Chimbo, el jabón que elimina granos, hemorroides, caspa y lava la ropa

La marca vizcaína lleva más de 150 años en el mercado y sus pastillas continúan siendo un valor seguro


Problema de números

Desde que Dios creó el Mundo y nosotros decidimos dividirlo en tres, las cosas no han cambiado mucho, sobre todo para los de los dos segundos. Aquí, en el Primero, estamos sufriendo la llamada ‘crisis’ que los otros dos llevan viviendo casi desde siempre.

Y los que desde el Segundo Mundo se han venido a éste siguen conservando lo mismo que el día que llegaron, la cara de miedo por si alguien les asusta, los ojos hendidos del que abandona una patria y no sabe cuándo volverá, y las manos blancas y callosas del que acepta el único trabajo para el que han dejado hueco; y los abrazos, abiertos, por si alguien quisiera darles uno.

Nosotros hemos decidido colocarles en los cristales sucios o friendo una ham-burguesa (la nueva comida de los nuevos burgueses) a médicos, dentistas y abogados altamente cualificados.

Hemos venido del Segundo al Primer Mundo para tener criados como los privilegiados que los tenían antes de la guerra. Somos culpables de haber creído que tras lo que acabó en el 75, la burguesía nos pertenecía porque tenía que seguir el orden natural de las cosas. Por eso ha habido una gran demanda que llenar en bares, freidurías y casas de putas.

La culpa es nuestra y de los cretinos que en sus respectivos países han hecho que los niños, futuros cirujanos, esnifen pegamento mientras ellos no beben champán porque han llenado con cientos de botellas sus piscinas.


Los ángeles de la guarda. EL CORREO TV

Justos por pecadores

Gitano. Federico Gª Lorca

Hoy es el Día del Pueblo Gitano. Lo celebran los hombres y mujeres. Sólo en el Gran Bilbao hay más de 8.000 personas que son gitanos. Empieza por ‘g’ y suena fuerte. Gitano. Suena a rechazo, ¿no les parece?

En el metro nos agarramos el bolso si vemos a uno de estos hombres y mujeres, y me pregunto, ¿nos lo agarramos si nos cruzamos con Lolita? Que me da a mí que más que racistas somos un poco clasistas y nos asusta bastante el que no tiene la cartera llena por si se le ocurre robarnos la nuestra. Que hasta Chaplin era gitano. Sí, han oído bien. Aunque hizo que Charlot fuera payo, supongo que para que pudiera llegar a Hollywood. Hubo incluso un caso de un campeón de pelota vasco, Patxi Ruiz Giménez. Y de esto no sabe casi nadie nada. Así que no se asusten, que sólo es cuestión de sangre, de piel, del color de pelo.

No hay que negar que gitanos malos haberlos, haylos. Que a mí también me han escupido alguna vez o me han soltado un tortazo. Que sé que usted también tuvo unos que no le dejaban dormir y que no descansó hasta que se los llevaron a otro sitio. Pero ahora que no paguen justos por pecadores. Eso decía hoy el alcalde de Sestao, Josu Bergara, que en este pueblo han tenido muchos problemas, pero que hay que entenderse. Por eso celebraban allí su día, para recordar que están ahí y que siguen vivos. Si hace casi 600 años aprendieron a hablar nuestro idioma, seguro que podemos entendernos todos.

Que la solución a esta ecuación no debería tener tan complicada solución matemática. Que no es cuestión de piel, sino cuestión de conductas incívicas, de gente que no se adapta al paso que hemos ido marcando.

Pero en este caso (en el de los que no saben sumar, o sea en los que no entienden nada) también meto a los que todavía hoy se les llena la boca cuando dicen ‘maricón’, a los que no soportan ver a una mujer que se las apaña sola, a los que piensan que mejor su hija no se casara con un negro, pero buscan su felicidad, claro.

Así que hecha esta reflexión… Una copla, y a dormir. Que como un gitano, no la canta nadie

Vídeo del Día del Pueblo Gitano en Sestao, 2011. (elcorreo.tv)

Lunes negro en el barrio bilbaíno de Santutxu

 

Si el otro día me quejaba, precisamente, de que nos estamos volviendo muy egoístas, hoy quiero ensalzar la fuerza de los vecinos del barrio de Santutxu. Esta mañana, un joven de 31 años de nacionalidad iraní ha apuñalado a siete personas sin motivo ninguno. Uno de ellos ha muerto, el hombre había sido profesor hasta hace bien poco. Tomaba un café en un bar cercano a su casa y disfruta de la paz de los días raros que suceden a una jubilación reciente.

Sin pensárselo dos veces, dos personas que estaban en la cafetería han ido a auxiliar a la víctima. Varios vecinos han decidido golpear al agresor para que cejara en su empeño. El saldo es de seis heridos, dos de ellos graves y una persona fallecida.

Te levantas, como cualquier día y sales a la calle. La muerte no avisa y es muy cruel cuando sucede de este modo. Sobre todo, cuando nadie se merece que un loco se cruce en tu camino y te lleve por delante.

Un gran ejemplo de solidaridad y de valor por parte de los vecinos: hombres y mujeres con toda la vida por delante a los que no les ha temblado el pulso ni un segundo. Son los héroes de cada día, por levantarse a las seis de la mañana para ir a trabajar, por sacar a sus hijos adelante, por caerse y saber levantarse. Hoy, estos héroes y heroínas de barrio han ayudado a que no se produjera ni una muerte más, ni un herido más.

Un lunes para olvidar, o mejor dicho, para recordar que no queremos que esto suceda nunca más.

Dos no se pelean si uno no quiere, o eso dicen. Pues señores… hoy uno no quería. Y la familia de Kepa, los amigos de Kepa le han tenido que decir adiós sin poder decírselo a los ojos.

Los vecinos de Santutxu hablaban sobre el suceso de esta mañana junto a la estación de metro de Santutxu (Vídeo: elcorreo.tv)

Por el cambio

¿Y si nos queremos más? El desafío parece difícil de aceptar. “Tengo muchas cosas que hacer”. “Ahora no puedo, luego te llamo”, “Me pillas fatal”. Estamos perdiendo las buenas costumbres. O mejor dicho, estamos pillando las malas.

Si es bien sencillo, solo hace falta pensar un poco en los demás. ¿Quieres que te escupan en un ojo? Pues no lo hagas tú. Somos muchos por aquí abajo: hay viudas, recién licenciados, gays y lesbianas, sindicalistas, obreros y patronos. Sí, si ya sé que estamos mal, que no hay un duro, pero lo que llevamos ganado después de mucha pelea que no nos lo quiten.

Dicen que lo que no mata, engorda y que lo que no mata, te hace más fuerte. Bien, pues de acuerdo con este silogismo, en cinco años seremos una población obesa y unos tíos muy cachas, porque tal y como va la cosa… El caso es que yo no entiendo nada. ¿Alguno de ellos ha dado ya con la solución al paro? ¿Qué van a hacer con la pensión de mi vecina que tiene 83 años y casi no puede arreglárselas sola? ¿Seguirán los treintañeros haciendo másters y posgrados? ¿Alguna vez voy a cobrar más de mil euros?

Hacen falta menos góngoras y más quevedos. ¿Soy yo que no les entiendo o su estrategia es, precisamente, no querer hacerse entender? Es que pasan los años y yo, señores, sigo sintiendo lo mismo. Que vamos a peor. Claro, no puede siempre llover a gusto de todos, pero es que sigo sin saber si van a quitar más ayudas sociales, si los gays van a poder seguir casándose, si van a crearse más puestos de trabajo, si hay que sacar todo el dinero de los bancos…

Yo estoy por el cambio. Pero por el cambio de todos. De mayores y pequeños. De los de arriba, pero también de los de abajo. Que piensen ustedes que todos tenemos una madre y que estamos cortados por el mismo patrón. Lo que tenemos lo hemos hecho entre todos. Pero es momento de remendarlo. De remediarlo. Nos preocupa apadrinar niños en la India, que eso está muy bien, pero ¿por qué le grito a mi novia? O, ¿por qué ya parezco inmune cuando me dicen que un conocido ha perdido el trabajo? Ya no salimos a la calle ni nos levantamos de la silla cuando hay una injusticia.

Yo crecí viendo que mi padre venía cada día cansadísimo, porque trabajaba en los Altos Hornos de Vizcaya. Que ahora estaban de huelga, que se habían reunido para negociar una subida salarial. Nosotros, en 5º de EGB, hicimos una sentada para que repitieran un examen porque a un compañero le habían tratado injustamente. ¿Esto ha cambiado, verdad? ¿O es que me estaré haciendo mayor?

Hay algunos comprometidos con la causa por ahí, pero cada vez quedan menos. Claro, y cierran las ONG porque no tienen dinero para pagar la factura de la luz. ¿Y qué hacemos? La gente sigue siendo infiel, infiel en la cama, en el trabajo y hasta en las puertas del cielo.

Pero es que además del paro, por supuesto, me preocupa que cada vez estamos un poco más solos, más indefensos, sin coartadas, sin escudos. ¿Quién va a hablar por mí cuando me echen del trabajo?, ¿quién se va a bajar del coche si me están agrediendo por la calle? La respuesta es bien sencilla: tú no te metas en líos o… yo bastante tengo. Que no quiero yo que me detengan por agitador social o porque se me confunda con el líder de una secta; pero si ahora hay que reflexionar para ver a quién votamos, podemos reflexionar también sobre qué estamos haciendo.

Los políticos estos días deben afanarse en contarnos algo nuevo. Y en la calle, nosotros, cada vez más solos.

Ejemplo de que los políticos “saben lo que tienen que hacer” o ejemplo de un trabalenguas.

elcorreo.com

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