{"id":361,"date":"2010-12-16T23:04:00","date_gmt":"2010-12-16T23:04:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/oscarterol\/?p=361"},"modified":"2010-12-16T23:04:00","modified_gmt":"2010-12-16T23:04:00","slug":"cabeza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/oscarterol\/2010\/12\/16\/cabeza\/","title":{"rendered":"Cabeza"},"content":{"rendered":"<p>Buenos d\u00edas hermanos.<\/p>\n<div>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"MsoNormal\">\n<p class=\"MsoNormal\"> <b style=\"mso-bidi-font-weight:normal\">Cabeza<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">No podemos mirar para otro lado, el alud se nos viene encima irremediablemente; en poco m\u00e1s de una semana estamos rodeados de esp\u00edritu navide\u00f1o por todas partes. Ese parque tem\u00e1tico de la fe y los buenos sentimientos nos espera con sus luces parpadeantes y sus sombras inherentes. \u00a1Es Navidad! Y ya que estamos abocados al encuentro fraterno en torno a la mesa, este a\u00f1o m\u00e1s que nunca, debemos vivirlas con cabeza. S\u00ed, porque quiero recordarles, queridos c\u00f3mplices, que las gambas y los langostinos tienen cabeza. No s\u00f3lo la tienen, algo evidente si atendemos a su desproporcionada anatom\u00eda, sino que, chupando con ganas y con fe, de ella se puede extraer algo de sustancia. En ediciones anteriores, cuando la crisis era solo un presagio, todos hemos obviado la testa del marisco, fuera de gamb\u00f3n, de<span style=\"mso-spacerun:yes\">  <\/span>gamba, de langostino o de camar\u00f3n, pero, ahora, toca aspirar con fuerza porque no estamos en condiciones de desaprovechar parte alguna de los frutos del mar. Efectivamente, en esas montoneras de cabezas que acostumbramos a crear en nuestros platos de los d\u00edas se\u00f1alados, est\u00e1 la soluci\u00f3n a la crisis. Si hasta el rabo todo es toro, como reza el dicho popular, hasta la cabeza todo es gamba. A nadie escapa que la cola es la parte m\u00e1s atractiva, esto ocurre en alguna otra especie animal, por su generosidad c\u00e1rnica m\u00e1s que nada, pero eso lo dejaremos para los tiempos de esplendor, que llegar\u00e1n si hacemos bien los deberes. Es momento de regocijarnos con el chupeteo, de reba\u00f1ar el plato hasta sacarle brillo, de honrar a la miga del pan y de apurar hasta la \u00faltima gota de la copa. Si vivi\u00e9ramos la vida como si estuvi\u00e9ramos en una posguerra, probablemente, nunca m\u00e1s habr\u00eda una guerra. \u00a1Ah! Por descontado, este a\u00f1o, nada de meternos un polvor\u00f3n en la boca con el simple prop\u00f3sito de intentar pronunciar el nombre de la capital de Arag\u00f3n para regocijo de nuestros compa\u00f1eros de mantel. Un polvor\u00f3n, hoy m\u00e1s que nunca, es un manjar, puede que<span style=\"mso-spacerun:yes\">  <\/span>harinoso y previsible, no lo niego, ahora bien, cumple como postre y es de agradecer. Si aprovechamos lo que hay en las cabezas, saldremos de la cola. Pasen buen d\u00eda.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\n<p class=\"MsoNormal\">Un abrazo de osoooooooooooooooooo<\/p>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Buenos d\u00edas hermanos. Cabeza No podemos mirar para otro lado, el alud se nos viene encima irremediablemente; en poco m\u00e1s de una semana estamos rodeados de esp\u00edritu navide\u00f1o por todas partes. Ese parque tem\u00e1tico de la fe y los buenos sentimientos nos espera con sus luces parpadeantes y sus sombras inherentes. \u00a1Es Navidad! 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