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Cinco de 2016: la lista evadida

2016 diciembre 21

 

Que redoblen los tambores para celebrar el gran momento. Pero que redoblen solo un poquito, porque la lista evadida de álbumes favoritos del año solo contiene cinco referencias, como de costumbre: me falta tiempo y ambición para alargarla y además, qué caramba, me gusta así, corta y desordenada. Para colmo, parece que el mundo se me hace cada vez más pequeño, porque los cinco artistas de la selección pertenecen a una parte muy concreta del planeta: Galicia, Asturias, Gales y Francia me han bastado para resolver el compromiso, aunque al menos la representante galesa está viviendo en California, y eso hace que de algún modo América también esté presente. Que callen ya los tambores y se haga el silencio, porque llega, pffffff, la hora de la verdad.

 

Triángulo de Amor Bizarro – Salve discordia
Sé que ya no tiene ninguna emoción, porque todos los álbumes de Triángulo (en la foto de arriba) han acabado en mis minilistas de fin de año, pero es que los tíos tampoco me dejan opción para dejar de ajuntarles: su fórmula, lejos de agotarse, parece florecer con nuevos colores en cada nuevo disco. De Triángulo me gustan hasta los andares, empezando por esa batería que parece una locomotora y acabando por su galimatías lírico, siempre salpicado de chocantes frases pegadizas («cuando te follen las fuerzas…»). Y, por supuesto, adoro canciones tan redondas y a la vez tan extrañas como Nuestro siglo fnord, mi favorita de esta entrega, que seguirían brillando sometidas a cualquier arreglo. Ya saben, y si no se lo cuento otra vez, que estamos hablando del mejor grupo del mundo.

 

Aluk Todolo – Voix
Al trío francés lo suelen clasificar como una variante anómala del metal, pero se podría decir con el mismo aplomo que hacen rock progresivo o jazz eléctrico. Sus composiciones, siempre instrumentales, son como cráteres donde bulle el magma, o como burbujeantes calderos de bruja: el bajo y la batería marcan la pauta, inquietos y obsesivos, y la guitarra viene a ser una emanación de toda esa actividad rítmica, un sonido casi ambiental que se desborda por los márgenes e ignora el rol convencional de concretar riffs y solos. Mientras se escuchan los cuarenta y tres minutos de Voix, resulta inevitable pensar en fondos de pozo, agujeros negros y demás entornos oscuros y agónicos, pero, en un rasgo que encaja bien con su rollo hermético y ocultista, de alguna manera Aluk Todolo saben fabricar luz a partir de tanta tiniebla.

 

Fasenuova – Aullidos metálicos
Carretera fluorescente es la canción que más veces he escuchado este año, y reconozco que a menudo la he reproducido en bucle, en un intento de prolongarla quince o veinte minutos a modo de Autobahn misteriosa. Pero lo cierto es que el álbum entero de Fasenuova tiene para mí esa dimensión de tránsito por geografías turbadoras y fascinantes: creo que ya dije por aquí que me parece un disco insuperable para escucharlo con cascos durante un paseo nocturno, a ser posible por entornos de aire industrial. Seguramente soy injusto con una carrera anterior que no he seguido tan de cerca, pero me parece que con este álbum, producido por Óscar Mulero, el dúo asturiano ha conseguido redondear ese estilo suyo mecánico y emocional, áspero y poético, abrupto y sugerente.

 

Cate Le Bon – Crab Day
La cantante galesa es otra reincidente en mis balances de fin de año, otro referente infalible que me obliga a repetirme y a escribir una vez más sobre orquestas de autómatas disfuncionales y bailes de duendes borrachos. Cate cada vez es más excéntrica, lo que tiene mérito si se piensa en lo rarita que sonaba ya al principio, y a mí me parece que también se vuelve cada vez mejor: en el esquinado y adictivo Crab Day ha dejado clara de nuevo su capacidad asombrosa para crear un mundo sonoro propio, en el que las canciones hacen cabriolas sobre la cocorota del folk psicodélico. Además, en los videoclips de este álbum ha superado todas sus cotas previas de frikismo. Tú sigue así, Cate.

 

Novedades Carminha – Campeones del mundo
Mira que yo desconfiaba de la relativa reconversión de Novedades Carminha, porque siempre he creído que más vale ser punki que hacer rock bailable, pero su Campeones del mundo me ganó desde la primera escucha: los gallegos se han revelado como maestros del groove, esa gracia rítmica que se te cuela por los huesos y hace que se menee hasta un alcornoque como yo, y han conseguido una colección impecable e imperial de sus himnos costumbristas, siempre entre la ingenuidad y la malicia. De vuelta de todo es un hit absoluto en mi hogar, pero el disco entero pasa en un suspiro gozoso. Y que no se me olvide: su actuación en Santana 27 junto a Lie Detectors es el concierto de 2016 en el que mejor me lo he pasado.

 

También me han gustado mucho los discos de Big Thief, David Bowie (cómo no), Årabrot, The Drones, Savages, Keaton Henson, Kadhja Bonet, Heron Oblivion, Comando Suzie, Endless Floods, Terrier, Cross Record, Javier Corcobado, Juventud Juché, Sauropod, Funeral Moth, Coque Malla, A Giant Dog, Wolf People, Tremenda Trementina, Whyte Horses, Maria Arnal i Marcel Bagés, Kacy & Clayton, Horse Lords… Ya, muchos me parecen a mí también.

¿Qué tal ahora una baladita de Cate Le Bon?

 

elcorreo.com

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