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Cómo ser Paul Anka

2009 octubre 14
por Carlos Benito

Si uno pudiese convertirse por un rato en cualquier persona del mundo, en plan Cómo ser John Malkovich, estos días no sería mal plan meterse en la piel de Paul Anka, el veterano cantante canadiense de origen libanés que alcanzó la fama en los 50 con temas como Diana. Uno se imagina al bueno de Paul encendiendo la radio, escuchando el nuevo tema de Michael Jackson y diciendo “diablos, si esa canción es mía”. Ya habrán leído por ahí que la compañía de discos ha tenido que reconocer a Anka como coautor de This Is It –porque lo es, ya que Jackson y él la compusieron juntos en 1986– y cederle el 50% de los derechos, en una decisión que habrá desgarrado las entrañas a más de uno. Según parece, los capitostes de la industria no tenían ni idea, o eso dicen: ellos encontraron unas cintas y decidieron publicarlas, así que lo mismo podrían haber lanzado como tema póstumo El tamborilero.

A Paul Anka, que por cierto se conserva divinamente, se le ha quedado una sonrisa tonta que le durará bastante, alimentada por una inesperada lluvia torrencial de dólares, euros y rupias. No es la primera vez que su nombre se ve vinculado a buenos negocios, debe de ser cosa de la sangre fenicia: en 1967 se hizo –dicen que gratis– con los derechos de una canción que había escuchado en Francia, titulada Comme d’habitude. Se sentó frente a la máquina de escribir a la una de la madrugada y para las cinco ya había pergeñado una adaptación al inglés que decidió titular My Way, pensada para su colega Frank Sinatra. No le fue mal.

Silbemos Diana.

 

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