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Canción de la semana: ‘Sunday Owls’

2014 noviembre 21
por Carlos Benito

 

El álbum que contiene esta canción salió en marzo, así que no puedo presumir de estar presentándoles ninguna novedad, pero yo no había escuchado siquiera a Fenster hasta hace quince días, y quizá jamás habría llegado a hacerlo si no fuera porque esta misma noche actúan en el Bilboloop. Las bandas internacionales que participan en este festival suelen tender a lo bailable y lo hedonista (es una generalización, ya) y en ese entorno la propuesta de Fenster sobresale particularmente: lo suyo es un pop atmosférico, con cierta textura de vanguardia, que saca excelente partido de las guitarras espectrales, los teclados retro y los ruiditos inesperados. Su sello, Morr Music, describe el álbum como «un oscuro cuento de hadas», y desde luego algo de eso hay.

Fenster (que, en alemán, significa ventana) es un cuarteto berlinés formado por una estadounidense, un alemán, un francés y un británico. Su segundo álbum, The Pink Caves, se abre con tres canciones magníficas, todas ellas melancólicas e insondables: yo quería colgarles la primera, que tiene una introducción preciosa, pero no la encuentro por ningún lado, así que ahí les va la segunda. Se titula Búhos de domingo y es una composición lenta, espesa y borrosa, que son tres adjetivos que pueden ser buenos.

 

El aniversario de Jesús y María

2014 noviembre 19
por Carlos Benito

Nos venden las cosas con tanta anticipación que, cuando por fin llegan, parece que están ya pasadas de fecha. De la misma escuela que nos instala las luces de Navidad a principios de noviembre, tenemos al tío que ha organizado los eventos por el trigésimo aniversario de Psychocandy, el álbum de debut de The Jesus And Mary Chain. Resulta que Psychocandy se editó en noviembre de 1985, así que lo lógico sería aguardar un añito más para que la celebración tuviese sentido, pero la banda escocesa empieza hoy mismo una bonita gira en la que interpretará íntegramente aquel disco maravilloso, con perdón por el exceso de afecto.

La verdad es que quizá sea bueno aprovechar este momento en el que Jim y William Reid, los hermanos que parieron la cosa, se sienten capaces de subirse juntos al escenario. En su época no era raro que acabasen resolviendo sus desavenencias a puñetazos, aunque fuese en pleno concierto, así que tampoco es cuestión de tentar a la suerte esperando a que el cumpleaños redondo llegue de verdad. La repesca de Psychocandy tiene además cierto sentido de recuperación de ocasiones perdidas, ya que las actuaciones que daban entonces The Jesus And Mary Chain mostraban cierta tendencia a acabar a los quince minutos, con bronca masiva y atestado policial. «¿Qué pasaría si tocásemos exactamente lo que tocábamos en 1985? Me pregunto si le gustaría a la gente», ha planteado un inquietante William Reid en su entrevista con el Guardian. Sobre Psychocandy, qué voy a decir, si es uno de mis discos favoritos: se trata de un elepé casi absurdo, una combinación de melodías pop y espinas de ruido que establece su propia lógica. Es un universo propio diseñado por dos inadaptados y, de alguna manera, ni siquiera parece envejecer como tanta otra música de la época.

A ver si algún festival se anima a traerlos por aquí el año que viene, aunque, con la impaciencia reinante, a lo mejor para entonces están celebrando ya los treinta años de su segundo álbum. También nos vale.

 

Lo dice Giorgio: los 74 son los nuevos 24

2014 noviembre 18
por Carlos Benito

La hiperactividad de Giorgio Moroder en su cuenta de Soundcloud ya permitía intuir que el hombre daría en cualquier momento el salto al álbum, algo que no había hecho en más de tres décadas. De hecho, uno no acaba de entender por qué el padre de la música disco, que coge tres palitos y te hace un tema resultón, se ha tirado tantos años sin sacar material en solitario: parece que durante un tiempo se dedicó fundamentalmente a jugar al golf con su esposa y a construirse un coche de dieciséis cilindros, hasta que Daft Punk lo llamaron, le hicieron contar su vida y, a partir de ese relato en bruto, construyeron el homenaje Giorgio By Moroder. Parece que el artista italiano, que tiene ahora 74 años, se sintió reactivado, resucitado, rejuvenecido, y se puso a hacer el DJ por ahí. Una cosa condujo a la otra y el año que viene habrá disco nuevo de Moroder, con colaboraciones de ilustres como Britney Spears o Kylie Minogue.

Aunque el ingrediente fundamental sigue siendo el bueno de Giovanni Giorgio, cuya marca de fábrica se mantiene inconfundible en la canción de adelanto del disco, este 74 Is The New 24. “A la música de baile no le importa dónde vives, no le importa quiénes son tus amigos, no le importa cuánto dinero ganas, no le importa si tienes 74 o 24, porque… ¡los 74 son los nuevos 24!”, justifica. Y, escuchando esas bases obsesivas y esa voz robotizada, dan ganas de proclamar también que el 74 (o quizá el 77, cuando Giorgio y Donna grabaron esto) nos sirve como nuevo 2014.

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Canción de la semana: ‘The First Of The Last’

2014 noviembre 14
por Carlos Benito

 

El trío neoyorquino Occultation parece tomarse su nombre muy a pecho. Me he vuelto loco buscando información sobre ellos, y lo de encontrar la foto de arriba se ha convertido en todo un reto: hasta he tenido que visitar su MySpace (sí, sí, sigue existiendo) para ver si allí conservaban algo de material aprovechable, pero solo había imágenes voluntariamente borrosas. Al final, he dado con la hermosa instantánea promocional de arriba en una web húngara, aunque ya ven que tampoco muestran sus rostros sonrientes. Ocultación, ocultación, que por cierto es también un concepto astronómico.

De mis pesquisas, bastante frustrantes, he concluido que Occultation son dos chicas y un chico camuflados bajo los enigmáticos apelativos de V (la cantante principal y batería), MAL (bajo y coros) y EMM (el señor, que le da a la guitarra, el órgano y los coros y toca también en los más populares Negative Plane). Han editado dos álbumes, declaran influencias como Black Sabbath, King Crimson o Black Hole y se les ve un poco hartos de que los definan como rock ocultista (aunque admiten que sus letras van sobre los sueños y el libro del Apocalipsis, así que…) y de que comparen la voz de V con la de Siouxsie, a la que dicen haber oído poco o nada. El caso, ya lo siento, es que Occultation hacen rock ocultista y, si nos ponemos esquemáticos, son algo así como Black Sabbath con Siouxsie al frente, algo que –en esta casa– está mucho mejor visto que Black Sabbath con Dio al frente. Su segundo disco, Silence In The Ancestral House, es una cosa envolvente y oscura, heredera del groove y la atmósfera de Black Sabbath, con unos arreglos de guitarras que en canciones como The First Of The Last alcanzan cotas mayúsculas. Eso sí, no esperen modernidad en las formas ni en los sonidos: «La música que escuchamos es en su mayor parte de los 60, los 70 y los 80, así que es natural que lo que tocamos suene también como si perteneciese a esas épocas –explica EMM–. Personalmente, no soporto la producción moderna de baterías disparadas, sonido de guitarra ultralimpio y líneas de bajo invisibles, somos lo opuesto a todo eso».

 

 

Metallica, en directo en el Medievo

2014 noviembre 11
por Carlos Benito

 

No lo nieguen: hoy se han levantado con unas ganas tremendas de escuchar música medieval bielorrusa. Y va pasando el día y no encontraban la ocasión de satisfacer esa necesidad imperiosa. Pues nada, para eso está este blog, su blog amigo, siempre atento a sus caprichos más tontuelos. Tengo por aquí a Stary Olsa, un conjunto ya veterano (quince años llevan en activo) que se dedica primordialmente a las baladas y las marchas marciales de hace unos cuantos siglos, con especial atención al ilustre repertorio del Gran Ducado de Lituania. Ah, sí, se me olvidaba, también han grabado una bonita versión en directo del One de Metallica, que es por la que yo los he conocido hace un rato: la verdad es que me desentona un poco la voz, que escora demasiado hacia el deje metalero, pero el solo de flauta me parece imponente y raramente creíble.

Ya puestos, después de ver lo de abajo, den un tiento a los Stary Olsa de verdad.

 

Un ‘quijote’ muy lubricado

2014 noviembre 7
por Carlos Benito

 

No sé yo si será muy bueno para la salud mental escuchar demasiado a menudo Lubricante, el disco nuevo de Los Ganglios, porque el cerebro se le va llenando a uno de gusanitos melódicos y líricos que se instalan felizmente allí y acaban afectando al comportamiento: uno va luego por la calle y, sin darse cuenta, empieza a canturrear sobre gafas de aluminio Telefunken, azucarillos después de la batalla, hematomas de pinchazos en brazos noruegos o economistas canarios espigados y con bigote, entre otras materias igualmente desconcertantes para el entorno cercano. Y, a veces, uno también suelta frases raras imitando absurdamente la voz robotizada del vocoder. Es un fenómeno incontrolable, de verdad, y afecta incluso a los niños: ya confesé por aquí que mi hija de tres años entonaba con decisión Babieca hiede, uno de los temas de adelanto del álbum, pero es que ahora se ha aprendido a su manera el estribillo de El Quijote P, bonita historia sobre alguien que se descarga de internet una versión porno del novelón. «Pero qué guarrería es esta, / no hay respeto por las obras maestras. / ¿Dónde está lo sutil de Cervantes / en este subproducto picante?».

El trío extremeño-sueco que forman Xoxe Tétano, Leli Loro y Rafa Filete borda el costumbrismo del siglo XXI, y también el del siglo XVII y el del siglo XI. Pero eso ya lo sabe todo el que los haya escuchado, y no voy a ponerme otra vez a dar la lata con mi pesadez de converso tardío. Lo que quiero decir, aunque me parezca también una obviedad, es que la capacidad adictiva de sus composiciones no se debe exclusivamente a la delirante temática de las letras, sino también a las melodías memorables que se agazapan bajo las gracietas, con arreglos de tecnopop, dub electrónico, canción romántica o lo que se tercie. Creo que canciones como Viejo sátiro hipertenso o El Quijote P se sostendrían perfectamente aunque se las deshonrase con una letra convencional, de amor o así. Claro que a lo mejor esa convicción mía es otro efecto secundario de la sobredosis de escuchas del disco. Venga, óiganlo y me dicen (aquí lo tienen en Spotify).

Ejem, ¿he dicho ya que El Quijote P tiene vídeo? Y es guarro, claro.

 

Canción de la semana: ’2,000 Miles’

2014 noviembre 7

 

 

Supongo que lo de hoy vale como canción intemporal, porque, por un lado, es ya vieja y, por otro, todavía no ha llegado el momento idóneo para escucharla. Seguro que muchos de ustedes pueden ponerse a tararear ahora mismo 2,000 Miles, ese hermoso tema que The Pretenders editaron en 1983 y que se suele entender como un canto a un amor que está demasiado lejos, a dos mil millas: una explicación errónea, según quienes saben de esto, que aseguran que Chrissie Hynde estaba pensando en James Honeyman-Scott, el guitarrista original de la banda, fallecido un año antes. «Él se ha marchado a dos mil millas, / eso es muy lejos. / Cae la nieve / y cada día hace más frío. / Te echo de menos. / Oigo cantar a la gente, / debe de ser Navidad».

Por culpa de esos dos últimos versos, que con pequeñas variaciones vienen a servir como estribillo de la canción, 2,000 Miles se ha convertido en un clásico navideño en el mundo anglosajón. Y todavía nos falta mucho para las navidades, por eso decía lo de adelantarnos al calendario, aunque en realidad llevo toda la semana escuchando el álbum de villancicos que edita estos días Mark Kozelek. El líder de Red House Painters y Sun Kil Moon siempre ha sido un apasionado versionador, que lo mismo filtra a John Denver y a Simon & Garfunkel que a Hüsker Dü o a AC/DC. En Mark Kozelek Sings Christmas Carols, la mayoría de la materia prima es tradicional (hasta canta Noche de paz, el muy osado), pero destaca por su especial calidez esta interpretación desnuda y reconfortante de 2,000 Miles, cuyo trasfondo lúgubre parece encajar particularmente bien con la personalidad del vocalista.

 

La oscura alianza

2014 noviembre 5
por Carlos Benito

 

Hay artistas que se tiran toda la vida haciendo lo mismo y artistas que evolucionan. Y, luego, está Scott Walker, a quien podemos considerar un campeón del cambio, un inconformista a tumba abierta: resulta muy entretenido intercalar alguno de sus discos con los Walker Brothers o de sus primeros álbumes en solitario con lo que está haciendo en los últimos años, desde que en los 90 emergió definitivamente la bestia oscura que siempre había acechado en su interior. El antiguo ídolo de multitudes se ha especializado en temas largos y tenebrosos, mutaciones musicales en las que su voz melodramática parece llegar desde otro plano de realidad para transmitirnos mensajes indescifrables. En ocasiones, tanta desesperanza llega a dar un poco de risa, ya lo he escrito alguna vez por aquí, y desde luego el resultado no es plato para todos los gustos, pero yo soy muy devoto de discos como Tilt o The Drift, mazazos en la cabeza de tanto aprendiz de maldito como hay por ahí. Siempre me ha parecido extrañamente premonitorio el título del mayor éxito de los Walker Brothers, The Sun Ain’t Gonna Shine Anymore, El sol no va a brillar nunca más.

El caso es que el esquivo Scott, que anda ya por los 71 añitos, acaba de sacar disco nuevo, y no lo firma solo: es una colaboración con Sunn O))), el proyecto de metal avanzado y monacal que encabezan Stephen O’Malley y Greg Anderson, especializado en guitarrazos de textura y duración tectónicas. En la foto los tienen juntos y contentos. Las raíces de su relación se extienden hasta 2009, cuando Sunn O))) pidieron a Scott que colaborase en un álbum suyo, pero, por mucho que ya hubiese confianza de antes, a mí la cosa me seguía dando un poco de miedo: sí, es cierto que la alianza no era tan disparatada si se piensa en lo que está haciendo últimamente Scott Walker, pero Metallica y Lou Reed nos dejaron grabado a fuego (y, lo que es peor, en cedé) que algunos ingredientes se resisten a mezclarse con fluidez. Llevo un par de días escuchando el resultado, un álbum de cinco laaaaaaargos temas que han titulado Soused (algo así como bañado o borracho), y la verdad es que cada vez me gusta más: es incómodo a ratos, de áspera belleza otros, desolado siempre, pero tengo la sensación de que la suma de estos dos engendros resulta más asequible que cualquiera de las partes. Eso sí, el que no esté familiarizado con el Scott Walker maduro debe mentalizarse de que esto no es exactamente pop.

Vamos con Brando, el tema que abre el disco con sonidos de látigo e interferencias de guitarra, para el que la artista franco-austriaca Gisèle Vienne ha rodado un vídeo apropiadamente lento e intranquilizador.

 

 

De Elvis a las ubres de Blóthar

2014 noviembre 3
por Carlos Benito

La BBC ha organizado una de esas votaciones que tanto parecen entusiasmar a sus responsables, en este caso para elegir las mejores versiones de la historia. Ya, ya sé que estas iniciativas no aportan nada, que son frívolas e incluso detestables, pero después a todos nos entretiene saber quién se ha colocado en primer lugar de la tabla. Esta vez, además, la cosa partía condicionada desde el origen, porque la afición en general solo podía elegir su favorita de una lista confeccionada por los expertos de rigor de la cadena. El caso es que el primer puesto ha correspondido a Always On My Mind, el clásico country que grabó gente como Brenda Lee o Elvis Presley, en la interpretación que hicieron Pet Shop Boys allá por 1987. El top five se completa con el Hurt de Nine Inch Nails a cargo de Johnny Cash, el Walk On By de Dionne Warwick en manos de los Stranglers, el All Along The Watchtower de Dylan tal como lo hizo Hendrix y el Hallelujah de Leonard Cohen cantado por Jeff Buckley. Hala, vamos a escuchar a los PSB y seguimos debajo.

 

 

No seré yo quien se queje del resultado, porque siempre me ha encantado lo que hicieron Pet Shop Boys con esta canción. Y también tengo debilidad por aquella travesura suya de hibridar contra natura el Where The Streets Have No Name y el I Can’t Take My Eyes Off You. El caso es que, ya que estamos en plan versionador, quería traerles la adaptación que acaba de hacer otro grupo de un tema clásico de Pet Shop Boys. Venga, seré sincero: en realidad todo este post no tenía otro objetivo que endosarles a Gwar, otra vez Gwar, atizando caña brava a West End Girls y empalmándola con el People Who Died de la Jim Carroll Band, con la letra adaptada para honrar a Oderus Urungus y otros amigos difuntos. La canción engwarrada de Pet Shop Boys nos permite ver por fin en acción a la ilustre Vulvatron y contemplarle las ubres al vikingo-vaca Blóthar, aunque entiendo que algunos quizá preferirían invertir los términos de esta frase.

 

Canción de la semana: ‘Ghost In You’

2014 octubre 31
por Carlos Benito

 

Ya que esta noche es Halloween, vamos con una canción de toque sobrenatural, y de paso aprovechamos para adornar el post con el retrato en plan monstruitos que se sacaron hace tiempo los miembros del grupo. Son un trío (ya, ya sé que han visto la foto y que todos ustedes saben contar hábilmente hasta tres, otra cosa sería si se tratase de un noneto), se llaman Feral Trash (algo así como Basura Salvaje), proceden de Canadá (¿cuántas canciones de la semana canadienses llevamos últimamente?) y acaban de editar su álbum de debut, bonitamente titulado Trashfiction. Reconozco que yo iba escuchando el disco, de enérgico rock filopunk, y veía cómo se acercaba esta canción y secretamente esperaba que fuese una versión de The Ghost In You, ese pequeño gran clásico de Psychedelic Furs que contiene el verso «los ángeles caen como lluvia». En cuanto empezó me di cuenta de que no, pero aun así sigue siendo mi favorita del listado, quizá porque es una de las pocas en las que canta la batería, Ilisha. «¡Hay un fantasma en mi casa!».

 

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