{"id":74,"date":"2011-04-17T23:13:00","date_gmt":"2011-04-17T23:13:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/topoverde\/?p=74"},"modified":"2011-04-17T23:13:00","modified_gmt":"2011-04-17T23:13:00","slug":"vitoria-19-abril-1808-2-mayo-sin-sangre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/topoverde\/2011\/04\/17\/vitoria-19-abril-1808-2-mayo-sin-sangre\/","title":{"rendered":"Vitoria: 19 de abril de 1808, un 2 de mayo sin sangre"},"content":{"rendered":"<p>El 19 de abril de 1808 Vitoria estuvo a punto de convertirse en el tr\u00e1gico Madrid del 2 de mayo. La delgada l\u00ednea que hay entre un mot\u00edn que acaba con nervios pero en paz y otro que termina en un ba\u00f1o de sangre no se cruz\u00f3. Se trata de uno de los episodios m\u00e1s desconocidos de la Guerra de la Independencia pero sus consecuencias pudieron cambiar la historia.<\/p>\n<p> Los hechos ocurrieron de esta manera: el 13 de abril de 1808, el entonces pr\u00edncipe Fernando de Borb\u00f3n lleg\u00f3 a Vitoria camino de Bayona. Carlos IV ya hab\u00eda abdicado a favor de su hijo en aquella vergonzosa maniobra de Napole\u00f3n Bonaparte que iba a acabar con Jos\u00e9 I como rey espa\u00f1ol. Un grupo de los patriotas de entonces, entre los que se encontraban el alcalde de Vitoria Javier de Urbina e Isunza; el diputado general, Pedro de Echevarr\u00eda; y el exministro Mariano Luis de Urquijo hab\u00edan urdido un plan para que Fernando se fugase disfrazado hacia Vergara, primero, Durango, despu\u00e9s, y Bilbao, finalmente, donde se supon\u00eda que estar\u00eda seguro. <\/p>\n<p> Casi todo el mundo en Vitoria, menos el propio rey y su s\u00e9quito, barruntaba que la marcha a Francia del monarca iba a tener nefastas consecuencias como luego se demostr\u00f3. Una muchedumbre de vecinos, obreros y menestrales se congreg\u00f3 d\u00eda y noche ante la Casa Consistorial, lugar donde el rey y su s\u00e9quito pernoctaban, con el fin de influir en la decisi\u00f3n de que el rey no tomara el camino a Francia. El general franc\u00e9s Savary y un grupo de pol\u00edticos espa\u00f1oles encabezados por el cura Ezcoiquiz, los duques del Infantado y de San Carlos, los marqueses de Ayerbe, Feria y Guadalc\u00e1zar, conde de Villariez y los diplom\u00e1ticos Labrador y Muzquiz, planearon la marcha para el d\u00eda 19 de abril. <\/p>\n<p> Hay que recordar que una nutrida guarnici\u00f3n francesa estaba acuartelada en el convento de San Francisco a la espera de acontecimientos. Muy cerca de donde se desarrollaron los siguientes hechos. En el amanecer del 19 de abril, cientos de vitorianos sacaron sus viejas armas y se concentraron en la calle Mateo  Moraza, en la Virgen Blanca y el actual Banco de Espa\u00f1a, rodeando la Casa Consistorial. Mientras el personal al servicio del rey y los palafraneros enganchaban los carruajes se oyeron gritos pidiendo que no se marchara Fernando VII. Cada vez ven\u00eda m\u00e1s gente. En el momento en que el monarca sali\u00f3 del Ayuntamiento por la calle Mateo Moraza y se subi\u00f3 a uno de los carruajes, la multitud se abalanz\u00f3 sobre el convoy. Concretamente, un alguacil apellidado Rico y un industrial llamado Mart\u00edn Susaeta llegaron a cortar los tirantes del carro y desengancharon las mulas. El vocer\u00edo entonces se hizo ensordecedor, seg\u00fan cuenta en su cr\u00f3nica de aquel acontecimiento Eulogio Serd\u00e1n en su &#8216;Historia de Vitoria&#8217;. El general Savary ante la situaci\u00f3n iba a sacar a los granaderos y a toda la artiller\u00eda para acabar con el mot\u00edn, cuando las propias autoridades alavesas llamaron a la calma. Incluso el monarca trat\u00f3 de parar el \u00edmpetu de los vecinos de Vitoria, dispuestos a llevar hasta el final su objetivo de impedir la marcha real. &#8220;El Rey est\u00e1 agradecid\u00edsimo al extraordinario afecto de su leal pueblo de esta ciudad y provincia de Alava; pero siente que pase de los l\u00edmites debidos y puede degenerar en falta de respeto con pretexto de guardarle y conservarle, y conociendo que este tierno amor a su real persona y el consiguiente cuidado son los m\u00f3viles que le animan no puede menos de desenga\u00f1ar a todos y cada uno de sus individuos que no tomar\u00eda la resoluci\u00f3n importante de su viaje si no estuviese bien cierto de la sincera y cordial amistad de su aliado el emperador de los franceses y de que tendr\u00e1 las m\u00e1s felices consecuencias. Les manda, pues que se tranquilicen y esperen, que antes de cuatro o seis d\u00edas dar\u00e1n gracias a Dios y a la pruedencia de Su Majestad de la ausencia que ahora les inquieta&#8221;. Este documento fue publicado en la gaceta de Madrid varios d\u00edas despu\u00e9s.<\/p>\n<p> Tranquilizado el pueblo moment\u00e1neamente, el mot\u00edn no fue a m\u00e1s. El rey inici\u00f3 su marcha horas despu\u00e9s, escoltado por un escuadr\u00f3n de franceses y una escolta compuesta por el diputado general, y una guardia de honor de caballer\u00eda alavesa formada por un comandante y 22 guardias.<\/p>\n<p> Serd\u00e1n, en su cr\u00f3nica, se queja de que a los cien a\u00f1os de aquel suceso el 19 de abril pas\u00f3 desapercibido y esperaba que el 21 de junio de 1813, fecha de la batalla de Vitoria no ocurriera lo mismo. El cronista y alcalde vitoriano compara esos dos hechos con hitos como Bail\u00e9n, Zaragoza y Gerona y pide que los vitorianos no lo olviden.<\/p>\n<p> Nosotros hemos puesto nuestro grano de arena por recordar un hecho hist\u00f3rico, aunque con la convicci\u00f3n de que 203 a\u00f1os despu\u00e9s a la mayor\u00eda de los vitorianos esto les importa bien poco. Aunque cuenta Serd\u00e1n que una vez que visit\u00f3 la reina Isabel II Vitoria en 1865 le presentaron al ya anciano Susaeta, protagonista y h\u00e9roe de aquellos sucesos. El hombre no pidi\u00f3 nada para \u00e9l pero s\u00ed para su hijo, sacerdote. &#8220;Nada se\u00f1ora&#8221;, contest\u00f3 Susaeta, &#8220;pero tengo un hijo sacerdote y a este desear\u00eda que le concediera su protecci\u00f3n&#8221;. La reina cumpli\u00f3 y nombraron al hijo can\u00f3nigo de Albarrac\u00edn , aunque posteriormente renunci\u00f3 para estar en Vitoria junto a su anciano padre. Finalmente le nombraron can\u00f3nigo de Santa Mar\u00eda.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 19 de abril de 1808 Vitoria estuvo a punto de convertirse en el tr\u00e1gico Madrid del 2 de mayo. La delgada l\u00ednea que hay entre un mot\u00edn que acaba con nervios pero en paz y otro que termina en un ba\u00f1o de sangre no se cruz\u00f3. 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