Imagínatelo: Vitoria, primera hora de la mañanita, cinco graditos, abrigado. Bajas a la calle, porque tu vespa duerme en la calle, no hay pelas para meterla en garaje. En el mismo sitio desde hace mucho, un rinconcín que te la proteja un poco de la lluvia y el frío. Y te encuentras esto… Se me […]