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Literatura, cine y música en un abrazo feliz

2017 febrero 28

Se puede disfrutar de la música. Y del cine. Y de la literatura. Y se puede disfrutar de todo a la vez. Es lo que sucede en algunas películas realizadas a partir de novelas de gran calidad que cuentan con bandas sonoras formadas por obras de compositores clásicos muy bien escogidos según la trama y los vínculos con la pieza literaria.

Hay dos películas que parten de novelas célebres de autores prestigiosos y para las que sus directores decidieron que la banda sonora la pondrían compositores que están en el programa de la edición del Musika Música que comenzará en muy pocos días. Se trata de Muerte en Venecia (película de Luchino Visconti a partir de la novela de Thomas Mann con música de Gustav Mahler) y La insoportable levedad del ser (dirigida por Philip Kaufman sobre la novela de Milan Kundera y música de Leos Janácek).
Pues bien, la dirección del festival consideró oportuno hace unos meses encargarme la realización de dos de los programas (en realidad es solo uno, en dos funciones) del festival. Son los números 13 (viernes a las 20 horas) y 73 (domingo a las 13 horas, en ambos casos en la sala Barria). A lo largo de unos 45 minutos, les contaré la relación entre novela, música y película, intercalando escenas en las que pueda verse ese abrazo de las artes del que les hablaba en el título de este post. Me gustaría contar con ustedes entre el público. La entrada es gratuita, aunque para estar en el interior del Euskalduna es preciso tener una localidad para cualquier concierto de ese mismo día. Si no pueden acercarse por allí, también podrán verlo en la web de la Fundación Bilbao 700. Gracias por estar ahí.

Un libro cada semana: ‘El monarca de las sombras’ de Javier Cercas

2017 febrero 27
por César Coca

Este libro, una novela de no-ficción, es la historia de una búsqueda. La reconstrucción de la indagación de lo sucedido en los últimos días de vida de Manuel Mena, tío de la madre de Javier Cercas y por tanto tío abuelo del escritor. Manuel, un joven Aquiles, es el hijo menor de una familia patricia de Ibahernando, en Extremadura. Dicho de otra forma, un muchacho nacido en un hogar de agricultures que cultivan sus propias tierras, una especie de clase media entre los aristócratas dueños de fincas que residen en Madrid, y los siervos que se las trabajan sin apenas derechos y sin posibilidad de salir de la miseria eterna que los persigue.

Manuel Mena vive el deslumbramiento que a muchos jóvenes afectó en los años treinta en toda Europa y se suma a un movimiento que se anuncia como regenerador de un país al que va a devolver sus valores tradicionales tras haberlo limpiado de los elementos que lo han llevado a la ruina. Convertido en alférez provisional tras un cursillo de un par de meses, el joven Mena, apenas 19 años en el momento de su muerte, participa en varias batallas, es herido en cinco ocasiones y encuentra su final en la peor batalla de la Guerra Civil.

El monarca de las sombras toma su título de una frase de Aquiles, cuando ya muerto confiesa en La Odisea que preferiría ser un siervo de los siervos antes que un monarca de las sombras. Una reflexión oportuna después de haber muerto en La Iliada de la forma más hermosa y heroica posible, dejando tras de sí un bello recuerdo. Hay otra contraposición que aparece en el texto de Cercas a propósito de la guerra: frente a la imagen de honor de Las lanzas de Velázquez está el horror goyesco.

La novela tiene dos partes claramente diferenciadas: una es el relato preciso, sin concesiones, de la vida en Ibahernando antes de la guerra y durante el conflicto, para seguir con la peripecia vital de Manuel Mena hasta su muerte en el pueblo de Bot. La otra es la búsqueda del escritor, que acompañado por algún amigo –ahí está David Trueba con un protagonismo singular– y su familia va entrevistándose con los últimos testigos de la guerra, con las personas que en algún momento de sus vidas se cruzaron con Mena, para tratar de completar su biografía.

Esos son los capítulos en los que el escritor reflexiona sobre su tarea, acerca de la memoria, el papel del héroe y lo injusto que supone juzgar el pasado y a quienes lo vivieron desde el momento actual. Cercas escribe el libro que siempre quiso eludir y lo dedica a su madre, una niña cuando murió su tío. Entonces lloró tanto que se quedó sin lágrimas para el resto de su vida. Blanca Mena –Blanquita la llaman sus nietos– es el gran personaje de la historia, más incluso que el joven héroe.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Don Giovanni’ de Mozart

2017 febrero 23
por César Coca

Estos días se representa en Bilbao en el ciclo de la ABAO el Don Giovanni de Mozart, una ópera clásica que gusta mucho a los aficionados y que está plagada de dificultades no siempre evidentes. Es lo que tiene Mozart en todo su catálogo, esa trampa de la aparente facilidad. La historia es conocida, así que no me detendré en ella. Solo un apunte: para Mozart se trata de una ópera bufa, más allá del drama que suele asociarse a esta historia, seguramente influidos por la versión teatral de Zorrilla más que por otra cosa.

Por supuesto no es lo más importante de la obra, pero quiero destacarles un aspecto que quizá algunos de ustedes no conozcan. Hubo un compositor que, siendo un jovencito, decidió que quería dedicarse a escribir música tras escuchar esta ópera. ¿Saben quién? Pues alguien cuya obra no está precisamente próxima en cuanto a estilo: Piotr Ilich Chaikovski. Les dejo una de las arias más célebres en la versión de María Bayo, que estaba anunciada para estas funciones de la ABAO pero se cayó del cartel a última hora. Disfruten.

Un libro cada semana: ‘Un lugar a donde ir’ de María Oruña

2017 febrero 20
por César Coca

Hace año y medio, María Oruña irrumpió en el panorama del género policial español con una protagonista llamada Valentina Redondo que es teniente de la Guardia Civil y que debía resolver un complicado caso con una larga historia familiar detrás en torno a la localidad cántabra de Suances. Aquella novela se titulaba Puerto escondido y en ella hacía un homenaje a la última ganadora del Planeta en forma de apellido de la protagonista. No faltó quien dedujo algún paralelismo entre Valentina Redondo y Amaia Salazar. El más evidente es que ambas son mujeres en mundos de hombres y que mantienen historias de amor con extranjeros. En el caso de Salazar, desde el inicio mismo de la trilogía del Baztán;en el de Redondo, al final de Puerto escondido.

Un lugar a donde ir comienza cuando Valentina y Oliver son ya una pareja más o menos formal. Se trata de una relación que aún debe madurar y que sostiene la trama personal de la novela –junto a la búsqueda del desaparecido hermano de Oliver–, con algún episodio de celos de por medio. La parte policial tiene un peso mayor en la historia y se inicia cuando una joven de aspecto eslavo aparece muerta en los restos de una construcción medieval, vestida de princesa. A partir de ahí, en un relato escrito a ritmo frenético –la acción tiene lugar en apenas 72 horas–, la teniente Redondo ha de investigar unos crímenes relacionados con la arqueología y la espeleología, que tienen el elemento en común de unas viejas monedas que en todos los casos aparecen junto a los cadáveres.

Oruña ha escrito una novela con los mismos personajes principales de la anterior pero con una trama muy distinta y un planteamiento narrativo que también es diferente. Un lugar a donde ir es un noir más o menos puro, pero también contiene reflexiones sobre la importancia de las motivaciones en la vida de los seres humanos. La autora ha madurado en cuanto a su técnica y ofrece a los aficionados unos crímenes con un grado de elaboración –sobre todo uno– verdaderamente sorprendente. Una noticia para quienes ya son seguidores –o lo van a ser a partir de este libro– de la teniente Redondo: habrá tercera novela porque hay una trama que queda abierta en la última página de esta.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Tzigane’ de Ravel

2017 febrero 16
por César Coca

Desde esta semana, esta sección de este blog se adelanta a los jueves. La razón es que a su vez la propuesta de Un libro cada semana pasa al viernes, y no quiero que ustedes sufran ese día un bombardeo de temas firmado por mí. Eso sin contar con que hay afortunados que a la altura del jueves por la tarde ya están pensando en que es fin de semana.

Para este jueves les propongo la Tzigane de Ravel, una obra que como tantas otras de su autor tiene varias versiones de cámara y orquestales y con distintos instrumentos de acompañamiento en la primera de esas posibilidades. Se trata de una pieza rapsódica, con aires gitanos, que explota al máximo las posibilidades del violín y, como es tan frecuente en el compositor vascofrancés, ofrece un gran ejemplo de su impresionante dominio del color. La obra es de corta duración, alrededor de diez minutos, lo que dificulta su programación. Es preciso contar con un muy buen solista y en general va acompañada de al menos otra pieza en la que este intervenga también, para rentabilizar su presencia sobre el escenario. Por otra parte, es demasiado larga para servir de una introducción a uno de los grandes conciertos del repertorio, que en general superan la media hora y también para ser interpretada como propina... Vamos, que plantearse dar la Tzigane supone tener que afrontar un pequeño rompecabezas. Al margen de eso, es una pieza muy agradecida por el público, que asiste a un ejercicio de virtuosismo cargado de musicalidad. Se la dejo en la interpretación de dos conocidos: la violinista madrileña Leticia Moreno, que ha actuado varias veces en Euskadi, y el director Andrés Orozco-Estrada, que fue titular de la Sinfónica de Euskadi. La orquesta es la de la Radio de Fráncfort, en un concierto al aire libre. Disfruten.

Un libro cada semana: ‘Prólogo para una guerra’ de Iván Repila

2017 febrero 13
por César Coca

La tercera novela del bilbaíno Iván Repila es un texto cargado de simbolismos, críptico en algunos momentos, que presenta a dos personajes que son diferentes solo porque las circunstancias así lo han hecho. En una ciudad que no se nombra nunca y que no es posible identificar con la información que el lector recibe, un arquitecto joven recibe el encargo de un proyecto de urbanización en el que pretende volcar su personalidad y su afán de perdurar. Junto a él está una mujer enigmática, que se encuentra incómoda en el mundo en que vive y que tampoco termina de entender el afán del arquitecto por grabar su nombre a fuego en un futuro que no se sabe muy bien cómo será.

La mujer es el punto de conexión con el otro protagonista del libro: el hombre que un día decidió no hablar tras una gran pérdida y a quien todos llaman desde entonces el mudo. Se trata de un tipo solitario, que vive al borde mismo de la marginalidad, y que terminará acercándose al arquitecto a cuenta de la obra que este ha diseñado.

En este tiempo de literatura de fácil asimilación –y rápido olvido–, Repila publica una novela que exige atención y que el lector ponga de su parte bastante más que en otras. Hay mensajes que requieren detenimiento, y unos poemas al final del texto que no debería saltarse nadie porque son verdaderamente hermosos.

 

(Publicado en elcorreo.com)

 

Ningún fin de semana sin música: Obertura de ‘Los esclavos felices’ de Arriaga

2017 febrero 10
por César Coca

He dejado pasar unos días hasta que se apagara la pequeña polémica que en ciertos ambientes han causado las dos funciones en el teatro Arriaga de Bilbao coincidiendo con el aniversario del nacimiento del músico. No entraré a juzgar el espectáculo (o los espectáculos) porque no pude asistir a ninguno de ellos. He escuchado elogios y críticas aceradas (más lo segundo que lo primero, debo admitir), y en ambos casos procedentes de personas con buen criterio, así que supongo que si la polémica no ha ido a más ha sido en parte porque, por razones diferentes, las funciones tuvieron un número modesto de espectadores. Y ese es otro cantar, al hilo de lo que comenté en este mismo blog hace unos días.

Dicho todo eso, aquí está la música de Arriaga. La obra más célebre en la corta vida de este compositor al que algunos llaman el Mozart bilbaíno, lo que quizá parezca un sobrenombre un tanto pretencioso, porque para la edad a la que murió Arriaga el salzburgués había compuesto muchas obras y no pocas de ellas de calidad extraordinaria. Pero es que nadie soporta la comparación con Mozart… Esta obertura de Los esclavos felices es una música de una rara perfección, con un lenguaje claro y hermoso. Una de esas piezas que generan de inmediato una sensación de felicidad en quien las escucha. Hagan la prueba y ya me dirán.

Un libro cada semana: ‘La vida negociable’ de Luis Landero

2017 febrero 6
por César Coca

Luis Landero ha publicado algunas magníficas novelas que podrían considerarse como de iniciación. Es decir, textos que muestran el proceso de maduración de protagonistas jóvenes que aprenden cómo es la vida en la vida misma, sometidos a vicisitudes que tienen algo de extraordinarias o al menos que se salen de la existencia aburridamente convencional de la mayoría. La vida negociable entra también dentro de ese apartado, porque nos muestra la trayectoria de un personaje, Hugo, hijo de una familia de clase media-baja, sin apenas oficio ni beneficio, que se convierte en una versión contemporánea del pícaro que tan larga tradición tiene en la novela española.

El autor va a contar en primera persona la vida de Hugo desde el comienzo de la adolescencia hasta un momento próximo a su llegada a la cuarentena. Un cuarto de siglo en el que, pese a que encadena un fracaso tras otro en cuantas actividades emprende, siempre piensa que es una persona de talento que será capaz de afrontar los retos que se le presenten y que algún día encontrará su lugar en la sociedad. Un asiento en clase preferente, o al menos en una buena fila de platea.

Y talento no le falta. En primer lugar, para el chantaje. Para su debut en ese terreno elige a sus padres. A su madre cuando descubre –o le descubren, más bien– que sus sesiones con el psiquiatra no son sino la tapadera de sus encuentros con un amante. A su padre, a partir del momento en que este, tratando de enseñarle el oficio de administrador de fincas, le explica cómo buena parte de sus ingresos proceden de un sinfín de corruptelas.

Conocedor de esos secretos, Hugo obtendrá un dinero fácil de su madre y su padre y dejará los estudios. Luego se adentrará en el robo, irá a la mili y se convertirá en peluquero, profesión que en su regreso a la vida civil será como un Guadiana. Tendrá un noviazgo imaginario y una extraña relación con la muchacha que le desveló el secreto de su madre. Acumulará pequeños éxitos que siempre serán tapados por grandes fracasos, mientras una y otra vez emprende planes –algunos alocados– en la confianza de que él merece más y con su talento saldrá adelante.

La vida negociable es un libro amargo, magníficamente escrito como cabe esperar de Landero, que tiene además un puñado de escenas con la virtud de dar al lector explicación del ambiente de corrupción extendida que tanto ha deteriorado la vida social y política del país. Como cuando el padre de Hugo le explica que cobra comisiones de las obras que gestiona como administrador de fincas y acepta pequeños sobornos. Si no lo haces tú alguien lo hará y es mejor que lo hagas tú para que todo se mantenga dentro de unos límites que quizá otros no respetaran, se justifica. Es decir, que está casi convencido de que su comportamiento resulta beneficioso para los demás. Una verdadera coartada moral de la corrupción. Pícaros de hoy y de siempre.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘La tempesta di mare’ de Vivaldi

2017 febrero 3
por César Coca

Vivaldi. Imitado, criticado, admirado, repudiado, aplaudido, abandonado. El músico veneciano, que como saben ejerció de sacerdote, fue también un empresario musical de éxito (muchos artistas le salían a muy buen precio pues procedían del Hospedale della Pietá, donde él ensayaba sus obras), ganó dinero, causó escándalo por su relación con una cantante y fue a morir pobre y solo en Viena, adonde se había dirigido pensando que allí repetiría su éxito veneciano pero a una escala superior dada la dimensión de la capital austriaca. Ya saben que Stravinski se burló de él diciendo que había escrito cien o mil veces el mismo concierto. Por supuesto no es cierto. Vivaldi tuvo la virtud de crear un estilo propio, un lenguaje refinado, de gran colorido instrumental, que explota al máximo las posibilidades técnicas conocidas en su época. Sin sus juegos no se entienden muchas cosas del clasicismo que llegará poco después de su muerte. Y aunque Bach nos parece más profundo, más espiritual, no debemos olvidar que admiraba profundamente la obra de su colega italiano. Por algo sería.

La tempesta di mare es un concierto para flauta de fecha no del todo precisa pero más o menos de la época, año arriba año abajo, de Las cuatro estaciones. Como en esta última obra, Vivaldi juega a imitar a la naturaleza (algo muy común en el barroco), en este caso una tormenta marina. Escuchen esta versión, que ya tiene sus años, con James Galway como solista y Claudio Scimone dirigiendo a I Solisti Veneti con bellas imágenes de la ciudad de los canales de fondo.

Un libro cada semana: ‘El informe Casabona’ de Sergio Vila-Sanjuán

2017 enero 30
por César Coca

El arranque de El informe Casabona no puede ser más sugerente. El periodista Víctor Balmoral, que trabaja para un diario de Barcelona, asiste al almuerzo que cada año, el 22 de abril, ofrecen los Reyes a representantes del mundo de la cultura en el Palacio de Oriente. Uno de los invitados es Alejandro Casabona, un conocido empresario –ya octogenario– que pasó por la política en la Transición, y que a través de algunas firmas ha estado relacionado con la cultura y el espectáculo. En pleno almuerzo, Casabona, que está sentado frente a los monarcas, se desploma y muere apenas unos segundos después.

Semanas más tarde, Víctor Balmoral recibe el encargo de investigar en su vida porque un instituto dedicado a promover la ética en los negocios ha recibido una importante suma de dinero procedente del testamento de Casabona. Y no quieren aceptarlo sin saber antes si el pasado del empresario está totalmente limpio.

La novela se articula en torno a los informes que Balmoral prepara mediante indagaciones en documentos y conversaciones con la viuda del empresario, su primera esposa, sus hijos y algunos de sus colaboradores más próximos. De todos esos documentos resulta un retrato de grupo de la jet catalana, procedente en general del franquismo, que regresó a Barcelona tras la guerra, recuperó los bienes que les habían sido arrebatados por anarquistas y comunistas y se aplicó con un empeño irrefrenable a amasar una fortuna aún mayor que la que un día tuvieron. Casabona pertenece a la generación de los hijos de aquellos, que en muchos casos se alinearon durante el final del franquismo y la Transición con grupos liberales y nacionalistas.

Vila-Sanjuán, que es el responsable del suplemento cultural de La Vanguardia, conoce a la perfección el terreno social, empresarial y político que pisa. Y sabe muy bien que el pecado que no puede cometer un escritor es aburrir, de manera que construye una narración ágil, en la que nada sobra y que tiene los elementos exactos para que funcione con ritmo creciente hasta completar ese retrato de familia –porque en el fondo lo es, de una familia entendida en sentido muy amplio– que puede entenderse como el de toda una clase social y un tiempo con muchas luces y no pocas sombras.

(Publicado en elcorreo.com)

 

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