Amenaza de barras caídas

Comentarios desactivados

 

Mobiliario urbano por Ángel Resa

Confiemos en el acuerdo de la hostelería para que el gin-tonic no llegue al río

No hay manera humana de redactar algo estos días sin taparse la nariz. Hasta el entorno del ordenador llega la pestilencia de quienes nos obligan a apretarnos el cinturón mientras ellos llevan los pantalones sueltos. Reparo que se celebra en Madrid la feria anual del turismo y me imagino eslóganes del tipo ‘vengan al país del embutido’ o ‘recorran la senda del chorizo’. Hay quienes prefieren encontrar el sobre B que el punto G y a nada que levantemos una monda del estercolero se eleva a la atmósfera el hedor propio de la bomba fétida. Pero, en fin, existen otros asuntos que tratar incluso en Vitoria, que ve nubarrones no precisamente atmosféricos sobre una semana singular marcada en su calendario.
Me refiero a la anunciada huelga hostelera a partir del miércoles, que rebozaría de lluvia ácida la Copa del Rey de baloncesto, los primores gastronómicos con forma de cazuelita y los carnavales. Nada menos, un ‘tres en uno’ que podría irse al garete si las bares ejercen el derecho constitucional de las barras caídas. Siempre cabe confiar en que a última hora, en los minutos de la prórroga, empresarios y trabajadores alcancen un acuerdo justo que evite pérdidas cuantiosas y un rejón de castigo para la imagen exterior de la capital alavesa.
Uno es hijo de currela y siempre ha cobrado por el sistema transparente de la domiciliación bancaria. De ahí que no me cueste entender las demandas retributivas de los camareros/as, gremio justito de pasta que se desternilla cuando oye hablar del abono de las horas extras. Pero también procuro vestir la piel del dueño del bar modesto, rehén de facturas e impuestos, sujeto a horarios interminables que empiezan con el saludo a los proveedores y terminan después de echar al último pelma. Propietarios y empleados comparten un denominador común: se dedican a un gemio de vida perra.
Sé que cuanto sigue en este párrafo molestará a los militantes del refrán ‘siempre pagan justos por pecadores’, pero con la hostelería hemos topado y conviene hablar de ella. Dentro de la profesión hay de todo, como en el del periodismo, no vayan a pensar que tiro la piedra y escondo la mano con la que tecleo. Desgraciadamente, acostumbra a ser trinchera de gente sin otro oficio ni beneficio, de personal con la misma vocación por el trato con el público que interés en el desarrollo de las amebas. De ahí que en algunos locales aguarde uno solito en la barra a que la chica termine de secar la vajilla o le sirvan un albariño a la temperatura del caldo. Aunque por supuesto que Vitoria también acoge a buenos profesionales de toda la vida.
Recuerdo aquella final liguera de 2002, el año del doblete baskonista con plantillón de aúpa y baloncesto devastador. Después de firmar las crónicas -bueno, escribirlas porque poner nombre y apellido cuesta poco- llevé a un compañero (y sin embargo amigo) malagueño a cenar en un sitio céntrico ya inexistente. No habían dado las doce y se negaron a servirnos. Rememorando alguna cuchipanda gastronómica de pescaíto ‘after hours’ en La Carihuela, yo no sabía dónde meterme. En fin, insisto que hay de todo, como en las mismísimas boticas. Conozco suficientes hosteleros vocacionales que, por cierto, comparten la opinión sobre quienes sirven en una barra como podían hacerlo en un almacén.
Esperemos por el bien de empleados, dueños, autóctonos y visitantes que se resuelva el conflicto laboral sin que el gin-tonic llegue al río. Pasear por Vitoria en febrero y a la intemperie, sin el calor del bar que cantaba Gabinete Caligari, debe resultar muy duro. Aquí no gastamos el clima de Cádiz, donde las chirigotas pueden apostarse en plena vía pública para rendir homenaje al ingenio y brindar regocijo a la gente. Este año la clase política les ha puesto en bandeja el sacapuntas de unas letras que bien merecen un hueco en la Academia de la Lengua. Por ejemplo, el sillón burlesco y lúcido de la B mayúscula.

Facebook Twitter Stumbleupon Delicious More More More

Comments are closed.

elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.