Ir al contenido

¿Pero no es una cámara de fotos?

2013 febrero 24
por IÑAKI CERRAJERIA

 

Mobiliario urbano por Ángel Resa

‘Canon de capitalidad’, perífrasis que hace brotar sarpullidos a setenta kilómetros de Vitoria

La moda es una especie de tiranía suave que también afecta a los conceptos. Ahora andamos a vueltas con la palabra ‘canon’, que para algunos define una cámara fotográfica japonesa de toda la vida. Y el vocablo se acompaña estos días del término ‘capitalidad’. Que, por cierto y aplicado a Vitoria, queda para algunos políticos vizcaínos tan lejos de su imaginación como el Lejano Oriente donde fabrican los aparatos de retratar. (Escrito en lenguaje de nuestros mayores para quienes todo avance tecnológico pertenece al reino del esoterismo). Sencillamente, tales dirigentes nunca han admitido -y tres décadas han pasado de aquello- que el título de capital de Euskadi corresponde a la vieja Gasteiz. Como mucho, y a modo de concesión, reconocen que aúna las instituciones comunes del País Vasco. Hombre, solo hace falta pasear por Lakua y la Senda para fotografiar el Gobierno autonómico y el Parlamento del mismo rango. Que son de verdad, no hologramas para engaño sutil de la vista.
Cuando este país recobró el autogobierno tras cuarenta años de muchos palo y poca zanahoria, se alcanzó un acuerdo tácito por el que Vitoria portaría la txartela administrativa; la británica Bilbao llevaría la cartera económica; y la afrancesada San Sebastián pasearía el encanto cultural. Pero a menos de setenta kilómetros de aquí los gatos siguen enredando en las tripas de cierta gente. La que cree que nos falta lábel para representar la singularidad vasca. El primero que colocó en entredicho la capitalidad fue el mejor alcalde del mundo. Tocaba celebrar el trigésimo aniversario del asunto y don Iñaki Azkuna disculpó su ausencia. El advenimiento de José Tomás, redentor del toreo, le ataba a la villa. “De ilusión también se vive”, declaró el carismático regidor en referencia a la fiesta de cumpleaños sin confetis ni ‘gurteles’.
Ahora toma el relevo José Luis Bilbao, azote a diestro y siniestro de todo cuanto cuestione Bizkaia y el partido mayoritario del país. No entraré en debates ideológicos, que eso son, en torno a la competencia fiscal del Gobierno vasco o las haciendas forales, ni siquiera en el rifirrafe sobre la condición superflua o necesaria de las diputaciones. Sí en su atávica tentación, y la de muchos de sus administrados, de romper el pacto confederal por el que renació Euskadi. Cada territorio histórico aportaba veinticinco parlamentarios a la Cámara legislativa, independientemente de la demografía de cada cual. Algo así como un tratado de libre y paritaria adhesión. Discutible como todo en esta vida, solo faltaba. Pero imprescindible entonces para enganchar en la locomotora al vagón menos nacionalista.
Pues bien. Dice Bilbao, capital de Bizkaia, que si Lakua establece los impuestos debemos autorizar una voladura arimética por el que el 25-25-25 se transforme en 40-24-11. (No son tácticas futbolísticas, sino reparto de escaños). Desde la estricta proporcionalidad de ‘un hombre o una mujer, un voto’ no se encuentran argumentos para rebatirle. Pero detrás de todo ello subyace la negación de atribuir a Vitoria lo que consideran propiedad moral del Botxo. Diga usted que con la partitocracia supraterritorial y el férreo control de los parlamentarios poco importa la circunscripción de cada señoría. También es verdad. Aquí provoca la risa eso de rendir cuentas a los electores del distrito.
Sí pienso que los alaveses llevamos el victimismo adherido a nuestra sociología. Consiste en un cierto complejo de inferioridad por el que nos sentimos vilipendiados en cada decisión general que nos afecta particularmente. Pero opino del mismo modo que ese sentimiento de perjuicio constante también lo alimentan territorios vecinos aquejados por el virus de la superioridad. Tan correcto parece curarse el provincianismo de reparar solo en el ombligo propio como reivindicar aquello que a Vitoria le corresponde. Por ejemplo la capitalidad vasca, que no es una marca japonesa de retratar.

elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.