{"id":842,"date":"2013-11-04T11:23:40","date_gmt":"2013-11-04T09:23:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.grada360.com\/la-taberna-de-mou\/?p=842"},"modified":"2013-11-04T11:23:40","modified_gmt":"2013-11-04T09:23:40","slug":"el-efecto-simeone","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/latabernademou\/2013\/11\/04\/el-efecto-simeone\/","title":{"rendered":"El Efecto Simeone"},"content":{"rendered":"<p><!--:es-->Hace a\u00f1os que el <strong>Atl\u00e9tico de Madrid <\/strong>pertenece a la clase media, un grupo de clubes cada a\u00f1o m\u00e1s reducido, que de cuando en cuando daban la sorpresa y arrebataban el t\u00edtulo liguero a los bipolares Madrid y Barcelona. En aquel entonces se acu\u00f1\u00f3 el mal llamado s\u00edndrome de <strong>El Pupas <\/strong>para definir a los rojiblancos, un complejo de fatalidad al que siempre se recurr\u00eda para justificar derrotas incomprensibles o periodos eternos de <strong>sequ\u00eda de trofeos<\/strong>. Siempre era el perverso destino el responsable de los males del club. El Atl\u00e9tico vivi\u00f3 durante mucho tiempo instalado en una aton\u00eda solo rota por breves instantes de felicidad, con el com\u00fan denominador de unos nefastos dirigentes que, en numerosas ocasiones a lo largo de la historia del club, ten\u00edan en esa <strong>fatalidad<\/strong> la coartada perfecta para salir indemnes por su ineptitud. Hasta que lleg\u00f3 un tal<strong> Diego Pablo Simeone <\/strong>para romper con ese mal karma.<br \/>\n<a href=\"\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/98\/2013\/11\/simeone-derbi-afp.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-843\" src=\"\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/98\/2013\/11\/simeone-derbi-afp.jpg\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"362\" \/><\/a><br \/>\nPor el banquillo rojiblanco ha pasado de todo. <strong>Entrenadores de perfil alto <\/strong>que hab\u00edan ganado un Mundial, como <strong>C\u00e9sar Luis Menotti<\/strong>; que hab\u00edan deslumbrado y marcado una \u00e9poca en el f\u00fatbol europeo, como <strong>Arrigo Sacchi<\/strong>; de la casa de toda la vida, como <strong>Luis Aragon\u00e9s <\/strong>en distintos periodos; con prestigio reconocido en muchos pa\u00edses, como <strong>Tomislav Ivic<\/strong>; con pedigr\u00ed tras dirigir en Brasil tanto clubes como selecciones, como <strong>Jair Pereira<\/strong>; profesores con un enorme cach\u00e9 de sabios, como el <strong>Pacho Maturana<\/strong>; o tipos con la vitola de veteranos de la Premier, como fuera<strong> Ron Atkinson<\/strong>. Todos ellos terminaron por fracasar de un modo u otro en el Atl\u00e9tico. Tampoco se libraron de esta perversa voracidad aquellos entrenadores que llegaban al Vicente Calder\u00f3n con menor curr\u00edculum, un perfil m\u00e1s bajo, pero con pretensiones igual de altas. Tambi\u00e9n en esto <strong>Simeone<\/strong> ha roto moldes y en tiempo r\u00e9cord est\u00e1 consiguiendo un lugar destacado en la iconograf\u00eda atl\u00e9tica.<br \/>\n<strong>Simeone<\/strong> es un entrenador extra\u00f1o que tuvo siempre claro desde su retirada como jugador que tarde o temprano el destino le conducir\u00eda hacia la silla caliente del Atl\u00e9tico. La llamada del club se produjo posiblemente antes de lo previsto en su particular hoja de ruta. Dif\u00edcil decisi\u00f3n. Decir no a tu destino supon\u00eda no subir a un tren que quiz\u00e1 no volver\u00eda a parar en su estaci\u00f3n. Decir s\u00ed a ese tren conllevaba asumir el riesgo de descarrilar por correr demasiado y, quiz\u00e1s, cerrar en un futuro la puerta al sue\u00f1o de su vida como entrenador. El Cholo se arriesg\u00f3 y la jugada, por ahora, le est\u00e1 saliendo perfecta.<br \/>\n<strong>Simeone<\/strong> no es un entrenador brillante, no es un t\u00e1ctico de primer nivel o un innovador en sus m\u00e9todos para dirigir a su plantilla. Es algo mejor que todo eso. Es el mejor gestor para un equipo cosido a puntadas como el <strong>Atl\u00e9tico<\/strong>, que depende de una propiedad que ha perpetuado la mala gesti\u00f3n hasta lograr que a instituci\u00f3n viva instalada en el borde del abismo, de la ruina o de la desaparici\u00f3n. Un tipo que es capaz de recuperar a jugadores desahuciados como <strong>Gabi, Ra\u00fal Garc\u00eda o Diego Costa<\/strong>; que saca lo mejor de s\u00ed mismos a jugadores, transform\u00e1ndolos de normales a, como <strong>Filipe Luis o Miranda<\/strong>; que rescata del rinc\u00f3n del talento perdido a futbolistas enormes como <strong>Thiago<\/strong>; que maneja con mimo y exquisito cuidado a las perlas de la cantera como <strong>Oliver Torres<\/strong>; o exprime hasta la \u00faltima gota de esencia futbolera a tremendos jugadores condenados a pasar fugazmente por el equipo, como <strong>Falcao o Courtois<\/strong>. Simeone tambi\u00e9n ha logrado inyectar en vena la autoestima necesaria a un aficionado resignado a ser el eterno segund\u00f3n capitalino, el que se lleva las migajas en el reparto, para recuperar el respeto perdido. Eso, sin duda alguna, es a veces m\u00e1s importante para tener \u00e9xito en una nave tan complicada como la rojiblanca. Hasta que quienes ocupan el puente de mando se lo permitan con sus m\u00e1s que dudosas dotes de mando o el mismo Cholo vea que no hay salida. Mientras, disfruten de lo que queda, que casos como el del Cholo se dan como los cometas: uno cada cien a\u00f1os.<!--:--><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace a\u00f1os que el Atl\u00e9tico de Madrid pertenece a la clase media, un grupo de clubes cada a\u00f1o m\u00e1s reducido, que de cuando en cuando daban la sorpresa y arrebataban el t\u00edtulo liguero a los bipolares Madrid y Barcelona. 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