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El compromiso de la Iglesia vasca por la paz, en el 2012

– La paz, como ausencia de violencia, lo que yo veía como terrorismo, es un paso sustancial. Es emocionante palparlo y lo valoro en mucho. Ahora bien, en su realidad profunda es todavía una experiencia incipiente. Tiene que ver con las víctimas (memoria, dignidad y justicia), las armas, los presos, el relato de los hechos, las ideologías “totales”, el proyecto político, … el corazón de las personas,… la trayectoria de la Iglesia y…. la reconciliación social…

 

– Entiendo que a nosotros, hablo como “iglesia”, nos toca estar en todo, pero más directamente en la justicia para con las víctimas, en el relato veraz del pasado, en la crítica de las ideologías y, desde luego, en la humanización de la ley penitenciaria, todo, por la reconciliación social y la conversión personal. (Insisto en las ideologías. Todos tenemos que aprender a cuestionar nuestra ideología social y nacional; pero, con claridad, el movimiento social en torno a ETA se ha desarrollado como una ideología cerrada y absoluta, y esto ha sido terrible en el pasado y lo será en el futuro, si no se corrige. Sin remedio).

 

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COMENTARIO

 

– Ahora bien, llegar a la reconciliación social y más aún, al perdón,  tiene visos de ser el ideal.  Por tanto, tenemos que entender esto con medida humana, y ahí, se puede avanzar mucho. Hasta el momento, surgen iniciativas muy interesantes por la memoria, la justicia yla reconciliación. Hay que valorarlas, pero no magnificarlas.

 

– Nunca olvidemos que en el secreto de cada corriente social está la idea de preservar y hacer triunfar un relato que salve a “los nuestros” y nuestra ideología de base. El pórtico de la reconciliación, es (1) cuestionar el relato de “los nuestros”, (2) hacer memoria de las víctimas (todas pero no todas igual) y (3) cuestionar las ideologías que amamos.

 

– (En particular, la izquierda nacionalista vasca no creo que lo vaya a hacer en un largo tiempo. Aunque ayer mismo Otegi parecía dar pasos de gigante. Pero, insisto en quedará para más allá de una o dos generaciones compartir un relato casi único sobre las víctimas y sobre qué ha sido ETA en esta historia. No soy optimista en cuanto a este resultado a corto plazo. Hablo a largo plazo y de relato mayoritario; yo, un relato único,  no lo veo. Este tipo de “valoraciones históricas”, el relato, entra en la memoria colectiva de los grupos con diversidad casi insuperable y muy duradera.

 

  (Pienso en el caso español, ¡es sólo un ejemplo!, todo el mundo reniega de la guerra civil, pero no la interpreta del mismo modo en cuanto a sus responsabilidades históricas y en cuanto a las víctimas. Han pasado 72 años). 

 

 

– A pesar de todo, muy poco a poco, los relatos del pasado y la memoria para con las víctimas se irán aproximando, y se sucederán gestos de reconocimiento mutuo entre las corrientes sociales mayoritarias; los suficientes para hacer posible la vida política entre distintos. No es todo, pero no es poco. Está creciendo algo muy bueno, pero que lo va a hacer a la medida de los seres humanos, no de los dioses o de los santos, siquiera.

 

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            CONCLUSIONES

 

 

 

– En cuanto “Iglesia”:

 

(1) Habrá que trabajar en definir un cuerpo de valores éticos fundamentales en clave de justicia, paz y reconciliación (profundamente cristianos, por supuesto);

 

(2) Habrá que ofrecer, cómo no, claves de la sabiduría moral cristiana, ¡sin duda!, para la conversión y reconciliación;

 

(3) Habrá que cuestionar las ideologías políticas y sus absolutizaciones;

 

(4) Habrá que trabajar-participar en la construcción-escucha de un relato lo más veraz posible de lo que ha sucedido.

 

(5) Habrá que hacer revisión crítica de la trayectoria eclesial, y escuchar especialmente a las víctimas;

 

(6) Habrá que atender a la humanización de las situaciones de los presos, teniendo en cuanta la posibilidades de la propia ley.

 

 

He apuntado a lo que nos corresponde más directamente como Iglesia, pues, por supuesto, son necesarias reglas, diálogos y pactos (tarea política), que escapan a nuestra tarea más inmediata de comunidad eclesial. No es el primer sitio en que esta paz con vocación de reconciliación se logra. Insisto, a la medida de los humanos.

 

Última idea:

 

–       Un principio democrático muy importante a cuidar: nadie debe recibir, ningún derecho que no le corresponda; nadie debe perder ningún derecho que le pertenezca. (Mucha tarea para concretar).

 

–       Un principio práctico muy importante: no callar claves del evangelio por causas políticas, sea para aliviar a los verdugos, sea, como es más comprensible, por aliviar a las víctimas. (Mucha cautela pastoral para lograr esto bien).

 

José Ignacio Calleja

Vitoria-Gasteiz

8 de Diciembre de 2011

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