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‘Manostijeras’ y ‘Cospedales’

2013 enero 20
por IÑAKI CERRAJERIA

 

Mobiliario urbano por Ángel Resa

Los recortes ya se advierten en la Sanidad pública, pese al celo de los profesionales

Me lo cuentan de primer oído. El domingo por la noche dos hermanos, plenamente solidarios en la desgracia, enferman a la misma hora, tal que un rato después de cenar. Las caras, ya de por sí blanquitas, se confuden con el tono asabanado de los fantasmas. El baño es la pieza del piso que reclama su poderío. Se sincronizan con precisión asombrosa para echar por la boca el revuelto carrusel de unos estómagos atormentados. El lenguaje popular define como ‘toledanas’ las noches infames  y sí, la madrugada del lunes parece facturada en la capital de Castilla-La Mancha. Donde reside, oficialmente, Cospedal. Lo apunto porque unos párrafos más adelante escribiré de ella..
No queda otra que recurrir al centro de salud en pleno mediodía pasado por agua. Les atiende una sustituta porque el titular, ese día, no está. Nada que reprochar al examen corporal de la médica, que muestra interés por el estado de ambos. Lo típico, un proceso vírico que esta vez afecta al aparato digestivo. Cada vez que a los chavales les duele algo va a ser cosa de un virus.
Primera sorpresa. A la mayoría de los chicos se les apunta los fármacos en recetas de bordes verdes, pero estos de la historia van a la botica con otras de membrete rojo por su condición de pensionistas. La impresora escupe dos certificados bermellones y, además, la médica de cabecera abre el taco de impresos tintados en negro para escribir otro producto. El padre le recuerda lo de la receta roja y, sin embargo…. “Es que esto ya no entra por la Seguridad Social”. ‘Esto’ es un jarabe para cortar la tos de toda la vida con nombre que parece pronunciado por un chino. Con los recortes hemos topado.
El mayor de los hermanos va mejorando como suele suceder en el desarrollo de toda convalecencia. No así el otro, cuyo estómago se empeña en mostrarse como un volcán por donde escapa lava procedente del estómago. Así que el jueves toca el suplicio de llamar al ambulatorio para pelear en una batalla perdida con esa grabación que de tanto preguntar se torna interrogatorio. Al fin, agotados ya el dinero telefónico y la paciencia, la voz enlatada adjudica el primer hueco para las once y media del día siguiente.
Demasiado tarde. Vuelta al móvil con el fin de, al menos, hablar con el titular de la consulta sobre qué hacer mientras tanto. Segunda sorpresa. El listado de recados telefónicos es tal que el doctor no podrá llamar hasta mañana. Se informa a la recepcionista que para qué, que entonces paciente y médicos se verán de frente. “¿Quiere que le llame?” En fin, ahorro de más comentarios. Excepto uno, el padre hace saber que el dineral que paga al mes en Seguridad Social -¿gratuita?, ¿acaso las cuotas no son pagos?- difiere de la celeridad en el servicio. De modo educado y en un arranque de sinceridad, la empleada del centro de salud vaticina. “Y esto va a ir a peor”. Con los recortes hemos topado. Por fin llega el cara a cara. Conviene consultar a un especialista y la primera cita con la etiqueta de preferente se fija el 21 de febrero. Y el ‘consuelo’. “Es que si le llega a poner ordinario sería en marzo”..
Reconforta leer que Osakidetza figura en el tercer puesto de las sanidades autonómicas. Otros estarán como el del  chiste de Gila, atropellado por un coche cada cinco minutos. Y el protagonista del relato se acuerda de Cospedal, presidenta castellano-manchega con más peligro que Eduardo Manostijeras. Allá ha suprimido las urgencias nocturnas de numerosos núcleos rurales y el hombre trata de imaginarse al abuelo de 83 años con boina calada y respiración escasa encendiendo el motor del vehículo a las once de la noche para conducir treinta kilómetros. Con los recortes hemos topado. Toma este señor el periódico y lee los paraísos fiscales donde dicen que reposa la fortuna de los Pujol y la Suiza verde de vacas blancas y dinero negro donde, al parecer, guardaba veintidós milloncejos el extesorero del PP. Tos repetida, carraspeo corrupto.

 

 

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