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	<title>La biología estupenda</title>
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	<description>Por Eduardo Angulo</description>
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		<title>Deseos</title>
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		<pubDate>Sat, 25 May 2013 13:19:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Angulo Pinedo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Deseamos, nos sentimos atraídos, estamos siendo tentados por deseos que, siempre optimistas, creemos nos van a llenar la vida. Y, sin embargo, ya tenemos experiencia de que no todos los deseos cumplidos nos hacen felices. Además, nuestra educación, cultura y normas sociales nos indican, a menudo, qué deseos cumplir y cuáles evitar. Es más, hay <br /> <a rel="nofollow" href="http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2013/05/25/deseos/" class="read_more">Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Deseamos, nos sentimos atraídos, estamos siendo tentados por deseos que, siempre optimistas, creemos nos van a llenar la vida. Y, sin embargo, ya tenemos experiencia de que no todos los deseos cumplidos nos hacen felices. Además, nuestra educación, cultura y normas sociales nos indican, a menudo, qué deseos cumplir y cuáles evitar. Es más, hay quien ha afirmado que el 40% de las muertes que ocurren en la sociedad occidental se deben a tentaciones que se deberían haber evitado: tabaco, alcohol, drogas, tráfico, dietas no saludables,… Y uno se pregunta, como lo hacen Wilhelm Hofmann y su grupo, de la Universidad de Chicago, con qué frecuencia aceptamos o rechazamos los deseos que se nos presentan en nuestra vida diaria.</p>
<p>Trabajan con 205 voluntarios, dos tercios de ellos son mujeres, con edades de 18 a 55 años, 25 años de edad media y todos de los alrededores de Würzburg, en Alemania. Reciben, cada uno, un Blackberry que utilizarán durante 7 días. Cada día, en un intervalo de 14 horas, los voluntarios reciben en el Blackberry 7 peticiones de datos y se les pregunta si han cumplido un deseo durante la última media hora o lo están cumpliendo justo en ese momento. Si la respuesta es afirmativa, se le ofrecen 15 opciones para colocar el deseo cumplido: comida, bebida no alcohólica, alcohol, café, tabaco, otras sustancias, sexo, uso de los medios sociales en el ordenador, comprar, trabajo, contacto social, deporte (participación), tiempo libre, dormir, higiene y otros. Deben puntuar sus deseos de 0 a 7 y el conflicto con otros deseos de 0 a 4, indicando el deseo en conflicto y si lo han resistido. En total, los autores tienen 10558 respuestas referidas a 7827 deseos para analizar.</p>
<p>Los deseos más frecuentes son comer, beber y dormir, seguidos de tiempo libre, contacto social y uso de los medios sociales en el ordenador. El más fuerte es dormir, seguido del sexo, y los que menos fuerza tienen son alcohol y tabaco. Los deseos que plantean más conflictos con los objetivos vitales de cada uno son el tiempo libre y, de nuevo, dormir, y los que menos las bebidas sin alcohol, seguidas del café, el trabajo y la higiene. También cambian los deseos a lo largo del día, de esas 14 horas de intervalo en las que se les piden datos a voluntarios con el Blackberry. Por ejemplo, el café es para las mañanas y el alcohol, uso de medios en el ordenador y contacto social son más bien para las tardes. Y hay cambios semanales: los sábados noche para el alcohol y los lunes mañana para el café, los sábados todo el día para comprar. Y, es evidente, el deseo de dormir se da durante el día y no a la mañana, recién levantado, o a la tarde, en que se acaba el día y ya no es un deseo sino, más bien, una necesidad. O, por lo menos, así lo ven los voluntarios.</p>
<p>Para terminar, este trabajo llegó a los medios bajo el titular de que es más difícil dejar el tabaco o el alcohol que el Twitter, y es cierto, pues el deseo por el tabaco y el alcohol tiene menos fuerza que el deseo por el uso de los medios sociales en el ordenador. Vale.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*Hofmann, W, K.D. Vohs &amp; R.F. Baumeister. 2012. What people desire, feel conflicted about, and try to resist in everyday life. Psychological Science 23: 582-588.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Elección de pareja</title>
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		<pubDate>Thu, 23 May 2013 16:01:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Angulo Pinedo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya lo hemos hablado antes y hemos conocido alguna de las conclusiones de los expertos en este asunto de la elección de pareja. Es evidente y fascinante y misterioso las estrategias diferentes que siguen machos y hembras, hombres y mujeres, cuando buscan pareja que, por ora parte, suele ser casi siempre. La hipótesis más aceptada <br /> <a rel="nofollow" href="http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2013/05/23/eleccion-de-pareja/" class="read_more">Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ya lo hemos hablado antes y hemos conocido alguna de las conclusiones de los expertos en este asunto de la elección de pareja. Es evidente y fascinante y misterioso las estrategias diferentes que siguen machos y hembras, hombres y mujeres, cuando buscan pareja que, por ora parte, suele ser casi siempre. La hipótesis más aceptada afirma que la evolución ha seleccionado diferentes conductas en cada sexo empujada por las características biológicas típicas de nuestra reproducción. Así, las mujeres buscan hombres que se comprometan a largo plazo para que participen en el cuidado de las crías de nuestra especie, de los hijos, que nacen indefensos y necesitan ayuda durante mucho tiempo. En cambio, los hombres buscan mujeres jóvenes y fértiles para tener muchos hijos y llevar sus genes a la siguiente generación. Estas diferencias biológicas entre sexos son la base, para muchos, de las diferencias sociales y culturales entre hombres y mujeres. Y consideran, como prueba de ello, que sean cuales sean los contextos cultural y social, esas diferencias en la elección de pareja se deben mantener.</p>
<p>Sin embargo, afirman Marcel Zentner y Klaudia Mitura, de la Universidad de York, en Inglaterra, que si en la elección de pareja importan los factores sociales y culturales, esas diferencias de conducta, cuidar los hijos o muchas mujeres fértiles, deben disminuir e, incluso, desaparecer, en las sociedades que promueven la igualdad entre los sexos. Los autores van a comparar un índice que revela la igualdad entre sexos, la igualdad real y no los intentos ni las buenas intenciones de conseguirla, que se llama GGI (en inglés, Global Gender Gap Index) con los resultados de encuestas a 3177 personas de 10 países, de ellos 2124 son mujeres, sobre lo que buscan en el momento de la elección de pareja. En esta encuesta hay preguntas sobre la diferencia de edad respecto de la pareja buscada, si la mujer debe saber cocinar y ser buena ama de casa, la castidad, el buen aspecto, el dinero de uno y de otra, la ambición o la inteligencia.</p>
<p>La gráfica que se obtiene con los resultados y que los compara con el GGI de cada país es evidente: a las encuestas con menos preferencias que implican diferencia entre sexos les corresponden un GGI más igualitario. O sea, cuanta más igualdad de sexos hay en un país, menos diferencias basadas en la biología se buscan en la elección de pareja.</p>
<p>En un segundo estudio comparan el GGI con los datos de encuestas de 8953 personas de 31 países que, además, ya utilizó David Buss, de la Universidad de Texas en Austin, en un trabajo publicado en 1989 y que le sirvió para apoyar la hipótesis de las diferencias entre sexos en la búsqueda de pareja, hipótesis que él desarrolló y popularizó. Ahora, nuestros autores dividen las respuestas por países y las comparan con el GGI respectivo. Las conclusiones son las mismas: a mejor GGI, menos diferencias en la búsqueda de pareja. Por cierto, España está en el grupo de cabeza en cuanto al GGI.</p>
<p>En fin, quizá hay una base biológica en la elección de pareja, pero esa base puede cambiarse por la acción del entorno social y cultural</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*Buss, D.M. 1989. Sex differences in human mate preferences: Evolutionary hypotheses tested in 37 cultures. Behavioral &amp; Brain Sciences 12: 1-49.</p>
<p>*Zentner, M. &amp; K. Mitura. 2012. Stepping out of the caveman’s shadow: nation’s gender gap predicts degree of sex differentiation in mate preferences. Psychological Science DOI:10.1177/0956797612441004</p>
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		<title>Evolución</title>
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		<pubDate>Tue, 21 May 2013 12:37:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Angulo Pinedo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay todavía quien niega la evolución, y uno de sus principales argumentos es que nunca se ha probado. No es cierto puesto que pruebas hay muchas, pero no entraremos en ello y solo voy a comentar alguna de esas pruebas directas que tanto se exigen. Es la llamada evolución experimental, es la prueba de hipótesis <br /> <a rel="nofollow" href="http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2013/05/21/evolucion-2/" class="read_more">Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay todavía quien niega la evolución, y uno de sus principales argumentos es que nunca se ha probado. No es cierto puesto que pruebas hay muchas, pero no entraremos en ello y solo voy a comentar alguna de esas pruebas directas que tanto se exigen. Es la llamada evolución experimental, es la prueba de hipótesis y teorías evolutivas por medio de experimentos controlados. En el laboratorio, los experimentos suponen someter a poblaciones de alguna especie a diversas condiciones ambientales, promover su reproducción y ver los efectos de varias generaciones sobre el genoma. Por ejemplo, veremos a la mosca Drosophila melanogaster vivir y reproducirse en la oscuridad. O, también, estudiar en detalle qué ocurre en una especie que se reproduce siempre y muchas veces en las mismas condiciones y los cambios que se producen en el genoma, es este caso, por mutaciones al azar, como veremos con nuestra bacteria intestinal, Escherichia coli, conocida en los análisis sanitarios como coli fecal.</p>
<p>Fue en el 2009 cuando se publicó un artículo sobre un cultivo de Escherichia coli que llevaba 21 años funcionando y había llegado a las 40000 generaciones. Todo comenzó en 1988, cuando Richard Lenski, de la Universidad del Estado de Michigan en East Lansing, inició este cultivo de Escherichia coli en su laboratorio, que todavía continua y del que se publican datos cada poco tiempo.</p>
<p>En el artículo de 2009, el grupo de Lansing nos cuenta que, comparando el genoma de la Escherichia coli cultivada en su laboratorio al inicio del experimento y a las 2000, 5000, 10000, 15000, 20000 y 40000 generaciones, ya a las 20000 encuentran 45 mutaciones, con 29 sustituciones de una base en el ADN y 16 delecciones, o sea, pérdidas de un fragmento. Son mutaciones al azar que se acumulan en el tiempo y actúan, algunas de ellas, en la síntesis de ADN y de proteínas. A los autores les parece curioso que la mayoría de estas mutaciones, que hay que recordar que se han producido al azar, no sean perjudiciales e, incluso, son más bien beneficiosas. Además, a las 40000 generaciones parece  que se ha producido un cambio importante en la bacteria pues ha aparecido un tipo supermutable, con más de 650 mutaciones, para el que no encuentran todavía una explicación.</p>
<p>El segundo experimento que voy a relatar aparece en un artículo publicado recientemente, este mismo año. Lo ha dado a conocer Minako Izutsu y sus colegas de la Universidad de Kyoto, y nos cuenta la historia de las 1400 generaciones que se han producido, durante 57 años, de la mosca Drosophila melanogaster cultivada en oscuridad. Todo comenzó el 11 de noviembre de 1954, cuando el Dr. Symichi Moro, de la Universidad de Kyoto, comenzó el cultivo con una cepa habitual y muy utilizada en los laboratorios, la Oregon-R-S, pero, con un planteamiento original haciéndolo en oscuridad y planificando el cultivo a largo plazo, a muy largo plazo para lo que se hacía en aquella época. El Dr. Mori ya ha fallecido pero el cultivo continúa en su laboratorio de Kyoto, y desde 2002 se han empezado a estudiar y publicar los cambios en la cepa, criada en oscuridad y bautizada como Dark-fly Oregon-R-S o, simplemente, Dark-fly.</p>
<p>Los primeros datos indican que las Dark-fly tienen mayor sensibilidad a la luz que las moscas criadas con iluminación normal. No han perdido visión sino que la han agudizado ante la oscuridad en que viven. Y este aumento de sensibilidad se mantiene en el tiempo, pues sacando moscas Dark-fly y criándolas a la luz por 100 generaciones, la mayor sensibilidad se mantiene. Esto parece indicar que la sensibilidad no solo es un cambio fisiológico sino que también implica un cambio en el genoma. Por otra parte, las antenas de estas moscas Dark-fly son más largas, quizá para mejorar el olfato ante la falta de visión. Sus ojos y el color del tegumento no cambian y, en cambio, tienen más descendencia que las moscas criadas en la situación normal.</p>
<p>El grupo de Izutsu publica el análisis genético de estas Dark-fly y los cambios son evidentes: 220000 cambios de un solo nucleótido y 4700 inserciones y eliminaciones. De muchos de estos cambios no se han encontrado ni efectos ni función evidentes, pero algunos son significativos. De los cambios de un nucleótido, un 1.8% implican variaciones en proteínas y, entre ellas, hay algunas que codifican, por ejemplo, receptores visuales y olfatorios. Y hay cambios importantes en genes que tienen que ver con la desintoxicación, con 241 alteraciones; quizá, dicen los autores, en esta especie de eliminación de tóxicos está relacionada, de alguna manera, con la luz. Incluso se ha detectado la desaparición de un gen que tienen que ver con el metabolismo de los ácidos grasos.</p>
<p>Ya ven, la evolución experimental ya aporta datos que demuestran el cambio en el genoma a lo largo de las generaciones, sea por mutaciones al azar, como en Escherichia coli, o por imposición de determinados cambios en el entorno, como en Drosophila melanogaster. Hay evolución, y está probada, por si alguien no la aceptaba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*Barrick, J.E. y 7 colaboradores. 2009. Genome evolution and adaptation in a long-term experiment with Escherichia coli. Nature 461: 1243-1247.</p>
<p>*Izutsu, M. y 8 colaboradores. 2012. Genome features of “Dark-fly”, a Drosophila line reared long-term bin a dark environment. PLoS one 7: e33288.</p>
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		<title>Explosión inesperada</title>
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		<pubDate>Fri, 17 May 2013 16:16:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Angulo Pinedo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[De este asunto ya hemos hablado aquí, aunque, parece, hasta este año no ha merecido el Premio IgNobel. Trata del peligro de explosión cuando se cura algún tipo de lesión en nuestro tubo digestivo y, en concreto, en este caso hablaremos del colon y las colonoscopias. Los premiados, liderados por Emmanuel Ben-Soussan, de la Clinique <br /> <a rel="nofollow" href="http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2013/05/17/explosion-inesperada/" class="read_more">Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De este asunto ya hemos hablado aquí, aunque, parece, hasta este año no ha merecido el Premio IgNobel. Trata del peligro de explosión cuando se cura algún tipo de lesión en nuestro tubo digestivo y, en concreto, en este caso hablaremos del colon y las colonoscopias. Los premiados, liderados por Emmanuel Ben-Soussan, de la Clinique de l’Alma de París, y Spiros Ladas, de la Universidad de Atenas, precisan que se tienen que dar tres factores para que explote el colon: que haya gases combustibles, como hidrógeno o metano, producidos en la fermentación por bacterias de carbohidratos que no podemos absorber en el intestino; presencia de gases inflamables, como el oxígeno; y aplicación de una fuente de calor que, en este contexto, suele ser alguna técnica que cierra heridas y úlceras como, por ejemplo, el electrocauterio o la coagulación con argón/plasma.</p>
<p>Los gases inflamables y combustibles que pueden intervenir en la explosión aparecen en porcentajes muy variables y dependen de la dieta, de las bacterias del tubo digestivo y de su actividad fermentadora. Así, el oxígeno aparece entre el 0.1% y el 2.3%; el metano entre el 0% y el 26% y el hidrógeno entre el 0.06% y el 47%. Las concentraciones de metano por encima del 5% y del hidrógeno por encima del 4% son potencialmente explosivas. Y, más o menos, la mitad de los pacientes (casi el 43%) con el colon no preparado y lavado tienen concentraciones de metano e hidrógeno potencialmente explosivas. Además, se necesita que el oxígeno esté por encima del 5%. Sin embargo, también es cierto que con el tratamiento adecuado, lavados y enemas, las concentraciones de metano e hidrógeno se mantienen por debajo del 0.01% y, entonces, no hay peligro de explosión.</p>
<p>Para acabar, los autores hacen una revisión de los trabajos publicados sobre explosiones en el tubo digestivo humano entre 1952 y 2006. Encuentran 20 casos de explosión: 11 en medio de una operación y 9 durante colonoscopias. Se produjo perforación de colon en 9 casos, lo que requirió cirugía, y una de estas perforaciones acabó con la muerte del paciente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*Ladas,S.D., G. Karamandis &amp; E. Ben-Soussan. 2007. Colonic gas explosion during therapeutic colonoscopy with electrocautery. World Journal of Gastroenterology 28: 5295-5298.</p>
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		<title>Dulce herida</title>
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		<pubDate>Sun, 12 May 2013 14:46:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Angulo Pinedo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Dedicado a Itzi, mi prima, que cura las heridas de sus hijos con azúcar, y me dio la idea para esta entrada. &#160; Un golpe en la cara, un labio sangrando y mi prima Larraitz, de algo más de dos años, llora. Su madre, mi prima Itzi, pide azúcar y le pone un poco sobre <br /> <a rel="nofollow" href="http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2013/05/12/dulce-herida/" class="read_more">Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Dedicado a Itzi, mi prima, que cura las heridas de sus hijos con azúcar, y me dio la idea para esta entrada.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un golpe en la cara, un labio sangrando y mi prima Larraitz, de algo más de dos años, llora. Su madre, mi prima Itzi, pide azúcar y le pone un poco sobre la herida. Deja de sangrar, desaparece el dolor y Larraitz vuelve a sus juegos. Nos cuenta Richard Knutson, del Centro Médico Delta de Greenville, en Estados Unidos, que los productos con azúcar, como la miel, la melaza o el sirope, además del azúcar granulado, se han utilizado desde antiguo en la cura de heridas y quemaduras con excelentes resultados. Es curioso que cuando estaba preparando este texto dieron por televisión la película (Shooter, 2007, dirigida por Antoine Fuqua) en la que el protagonista, Mark Walhberg, es un francotirador del ejército de Estados Unidos que es herido y se cura con azúcar; otro de los personajes asegura que se utilizó mucho durante las guerras napoleónicas. La primera cita escrita sobre el azúcar para curar heridas se debe a Johannes Scultetus, en 1679, y, ya en el siglo pasado, los trabajos publicados no son muchos pero tampoco raros, tal como cuentan Karol Mathews y Allen Binnington, de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá.</p>
<p>Knutson y su equipo publicaron los resultados de la utilización de azúcar para curar heridas que siguieron durante cinco años, de1976 a1980. En los ensayos previos, consiguen curar en poco tiempo úlceras que personas de edad tienen en la espalda. Cuando las heridas se van curando, se secan y el azúcar cae en la cama de los pacientes. Para evitarlo, Knutson disuelve azúcar en Betadine y consigue que quede en la herida e, incluso, favorece la cura.</p>
<p>A partir de entonces, forman un grupo que trató heridas con azúcar de enero de 1976 a agosto de 1980, en total a 759 pacientes con heridas, quemaduras y úlceras. De ellos, 154 se trataron con la terapia habitual y 90 con la mezcla de azúcar y Betadine hasta 1978; después de esa fecha, los 515 pacientes restantes son curados con la mezcla de azúcar y Betadine. En total, 605 pacientes son tratados con azúcar y Betadine.</p>
<p>Todas las heridas, quemaduras, quemaduras y úlceras, curan y se cubren de piel normal. De los 154 pacientes tratados con la terapia habitual, 62 (el 40%) necesitan un transplante de piel. En cambio, de los primeros 90 pacientes tratados con azúcar y Betadine, solo 4 (el 4.5%) necesita un transplante de piel, y de los 515 pacientes restantes, posteriores a 1978 y todos curados con azúcar y Betadine, ninguno necesita un transplante. Un índice valioso sobre la eficacia de este tratamiento es que, de 1976 a 1980, el número de curas o de visitas médicas por una herida, ha bajado de una media de 50 a algo más de 10, con una reducción de un 75%.</p>
<p>Knutson y su equipo sugieren que el azúcar, en las concentraciones altas en que se usa en este tratamiento, es un buen agente antibacteriano y, además, su poder higroscópico seca las heridas. Por otra parte, el azúcar promueve la formación de tejido para la cicatrización por su poder energético y acelera la cura, además de ser barato y estar disponible con facilidad.</p>
<p>Y, por cierto, A.N.G. Mphande y su grupo, del Hospital Internacional Beit de Blantyre, en Malawi, aseguran que la miel es todavía mejor que el azúcar para curar heridas, casi doblando su eficacia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*Knutson, R.A. y 3 colaboradores. 1981. Use of sugar and povidone-iodine to enhance wound healing: Five years’ experience. Southern Medical Journal 74: 1329-1335.</p>
<p>*Mathews, K.A. &amp; A.G. Binnington. 2002. Wound management using sugar. Compendium 24: 41-50.</p>
<p>*Mphande, A.N.G. y 4 colaboradores. 2007. Effects of honey and sugar dressings on wound healing. Journal of Wound Care 16: 317-319.</p>
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		<title>Genes políticos</title>
		<link>http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2013/05/09/genes-politicos/</link>
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		<pubDate>Thu, 09 May 2013 13:48:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Angulo Pinedo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[“Según esto es, pues, evidente, que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político o social….&#8221; &#160; Aristóteles (384-322 aC), Política &#160; Aristóteles afirmo, hace muchos siglos, que el hombre es un animal político. Es, la política, un componente importante de su naturaleza, y es típico de <br /> <a rel="nofollow" href="http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2013/05/09/genes-politicos/" class="read_more">Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>“Según esto es, pues, evidente, que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político o social….&#8221;</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aristóteles (384-322 aC), <em>Política</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aristóteles afirmo, hace muchos siglos, que el hombre es un animal político. Es, la política, un componente importante de su naturaleza, y es típico de la conducta humana el hacer política. Por tanto, hay una interconexión esencial entre ser human y ser político. En realidad, la inclinación natural a la política es un componente básico de vivir en sociedad o, dicho de otra manera, somos políticos porque, biológicamente, somos tribales, pertenecemos a un grupo. En fin, que la política está profundamente implantada en nuestra especie, en la humanidad.</p>
<p>Pero, históricamente la biología ha dejado de lado a la política. Durante la mayor parte de la historia humana, la conducta, las preferencias y las instituciones, en su relación con la política y para cualquier miembro de nuestra especie, se han considerado determinadas por la sociedad y la cultura, nunca por la biología. Peter Hatemi y Rose McDermott, de la Universidad Estatal de Pennsylvania en University Park y de la Universidad Brown de Providence, respectivamente, nos cuentan que en la década de los 70 ya se identificaron influencias genéticas en la orientación política de las personas. Fue nada más que un artículo, publicado en 1974, que pronto se olvidó. Sin embargo, en la pasada década, ya en el siglo XXI, se han hecho una cantidad considerable de investigaciones que relacionan la genética, la neurobiología, la fisiología y las hormonas con las actitudes políticas, las ideologías, las elecciones, la participación en política, la confianza en la política, la identificación con un partido político determinado e, incluso, con la violencia política. En fin, la biología y la política están muy relacionadas, como ahora vamos a ver.</p>
<p>Hatemi y McDermott presentan, en su artículo, una gráfica que con los porcentajes de la genética y del entorno en varios rasgos que tienen que ver con la política, todo ello obtenido de estudios con gemelos, publicados entre 1974 y 2010, sobre 26 rasgos de la personalidad relacionados con la política. En primer lugar, el interés por la política, simplemente el estar al día, se basa en la genética casi en un 60%; el ser conservador o progresista también alcanza casi el 60% en su relación con la genética; las actitudes autoritarias en política en un 55%; la participación en las elecciones en un 50%; el pensamiento tradicional en un 45%; el racismo en un 48%; el militarismo en un 38%; las actitudes anti-sistema en el 30%; los derechos de la mujer en el 28%; y el etnocentrismo en un 20%. Para resumir y en general, la influencia genética en las conductas que tienen que ver con la política va del 30% al 60%.</p>
<p>Más adelante, Hatemi y McDermott nos presentan un grupo de genes concretos que parecen relacionados con la política. Son seis los estudios publicados los que presentan varios genes candidatos a relacionarse con actitudes e ideologías políticas y, como caso más concreto, con la conducta de los votantes en las elecciones.</p>
<p>Hay nada menos que 14 genes relacionados con la ideología política, con ser liberal o conservador. Es curioso que 6 de estos 14 genes también estén relacionados con el sentido del olfato. Hay otros dos genes relacionados con la participación en las elecciones, otro que tiene que ver con la participación en algún partido político y, finalmente, otro más relacionado con la violencia y, según los autores, con la violencia política.</p>
<p>Y, no lo olviden, he hablado de porcentajes y, por tanto, el resto, hasta el 100%, es influencia del ambiente, del entorno, de la educación, de la cultura, de la sociedad, de la familia, de los amigos… Pero, la biología lo apoya, Aristóteles tenía razón cuando afirmaba que el hombre es un “animal político”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*Hatemi, P.K. &amp; R. McDermott. 2012. The genetics of politics: Discovery, challenges, and progress. Trends in Genetics DOI:10.1016/j.tig.2012.07.004</p>
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		<title>La costilla de Adán</title>
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		<pubDate>Tue, 07 May 2013 08:33:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Angulo Pinedo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Dedicado a Jesús Mª Txurruka, amigo y compañero, que me dio la idea y ya ha escrito sobre este asunto en la revista Elhuyar. &#160; Casi todos los mamíferos lo tienen y, entre quienes no lo tienen, estamos nosotros. Me refiero al báculo, en latín baculum, o hueso peniano o penial, que es el hueso <br /> <a rel="nofollow" href="http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2013/05/07/la-costilla-de-adan/" class="read_more">Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Dedicado a Jesús Mª Txurruka, amigo y compañero, que me dio la idea y ya ha escrito sobre este asunto en la revista Elhuyar.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Casi todos los mamíferos lo tienen y, entre quienes no lo tienen, estamos nosotros. Me refiero al báculo, en latín baculum, o hueso peniano o penial, que es el hueso que casi todos tienen en el pene. Incluso nuestros parientes más cercanos, los primates, también lo tienen. Es un hueso muy práctico para la reproducción pues permite la penetración, es decir, la cópula incluso en ausencia de erección.</p>
<p>Ya ven, y nos lo recuerdan Scott Gilbert, del Colegio Swarthmore, en Pennsylvania, y Zion Zevit, de la Universidad del Judaísmo de Los Angeles, no tener hueso en el pene es una característica que diferencia nuestra especie del resto de mamíferos. Es una condición genética típica de nuestra especie. Por ejemplo, Cory McLean y su grupo, de la Universidad de Stanford, han repasado el genoma humano y lo han comparado con el de chimpancés y otros mamíferos buscando delecciones, es decir, secuencias completas de ADN que faltan en el genoma de nuestra especie, y han tratado de relacionar esas delecciones con cambios en anatomía, fisiología y conducta.</p>
<p>Entre las 510 delecciones encontradas, hay una que tiene que ver con el asunto que estamos tratando, el hueso peniano que no tenemos. Falta parte del gen llamado AR que controla el receptor de andrógenos, o sea, en la respuesta de las células que llevan ese receptor en su membrana a la presencia de esos compuestos, los andrógenos, que casi siempre tienen que ver con la reproducción y el desarrollo.</p>
<p>El gen AR interviene en el desarrollo del aparato reproductor y, curiosamente, de las vibrisas táctiles, esos pelos sensoriales largos que muchos mamíferos tienen en la nariz (en el gato son muy evidentes), y, además, el gen AR también está implicado la formación del hueso del pene. Ya ven, esa delección que ha encontrado Cory McLean es la responsable de que no tengamos ni hueso en el pene ni pelos largos en la nariz. Es la condición genética típica de nuestra especie que mencionaban Gilbert y Zevit, y que McLean llama rasgo específico humano.</p>
<p>Pero Gilbert y Zevit van más allá en su investigación sobre nuestra carencia de hueso en el pene y van a explicarnos el texto que transcribo a continuación:</p>
<p><strong><em><sup>21 </sup></em></strong><em>Entonces Dios el</em><em> </em><em>Señor</em><em> </em><em>hizo que el hombre cayera en un sueño profundo y, mientras éste dormía, le sacó una costilla y le cerró la herida.</em></p>
<p><em> </em><strong><em><sup>22 </sup></em></strong><em>De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el</em><em> </em><em>Señor</em><em> </em><em>hizo una mujer y se la presentó al hombre,</em></p>
<p><em> </em><strong><em><sup>23 </sup></em></strong><em>el cual exclamó:</em><em></em></p>
<p><em>«Ésta sí es hueso de mis huesos</em><em><br />
y carne de mi carne.<br />
Se llamará “mujer”<br />
porque del hombre fue sacada.»</em></p>
<p>Aseguran Gilbert y Zevit que nuestros antepasados, los que escribieron el Génesis y otros muy anteriores, seguro que conocían que no teníamos hueso en ele pene. Y cuando escribieron este texto seguro que no era una costilla lo que el Señor tomó del hombre para hacer la mujer. Hasta queda más apropiado que sea el hueso del pene, es decir, una estructura que tiene que ver con la reproducción; para crear un ser humano parece más pertinente hablar de penes que de costillas. Después, según los autores, problemas de terminología y traducciones mal hechas, además de una cierta dosis de autocensura, convirtieron el hueso del pene de Adán en la costilla de Adán, y así sigue hasta nuestros días.</p>
<p>*Gilbert, S.F. &amp; Z. Zevit. 2001. Congenital human baculum deficiency: The generative bone of Genesis 2:21-23. American Journal of Medical Genetics 101: 284-285.</p>
<p>*McLean, C.Y. y 12 colaboradores. 2011. Human-specific loss of regulatory DNA and the evolution of human-specific traits. Nature 471: 216-219.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Premios IgNobel 2012</title>
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		<pubDate>Mon, 06 May 2013 15:25:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Angulo Pinedo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[El pasado 20 de septiembre, y por tanto con meses de retraso incluyo aquí este texto,  se entregaron en la Universidad de Harvard los Premios Ignobel de este año. Son los galardones que premian la investigación que, como dijo alguien que siento no recordar, primero nos hacen sonreír y, después, nos llevan a la reflexión. <br /> <a rel="nofollow" href="http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2013/05/06/premios-ignobel-2012/" class="read_more">Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado 20 de septiembre, y por tanto con meses de retraso incluyo aquí este texto,  se entregaron en la Universidad de Harvard los Premios Ignobel de este año. Son los galardones que premian la investigación que, como dijo alguien que siento no recordar, primero nos hacen sonreír y, después, nos llevan a la reflexión. Vamos a tratar en detalle alguno de los trabajos premiados este año, cuatro en total, los más cercanos a la biología y dejaré otros que me parecen muy interesantes e, incluso, útiles, pero quedan lejos de lo que sé y los conocimientos no me alcanzan para explicarlos con claridad. Por ejemplo, dejaré de lado un interesante estudio sobre la física de llevar recogido el pelo en cola de caballo según su forma, tamaño y la estructura que se da a los mechones de pelo que la forman. O, en otro estudio premiado, se aclara, a partir de la mecánica de fluidos, el porqué de que, cuando llevamos una taza de café en la mano y paseamos, a veces se nos cae y otras no. El asunto de la cola de caballo lo han estudiado científicos de la Universidad de Stanford, y lo de la taza de café, investigadores de la Universidad de California en Santa Barbara, ambas en Estados Unidos y de reconocido prestigio internacional.</p>
<p>Bien, vamos a lo nuestro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">La Torre Eiffel</span></p>
<p>¿Cómo calcula cualquier persona, así, a ojo, la altura de la Torre Eiffel? Que, por cierto, son unos325 metros. Quizá piensan en la altura de otro edifico que conocen y lo comparen mentalmente con la famosa Torre. Vale, quizá se así, pero Anita Eerland y su grupo, de la Universidad Erasmus de Rotterdam, en Holanda, ya nos avisan de lo poco que se conoce de los factores que influyen en este proceso de comparación de edificios. Pero, añaden que ya se sabe que la postura del cuerpo influye en la recuperación del recuerdo de la altura del edificio conocido y en la comparación con la Torre. Y, por otra parte, Anita Eerland nos cuenta que también se sabe que, si se pide a una persona que represente una cantidad, simbolizada en números, en una línea, lo hará colocando las cifras más pequeñas a la izquierda y las más grandes a la derecha en esa línea imaginaria. Seguramente por eso asociamos nuestra mano izquierda y nuestro campo visual izquierdo con números pequeños y los respectivos derechos con números grandes. Para terminar, Eerland y sus colegas proponen, como hipótesis, que puede ocurrir que quien se incline a la izquierda vea la Torre Eiffel más pequeña que quien se incline a la derecha. Veamos.</p>
<p>Los autores trabajan con 33 voluntarios, estudiantes de psicología, con 24 mujeres y edades de 18 a 27 años y, además, todos diestros. Utilizan el Wii Balance Board, de Nintendo, para manipular y medir el centro de presión, o sea, la postura de los voluntarios. El chisme este, además, avisa si se salen de la postura acordada y así se puede corregir. El desvío a la izquierda o a la derecha que se pide a los voluntarios no pasa del 2% respecto a la postura recta. Como no solo investigan la altura de la Torre Eiffel sino, en general, como influye la postura en estas estimaciones, en el experimento se les pide que evalúen alturas de edificios (incluyendo la famosa Torre), población de alguna ciudad, alcohol en una bebida, distancias entre dos localidades,…, y con sus respuestas se obtienen medias referentes a cada postura, hacia la izquierda, hacia la derecha o recta.</p>
<p>Los resultados están claros: mientras que mantenerse recto o inclinarse a la derecha supone casi el mismo resultado, inclinarse a la izquierda da una media casi el doble más baja. Todas las estimaciones, si nos inclinamos a la izquierda, son menores que a la derecha o recto.</p>
<p>Y, por cierto, los que se inclinan a la izquierda ven la Torre Eiffel, como media,12 metrosmás baja que los que se inclinan a la derecha o se mantienen rectos.</p>
<p>*Eerland, A., T.M. Guadalupe &amp; R.A. Zwaan. 2011. Leaning to the left makes the Eiffel Tower seen smaller: Posture-modulated estimation. Psychological Science 22: 1511-1514.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Salmón muerto</span></p>
<p>Hace cincuenta años no era fácil hacer cientos de tests estadísticos con miles de datos; recuerden, los ordenadores solo existían para gobiernos y grandes corporaciones y no llegaban a la población en general. Ahora, con los más potentes ordenadores y su tamaño tan manejable, se puede hacer estadística casi de lo que se quiera, aunque los datos sean, si así se puede decir, innumerables. Y esto nos lleva al problema de los errores que siempre, siempre, se producen cuando se manejan estos volúmenes de datos, en ordenadores a los que una mota de polvo les puede equivocar el bit y con complejos programas estadísticos. Y si esto ocurre con las imágenes de un escáner cerebral puede provocar errores de diagnóstico e interpretación. Una imagen de un cerebro, tomada por resonancia magnética en un escaner, tiene unos 130000 voxels, unidad que equivale a un pixel cúbico, o sea, a un cubo que tiene los lados de un pixel de longitud. Un volumen, como decía antes, enorme de datos y el peligro del falso positivo. Craig Bennett y su grupo, de la Universidad de California en Santa Barbara, nos ilustran el peligro de los falsos positivos con un estudio detallado del cerebro de un muerto, nada menos que de un salmón muerto.</p>
<p>No nos dicen donde obtienen el salmón, quizá de la pescadería, pero mide algo más de 45 centímetros de longitud y pesa 1.7 kilos, y no estaba vivo cuando se hizo la resonancia, nos aseguran. Además, dicen que no averiguaron si era macho o hembra pues, dado su estado post-mortem, consideraron que no era una variable importante. Por otra parte, una vez colocado el salmón en el escáner, desechan cualquier método para mantenerlo inmóvil pues observan que ya, de por sí, su movilidad es muy baja. Para completar el experimento, según le hacen la resonancia al salmón, le enseñan fotografías de personas en diferentes situaciones y le piden que revele qué emoción siente al observarlas.</p>
<p>Pues bien, en la imagen del cerebro del salmón, obtenida mientras veía las fotos, aparecen unos cuantos voxels activos, revelando que hay zonas del cerebro que funcionan. Una de las zonas está en la cavidad interna del cerebro y mido unos 81 centímetros cúbicos. La otra zona activa, más pequeña, está en la médula espinal. Obviamente, son falsos positivos, y los autores lo demuestran pasando los datos por dos programas estadísticos diferentes que se usan para eso precisamente, para detectar falsos positivos. Lo que ya suponíamos todos pues, repito, el salmón estaba muerto. Qué se lo cuenten a Iker Jiménez.</p>
<p>*Bennett, C.M. y 3 colaboradores. 2009. Neural correlatos of interspecies perspective taking in the post-mortem Atlantic salmon: An argument for proper multiple comparisons correction. Journal of Serendipitous and Unexpected Results 1: 1-5.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> Identificación de chimpancés</span></p>
<p>Necesitamos reconocer a quienes ya conocemos y, además, lo primero que intentamos averiguar en el reconocimiento es el sexo de la persona que contemplamos. Miramos la cara y percibimos la presencia o ausencia de ayudas visuales que ayudan a determinar el sexo. Entran el peinado, la barba, la ropa y tantos otros detalles que, a menudo, dependen de la cultura. Y buscamos el sexo de la persona porque, desde la biología, conocer o reconocer a otra persona puede que tenga que ver con la reproducción, con la pareja, con la búsqueda de pareja, con los rivales, con los que son nuestros aliados o nuestros enemigos en este asunto tan importante. Pero los primates no humanos también viven en grupos y necesitan conocer a sus semejantes y establecer su sexo. Y a Frans de Waal y Jennifer Pokorny, de la Universidad Emory de Atlanta, en Estados Unidos, se les ha ocurrido preguntarse si los chimpancés (Pan troglodytes), de los que son expertos reconocidos a nivel mundial, se reconocen, que ya se sabe que sí, y si pueden reconocerse por otra parte del cuerpo, además de la cara. Por ejemplo, por el trasero.</p>
<p>Trabajan con seis chimpancés adultos, de más de 12 años, y la mitad son hembras. Aprenden a marcar imágenes en la pantalla de un ordenador utilizando un joystick. Ven una imagen en la pantalla, colocada abajo, arriba, a la izquierda o a la derecha, y la deben marcar con el cursor. Cuando lo hacen, aparecen en la pantalla otras dos imágenes, una relacionada con la primera imagen y la otra no, y el chimpancé debe marcar la acertada. Si lo hace, suena una sirena y recibe una recompensa; si falla, suena una bocina y no recibe recompensa. Y así va aprendiendo.</p>
<p>Durante la prueba de reconocimiento, la primera imagen que ven es del trasero de un chimpancé y, cuando lo marcan con el cursor, aparecen dos imágenes de las caras de dos chimpancés, y deben marcar la cara del dueño del trasero. Traseros y caras pertenecen a chimpancés de ambos sexos de su grupo, y que por tanto conocen, y de otros grupos y que no conocen.</p>
<p>En los chimpancés que no conocen, no consiguen relacionar trasero y rostro. Si las dos caras son del mismo sexo y pertenecen a su grupo, el chimpancé asocia con facilidad trasero y cara. Si las dos caras son de distinto sexo, también asocian la cara al trasero sin son chimpancés conocidos. Incluso si ponemos dos caras de chimpancés, cada una de un sexo, pero que no son los dueños del trasero, el chimpancé voluntario reconocerá la cara del mismo sexo que el trasero. Es decir, los chimpancés se reconocen entre sí tanto por el rostro como por la región anogenital.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*De Waas, F.B.M. &amp; J.J. Pokorny. 2008. Faces and behinds: Chimpanzee sex perception. Advanced Science Letters 1: 99-103.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Explosión inesperada</span></p>
<p>De este asunto ya hemos hablado aquí, aunque, parece, hasta este año no ha merecido el Premio IgNobel. Trata del peligro de explosión cuando se cura algún tipo de lesión en nuestro tubo digestivo y, en concreto, en este caso hablaremos del colon y las colonoscopias. Los premiados, liderados por Emmanuel Ben-Soussan, de la Clinique de l’Alma de París, y Spiros Ladas, de la Universidad de Atenas, precisan que se tienen que dar tres factores para que explote el colon: que haya gases combustibles, como hidrógeno o metano, producidos en la fermentación por bacterias de carbohidratos que no podemos absorber en el intestino; presencia de gases inflamables, como el oxígeno; y aplicación de una fuente de calor que, en este contexto, suele ser alguna técnica que cierra heridas y úlceras como, por ejemplo, el electrocauterio o la coagulación con argón/plasma.</p>
<p>Los gases inflamables y combustibles que pueden intervenir en la explosión aparecen en porcentajes muy variables y dependen de la dieta, de las bacterias del tubo digestivo y de su actividad fermentadora. Así, el oxígeno aparece entre el 0.1% y el 2.3%; el metano entre el 0% y el 26% y el hidrógeno entre el 0.06% y el 47%. Las concentraciones de metano por encima del 5% y del hidrógeno por encima del 4% son potencialmente explosivas. Y, más o menos, la mitad de los pacientes (casi el 43%) con el colon no preparado y lavado tienen concentraciones de metano e hidrógeno potencialmente explosivas. Además, se necesita que el oxígeno esté por encima del 5%. Sin embargo, también es cierto que con el tratamiento adecuado, lavados y enemas, las concentraciones de metano e hidrógeno se mantienen por debajo del 0.01% y, entonces, no hay peligro de explosión.</p>
<p>Para acabar, los autores hacen una revisión de los trabajos publicados sobre explosiones en el tubo digestivo humano entre 1952 y 2006. Encuentran 20 casos de explosión: 11 en medio de una operación y 9 durante colonoscopias. Se produjo perforación de colon en 9 casos, lo que requirió cirugía, y una de estas perforaciones acabó con la muerte del paciente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*Ladas, S.D., G. Karamandis &amp; E. Ben-Soussan. 2007. Colonic gas explosion during therapeutic colonoscopy with electrocautery. World Journal of Gastroenterology 28: 5295-5298.</p>
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		<title>Peces zombies</title>
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		<pubDate>Thu, 02 May 2013 14:03:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Angulo Pinedo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Además de zombies de película, que abundan hasta el agobio, sabemos de hormigas zombies y de los hongos que las transforman y, ahora, vamos a enterarnos de que también hay peces zombies y gusanos trematodos que los matan. Nos cuentan la cruel historia Kevin Lafferty y Kimo Morris, de la Universidad de California en Santa <br /> <a rel="nofollow" href="http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2013/05/02/peces-zombies/" class="read_more">Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Además de zombies de película, que abundan hasta el agobio, sabemos de hormigas zombies y de los hongos que las transforman y, ahora, vamos a enterarnos de que también hay peces zombies y gusanos trematodos que los matan. Nos cuentan la cruel historia Kevin Lafferty y Kimo Morris, de la Universidad de California en Santa Barbara.</p>
<p>El pez protagonista es el llamado, en California, “killifish”, de la especie Fundulus parvipinnis, y el parásito es el trematodo Euhaplorchis californiensis. Este parásito tiene, como muchos otros, un complicado ciclo vital con pasos sucesivos por tres huéspedes. Madura sexualmente en algunas aves de gran tamaño y muchas de ellas marinas como gaviotas, pelícanos, cormoranes o rapaces. Una vez maduran ambos sexos del trematodo en el ave huésped, copulan y ponen huevos que pasan a las heces y son expulsados por el ano. Un caracol marino, el Cerithidea californica, es el segundo huésped del trematodo. Se alimenta de las heces y, por tanto, se traga los huevos del parásito. En el interior del caracol, los huevos se abren y dan lugar a las crías, llamadas cercarias, que castran al caracol, viven en su interior durante un par de generaciones, lo abandonan y salen al exterior, al medio acuático marino. El pez, que será el tercer huésped, filtra gran cantidad de agua de mar por sus branquias para respirar. Las cercarias del trematodo, que se encuentran en el agua, en esa filtración quedan adheridas a las branquias, penetran en el cuerpo y se acumulan en el cerebro. Cuando las aves marinas comen los peces parasitados, el ciclo vital del trematodo se cierra y vuelve a empezar.</p>
<p>Este es el ciclo del trematodo; ahora veamos algunos detalles que han estudiado Lafferty y Morris. Han trabajado con peces infectados y no infectados. Los primeros los han recogido en una zona de la costa de California en la que están los tres huéspedes del trematodo, y los segundos en otra área donde no existe el caracol Cerithidea, no se cierra el ciclo y por tanto los peces no están infectados. Colocan juntos peces parasitados y no parasitados en un acuario y observan su comportamiento. Cada sesión dura 30 minutos y en el acuario tienen 18 peces con parásito y 16 sanos. Sus conductas, después de obtener las medias, son: enseñan el flanco y brillan 3.8 veces los parasitados y 0.8 los sanos; se acercan a la superficie 11.2 veces los parasitados y 4.5 los sanos; se retuercen 0.9 los parasitados y 0 los sanos; vibran 2.2 veces los parasitados y 0 los sanos; y, finalmente, se sacuden, 2.9 los parasitados y 0 los sanos.</p>
<p>Ya ven, los parasitados se agitan y mueven mucho más que los peces sanos y, además, más cerca de la superficie. O sea, el parásito en el cerebro hace que los peces se muestren más a las aves marinas que los van a capturar y, de esta manera, cerrarán el ciclo vital del trematodo. Para confirmarlo, Lafferty y Morris colocan peces parasitados y no parasitados en jaulas al aire libre, al alcance de las aves, y constatan que, en la jaula con los sanos, los ejemplares bajan de 53 a 49, mientras que en la jaula de los parasitados el número baja de 95 a 44. Más de la mitad de los parasitados son capturados por las aves.</p>
<p>Tenemos otro zombie, en este caso un pez, al que un trematodo en el cerebro le cambia la conducta para que el gusano pueda completar su ciclo vital.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*Lafferty, K.D. &amp; A.K. Morris. 1996. Altered behaviour of parasitized killifish increases susceptibility to predation by bird final hosts. Ecology 77: 1390-1397.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Las anfetas</title>
		<link>http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2013/05/01/las-anfetas/</link>
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		<pubDate>Wed, 01 May 2013 09:38:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Angulo Pinedo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuentan las estadísticas que, en Estados Unidos, entre el 8% y el 34% de los estudiantes en edad universitaria han utilizado o, más bien, malutilizado algún estimulante sin la prescripción médica necesaria. Según Tonya Dodge y su equipo, de la Universidad George Washington de la capital federal Washington, el principal motivo que alegan estos universitarios <br /> <a rel="nofollow" href="http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2013/05/01/las-anfetas/" class="read_more">Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuentan las estadísticas que, en Estados Unidos, entre el 8% y el 34% de los estudiantes en edad universitaria han utilizado o, más bien, malutilizado algún estimulante sin la prescripción médica necesaria. Según Tonya Dodge y su equipo, de la Universidad George Washington de la capital federal Washington, el principal motivo que alegan estos universitarios para la utilización de estos estimulantes es conseguir un mejor rendimiento académico. Dicen que se concentran mejor para estudiar, se sienten menos inquietos y aguantan más tiempo. Y, también, utilizan estos estimulantes para conseguir un mejor rendimiento y ser más competitivos en las actividades deportivas, tan importantes en las universidades de aquel país. Por otra parte, estos deportistas universitarios también usan esteroides anabolizantes para mejorar sus resultados. De nuevo en Estados Unidos, el 1.5% de los jóvenes reconoce haber tomado alguna vez los esteroides anabolizantes. En resumen, anfetaminas para estudiar y anfetaminas y esteroides para el deporte es la receta de una minoría de los universitarios estadounidenses. Y Tonya Dodge se pregunta qué piensan los universitarios en general sobre el uso de estas sustancias.</p>
<p>Trabaja con 1200 voluntarios, de menos de 25 años y todos chicos pues las encuestas previas indican que este es un problema de los universitarios y no de las universitarias. Se les presentan dos escenarios, uno de ellos con un estudiante que toma anfetaminas y consigue aprobar una asignatura que llevaba muy mal, y otro con un universitario deportista que toma esteroides y consigue ganar la prueba en que participa. Se pide la opinión de los voluntarios por medio de una encuesta.</p>
<p>Primero unos datos: menos del 1% de los encuestados reconoce haber usado esteroides durante los últimos doce meses, y el 8% declara lo mismo respecto a las anfetaminas. De entre estos usuarios, el 4% acepta haber tomado esteroides o anfetaminas dos veces el último año, el 1.4% entre tres y cinco veces, el 1.4% entre seis y nueve veces, y el 1.5% diez veces o más. En cuanto a la opinión de los voluntarios, es curioso que mientras que piensan que los deportistas que usan esteroides son unos tramposos, consideran que los estudiantes que toman anfetaminas para estudiar no lo son y tienen una conducta aceptable. Es más, los deportistas son más tramposos cuantos más esteroides toman y, por el contrario, los estudiantes son menos culpables cuantas más anfetaminas toman.</p>
<p>Parece que los universitarios consideran las anfetaminas como algo necesario para estudiar, y las excusan, y los esteroides para los deportistas como algo no necesario que significa únicamente una trampa para la competición y quedar por encima de deportistas más honrados.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*Dodge, T. y 3 colaboradores. 2012. Judging cheaters: Is substance misuse viewed similarly in the athletic and academic domains? Psychology of Addictive Behaviors DOI:10.1037/a0027872</p>
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