{"id":365,"date":"2011-01-03T09:13:00","date_gmt":"2011-01-03T09:13:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/oscarterol\/?p=365"},"modified":"2011-01-03T09:13:00","modified_gmt":"2011-01-03T09:13:00","slug":"a-el-rosco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/oscarterol\/2011\/01\/03\/a-el-rosco\/","title":{"rendered":"A por el rosco"},"content":{"rendered":"<div>Vamos, hermanas, hermanos, esta semana hay que empezarla con alegr\u00eda, a sabiendas de que, casi con toda seguridad, hasta el m\u00e1s desafortunado, se va a poder comer un rosco. Es un hecho ins\u00f3lito en nuestras vidas, un capricho del destino. <\/div>\n<div>Y luego dicen que los reyes no existen&#8230;<\/div>\n<div>\n<\/div>\n<div>\n<\/div>\n<div>\n<\/div>\n<div>POR AQUI DEJO EL ARTICULO DE HOY<\/div>\n<div>\n<\/div>\n<div>\n<\/div>\n<div>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"MsoNormal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Nacer<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><span lang=\"ES-TRAD\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p><\/strong><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><span lang=\"ES-TRAD\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p><\/strong><\/strong><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Del a\u00f1o que se fue me quedo con muchas im\u00e1genes para el recuerdo y el comentario, pero hoy, ya metidos en la harina del a\u00f1o once, rescato una que me sorprendi\u00f3 sobremanera por lo representativo de los tiempos que nos ha tocado vivir. Tiempos fronterizos y crepusculares, nos encontramos ante un paisaje que, todav\u00eda, no acertamos a atisbar, pero que se intuye \u00e1rido a ratos. La imagen a la que me refiero es una escena que mi imaginaci\u00f3n a creado a imagen y semejanza de las informaciones que iban llegando el primer d\u00eda del a\u00f1o reci\u00e9n estrenado. Como es costumbre, cada uno de enero, las radios, en esa gran labor de acompa\u00f1arnos en la resaca de la primera ma\u00f1ana del calendario, nos informan de los primeros nacimientos del a\u00f1o; esos beb\u00e9s que vienen con un af\u00e1n de protagonismo y a la caza del titular de la prensa local. Pero claro, en esta ocasi\u00f3n, la prisa por nacer el primero, era sin\u00f3nimo de ruina, porque los famosos \u201ccheques beb\u00e9\u201d caducaban con las doce campanadas, como la historia de la cenicienta.<span style=\"mso-spacerun:yes\">  <\/span>Como dec\u00eda antes, me imagino las escenas que se habr\u00e1n vivido en muchos paritorios con la presi\u00f3n de los dos mil quinientos euros en el ambiente: <<Doctor, usted ha visto que ha nacido a menos un minuto, eh! Porque ese reloj de la pared est\u00e1 adelantado, se lo digo yo>>. <<\u00bfQu\u00e9 ha sido ni\u00f1o o ni\u00f1a? \u2013Ha sido un pufo, porque ha nacido a las doce y diez>>. Lo cierto es que era demasiada responsabilidad para los ni\u00f1os que estaban en la rampa de salida. Seguramente, alguna de esas criaturas, tendr\u00e1 que o\u00edr mas de una vez, a lo largo de su vida, frases del tipo: <<C\u00e1llate t\u00fa, que si hubieras nacido una hora antes, no nos habr\u00edan embargado el piso>>. Pobrecitos. Para vuestro consuelo, queridos neonatos, os dir\u00e9 que, probablemente, entre vosotros ya se encuentre el ser humano que vivir\u00e1 m\u00e1s de ciento cincuenta a\u00f1os, o doscientos. Porque sin humos en los parques infantiles, ni en los bares, y con todas las prohibiciones que ir\u00e1n firmando los galantes de nuestra libertad, morirse en Europa va a convertirse en una tarea dif\u00edcil. A no ser que sea por aburrimiento, o por un empacho de soja. Pasen buen d\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><span lang=\"ES-TRAD\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\"><span lang=\"ES-TRAD\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/p>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vamos, hermanas, hermanos, esta semana hay que empezarla con alegr\u00eda, a sabiendas de que, casi con toda seguridad, hasta el m\u00e1s desafortunado, se va a poder comer un rosco. 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