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Petula Clark – Downtown (Centro de la ciudad)

2016 junio 24

Toda la historia musical que recordamos, aunque no la hayamos vivido contemporáneamente, está llena de momentos especiales. Eso es innegable. Pero 1965 quizá fue el año de las canciones que se convirtieron en himnos. Ocurrió cuando en España se produjo la ‘invasión’ británica, la de aquellos temas e interpretes surgidos en Reino Unido unas temporadas antes y que, como siempre, a la península llegaban con algo de retraso. Los ‘hijos’ e ‘hijas’ de los Beatles nos trajeron la minifalda y aquel yeah, yeah del ‘She loves you’ que, por estos lares, convertimos en ye-ye.

Y entre ellos destacó Petula Clark, una de las reinas de la generación beat que lo mismo luchaba contra la guerra de Vietnam –a través de su única arma, la música– que trataba de transmitir –estrofa a estrofa- su espíritu de liberación. Cumplió al pie de la letra la frase de Ghandi que aseguraba: «Sé el cambio que quieres ver en el mundo».

La vocalista rubia aterrizó en España con el mayor hit de su historia, titulado ‘Downtown’ y cargado de mensajes subliminales. Inicialmente fue distribuido en formato EP (Extended play) –un single de cuatro canciones–, junto a los temas ‘Thank you’, ‘Baby it’s me’ y ‘True love’. Esta composición nos sedujo de inmediato, como ya había ocurrido el año anterior en Gran Bretaña –donde fue número uno–, el resto del continente y Estados Unidos. Aquí también alcanzó el puesto más alto en la lista de éxitos, para mantener ese liderato durante tres semanas y permanecer hasta treinta y una en el hit parade español.

Es que la obra del productor Tony Hatch era perfecta para aquel emergente mundo pop al que Petula Clark llegó algo talludita, ya con 32 años. ‘Downtown’ disponía de buenos arreglos, basados en la fórmula de las ‘murallas de sonido’, al tiempo que se erigía sobre crescendos sustentados por violines, trompetas y coros celestiales que construían una melodía penetrante. Sólo hacía falta una dulce voz que pusiera la guinda y la inglesa disponía de ella.

El flechazo ente ‘Downtown’ y Clark fue inmediato. Pero ocurrió cuando ya Hatch, que había trabajado con The Searchers y el propio David Bowie, estaba a punto de arrojar la toalla después de que la diva británica rechazara antes una treintena de sus composiciones. Sin embargo, el tema que hoy analizamos le encantó. El productor, por contra, estimaba que el tono de rhythm and blues de la canción tampoco sería aceptado. Era la última bala que tenía en la recámara y con ella dio en la diana.

‘Downtown’ fue grabada en cuatro idiomas en los estudios Pye, cerca del barrio londinense de Marble Arch, en octubre de 1964. En la sesión participaron Bobby Graham, batería de Big Jim Sullivan and the Breakaways, y los guitarristas Vic Flick y Jimmy Page. Hatch tocó el piano.

El resultado de ese trabajo desembocó en una creación que, si se presenta, seguro hubiera ganado de calle la Eurovision de aquellos tiempos, justo antes de la llegada de la música disco a mediados de los setenta. Goza de todas las condiciones necesarias para triunfar en los festivales, gracias a una receta que incluía dosis de pop suave, mucha aportación orquestal y toques de soul. Todo aderezado con la calidad vocal de Petula Clark.

Unas semanas después la canción salió al mercado y fue escuchada por el ejecutivo de Warner Bros, Joe Smith, a quien cautivó hasta el punto de que adquirió los derechos para Estados Unidos, donde Petula acabó vendiendo tres millones de copias y obtuvo un Grammy. En 2004, la británica fue incluida en el Grammy Hall of Fame.

LETRA

Sobre la letra cuenta Petula Clark que cuando llegó al estudio de grabación aún no estaba terminada, por lo que se improvisó a última hora. Por ello, finalmente se optó por buscar un tema recurrente, que fuera ambiguo y pudiera dar lugar a diferentes interpretaciones. En principio parece que hace referencia a la bondades que ofrece el centro de las grandes ciudades para adormecer los problemas personales.

Ya se sabe, dónde encontrarte más sólo que rodeado de gente. Allí todos caminan ensimismados y no detectan los problemas de los demás. Para el autor, la mejor forma de combatir la soledad y la tristeza es ir al centro de las ciudades, siempre rebosantes de luz, color y alegría.

Eso en la versión original, porque en las distintas grabaciones realizadas en alemán, francés o italiano el mensaje deriva dependiendo de las necesidades dialécticas y métricas del correspondiente idioma, pasando a hablar del reencuentro con un amor pasado, la amistad… o cualquier otra reformulación.

Cuando estés solo
y la vida te haga sentirte solitario,
siempre puedes ir al centro de la ciudad,
cuando tengas preocupaciones,
todo el ruido y las prisas
parecen remediarse, lo sé, en el centro

Tan sólo escucha la música
del tráfico en la ciudad,
quédate un rato en la acera
donde los letreros de neón son bonitos
¿cómo te lo puedes perder?

Las luces son mucho más brillantes allí,
puedes olvidar todos tus problemas,
olvidar todas tus responsabilidades e irte
al centro,
las cosas serán geniales cuando estés
en el centro,
no hay lugar mejor, seguro,
el centro,
todo te está esperando

El centro

No te quedes a las puertas
y permitas que tus problemas te rodeen,
hay películas en el centro,
tal vez tú conozcas
algunos pequeños lugares para ir donde
nunca cierran en el centro

Tan sólo escucha el ritmo
de una suave bossanova,
estarás bailando con ellos, también,
antes de que termine la noche,
feliz de nuevo

Las luces son mucho más brillantes allí,
puedes olvidar todos tus problemas,
olvidar todas tus responsabilidades e irte
al centro,
donde todas las luces son brillantes,
el centro,
te está esperando esta noche,
el centro,
vas a estar bien ahora

El centro,
el centro,
el centro,
el centro

Y tal vez encuentres a alguien estupendo
que te ayude y te comprenda,
alguien como tú
y que necesite una mano tierna
que lo guíe en el camino

Así que, tal vez te vea allí,
podemos olvidarnos de todos nuestros problemas,
olvidar todas nuestras responsabilidades e irnos
al centro,
todo será genial cuando estés
en el centro,
no esperes un minuto más,
el centro,
todo te está esperando

El centro (el centro),
el centro (el centro),
el centro (el centro),
el centro (el centro)…

VERSIONES

El impacto de esta canción fue de tal tamaño que casi todos los grandes intérpretes la incorporaron a sus respectivos repertorios. El gran FRANK SINATRA, ‘La voz’, como siempre, la bordó.

Una legión de yeyés, masculinos y femeninos, devoraron esta canción. Entre ellos Los Mustang, Lita Torelló, Francisco Heredero, Dyango, Michel, Magda, Los Waldos, Los Cisnes Rojos, Jorge, Los Tres Sudamericanos, Las Hermanas Benítez, Los Pájaros Locos, Los Pekes, Renata, Los Sirex y GELU. Esta última fue quizá la que más rédito obtuvo en las listas con su remake, bajo el título ‘Chao chao’ y con una letra diametralmente distinta que habla de playa, mar y amor, los tres componentes ineludibles en un tema destinado a ser consumido en verano.

Los británicos B-52 sorprendentemente incluyeron ‘Downtown’, aunque como relleno, en su álbum de debut. Corría el año 1979 cuando, en mi opinión, machacaron la obra. Loquísimos. Sin palabras.

Por supuesto, la televisión vio pronto el potencial de ‘Downtown’. Son muchas las series que la han incorporado a sus bandas sonoras. En la tercera temporada de la popular ‘PERDIDOS’ suena cuando Juliet se quema haciendo unas magdalenas.

En el cine, entre otras muchas películas, aparece en la producción ‘INOCENCIA INTERRUMPIDA’, cantada por Winona Ryder y Angelina Jolie.

CÓMIC

La canción ‘Downtown’ da también título al primer cómic protagonizado por niños con síndrome de Down, una obra de Noël Lang y Rodrigo García publicada en 2012 y enfocada a las más de 34.000 personas que sufren esta discapacidad intelectual en España.

Blo, uno de los protagonistas junto a Miguelote, Bibi, Ruth y Benjamín, tiene como obsesión llevar siempre consigo el vinilo del ‘Downtown’ de Petula Clark.

BIOGRAFÍA

PETULA CLARK no sustentó su éxito en ese nombre tan peculiar. No. La artista británica más prolífica –de hecho lo certifica el libro Guinness– caminó siempre amparada por su calidad vocal y esa forma tan particular de interpretar temas que destacaron dentro de la ‘ola inglesa’, como el mencionado ‘Downtown’ o ‘My love’, piezas que contribuyeron a cambiar la música pop.

Sally Olwen Clark, como fue bautizada, llegó a este mundo el 15 de noviembre de 1932 en Epsom, dentro del condado inglés de Surrey. Nació en el seno de una familia de artistas y ello ineludiblemente le condujo muy joven hacia el teatro, participando en diferentes producciones. En octubre de 1942, con 9 años y en plena Segunda Guerra Mundial, debutó en la radio mientras asistía a un programa de la BBC con su padre, con la intención de enviar un mensaje a un tío destinado en el extranjero.

La emisión se retrasó por un ataque aéreo y durante el impasse el productor pidió que alguien entretuviera al público asustado. Petula se ofreció y dio una representación muy aplaudida. A partir de ahí, repitió su actuación más de quinientas veces para la audiencia de la BBC, en programas diseñados para entretener a las tropas.

Al mismo tiempo, recorrió el país con otra niña, Julie Andrews, llegando a actuar ante el rey George VI y Winston Churchill. Por aquel entonces fue denominada la Shirley Temple inglesa y, ya con 13 años, se pasó al cine, para atesorar una larga filmografía.

No fue hasta los 28 años cuando se afianzó su brillante carrera musical. ‘Sailor’ (1960) le dio su primer número uno en una década en la que encadenó un éxito tras otro. Por esta época dio también el salto al continente tras varios recitales en París, donde conoció a Claude Wolf, directivo de la discográfica Vogue. Se casó con él en el pueblo de Bourg La Reine –en lenguaje coloquial algo así como ‘cepíllate a la reina’– y decide afincarse en Francia, plataforma de su lanzamiento europeo e internacional, con constantes apariciones en famosos programas de variedades estadounidenses como ‘Ed Sullivan Show’ o ‘Dean Martin Show’.

Incluso, en 1968, la NBC invitó a Clark a protagonizar su propio especial, donde, en plena guerra de Vietnam, interpretó un tema pacifista a duo con Harry Belafonte. Tuvo ofertas de otras cadenas para establecerse en Los Ángeles pero optó por criar a sus hijos en Europa, aunque viajó constantemente a Estados Unidos para realizar conciertos, siempre con el cartel de completo.

Fue entonces cuando comenzó a cantar en francés y a componer sus propios temas, sobre todo para bandas sonoras cinematográficas.

La carrera de Petula Clark se ha extendido siete décadas, en las que ha vendido más de 70 millones de discos en todo el mundo. Su nombre ha quedado grabado para siempre en la memoria del pop femenino de los sesenta.

No se retirará nunca. Con 83 años sigue grabando, con una voz que, lejos de sonar a la de una anciana, es aún fresca.

elcorreo.com

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