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Canción de la semana: ‘Your Ghost’

2014 noviembre 28
por Carlos Benito

 

La foto del artista me parece, en este caso, la mar de engañosa: yo veo a ese tipo con el torso desnudo en medio del batiburrillo de luces y me imagino una música física y bailable, apta para segregar litros de sudor sobre la pista. Y no, lo que hace este hombre no va por ahí, sino más bien por todo lo contrario. El sueco Petter Lindhagen es el único componente del proyecto Tired Tape Machine, con el que factura temas ambientales cargados de melancolía. Hasta ahora su especialidad eran los instrumentales, pero en su tercer álbum ha incluido varios cortes cantados, como este Your Ghost, aunque utiliza la voz más como un perfilador de atmósferas que para transmitir contenidos.

Según relata su discográfica, Lindhagen se refugió en una cabaña de los bosques pocas semanas antes de cumplir los 30, para grabar un álbum de Tired Tape Machine centrado en su crisis de la mediana edad. Un poco más y llega a la crisis de los 40, porque tardó tres años en terminarlo: en este tiempo (que, me imagino, no transcurrió íntegramente dentro de la cabaña) el disco fue evolucionando del planteamiento original, una cosa minimalista con piano, hasta lo que van a escuchar en Tu fantasma, con sus voces (la femenina corresponde a la hija del artista), sus guitarras acústicas, sus efectos electrónicos y sus xilófonos. Lo que no añadió en ningún momento es alegría: me temo que llevo dos canciones de la semana seguidas en plan tristeza poetizada, será cosa del otoño.

 

Cinco conciertos de diciembre

2014 noviembre 27

 

Diciembre es mes de espumillón, zambombas, mazapán, figuritas de belén, anuncios de juguetes, protectores de estómago y poco rock. Qué le vamos a hacer, las agendas enflaquecen a la vez que nuestros abdómenes engordan. Pero, aun así, a modo de manual de supervivencia, ahí va una pequeña selección de cinco conciertos en Bilbao y alrededores.

Ulcerate (Sonora, día 1). Es costumbre de este blog no recomendar nunca más de un concierto por sala, porque la experiencia enseña que aporta mucha más diversidad al resultado. Pero, este mes, los de Sonora me lo han puesto difícil, ya que también tienen el día 7 a los vistosos Combichrist y su mazazo percusivo industrial. Al final, he optado por el extenuante apocalipsis metálico que servirá para abrir el mes: de abajo arriba, estarán Départe, Gigan, Solace Of Requiem, Wormed y, como cabezas de cartel, los neozelandeses Ulcerate, cuyo Vermis fue uno de los mejores álbumes de metal publicados el año pasado. No esperen que me ponga a deslindar sutilezas estilísticas, pero el caso es que Ulcerate combinan densidad, oscuridad e intensidad sin que se les note nunca condicionados por las recetas de una ortodoxia concreta.

Drip Dry Man & The Beat Revolver (Satélite T, día 3). Hay que celebrar la irrupción de una nueva sala en el panorama bilbaíno: Satélite T está en el espacio ocupado antaño por La Draga, en Deusto, y llega con el propósito de animar el cotarro al estilo de su local hermano de Santutxu, La Nube, aunque con más espacio. No sé si este es el concierto inaugural, pero de momento no me consta que haya ningún otro antes: Drip Dry Man & The Beat Revolver proceden de Ámsterdam, aunque en su formación conviven holandeses, belgas y británicos, y practican un rock garajero distorsionado sobre un esqueleto de blues, al estilo de Jon Spencer, la corte de Nick Cave y demás sospechosos habituales. Ah, también los tienen hoy jueves en La Triangu de Sopela.

WOP Festival (Yimby y Sala BBK, día 6). La cuarta edición del WOP se articula en torno al concierto de The Long Ryders, renovadores del rock americano en los 80 que dosifican sus apariciones con cuentagotas. Yo tengo compañeros que llevan casi tres décadas añorando su revitalización de la herencia de Gram Parsons o los Byrds mediante la energía del punk. El líder del cuarteto, Sid Griffin, abrirá la velada por la mañana con un concierto en acústico, y el cartel se completa con The Ugly Beats (los muchachos de la foto de arriba), The Fakeband, Franela, Still River, The WOP Band y Baffle DJs. Ah, el ambiente diurno en Yimby (Ercilla, 24) será familiar, con zona infantil y oferta gastronómica.

Los Brazos vs. Tom Petty y Saúl Santolaria & Getxo Allstars vs. James Taylor (Kafe Antzokia, día 13). La verdad es que, con el ciclo Izar & Star, lo procedente sería recomendar todos los conciertos, porque siempre resulta estimulante comprobar cómo grupos cercanos interpretan a mitos más o menos lejanos. La colisión entre Los Brazos y Tom Petty me parece particularmente prometedora, porque la solvencia en directo de los primeros puede sacar chispas al repertorio del segundo. Y no solo eso: a continuación, el productor Saúl Santolaria versionará a James Taylor junto a los Getxo Allstars, una formación compuesta por gente de The Fakeband, Ruta 69, Little Fish o Smile.

Mockers Day (Santana 27, día 27). Toda iniciativa de organizar un concierto en ese desierto que se extiende desde Nochebuena hasta Reyes, o incluso desde un poco antes hasta un poco después, merece un aplauso entusiasta. ¡Bravo, bravo! En su apartado de música en directo, esta fiesta de inocentes patrocinada por un whiskey de Tennessee (sí, ese, ¿cuántos conocen ustedes?) contará con General Lee, los gallegos Novedades Carminha, Help Me Devil, Screamin’ George & The Hustlers y The Dealers, con rumbosa afterparty a cargo de seis DJs.

Esta vez no voy a colgarles exactamente una canción: me ha llamado la atención este vídeo de Ulcerate grabando Vermis, especialmente la parte del batería, tan atareado…

 

El concierto de Dylan para un solo espectador

2014 noviembre 25

 

Sin duda, la noticia musical más curiosa del día es esa de que Bob Dylan ha dado un concierto para un solo espectador. Y no es que el poder de convocatoria del huraño Bob haya caído a mínimos históricos: la actuación estaba organizada por un programa de televisión sueco que se titula Experiment Ensam, algo así como Experimento Solo, y que consiste en poner a una persona a disfrutar en solitario de cosas que suelen desarrollarse en medio de una multitud. A Fredrik Wikingsson, superfán de Dylan, le tocó el premio gordo, o más bien jugó con ventaja, porque es amigo personal del director. Así que acabó en Filadelfia, como único ocupante del patio de butacas de la Academia de Música, mientras Dylan y su banda interpretaban un repertorio inusual con versiones como el Heartbeat de Buddy Holly o el Blueberry Hill de Fats Domino.

La cosa tiene su interés como estudio psicológico. Vale, puede que no tanto, pero sí más que Gran Hermano. El bueno de Wikingsson, que no había podido ni comer de los nervios, se sentó centrado en la segunda fila, porque plantarse en la primera le pareció apabullar, y en determinado momento se sintió obligado a gritar algo a los músicos, para mitigar lo antinatural de la situación: «¡Qué bien sonáis, tíos!», les dijo. Y entonces sucedió lo verdaderamente extraordinario del concierto, más aún que el patio de butacas desierto: ¡Bob Dylan se echó a reír! Eso sí que ha de ser una visión alucinante e inolvidable. «Tengo dos hijos y sus nacimientos fueron fantásticos, pero que él se riese en el escenario por un puto comentario birrioso que había hecho yo fue increíble», ha declarado el sueco a Rolling Stone. También ha confesado que casi lloró durante un solo de armónica, que no fue capaz de reconocer una de las canciones y que esa noche estuvo en un karaoke, destrozando temas de Dylan ante más espectadores de los que había tenido él. Aunque, como siempre, hay que puntualizar que la soledad en estos asuntos es relativa: alguien manejaría las ocho cámaras que grabaron el íntimo evento.

Hay un tráiler del programa, pero he pensado que a lo mejor prefieren ver, o entrever, a Dylan riéndose, aunque sea con ayuda química.

 

Canción de la semana: ‘Sunday Owls’

2014 noviembre 21
por Carlos Benito

 

El álbum que contiene esta canción salió en marzo, así que no puedo presumir de estar presentándoles ninguna novedad, pero yo no había escuchado siquiera a Fenster hasta hace quince días, y quizá jamás habría llegado a hacerlo si no fuera porque esta misma noche actúan en el Bilboloop. Las bandas internacionales que participan en este festival suelen tender a lo bailable y lo hedonista (es una generalización, ya) y en ese entorno la propuesta de Fenster sobresale particularmente: lo suyo es un pop atmosférico, con cierta textura de vanguardia, que saca excelente partido de las guitarras espectrales, los teclados retro y los ruiditos inesperados. Su sello, Morr Music, describe el álbum como «un oscuro cuento de hadas», y desde luego algo de eso hay.

Fenster (que, en alemán, significa ventana) es un cuarteto berlinés formado por una estadounidense, un alemán, un francés y un británico. Su segundo álbum, The Pink Caves, se abre con tres canciones magníficas, todas ellas melancólicas e insondables: yo quería colgarles la primera, que tiene una introducción preciosa, pero no la encuentro por ningún lado, así que ahí les va la segunda. Se titula Búhos de domingo y es una composición lenta, espesa y borrosa, que son tres adjetivos que pueden ser buenos.

 

El aniversario de Jesús y María

2014 noviembre 19
por Carlos Benito

Nos venden las cosas con tanta anticipación que, cuando por fin llegan, parece que están ya pasadas de fecha. De la misma escuela que nos instala las luces de Navidad a principios de noviembre, tenemos al tío que ha organizado los eventos por el trigésimo aniversario de Psychocandy, el álbum de debut de The Jesus And Mary Chain. Resulta que Psychocandy se editó en noviembre de 1985, así que lo lógico sería aguardar un añito más para que la celebración tuviese sentido, pero la banda escocesa empieza hoy mismo una bonita gira en la que interpretará íntegramente aquel disco maravilloso, con perdón por el exceso de afecto.

La verdad es que quizá sea bueno aprovechar este momento en el que Jim y William Reid, los hermanos que parieron la cosa, se sienten capaces de subirse juntos al escenario. En su época no era raro que acabasen resolviendo sus desavenencias a puñetazos, aunque fuese en pleno concierto, así que tampoco es cuestión de tentar a la suerte esperando a que el cumpleaños redondo llegue de verdad. La repesca de Psychocandy tiene además cierto sentido de recuperación de ocasiones perdidas, ya que las actuaciones que daban entonces The Jesus And Mary Chain mostraban cierta tendencia a acabar a los quince minutos, con bronca masiva y atestado policial. «¿Qué pasaría si tocásemos exactamente lo que tocábamos en 1985? Me pregunto si le gustaría a la gente», ha planteado un inquietante William Reid en su entrevista con el Guardian. Sobre Psychocandy, qué voy a decir, si es uno de mis discos favoritos: se trata de un elepé casi absurdo, una combinación de melodías pop y espinas de ruido que establece su propia lógica. Es un universo propio diseñado por dos inadaptados y, de alguna manera, ni siquiera parece envejecer como tanta otra música de la época.

A ver si algún festival se anima a traerlos por aquí el año que viene, aunque, con la impaciencia reinante, a lo mejor para entonces están celebrando ya los treinta años de su segundo álbum. También nos vale.

 

Lo dice Giorgio: los 74 son los nuevos 24

2014 noviembre 18
por Carlos Benito

La hiperactividad de Giorgio Moroder en su cuenta de Soundcloud ya permitía intuir que el hombre daría en cualquier momento el salto al álbum, algo que no había hecho en más de tres décadas. De hecho, uno no acaba de entender por qué el padre de la música disco, que coge tres palitos y te hace un tema resultón, se ha tirado tantos años sin sacar material en solitario: parece que durante un tiempo se dedicó fundamentalmente a jugar al golf con su esposa y a construirse un coche de dieciséis cilindros, hasta que Daft Punk lo llamaron, le hicieron contar su vida y, a partir de ese relato en bruto, construyeron el homenaje Giorgio By Moroder. Parece que el artista italiano, que tiene ahora 74 años, se sintió reactivado, resucitado, rejuvenecido, y se puso a hacer el DJ por ahí. Una cosa condujo a la otra y el año que viene habrá disco nuevo de Moroder, con colaboraciones de ilustres como Britney Spears o Kylie Minogue.

Aunque el ingrediente fundamental sigue siendo el bueno de Giovanni Giorgio, cuya marca de fábrica se mantiene inconfundible en la canción de adelanto del disco, este 74 Is The New 24. “A la música de baile no le importa dónde vives, no le importa quiénes son tus amigos, no le importa cuánto dinero ganas, no le importa si tienes 74 o 24, porque… ¡los 74 son los nuevos 24!”, justifica. Y, escuchando esas bases obsesivas y esa voz robotizada, dan ganas de proclamar también que el 74 (o quizá el 77, cuando Giorgio y Donna grabaron esto) nos sirve como nuevo 2014.

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Canción de la semana: ‘The First Of The Last’

2014 noviembre 14
por Carlos Benito

 

El trío neoyorquino Occultation parece tomarse su nombre muy a pecho. Me he vuelto loco buscando información sobre ellos, y lo de encontrar la foto de arriba se ha convertido en todo un reto: hasta he tenido que visitar su MySpace (sí, sí, sigue existiendo) para ver si allí conservaban algo de material aprovechable, pero solo había imágenes voluntariamente borrosas. Al final, he dado con la hermosa instantánea promocional de arriba en una web húngara, aunque ya ven que tampoco muestran sus rostros sonrientes. Ocultación, ocultación, que por cierto es también un concepto astronómico.

De mis pesquisas, bastante frustrantes, he concluido que Occultation son dos chicas y un chico camuflados bajo los enigmáticos apelativos de V (la cantante principal y batería), MAL (bajo y coros) y EMM (el señor, que le da a la guitarra, el órgano y los coros y toca también en los más populares Negative Plane). Han editado dos álbumes, declaran influencias como Black Sabbath, King Crimson o Black Hole y se les ve un poco hartos de que los definan como rock ocultista (aunque admiten que sus letras van sobre los sueños y el libro del Apocalipsis, así que…) y de que comparen la voz de V con la de Siouxsie, a la que dicen haber oído poco o nada. El caso, ya lo siento, es que Occultation hacen rock ocultista y, si nos ponemos esquemáticos, son algo así como Black Sabbath con Siouxsie al frente, algo que –en esta casa– está mucho mejor visto que Black Sabbath con Dio al frente. Su segundo disco, Silence In The Ancestral House, es una cosa envolvente y oscura, heredera del groove y la atmósfera de Black Sabbath, con unos arreglos de guitarras que en canciones como The First Of The Last alcanzan cotas mayúsculas. Eso sí, no esperen modernidad en las formas ni en los sonidos: «La música que escuchamos es en su mayor parte de los 60, los 70 y los 80, así que es natural que lo que tocamos suene también como si perteneciese a esas épocas –explica EMM–. Personalmente, no soporto la producción moderna de baterías disparadas, sonido de guitarra ultralimpio y líneas de bajo invisibles, somos lo opuesto a todo eso».

 

 

Metallica, en directo en el Medievo

2014 noviembre 11
por Carlos Benito

 

No lo nieguen: hoy se han levantado con unas ganas tremendas de escuchar música medieval bielorrusa. Y va pasando el día y no encontraban la ocasión de satisfacer esa necesidad imperiosa. Pues nada, para eso está este blog, su blog amigo, siempre atento a sus caprichos más tontuelos. Tengo por aquí a Stary Olsa, un conjunto ya veterano (quince años llevan en activo) que se dedica primordialmente a las baladas y las marchas marciales de hace unos cuantos siglos, con especial atención al ilustre repertorio del Gran Ducado de Lituania. Ah, sí, se me olvidaba, también han grabado una bonita versión en directo del One de Metallica, que es por la que yo los he conocido hace un rato: la verdad es que me desentona un poco la voz, que escora demasiado hacia el deje metalero, pero el solo de flauta me parece imponente y raramente creíble.

Ya puestos, después de ver lo de abajo, den un tiento a los Stary Olsa de verdad.

 

Un ‘quijote’ muy lubricado

2014 noviembre 7
por Carlos Benito

 

No sé yo si será muy bueno para la salud mental escuchar demasiado a menudo Lubricante, el disco nuevo de Los Ganglios, porque el cerebro se le va llenando a uno de gusanitos melódicos y líricos que se instalan felizmente allí y acaban afectando al comportamiento: uno va luego por la calle y, sin darse cuenta, empieza a canturrear sobre gafas de aluminio Telefunken, azucarillos después de la batalla, hematomas de pinchazos en brazos noruegos o economistas canarios espigados y con bigote, entre otras materias igualmente desconcertantes para el entorno cercano. Y, a veces, uno también suelta frases raras imitando absurdamente la voz robotizada del vocoder. Es un fenómeno incontrolable, de verdad, y afecta incluso a los niños: ya confesé por aquí que mi hija de tres años entonaba con decisión Babieca hiede, uno de los temas de adelanto del álbum, pero es que ahora se ha aprendido a su manera el estribillo de El Quijote P, bonita historia sobre alguien que se descarga de internet una versión porno del novelón. «Pero qué guarrería es esta, / no hay respeto por las obras maestras. / ¿Dónde está lo sutil de Cervantes / en este subproducto picante?».

El trío extremeño-sueco que forman Xoxe Tétano, Leli Loro y Rafa Filete borda el costumbrismo del siglo XXI, y también el del siglo XVII y el del siglo XI. Pero eso ya lo sabe todo el que los haya escuchado, y no voy a ponerme otra vez a dar la lata con mi pesadez de converso tardío. Lo que quiero decir, aunque me parezca también una obviedad, es que la capacidad adictiva de sus composiciones no se debe exclusivamente a la delirante temática de las letras, sino también a las melodías memorables que se agazapan bajo las gracietas, con arreglos de tecnopop, dub electrónico, canción romántica o lo que se tercie. Creo que canciones como Viejo sátiro hipertenso o El Quijote P se sostendrían perfectamente aunque se las deshonrase con una letra convencional, de amor o así. Claro que a lo mejor esa convicción mía es otro efecto secundario de la sobredosis de escuchas del disco. Venga, óiganlo y me dicen (aquí lo tienen en Spotify).

Ejem, ¿he dicho ya que El Quijote P tiene vídeo? Y es guarro, claro.

 

Canción de la semana: ’2,000 Miles’

2014 noviembre 7

 

 

Supongo que lo de hoy vale como canción intemporal, porque, por un lado, es ya vieja y, por otro, todavía no ha llegado el momento idóneo para escucharla. Seguro que muchos de ustedes pueden ponerse a tararear ahora mismo 2,000 Miles, ese hermoso tema que The Pretenders editaron en 1983 y que se suele entender como un canto a un amor que está demasiado lejos, a dos mil millas: una explicación errónea, según quienes saben de esto, que aseguran que Chrissie Hynde estaba pensando en James Honeyman-Scott, el guitarrista original de la banda, fallecido un año antes. «Él se ha marchado a dos mil millas, / eso es muy lejos. / Cae la nieve / y cada día hace más frío. / Te echo de menos. / Oigo cantar a la gente, / debe de ser Navidad».

Por culpa de esos dos últimos versos, que con pequeñas variaciones vienen a servir como estribillo de la canción, 2,000 Miles se ha convertido en un clásico navideño en el mundo anglosajón. Y todavía nos falta mucho para las navidades, por eso decía lo de adelantarnos al calendario, aunque en realidad llevo toda la semana escuchando el álbum de villancicos que edita estos días Mark Kozelek. El líder de Red House Painters y Sun Kil Moon siempre ha sido un apasionado versionador, que lo mismo filtra a John Denver y a Simon & Garfunkel que a Hüsker Dü o a AC/DC. En Mark Kozelek Sings Christmas Carols, la mayoría de la materia prima es tradicional (hasta canta Noche de paz, el muy osado), pero destaca por su especial calidez esta interpretación desnuda y reconfortante de 2,000 Miles, cuyo trasfondo lúgubre parece encajar particularmente bien con la personalidad del vocalista.

 

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