{"id":30,"date":"2009-11-10T13:52:00","date_gmt":"2009-11-10T13:52:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/topoverde\/?p=30"},"modified":"2009-11-10T13:52:00","modified_gmt":"2009-11-10T13:52:00","slug":"las-ruinas-santa-catalina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/topoverde\/2009\/11\/10\/las-ruinas-santa-catalina\/","title":{"rendered":"Las ruinas de Santa Catalina"},"content":{"rendered":"<p>\nA 12 kil\u00f3metros de Vitoria, en el coraz\u00f3n de la sierra Badaya, hay un lugar rom\u00e1ntico para observar una extra\u00f1a naturaleza <\/p>\n<p><IMG src=\"\/topoverde\/wp-content\/uploads\/sites\/25\" id=\"img_0\" class=\"imgizqda\">Si Gustavo Adolfo B\u00e9cquer hubiera conocido el monasterio de Santa Catalina antes que Veruela le habr\u00eda dedicado los mismos elogios: \u00abvaguedad misteriosa, perfume de un para\u00edso distante, indefinible encanto\u00bb. S\u00f3lo los poetas, y bien armados de adjetivos,  pueden describir con exactitud esta aislada vaguada de cuatro hect\u00e1reas, donde una pintoresca belleza natural se abraza a una historia importante y desconocida que recorre m\u00e1s de siete siglos. Apunten.Fue casa torre de los Iru\u00f1a, una de las grandes familias alavesas, monasterio de jer\u00f3nimos, y de agustinos, fortaleza carlista en el XIX y la m\u00e1s escondida ruina rom\u00e1ntica hasta hace unos a\u00f1os, cuando fue transformado en jard\u00edn bot\u00e1nico.<br \/>\nTuvo que ser un paisajista, Eduardo \u00c1lvarez de Arcaya, el que  a mediados de los a\u00f1os noventa comprendiera el potencial del paraje, entonces en un estado lamentable. Se empe\u00f1\u00f3 con la ayuda institucional y consigui\u00f3 envolver entre plantas, \u00e1rboles y flores, el misterio de unas piedras que guardaban secretos olvidados. Cost\u00f3 m\u00e1s de cuatro a\u00f1os de trabajos ponerlo en marcha pero se consigui\u00f3 abrirlo al p\u00fablico en 2003.<br \/>\nPosiblemente, no hay otro lugar en \u00c1lava con m\u00e1s magia para encontrarse con la naturaleza en cualquier estaci\u00f3n. Miles de flores de plantas aut\u00f3ctonas \u2013m\u00e1s de 400 entre las 1.000 que se pueden disfrutar \u2013y de los cinco continentes dan la bienvenida al visitante. Pr\u00edmulas, crocus, acacias, narcisos, orqu\u00eddeas, muestran sus brillantes amarillos, inmaculados blancos, inquietantes violetas, y explosivos rojos. Santa Catalina no es un museo. Como buen jard\u00edn, el paisaje cambia pr\u00e1cticamente cada d\u00eda. Est\u00e1 vivo. Por eso cada visita es diferente. Habr\u00e1 otra flor sugerente, o un \u00e1rbol milenario como el olivo, retorci\u00e9ndose en sus arrugas de viejo ; o el fascinante algarrobo; o las hiedras trepadoras de un tama\u00f1o descomunal abrazadas a las viejas piedras del convento.<br \/>\nPara comprender c\u00f3mo en un barranco rodeado de encina carrasca, robles y quejigos se crea un microclima, o mejor tres, se han distribuido las plantas en tres zonas. En la solana, las plantas arom\u00e1ticas, las vi\u00f1as, los cactus y vegetales de Nueva Zelanda y Australia. En el fondo de valle, las herb\u00e1ceas, bamb\u00faes, con\u00edferas, acu\u00e1ticas, ros\u00e1ceas, azaleas y camelias. Y en la umbr\u00eda, betul\u00e1ceas, encinas, aquifoli\u00e1ceas y caprifoli\u00e1ceas.  Dos climas, atl\u00e1ntico y mediterr\u00e1neo se dan la mano.<br \/>\nPor si las plantas no son lo suficientemente atractivas para el visitante, hay elementos que configuran este paisaje que lo hacen singular. Estamos en la sierra Badaya, uno de esos espacios que sin tener la consideraci\u00f3n de parque natural \u2013en su cumbre se han colocado molinos de viento\u2013 guarda tesoros ecol\u00f3gicos como sus m\u00e1s de cien simas o sus bosquetes de viejos robles, encinas y hayas, centenarios, sus barrancos secos o sus r\u00edos subterr\u00e1neos. Esa envoltura le da al parque un valor excepcional.<br \/>\n<IMG src=\"\/topoverde\/wp-content\/uploads\/sites\/25\" id=\"img_0\" class=\"imgcen\"><br \/>\nHay bot\u00e1nicos con buenos argumentos que dudan de la idoneidad de plantar en este espacio ya muy rico tantas flores for\u00e1neas. Es el eterno debate de los parques bot\u00e1nicos. Pero en este caso yo me quedo con la belleza. De entre todas las sensaciones que el visitante se puede llevar del jard\u00edn destaca la del mirador. Una escalera de caracol permite subir a la altura de la espada\u00f1a de la vieja iglesia. Con ese horizonte de la Llanada alavesa se comprende finalmente por qu\u00e9 la historia se detuvo pronto aqu\u00ed y se resisti\u00f3 a marcharse. Y cuando se fue nos dej\u00f3 la belleza de sus ruinas.<\/p>\n<p>\u00c1RBOLES<\/p>\n<p>Hay un aire de desgarro, de sufrimiento en todos y cada uno de los \u00e1rboles del parque: el olivo milenario, el algarrobo que da la bienvenida a los visitantes, los arces de Montpellier que estallan  en rojo todos los oto\u00f1os, las hiedras trepadoras que han impedido en ocasiones el derrumbe de los muros o el bosque de encina carrasca. Todos son \u00e1rboles de suelos pobres como el terreno que cobij\u00f3 a los frailes jer\u00f3nimos los primeros 75 a\u00f1os hasta  que lo abandonaron y lo tomaron los agustinos. Tambi\u00e9n su historia es de sufrimiento. Los primeros monjes tuvieron que abandonarlo porque viv\u00edan de las limosnas y Santa Catalina siempre fue un sitio aislado. La segunda comunidad mont\u00f3 un curioso sistema de aljibes y terrazas que permitieron cultivar la huerta y sobrevivir en un lugar tan inh\u00f3spito .<\/p>\n<p>Gracias a Iosu Onandia por las fotos<\/p>\n<p>.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A 12 kil\u00f3metros de Vitoria, en el coraz\u00f3n de la sierra Badaya, hay un lugar rom\u00e1ntico para observar una extra\u00f1a naturaleza Si Gustavo Adolfo B\u00e9cquer hubiera conocido el monasterio de Santa Catalina antes que Veruela le habr\u00eda dedicado los mismos elogios: \u00abvaguedad misteriosa, perfume de un para\u00edso distante, indefinible encanto\u00bb. 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