El poeta navarro (no podía ser de otra forma) Ramón Irigoyen comenzaba un poema con la siguiente receta médica: «Una blasfemia en ayunas equivale a cinco kilómetros de footing». El otro día fui más lejos. Releí en ayunas uno de los capítulos más delirantes de ‘Ola de crímenes’, un libro de cuentos y reportajes periodísticos […]