Ir al contenido

Un libro cada semana: ‘Tantos lobos’ de Lorenzo Silva

2017 diciembre 18
por César Coca

tantos-lobosEn lo que va de año, Lorenzo Silva ha publicado tres libros: la novela de no ficción Recordarán tu nombre, el volumen de testimonios Sangre, sudor y paz: la Guardia Civil contra ETA (en autoría compartida con Manuel Sánchez y Gonzalo Araluce) y ahora, Tantos lobos, un volumen que reúne cuatro relatos cortos con sus célebres personajes Bevilacqua y Chamorro como protagonistas. Ello habla mucho –y bien– sobre la velocidad de la escritura del autor, a quien la redacción de algunos de estos relatos apenas le llevó cuatro días, según consta en el texto.

Los cuatro relatos tienen en común una circunstancia: las víctimas de los crímenes que los dos guardias civiles deben investigar son mujeres jóvenes, adolescentes en varios casos, incluso hay una niña. Además, son chicas que han caído en la trampa de exhibir su vida en las redes sociales, exponiéndose de esa manera a riesgos innecesarios. Se trata de historias breves, que en dos casos seguramente estaban en el cajón de Silva sin desarrollar porque no dan para novelas de longitud convencional. No obstante, tienen una buena resolución en esa distancia corta de las más o menos cuarenta páginas en las que se resuelve el crimen en cada una de ellas. Las otras dos sí habían aparecido en publicaciones periódicas, una de ellas a comienzos de la década.

El estilo y el ritmo narrativo son muy homogéneos y si se nota el tiempo transcurrido de unas a otras es sobre todo por el ascenso de Bevilacqua, que ha ganado galones en el cuerpo. Los seguidores de estos personajes se sentirán muy a gusto en este territorio familiar. Y para quienes no lo sean, se trata de una buena introducción a la serie.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: Concierto para piano y orquesta Nº 1 de Brahms

2017 diciembre 14
por César Coca

Brahms estrenó este primer concierto para piano cuando tenía solo 25 años. Muchos lo consideraron -y lo consideran- una sinfonía con piano. Una exageración quizá debida a que hubo que esperar dos décadas para que se decidiera a escribir su primera sinfonía. Este concierto, que tiene una larguísima introducción orquestal -no sé si la más larga del repertorio, pero no debe de andar lejos de serlo-, está muy influido por la desdicha de Schumann, su amigo y protector, que se había adentrado ya en el camino sin retorno de la depresión y la locura. A diferencia del Nº 2, más brillante y ambicioso, este concierto es oscuro por momentos y dramático casi sin interrupción. Un poco desequilibrado en sus tiempos, porque el primer movimiento es algo más largo que los dos restantes juntos, muestra el enorme talento de su autor, uno de los mejores compositores de la Historia de la Música.

La obra fue estrenada con el compositor al piano. Quedaban ya lejos los tiempos de la adolescencia en los que se ganaba unas monedas tocando el piano en los burdeles del barrio portuario de Hamburgo. Y en el futuro se adivinaba una relación imposible: la que pretendió tener con Clara, años después viuda de Schumann. Esta jugó a ser el perro del hortelano: no aceptó una relación amorosa con el joven amigo de la familia, pero luego se negó también a permitir el noviazgo del compositor con su hija. Brahms no se casó nunca, y cuando Clara murió perdió todo interés por la vida hasta terminar sus días apenas un año después.

Les dejo una versión en directo en un escenario bellísimo: se trata de la plaza Odeón de Múnich, donde se encuentran el Feldhernhalle (una especie de Logia bajo cuyo techo se sitúa la orquesta) y la maravillosa iglesia de los Teatinos. Ahí cerca están también la Residenz y su parque. La orquesta es la Filarmónica de Múnich dirigida por Valery Gergiev y la pianista, Yuja Wang. Un elenco de lujo para una obra que bien lo merece. Disfruten.

Un libro cada semana: ‘El duende del norte’ de J.M. Fernández Urbina

2017 diciembre 11
por César Coca

duendeEl duende del norte se publicó hace ahora un cuarto de siglo. Reaparece en una nueva edición algo retocada pero que mantiene intacto el espíritu gamberro, la ironía y también, por qué no, una visión nostálgica por un Bilbao que ya no existe. Por fortuna, dirán muchos, aunque no se puede ignorar que aquella ciudad gris, envuelta con frecuencia en el humo de unas industrias desaparecidas y con una conflictividad social grande a consecuencia de la reconversión, tenía un atractivo especial como escenario literario. Porque no es lo mismo la vida que la literatura, de manera que las ciudades que más juego han dado para esta con frecuencia son aquellas en las que más dura resulta la existencia cotidiana. Sobran los ejemplos. Lo que Fernández Urbina cuenta en esta novela es básicamente la historia de un día. Una jornada que comienza cuando el expreso en el que llega el protagonista, procedente de Madrid, hace su entrada en la estación de Abando, a las ocho de la mañana. Damián llega a Bilbao para trabajar con la izquierda abertzale, con la que se ha puesto en contacto gracias a un pasado antifranquista más bien cutre pero que le valió una condena a muerte –su delito más grave fue ser el pardillo más pardillo de un grupo de conspiradores carentes de la menor formación– que pronto quedó en nada. Se trata de un tipo desastrado, sin oficio ni beneficio, que presume de escritor de panfletos cuando nunca ha redactado una línea y que a los 40 años está aún por entrar en ese período de la vida que se llama madurez.

Durante horas camina perdido por una ciudad en la que apenas deja de llover, se ve envuelto en manifestaciones, corre delante de la Policía… y conoce a María Eugenia, dueña de un ruinoso estudio fotográfico pero que vive gracias a una jugosa renta heredada de sus padres. Ella ha perdido toda esperanza de encontrar a alguien con quien compartir su vida cuando tropieza con el más inverosímil aspirante a ese puesto.

El relato, que tiene mucho de caricatura –por momentos, recuerda a un Juan Bas un poco menos radical en su lenguaje y más recatado en el sexo–, es en el fondo una historia cargada de ternura sobre dos perdedores que saben unirse en la derrota para recuperar al menos una parte de su vida.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Mitos’ de Szymanowski

2017 diciembre 7
por César Coca

Karol Szymanowski fue un músico peculiar. Influido lejanamente por su paisano Chopin y luego por la música salvaje de Scriabin, el refinamiento de Debussy y Ravel y la densidad de Strauss y Reger, su obra suena extrañamente moderna pese a que no llega a escapar del todo de la tonalidad. Además, no se limitó a la música. En su no muy larga vida (murió con 54 años) tuvo tiempo de dedicarse también a la literatura, viajó por Europa, Asia y América, indagó en el folclore de su país y tuvo una interesante carrera como pianista.

Entre sus obras más conocidas están algunas mazurcas y unos pocos estudios, así como la sinfonías y esta pieza: Mitos, para violín y piano. La obra fue escrita en la primavera de 1915 y tiene tres partes: La fuente de Aretusa, Narciso Dríadas y Pan. Se la dejo en la interpretación -magnífica, creo yo- de Janine Jansen e Itamar Golan. Disfruten.

Un libro cada semana: ‘El hombre que no fui’ de Javier Menéndez Flores y Melchor Miralles

2017 diciembre 4

el-hombre-que-no-fuiEn la lista de los crímenes sin resolver de cuantos ha habido en España en el último medio siglo, dos aparecen muy destacados por encima del resto. Uno, el de los Galindos, un quíntuple asesinato en una finca de la localidad sevillana de Paradas, en julio de 1975. Nunca hubo acusado alguno, ni móvil, ni hipótesis verosímil sobre lo sucedido. El segundo crimen fue bien distinto: se trata del asesinato de los marqueses de Urquijo, en su casa de Madrid durante la noche del 31 de julio al 1 de agosto de 1980. En este caso, sí hubo juicio y condenado. Este fue Rafi Escobedo, exesposo de la hija de los marqueses, que luego, según la versión oficial, se suicidó en el penal del Dueso, en Santoña. Pero pese a la investigación judicial, quedaron tantos puntos oscuros que todavía hoy no existe una versión razonable, con pruebas, de quién o quiénes mataron a los marqueses. La sentencia judicial, ejemplo destacable de cómo se puede dictar condena tan grave sin tener apenas idea de lo sucedido, contiene la famosa frase de que Escobedo mató a sus exsuegros «solo o en compañía de otros».

El hombre que no fui se presenta como novela pero es en realidad la historia de la versión del crimen, con sus lagunas y contradicciones, que sostiene Javier Anastasio, amigo de Escobedo y colaborador en cierta medida en los hechos. Como algunos recordarán, Anastasio huyó de España y se refugió en Iberoamérica para eludir un juicio sobre el que tenía muchas dudas en cuanto a la ecuanimidad del tribunal. Solo regresó cuando prescribió el crimen y hoy es un ciudadano sin cuentas con la justicia.

Menéndez Flores y Miralles siguen el relato de Anastasio, que van completando con documentación procedente de distintas fuentes –incluido el sumario judicial– y testimonios de policías y personas próximas a los protagonistas. El libro interesará a quienes recuerdan aquel episodio de novela negra en plena Transición y servirá para que otros, quienes no habían nacido entonces, conozcan un caso judicial repleto de actuaciones por lo menos discutibles, desapariciones de pruebas, chapuzas sumariales y oscuros intereses cruzados.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Suite de Asesinato en el Orient Express’ de Richard Rodney Bennett

2017 noviembre 30
por César Coca

Hace unos días se estrenó la nueva versión de Asesinato en el Orient Express, sobre la novela de Agatha Christie. El filme de Branagh, como el de Sydney Lumet, hace ya más de cuarenta años, acumula estrellas en todos los capítulos de la producción. No he visto aún la película, así que no sé cómo es la música de Patrick Doyle, colaborador habitual de los filmes de Branagh. Pero aprovecharé la ocasión del estreno para proponerles la suite que sobre los temas del filme de Lumet hizo el propio autor de esa banda sonora: Richard Rodney Bennett. Se trata de un compositor que compaginó la escritura de obras para el cine con otras para la sala de concierto, al estilo de muchos grandes de Hollywood.

No hay ningún parecido entre ambos filmes, pero encuentro un cierto aire común entre esta especie de concierto que Rodney Bennett escribe y el de Richard Addinsell para la película Dangerous Moonlight, titulado Concierto Varsovia. En la suite de Asesinato en el Orient Express hay un piano con notable protagonismo y una orquesta que desgrana melodías muy del estilo ligero de los años veinte, con una notable sofisticación. Estoy seguro de que les va a gustar.

Un libro cada semana: ‘El ministerio de la felicidad suprema’ de Arundhati Roy

2017 noviembre 27
por César Coca

ministerio-felicidadArundhati Roy ganó el premio Booker, uno de los más importantes –quizá el más importante– para una novela escrita en inglés con El dios de las pequeñas cosas. Hace bien poco, esta escritora india, que la pasada semana cumplió 56 años, publicó la segunda: El ministerio de la felicidad suprema. En los veinte años transcurridos entre ambas, ha sido una importante activista política galardonada por su tarea en favor de la paz y la igualdad, ha escrito algunos guiones y ha viajado por el mundo llevando un mensaje que le ha costado ser objeto de las iras del Gobierno de Nueva Delhi.

Explicar el argumento de El ministerio de la felicidad suprema es muy difícil porque a partir de un hilo conductor la autora va tejiendo distintas historias. Ahí radica el encanto de la novela, no tanto en su línea central –sinuosa y compleja– como en los relatos que va trazando cada vez que un nuevo personaje aparece en escena. Entre todos componen un tapiz tan variado como el país en el que está ambientada la obra.

Por estas páginas pasan los enfrentamientos entre hindúes y musulmanes, la lucha por Cachemira, la guerrilla y la guerra sucia del ejército, los intocables y la clase media del país, la pobreza y la opulencia, el drama y la esperanza. Hay personajes que viven en el cementerio y otros que matan vacas y las arrojan a las casas de los hindúes más radicales, mujeres en el cuerpo de hombres, animales con los que los humanos mantienen conversaciones profundas, canciones, poemas y chistes populares. Todo ello, escrito con un estilo torrencial que en no pocos momentos está emparentado con el realismo mágico.

 

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Shoah’ para violín y templo sagrado, de Jorge Grundman

2017 noviembre 23

Hace bien poco les hablé aquí mismo de la música de Jorge Grundman. No me repetiré, por tanto. Pero quiero proponerles para este fin de semana una obra del mismo autor que mañana viernes sonará en el Guggenheim, dentro de los actos del Fair Saturday. Se trata de Shoah para violín y templo sagrado, que fue estrenada por el violinista Vicente Cueva en la sinagoga del Tránsito de Toledo, el pasado abril. No es necesario explicar de qué va, teniendo ese título. El origen de la pieza está en una visita al Museo Judío de Praga que el compositor realizó años atrás. El resultado es esta obra de casi una hora de duración en la parte musical, que se completa con la lectura de unos textos al comienzo de cada una de sus seis partes, textos que se refieren al significado del fragmento que va a escucharse a continuación. Es decir, a los campos de Bergen Belsen y Therezin, al gueto de Varsovia, etc.

La música es estremecedora. La obra arranca con el violín sonando como si fuera una de las sirenas de un campo de concentración, y a partir de ahí el dolor, la incomprensión y la culpa se plasman en un instrumento (tanto en el estreno como en la grabación discográfica, se trata del ‘stradivarius’ conocido como Leopold Auer, porque fue propiedad de este gran violinista del siglo XIX) del que, gracias a la interpretación de Vicente Cueva, emana una música que toca el corazón. Les dejo un fragmento. Les va a gustar.

Un libro cada semana: ‘Tres cerditos’ de Apostolos Doxiadis

2017 noviembre 20
por César Coca

portada_tres-cerditos_300spApostolos Doxiadis es un novelista peculiar. Lo es desde su mismo origen, un griego nacido en Brisbane (Australia), y lo es también por formación, ya que Doxiadis es matemático. Eso explica que haya publicado algunas novelas relacionadas con esa ciencia. Con una de ellas, El tío Petros y la conjetura de Goldbach, tuvo además un cierto éxito de ventas. La conjetura de Goldbach pasa por ser uno de los problemas más difíciles que se han planteado nunca, pero no parece que eso fuera algo que echara para atrás a los lectores de esa novela. Tres cerditos no tiene referencia matemática alguna. La historia es la siguiente: una noche abundante en alcohol, un tipo que ha emprendido un camino de autodestrucción después de perder a su mujer y ver cómo su negocio se hunde mata en una pelea a un hombre. Este resulta ser el hijo único de un mafioso anciano que encarga –puesto que la vida a él no le va a alcanzar– que los tres hijos del culpable de la muerte sean asesinados al llegar a los 42 años, la edad que tenía su descendiente. Así se lo dice al reo un día que va a visitarlo a la cárcel. Y este se lo transmite al mayor de sus hijos para que tomen precauciones.

Hay tiempo, porque el mayor de los tres muchachos apenas si ha llegado a los veinte años y el pequeño es aún un niño. Cada uno de los tres adopta una estrategia distinta para ponerse a salvo: el mayor, hábil en los negocios, consigue una gran fortuna con la que puede pagarse la mejor protección; el segundo alcanza la fama en el mundo del cine y piensa que con eso el posible asesino lo tendrá más difícil; el tercero opta por cambiar de nombre e irse a vivir a la otra esquina del planeta. Hasta aquí se puede contar sin desvelar aspectos esenciales de la intriga.

Doxiadis maneja bien los hilos de la trama para conseguir atrapar al lector. La narración se establece mediante el esquema de alguien –hasta el final no sabremos de quién se trata– que cuenta a otro interlocutor también desconocido una vieja historia que supo en su momento. El relato comienza en los años veinte y atraviesa tres décadas de cine, jazz, ley seca, dinero rápido, mafias, descolonización y misiones cristianas en África. Un narrador poco dado a la corrección política va dosificando la información para que el lector conozca simultáneamente los pasos de los tres hermanos y los de la persona encargada de ejecutar la condena del jefe mafioso. Y aunque no es una novela que se sostenga sobre la intriga, el final contiene una sorpresa.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: Cuarteto de cuerdas Nº 2 ‘Intimate letters’ de Janácek

2017 noviembre 16
por César Coca

En sus últimos años de vida, Leos Janácek escribió sus dos únicos cuartetos de cuerda. El segundo, terminado pocos meses antes de su muerte, se subtitula Intimate letters, y se refiere a las cartas que intercambió con Kamila Stösslová, una cantante con edad de ser su hija (casi su nieta) con la que había vivido una apasionada y epistolar historia de amor desde 1916 (él murió en 1928). Se conservan alrededor de 750 cartas de aquella correspondencia febril que muestran la intensidad de los sentimientos del compositor.

Allá por marzo de este año tuve que escuchar muchas veces este cuarteto, aunque de forma fragmentaria, porque figura en la banda sonora de La insoportable levedad del ser, película que junto a Muerte en Venecia formaba el eje de la charla/visionado/concierto que tuvo lugar en el seno del programa del Musika-Música. Se trata de una música que en su último movimiento es enérgica y dramática, y por eso encaja tan bien en los hechos que se cuentan en el filme de Kaufman sobre una novela de Milan Kundera. Es una obra que corresponde al fin de una época pero no está demasiado contagiada aún de las vanguardias que ya estaban explotando en Europa.

Se lo dejo aquí en esta versión juvenil y sin embargo muy apreciable. Disfruten.

elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.