Con la presentación de Fernando Alonso como nuevo piloto de McLaren se acaban las vacaciones, si es que en la Fórmula 1 existe de eso, y arranca la temporada 2015. Sí, falta mucho para la primera carrera. Pero en este deporte se trata más de correr para poner el coche en forma y luego ya fiarse de la genialidad del que lo conduce. Es decir, el invierno es clave. Durante el primer tercio del campeonato se mantiene el ritmo de ajustes y mejoras y de ahí en adelante ya es dejarse llevar.
Por eso nos gusta tanto la pretemporada. Porque es cuando hay más preguntas que respuestas. Más declaraciones que hechos, más sueños que realidades, y lógicamente porque es cuando caben todo tipo de especulaciones gratuitas.
Por eso vamos a empezar por lo interesante, por el cotilleo: Por la barba de Alonso. El asturiano regresa a la que ya fuera su casa, y de la que marchó enfadado. Las cosas no le fueron bien con el pope Dennis. El patriarca de esa familia que pretenden construir en Woking se dejó llevar por el sentimentalismo y primó a su favorito Hamilton ante el hijastro importado. Por más que Alonso fuera allá con la vitola de bicampeón del mundo. Se equivocó entonces y ¿rectifica ahora? Lo que sí quedó claro en la presentación del equipo para la 2015 -con Button y Alonso a los mandos y motores Honda para reverdecer aquellas glorias logradas con el mismo fabricante y Senna al volante- es que el español se va a cobrar sus desaires públicos de la etapa anterior en forma de incómodas pullas públicas, más en los simbólico que por verdadera trascendencia.
Si algo moletas mucho a Dennis, y dicen que hay muchas cosas que le molestan bastante, son las personas que no se rasuran adecuadamente para una puesta de largo. Lo de ir mal afeitado a trabajar o con barba por más que esté arreglada (que tampoco es el caso) enciende al máximo dirigente de McLaren. Pues la primera en la frente, o en la cara. Barbaca hipsterfanática del asturiano en la primera foto juntos. Cierto que es la misma pelambra que ya lucía la temporada pasada, pero algunos confiaban en Reino Unido, tan gustusos del protocolo, en que el deportista se ‘asearía’ para ese día especial. Por lo menos se puso un traje. Claro que visto como le cae a él y como lo luce Button podría pensarse que le cayó desde un balcón cuando iba camino de la sede de su nueva escudería.
La foto no tiene desperdicio. A la izquierda,Yasushi Arai, director de Investigación y Desarrollo de Honda -el que tiene que dar las órdenes para que el coche corra como el diablo. A la derecha, Ron Dennis, el que manda -o eso cree él. Ambos con vestimenta un poco más oscura y corbata. Separados simétricamente de los tres pilotos sin lazo al cuello. El centro para el futuro, Magnussen. El chico que ha perdido el trabajo por la llegada de Alonso y al que el españól no puede permitir el segundo volante. ¿Otra como la de Hamilton? No gracias.
Junto a él, a un lado, Button, elegante, guapo, con chaleco y ese mismo aire que de yo paso de todo colega que tiene Simon Baker en ‘El Mentalista’. Al otro lado, el más bajo de todos, el peor vestido, el menos agraciado y el que centra absolutamente todas las miradas. El elegido. Él. La foto lo dice todo precisamente por querer ocultarlo. Aquí ahora se hacen las cosas como yo digo y punto. ¿No te gustan las barbas, Dennis? ¿Qué la chaqueta me queda grande? Respira hondo, macho porque te vas a hartar.