{"id":385,"date":"2012-09-12T08:37:48","date_gmt":"2012-09-12T07:37:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/oscarterol\/?p=385"},"modified":"2012-09-12T08:37:48","modified_gmt":"2012-09-12T07:37:48","slug":"tupper","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/oscarterol\/2012\/09\/12\/tupper\/","title":{"rendered":"Tupper"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<img src=\"webkit-fake-url:\/\/5841B5FF-F385-4004-B2FF-F2E421F2CA39\/image.tiff\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Si el genial William Shakespeare levantara la cabeza y volviera\u00a0 a menear su magistral pluma, sin lugar a dudas, cambiar\u00eda algunos pasajes de sus obras para actualizarlas a estos viejos tiempos que estamos sobreviviendo. Entre las muchas posibilidades cabr\u00eda la siguiente: \u201cTupper o no Tupper, esa es la cuesti\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s noble para el alma, sufrir los injustos precios de la hosteler\u00eda o cocinar en casa y llevar consigo el alimento para llegar a fin de mes?\u201d El Tupper se ha convertido en un s\u00edmbolo de las clases medias, bajas y subterr\u00e1neas. No lo digo por el \u00faltimo episodio de \u201clanzamiento de\u201d contra la Presidenta de la Comunidad de Madrid. El Tupper vendr\u00eda a ser como la caja fuerte de los pobres; un cofre de pl\u00e1stico donde viajan los tesoros del ciudadano medio, que no otros que los restos de la comida que sobr\u00f3 del d\u00eda anterior. Garbanzos con chorizo, ensalada de pasta, br\u00f3coli hervido, o los cl\u00e1sicos filetes empanados que har\u00e1n las delicias del currela de turno en su receso para manducar. Pero el Tupper es algo m\u00e1s que un envase que nos permite ahorrar dinero a la hora de comer. Es una reserva emocional de los sabores del hogar y una declaraci\u00f3n de sanas intenciones en \u00e9poca de severas dietas. Ay ese Tupper de frutitas al asalto de una talla menos. Ya existen militantes del Tupper, personas que podr\u00edan pagarse su men\u00fa del d\u00eda, pero prefieren oler y degustar\u00a0 el guiso propio, con su sabor de hogar, algo muy gratificante en medio de la despiadada jornada laboral. La mejor creaci\u00f3n de Adri\u00e0 no tiene nada que hacer contra unas alb\u00f3ndigas con tomate, cocinadas por tu madre, recalentadas en el microondas de la oficina. En un Tupper, adem\u00e1s de la comida, van el cari\u00f1o, las man\u00edas y la cultura gastron\u00f3mica de cada familia. Perfectamente envasados al vac\u00edo popular, con el \u00fanico conservante que supone el haber cerrado la tapa con fe. Qu\u00e9 momento m\u00e1s entra\u00f1ablemente cotilla es ese en el que los reojos van escrutando los Tupper de los compa\u00f1eros de comida pobre, en busca de otras intimidades. No desestimemos el poder de la cultura Tupper: <<yo me lo guiso, yo me lo llevo, yo me lo como>>. Pasen buen d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<img src=\"webkit-fake-url:\/\/58CE2D7D-AE68-4D47-AB17-4D919F1ED980\/image.tiff\" alt=\"\" \/>Un abrazo de oso panda a todos los que por aqu\u00ed pas\u00e9is.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":42,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/oscarterol\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/385"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/oscarterol\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/oscarterol\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/oscarterol\/wp-json\/wp\/v2\/users\/42"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/oscarterol\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=385"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/oscarterol\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/385\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/oscarterol\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=385"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/oscarterol\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=385"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/oscarterol\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=385"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}