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Ángel Lázaro

El cascarrabias

¿La Pantoja a la cárcel?

La Justicia es ciega. O eso dicen. Lo creeré un poco más cuando vea que se sienta en el banquillo de los acusados Isabel Pantoja, el juez la sentencie y ella cumpla condena. Como cualquier otro mortal. Porque este tipo de personajes ha dejado de ser intocable, como se demostró con la condena del cantante Farruquito, o del ex compañero de la tonadillera Julián Muñoz.

La cuestión es que Isabel Pantoja se enfrenta a una petición fiscal de tres años y medio de prisión por un delito continuado de blanqueo de capitales, en una causa en la que también están imputados su ex pareja Julián Muñoz, que fue alcalde de Marbella, y la ex esposa de éste Maite Zaldívar. El fiscal mantiene que tanto Pantoja como Zaldívar “eran perfectamente conocedoras del origen ilícito de los fondos y bienes que reciben de Julián Muñoz” y que “ambas sabían cuáles eran las fuentes de sus ingresos lícitos, así como su cuantía”.

Isabel Pantoja fue detenida en mayo de 2007 en su vivienda de Marbella y abonó una fianza de 90.000 euros para eludir la prisión. Parecen existir pruebas fehacientes de que la famosas tonadillera pagó un chalé con fondos de dudosa procedencia y que blanqueó otro tanto del capital que le dio Julián Muñoz.

Vamos que será el juez quien determine la validez y calidad de las pruebas y decidirá la suerte de la cantante; que llevará sus penas hasta el banquillo y, como se cumpla la petición fiscal, dará con sus huesos en prisión. Ya se sabe que la Justicia tiene una venda en los ojos para no ver a quien se castiga. Y que hasta los famosos deben pasar por la cárcel cuando se demuestra que han delinquido y la pena requiera de su permanencia en los calabozos.

Ni la fama ni la suerte pueden salvar a Isabel Pantoja de ir a prisión, si el juez la cree culpable. Pero la tonadillera deberá vestir como el resto de las reclusas, pasear por el mismo patio y comer el mismo rancho, si al final se da crédito a los acusaciones del fiscal. Otra cosa es que luego se atenúen sus penas y que su arte reciba el apoyo de reclusas y funcionarias. Porque ya se sabe que las clases cuentan mucho aun entre rejas, y que el respeto por ciertos personajes permanece casi intacto.

Aunque también puede aprovechar la experiencia para sentir y vivir con más sentimiento las canciones de su repertorio y conocer de primera mano penas y cuitas que pueden inspirar nuevos temas que traspasen el corazón de sus incondicionales. Ya se sabe que no hay mal que por bien no venga.

Por Ángel Lázaro

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