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Fertilizantes

2012 abril 8
por Eduardo Angulo Pinedo

Nuestra especie es capaz de llegar muy lejos, en el tiempo y en el espacio, incluso a lugares y momentos en los que nunca ha estado. Si les parece exagerado, vean lo que está ocurriendo con los lagos de agua dulce de Norteamérica y el Ártico.

Hemos doblado, más que doblado, la cantidad de nitrógeno de la biosfera. La quema de combustibles fósiles y el uso de abonos nitrogenados en la agricultura más desarrollada son los caminos de entrada en la biosfera del nitrógeno de origen humano. En unos casos por la atmósfera, en otros por el agua, ese nitrógeno acaba llegando a lugares insospechados. Gordon Holtgrieve y su grupo, de la Universidad de Washington en Seattle, comentan que, hasta ahora, se suponía que el nitrógeno de origen humano se depositaba en áreas cercanas a las poblaciones, por los combustibles fósiles, y en zonas agrícolas de los países desarrollados, por el uso intensivo de abonos nitrogenados. Pero, como demuestra Holtgrieve, es más que eso, con su investigación sobre la presencia de nitrógeno en los sedimentos del fondo de 24 remotos lagos de agua dulce y en un testigo de hielo del centro de Groenlandia.

Los lagos van del centro de Estados Unidos hasta Alaska y el norte de Canadá más el testigo de hielo de Groenlandia y otros tres lagos, los situados más al norte, del archipiélago de Svalbard, al norte de Noruega. Los autores estudian, en los sedimentos, la presencia del isótopo 15 del nitrógeno; este N15 se deposita de modo natural, por la acción de seres vivos. Por tanto, cuanto más N15 hay, menos contaminación. Por el contrario, cuando el N15 disminuye es porque aumenta el nitrógeno de origen humano, es decir, hay más contaminación.

Holtgrieve encuentra que la caída en la cantidad de N15 es notable a partir de finales del siglo XIX, con la Revolución Industrial en pleno desarrollo. Incluso el resultado es el mismo en el testigo de hielo de Groenlandia; como ven, somos capaces de llegar muy lejos. Los cambios, con la disminución del N15, se aceleran a partir de la década de los 50, con el aumento en la fabricación y uso de los abonos nitrogenados.  Así hemos conseguido enviar nuestro nitrógeno a lugares en los que nunca hemos estado.

 

*Holtgrieve, G.W. y 18 colaboradores.2011. Acoherente signature of anthropogenic nitrógeno deposition to remote watersheds of the Northern Hemisphere. Science 334: 1545-1548.

 

elcorreo.com

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