del río. Era un poco rollo porque había que coger una zodiac, después subir un montón de escaleras y únicamente se veía el salto San Martín, aunque seguro que por las fotos que he visto, merece mucho la pena.

Me quedó por ver la parte brasileña de las cataratas de Iguazú, pero…

¡lo dejamos para el próximo viaje!

 

 

 

 

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