Anoche me cruce con la muerte en la carretera. Como en los cuentos apareció tras una curva, aunque por suerte -sobre todo del vehículo que me precedía- la negra dama prefiere trabajar sin público. Yo se lo agradezco y supongo que el transportista que venía en sentido opuesto también. Eso sí, no acabo de entender porque el señor que iba delante mío invadió completamente el carril contrario. Afortunadamente volvió a su lado de la calzada justo cuanto el vértice delantero izquierdo de su automóvil parecía besar la mejilla del camión.
Hoy quería celebrar el nacimiento de este blog. Hablar de la magia por la que una chispa consigue hacer latir un bloque de acero. De como una montón de hierros cobran vida y convierten una herramienta ideada para mejorar la movilidad en una máquina capaz de hacer sentir y soñar.
Hoy llueve. Las nubes animarán a la parca a aumentar su cosecha. Precaución. A fin de cuentas las normas son sencillas: mantente en tu carril, recuerda que no vas solo y deja lo de correr para los circuitos. Si no llegas, da lo mismo lo rápido que fueras en el último tramo.