
Me gusta aprovechar este último tramo del año para repescar discos que me han gustado mucho pero no han llegado a aparecer por aquí: a veces se cruzan otras cosas que me parecen más inmediatas, más resultonas como canción de la semana, y los álbumes un poco más densos se van quedando en un tintero del que no suele haber escapatoria. Y, en realidad, el debut de The Whimbrels, editado a comienzos del verano, es uno de mis favoritos de 2025 y probablemente se colará en esa minilista que tengo intención de colgar la semana que viene. Los Zarapitos (el ave que ilustra su chula portada) son una especie de supergrupo de veteranos del underground ochentero neoyorquino y yo, quizá engañado por mi añoranza de aquellos sonidos, esperaba que tuviesen mucha más presencia mediática, pero la verdad es que siguen ahí, tozudamente subterráneos. La figura más destacada de la formación, al menos según mis baremos, es Norman Westberg, mítico guitarrista de la etapa inicial de los Swans, pero sus acompañantes proceden también de historias y ambientes similares: como él, otros dos pasaron por la (mítica también, sí) orquesta de guitarras del compositor Glenn Branca, aquel vivero de rock diferente.
Para todo el ruido que ha hecho esta gente a lo largo de sus carreras, The Whimbrels suenan asombrosamente contenidos. Sus canciones tienen el germen del ruido, e imagino con deleite que en directo ese germen se desarrollará hasta alcanzar cierta plenitud, pero en estudio han apostado por la moderación y mantienen sus tres guitarras bien sujetas por las riendas: se acercan, se alejan, juguetean, cubren juntas algunos pasajes, crean fondos cercanos al drone o a la música india y exploran lo que supongo son afinaciones rarunas, pero nunca se pasan de rosca. A mí, en lo que más me hacen pensar es en los Sonic Youth de la época Daydream Nation (es decir, en mis Sonic Youth favoritos), pero apaciguados y con las guitarras sin desatar, y también en Television, que debe de ser la banda con mayor desproporción entre el tiempo que los he escuchado y la cantidad de veces que los cito. A lo de The Whimbrels lo podríamos llamar post-punk progresivo, por decir algo, y queda claro en este tema, Monarchs, el segundo del lote, en el que destaca la hermosa melodía de guitarras de su primera mitad. Pero creo, y supongo que por eso no los traje por esta sección en su momento, que lo apropiado para apreciarlos mejor es escuchar el álbum entero.