{"id":788,"date":"2013-10-11T10:08:44","date_gmt":"2013-10-11T08:08:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.grada360.com\/la-taberna-de-mou\/?p=788"},"modified":"2013-10-11T10:08:44","modified_gmt":"2013-10-11T08:08:44","slug":"el-poder-de-los-ultras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/latabernademou\/2013\/10\/11\/el-poder-de-los-ultras\/","title":{"rendered":"El Poder de los Ultras"},"content":{"rendered":"<p><!--:es-->Sala de prensa del Levski de Sof\u00eda. <strong>Ivaylo Petev <\/strong>era presentado como nuevo entrenador del equipo tras haber hecho campe\u00f3n de liga al modesto Lugogorets, equipo de la localidad de Razgrad, rompiendo la hegemon\u00eda de los dos famosos clubes capitalinos, el <strong>Levski <\/strong>y el CSKA de Sof\u00eda. Un d\u00eda feliz para este joven entrenador que qued\u00f3 ensombrecido cuando un grupo de valientes <strong>encapuchados<\/strong> irrumpieron en la presentaci\u00f3n, arranc\u00e1ndole la ropa del Levski e invitando a Petev a que renunciara a ser el entrenador del primer equipo. Puro matonismo. 100% efectivo. Horas despu\u00e9s, Ivaylo Petev dimit\u00eda, sin haber siquiera dirigido el primer entrenamiento. Estos mafiosos consideraban que Petev no era merecedor del gran honor de dirigir al equipo de sus amores, como si de ellos dependiera el control de calidad de los sentimientos de un club. Lograron su prop\u00f3sito.<br \/>\n<a href=\"\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2013\/10\/Ivaylo-Petev.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-789\" src=\"\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2013\/10\/Ivaylo-Petev.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2013\/10\/Ivaylo-Petev.jpg 640w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2013\/10\/Ivaylo-Petev-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><br \/>\n<em>\u00bfTanto poder tienen los ultras en el f\u00fatbol?<\/em><br \/>\nHubo un tiempo en el que los <strong>ultras<\/strong> gozaban de la protecci\u00f3n de los <strong>dirigentes<\/strong> del f\u00fatbol. La peregrina excusa era que siempre animaban, siempre estaban apoyando al equipo, especialmente en las circunstancias m\u00e1s dif\u00edciles. Eran los irreductibles, los que convert\u00edan a los estadios en ollas a presi\u00f3n, miedo esc\u00e9nico e imagen colorista de un tifo espectacular para las fotos de los peri\u00f3dicos. Y hab\u00eda que apoyarles con un trato <strong>privilegiado<\/strong>, localidades gratis con las que hacer negocios, viajes con el equipo <strong>subvencionados<\/strong>, espacios propios en el estadio y comprensi\u00f3n ante los excesos. Hasta que se perdi\u00f3 el control sobre el <strong>monstruo<\/strong>, lo mejor de cada casa, que quiso tener vida propia, ser independiente, tomar decisiones y condicionar los actos de sus antiguos patrocinadores por la v\u00eda del chantaje: o aceptas mis condiciones o te organizamos un foll\u00f3n en el estadio que Competici\u00f3n te lo <strong>clausura <\/strong>durante un par de partidos. T\u00fa decides. No era ninguna balandronada. Entre sus &#8216;haza\u00f1as&#8217;, cuentan con <strong>delitos<\/strong> de sangre, as\u00ed que no se pod\u00eda tomar a la ligera la amenaza.<br \/>\n<em>El monstruo se consolida<\/em><br \/>\nHoy d\u00eda, con las sociedades an\u00f3nimas, los ultras no ponen o quitan presidentes, aunque s\u00ed que mantienen su capacidad para hacer la vida m\u00e1s o menos placentera a los consejeros delegados, a los accionistas mayoritarios o a aquellos futbolistas a los que consideran no defienden lo suficiente la camiseta con la que salen al campo. En aquellos clubes en manos presuntamente de sus socios, la situaci\u00f3n cambiaba. Al principio, ultras y poder manten\u00edan una<strong> id\u00edlica <\/strong>relaci\u00f3n. No ha pasado tanto tiempo desde que se ganaban duras Asambleas de socios compromisarios con los radicales sentados en la Tribuna de invitados, <strong>intimidando<\/strong> con su presencia y parafernalia salvaje a quienes osaban tomar la palabra para desdecir al presidente. Eran los ni\u00f1os mimados de la<strong> Directiva <\/strong>y como a tales se les trataba. Actualmente, los m\u00e9todos para ganar asambleas se han sofisticado y ya no es necesaria su presencia intimidatoria. Sin embargo, sus privilegios se mantienen, m\u00e1s disimulados, y no es extra\u00f1o ver c\u00f3mo, incluso algunos jugadores, se acercan a su fondo, porque es <strong>SU <\/strong>fondo, para celebrar con ellos un gol. Una camiseta de regalo y m\u00e1s cosas. Muchas m\u00e1s. Lo que valga la tranquilidad al terminar los entrenamientos y los partidos. Nadie se olvida de aquellos directivos a los que se amenazaba directamente de muerte cuando se decidi\u00f3 cerrar el grifo de las <strong>prebendas<\/strong> o destrozaban todas las \u00e1reas de servicio por las que paraba el autob\u00fas con el que acompa\u00f1aban al equipo en sus desplazamientos. Espa\u00f1a, obviamente, no es Bulgaria. Quiz\u00e1 por aqu\u00ed su ostentaci\u00f3n no sea tan grosera como all\u00e1, pero el monstruo sigue vivo y alimentado por el miedo de los dirigentes desaprensivos. Hasta que se despierte otra vez.<!--:--><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sala de prensa del Levski de Sof\u00eda. 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