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Algunos sonidos de Aste Nagusia

2014 julio 30

 

Ya, ya sé que agosto no es solo la Aste Nagusia bilbaína, que también existen otros pueblos y otras fiestas, pero me van a permitir que este mes limite el ámbito espacio-temporal a ocho noches y un sitio. Bueno, seis sitios, porque no deja de tratarse de nuestra habitual selección de seis conciertos en seis escenarios distintos. Han caído tres del programa oficial (que a mí, este año, me parece bastante presentable), dos de las comparsas y uno de la bendita iniciativa privada. Todo nacional y todo gratis.

Longboards y Los Brazos (sábado 16, Bilborock). Tendré setenta años, si llego, y seguiré añorando los tiempos en los que la muestra de rock local se celebraba en la Plaza de Unamuno. Pero bueno, seguro que también en Bilborock se consigue un buen ambiente de fiesta gracias a los instrumentales surf de los Longboards y el rock bluesero y americano de Los Brazos, un trío que cuenta sus conciertos por victorias. Son dos bandas de aquí que saben lo que es girar por el ancho mundo.

Horn Of The Rhino y The Wizards (sábado 16, Kafe Antzokia). La programación del Antzoki es una gloria e incluye propuestas quizá más ilustres (Black Lips, Lisa & The Lips, Kurt Vile…), pero me da la gana destacar el primer concierto de la tanda: porque aporta la dosis de metal que tanto necesitan las fiestas, porque es gratis y porque la primera vez que vi a Horn Of The Rhino (entonces solo Rhino) también fue en Aste Nagusia y me quedé fascinado y bien repleto de combustible sonoro. Además, para completar el poder y la actitud de los tres rinocerontes de la foto están The Wizards, banda de hard ácido setentero a la que tengo muchas ganas de escuchar en directo.

Los Planetas (sábado 16, Abandoibarra). Vuelven los granadinos a la Aste Nagusia, donde ya oficiaron en… ¡1998! Por cierto, me he tirado muchos años convencido de que aquella vez completaban el cartel Lagartija Nick, pero compruebo ahora en el archivo del periódico que es un engaño de mi vieja memoria: en realidad, teloneó Ross. En fin, mi relación con Los Planetas siempre ha sido compleja: los sigo un poco de lejos, sin celo de fan, pero cada vez que los veo en directo me acaban transportando y reconozco en ellos un universo musical que es el mío.

Los Ganglios (domingo 17, Pinpilinpauxa). Qué majos son los chicos de la Pinpi por traernos a Los Ganglios, el trío extremeño-sueco de pop delirante y acidez costumbrista. Y lo hacen cuando todavía no se me ha pasado la obsesión enfermiza por su tema Babieca hiede, que lo canta ya hasta mi hija de 3 años, aunque suele gustarle más acompañarlo con relinchos. En mi casa, esta cita viene a ser la cumbre del programa.

Grupo 1500 (jueves 21, iglesia de la Encarnación). La Encarnación también existe, aunque casi nadie hable de ella. Es el reducto de la música clásica y sus parientes, porque cosas como el bandoneonista francés Sébastien Authemayou (al que han escrito mal el apellido en las notas de prensa) no son exactamente clásica. Pero bueno, en mi selección tiro para la música antigua, que es algo que cada día me interesa y me gusta y escucho más: el Grupo 1500 es un sexteto gallego, ampliado a veces con más intérpretes, cuyo programa partirá de piezas medievales de tipo religioso para escorar hacia la producción burlesca de los siglos XV y XVI. ¡Que suene el sacabuche!

Porco Bravo y Nuevo Catecismo Católico (sábado 22, Algara). Y qué mejor manera de cerrar los planes de la semana que con estas dos bestias pardas del punk rock vasco y mundial, que devolverán el vigor a los cuerpos agotados y a las mentes maltrechas. Aquí tienen el programa completo de las comparsas, para que puedan trazar de antemano su senda por el recinto festivo (y después, cómo no, perderse por el camino). En Algara están también The Toasters, The Excitements o Cápsula, por poner tres ejemplos, y en el resto de los escenarios hay nombres tan conocidos como Canteca de Macao, los reunidos Kashbad o La Terremoto de Alcorcón.

Les abandono a su suerte con la visión más reciente de Los Ganglios, este reggae alopécico genialmente titulado Calvario. Feliz agosto y felices fiestas.

 

 

Canción de la semana: ‘Maroon Of Gaza’

2014 julio 25

Supongo que puede verse como el colmo del imperialismo, pero a mí, cuando pienso en una banda sonora para las noticias terribles que llegan desde Gaza, siempre se me viene a la cabeza la obra de un tipo inglés que jamás llegó a visitar Palestina. Me refiero a Bryn Jones, el ser humano que se escondía tras el nombre artístico de Muslimgauze, y que protagonizó en su corta vida una de las historias más singulares de obsesión por una región del mundo, su política y su cultura. Bryn era de Manchester y empezó a interesarse por Oriente Próximo en 1982, a raíz de la invasión del sur del Líbano por parte de Israel. Su seguimiento de lo que ocurría en esa parte del planeta, articulado a partir de una defensa apasionada de la causa palestina, se fue extendiendo hasta abarcar lugares como la India o Sri Lanka y marcó la música que grabó como Muslimgauze. Se trata de una producción inabarcable que ronda los doscientos álbumes, ya que Bryn era muy capaz de grabar un disco entero en una sola jornada, pero en el vasto conjunto se puede distinguir un esquema más o menos constante: son piezas electrónicas, a veces ambientales y otras bruscamente rítmicas, con influencia del dub y la música industrial, en las que abundan los sonidos y samplers procedentes de diversas culturas musulmanas.

Bryn Jones salió muy pocas veces de su país. Tampoco actuó apenas en directo. Ahora mismo se ha editado un libro tan atractivo como caro, Chasing The Shadow Of Bryn Jones (es decir, Persiguiendo la sombra de Bryn Jones), que se centra en su figura: a partir de entrevistas a parientes, amigos y colaboradores, el autor trata de definir mejor el perfil de este hombre misterioso y esquivo, propenso a la reclusión y al silencio y acusado a menudo de antisemitismo, que murió en 1999 con 37 años. Yo siempre he preferido su faceta más atmosférica, con piezas en las que creaba ambientes turbadores, mareantes y casi táctiles, donde parecen percibirse siempre los ecos de una amenaza. Este Granate de Gaza, envolvente y repetitivo, sirve como buena muestra de esa parte de su producción.

 

 

El primer presidente heavy metal

2014 julio 24

 

A lo mejor deberíamos ponernos serios y analizar los méritos políticos de Joko Jokowi Widodo, el ganador de las elecciones presidenciales de Indonesia, ese hombre de 53 años nacido en los suburbios que ha protagonizado una carrera meteórica: de alcalde de Surakarta, a gobernador de Yakarta, a presidente. Pero qué le vamos a hacer, no estamos al tanto de las entretelas indonesias y, además, hay otro dato que nos tiene maravillados: el bueno de Jokowi es un fanático del heavy metal, al que se puede ver en fotos con camisetas de Napalm Death o Lamb Of God. El año pasado, Metallica le regalaron un bajo firmado por Robert Trujillo, aunque el político lo tuvo que devolver, porque la legislación del país asiático interpretaba el obsequio como un soborno.

«El rock es mi pasión», ha dicho el señor presidente, una frase que nos sigue sorprendiendo en esta tierra de políticos anacrónicos y aburridos. Su victoria electoral ha sido saludada con entusiasmo por uno de sus ídolos, Randy Blythe, el vocalista de Lamb Of God: «Increíblemente, damas y caballeros, el nuevo presidente de Indonesia es un metalhead -ha escrito-. Es el único presidente del mundo con el que te puedes sentar para discutir cuál es el mejor disco de Slayer. Ojalá el presi me llevase a una cumbre diplomático-surfera en Bali. A lo mejor hasta puedo conseguir estatus de embajador».

Clásicos con nuevos aires

2014 julio 23

Les traigo a dos artistas que, en sus nuevos discos, se dedican a dar su visión personal de música ajena. Se trata de dos grabaciones que, además, provocan unos efectos psicológicos más o menos opuestos en el oyente, ya que, mientras que una versión opta por volver más ásperas unas canciones que ya implicaban cierta tensión, la otra apuesta por ralentizar composiciones que de partida resultaban raramente sedantes. Y dejo ya de merodear alrededor del tema como un abejorro indeciso.

El primero de nuestros protagonistas se hace llamar Herr Entweiherr y, no contento con eso, graba bajo un nombre de grupo, Die Entweihung, que viene a significar La profanación. O eso dicen, al menos, los diccionarios online. Con ese bautismo y tratándose de un blackmetalero, uno tendía a pensar que sus versiones de temas de Joy Division iban a ser una cosa deformante y expresionista, pero en cambio el hombre actúa con respeto casi reverencial: en su tributo a la banda británica, titulado Despair Division, el músico israelí ha sometido nueve temas a su tratamiento personal, en el que no faltan voces rasposas, guitarras metálicas y, ejem, tecladillos. Yo habría preferido algo más sacrílego, pero no dejan de ser curiosas sus pequeñas transgresiones con temas como Transmission

 

 

Y nuestro otro protagonista aplica su visión a un clásico de verdad. Philip Corner es un ilustre compositor y multiinstrumentista estadounidense, nacido en los años 30, que estudió con Olivier Messiaen, fue colega de John Cage y estuvo entre los fundadores del movimiento Fluxus. Siempre ha mantenido una relación muy estrecha con la obra del compositor francés Erik Satie, el del retrato dadaísta de arriba, pero a la vez sentía desazón porque, a sus oídos, las interpretaciones canónicas de sus piezas sonaban demasiado trepidantes, rapidísimas, apresuradas. Sí, sí, hablamos de Satie, el hombre que suele dignificar los recopilatorios de yoga y relajación, pero Philip Corner quería todavía más lentitud y más hueco para los silencios. Así que, ya harto, editará después del verano Satie Slowly, un doble álbum en el que «da pleno sentido a la indicación ‘lento’», según su discográfica. Así de letárgica, y de bonita, le queda la primera gymnopédie.

 

Mr. Pizzy, tantos buenos ratos

2014 julio 21
por Carlos Benito

Cuando cierra uno de nuestros bares favoritos, de algún modo sigue abierto en nuestra memoria: a falta de visitas reales, siempre podremos atravesar esas puertas del recuerdo y recuperar la felicidad que alguna vez sentimos allí, porque cada local proporciona una felicidad distinta y particular. Este fin de semana se ha despedido uno de mis bares favoritos del mundo entero, que por supuesto estaba en Logroño, y mi doble condición de emigrante y padre me ha impedido estar presente en la traca final: hablo del Mr. Pizzy, establecimiento singular y bastante majara que, en esa especialización de las felicidades hosteleras, se dedicó a devolvernos lo mejor de nuestro pasado y reconciliarnos con lo peor. Ya lo he mencionado un par de veces en el blog, a raíz de dos de las canciones que solían escucharse (y verse) allí, pero el espectro musical y videográfico del Pizzy era una cosa inabarcable y sorprendente, donde Sabrina Salerno se codeaba con Decibelios, Toy Dolls con Laibach, los Smiths con Carl Lewis, Devo con Mike Oldfield, La hora chanante con Hermeto Pascoal (¡y su hermano!), La Mode con Renato Carosone, Miguel Bosé con Barnes And Barnes… Ya que no pude acudir, quería al menos dar las gracias por tantos buenos ratos y tanto buen trato, y decir que de vez en cuando seguiré volviendo a tomar unas cervezas, o un licor de alcachofa, en mi Mister Pizzy mental. ¡Nos vemos, muchachos!

Por supuesto, esto de abajo siempre me hará pensar que es la hora del cierre. Y, lo que es peor, no podré escuchar otra versión sin acordarme de esta…

 

Canción de la semana: ‘Class Historian’

2014 julio 18
por Carlos Benito

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Si a Class Historian le hubiesen escrito un estribillo con letra convencional, a lo mejor no causaba mayor impresión en el oyente apresurado, pero basta darle al play para darse cuenta de cuál es el gran gancho de nuestra canción de esta semana, ese tutututututu absurdo y gozoso al que se lanza el vocalista nada más empezar, como un pizzicato vocal que se te va metiendo en la cabeza a picotazos. En realidad, cuando pasa el impacto inicial de la ocurrencia (y esa impaciencia con la que uno espera sus sucesivas apariciones a lo largo de la canción), uno se acaba dando cuenta de que el resto también está muy bien y de que las comparaciones con los Strokes y los Cars a lo mejor tienen más sentido de lo que parecía. Los autores, que no lo hemos dicho todavía, son Broncho, un cuarteto de Oklahoma que parece empeñado en hacer su propia interpretación de la nueva ola americana. Class Historian sirve como adelanto de su segundo álbum, que se editará en septiembre. Ahora, canten conmigo: tutututututututututututu

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Muere Tommy Ramone

2014 julio 12
por Carlos Benito

La imagen de la foto, una versión photoshopeada del primer álbum de los Ramones, ya resultaba bastante estremecedora: era la más impactante de todas las que confeccionó la gente de Live!, un proyecto artístico que borraba de las portadas a los miembros muertos. De los Ramones originales, solo quedaba uno: el cantante Joey murió en 2001, a los 49 años; el bajista Dee Dee, en 2002, a los 50, y el guitarrista Johnny, en 2004, a los 55. Ahora ha caído el último: el batería original de los Ramones, Tommy, que también ejerció de productor y de mánager de la banda, ha fallecido en su domicilio del barrio neoyorquino de Queens. Tenía 62 años y, según parece, había recibido tratamiento por un cáncer de los conductos biliares.

Tommy tocó en los tres primeros discos de estudio de la banda y también en el mítico directo It’s Alive, lo que podríamos llamar el canon del ramonismo más ortodoxo. Resulta difícil valorar el legado de un grupo con el que la mayoría de los aficionados al rock mantenemos lazos sentimentales tan fuertes, pero tal vez basta comprobar la vigencia de su impacto musical y estético: hay en el mundo cientos de grupos que tratan de sonar como ellos, con esa interpretación impetuosa del pop de los 60, a la vez descerebrada e inteligente, y ya saben que sus camisetas están hoy cubriendo muchos pechos que jamás han sentido sus canciones. Dicen que esta, Blitzkrieg Bop, es fundamentalmente una composición de Tommy. Va por él. ¿Hay alguien a quien no le guste esto?

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Canción de la semana: ‘Jesus F Christ’

2014 julio 11

A alguna gente, la saturación de listas con la que termina cada año se le debía de hacer poca cosa, así que en los últimos tiempos se ha generalizado también la costumbre de confeccionar listas de mitad de año. Aunque esta obsesión retrospectiva lleva camino de terminar en listas de lo mejor de cada día, no seré yo quien se queje: algunas miradas atrás al cruzar el ecuador del año siempre me sirven para descubrir discos que me habían pasado desapercibidos, como el de HITS, un quinteto australiano con cantante enajenado y dos chicas a las guitarras que editó en abril su segundo álbum, Hikikomori. Lo produce Rob Younger, el de Radio Birdman y los New Christs, y es un compendio de australianismos que elude a conciencia vicios imperdonables como el buen gusto o la sutileza: lo suyo es rock and roll peligroso, feo, sudoroso y despeinado, con pinta de poner patas arriba cualquier lugar en el que les dejen tocar. Miren, miren lo que pasa al minuto y diecisiete segundos de esta recopilación de imágenes que ilustra Jesus F Christ.

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Canción de la semana: ‘Yann’

2014 julio 4

Ayer despegamos a bordo del chelo de Hildur Guðnadóttir, en vuelo rasante sobre Islandia, y hoy continuamos viaje con el valenciano Eduardo Bort. Lo bueno de ser un ignorante sobre tantos tipos de música es que eso te permite descubrir alguna obra maestra ya de mayorcito: yo de rock progresivo sé entre nada y casi nada, así que hasta hace siete años ni siquiera tenía noción de la existencia del álbum de debut de este hombre, editado en 1975 y considerado uno de los hitos del género en España. Me encantó y me sigue encantando hoy, y me alegra leer en Efe Eme que la compañía Warner lo va a reeditar el próximo martes, en lujoso formato doble que complementará la versión conocida del disco con otra transferida a digital, remezclada y remasterizada. Se incluirán, además, los dos cortes desechados en su momento por falta de espacio en el elepé de vinilo, Hacia las estrellas y En las fuentes del Yann.

En la página oficial de Bort, el periodista Arturo Blay explica cómo el disco se inspiró en los textos de H.P. Lovecraft y de Lord Dunsany, muy particularmente en el relato Días de ocio en el Yann del segundo. Según puntualiza, el artista valenciano «intentó recrear con su música los maravillosos paisajes del río Yann». Blay también relata el accidentado proceso de edición del álbum original, que estuvo a punto de ser lanzado a todo trapo por la EMI británica, pero acabó en el subsello Gong de la española Movieplay, una discográfica conservadora que «no entendió nada» de la propuesta. El segundo trabajo largo de Bort se demoraría diez años, hasta 1985, ya que el artista atravesó una época muy difícil a causa de la muerte de su hija.

Viajemos por el Yann con la música de Eduardo Bort y el vídeo  de Éric Wenger. Y, antes de que me llamen progresivo, les diré que mañana tengo previsto bajarme a Bilbao la Vieja a tiempo para ver a Vómito.

 

Las sombras del chelo

2014 julio 3

 

Ha llegado el verano, con sus verbenas y su hedonismo al sol, ¿verdad? Pues nada de eso, aquí les vengo yo con todo lo contrario. Y no se quejen, que el tiempo en la calle tampoco está como para despelotarse y ponerse a rodar anuncios de cerveza. El caso es que esta chica de la foto, la que les ha hecho girar la cabeza noventa grados, es la islandesa Hildur Guðnadóttir (y pocas cosas me gustan más, por cierto, que copiapegar palabras en las que aparezca la bonita letra eth islandesa). Hildur es una chelista de formación clásica conocida, sobre todo, por tocar con sus compatriotas múm, aunque también ha colaborado con otros ilustres como Jóhann Jóhannsson, Pan Sonic, Hauschka, The Knife o Throbbing Gristle. Ahora acaba de editar su cuarto álbum en solitario, Saman, una sucesión de piezas contemplativas y melancólicas que sugieren desolados paisajes, exteriores o interiores: el título significa Juntos y alude a la combinación del chelo con la voz de Hildur, que va apareciendo en varias ocasiones a lo largo del viaje sonoro. Soy consciente de que a algunos les puede exasperar tanta lentitud, y de que a otros tal vez se les antoje demasiado bonito el conjunto, pero a mí me cautiva y me recompone la mente esta música en la que resuenan ecos de folclore nórdico y música antigua. Si buscan un refugio del verano, fresco y sombrío, aquí lo tienen en una cómoda playlist de doce vídeos…

 

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