{"id":594,"date":"2013-07-05T13:49:14","date_gmt":"2013-07-05T11:49:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.grada360.com\/la-taberna-de-mou\/?p=594"},"modified":"2013-07-05T13:49:14","modified_gmt":"2013-07-05T11:49:14","slug":"la-grandeur-de-la-france","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/latabernademou\/2013\/07\/05\/la-grandeur-de-la-france\/","title":{"rendered":"La Grandeur de la France"},"content":{"rendered":"<p><!--:es-->Ser franc\u00e9s en el mundo del deporte es algo extra\u00f1o. Medio mundo les considera unos chovinistas de merde, pero ah\u00ed est\u00e1n ellos, tan orgullosos de lo que hacen, de sus cosas y de sus gestas. Cuando las tienen, que \u00faltimamente cr\u00edan telara\u00f1as en sus salas de trofeos. Quiz\u00e1 sea por esto mismo que han optado por una v\u00eda de grandeza diferente: en lugar de presumir de deportista, ensalzamos el escenario de su gloria. Pero no desde la ceguera fan\u00e1tica, sino desde la objetividad cr\u00edtica, mostrando los trapos sucios si es necesario. Y ah\u00ed ganan al resto por goleada. Hay que reconocerles que lo saben vender con maestr\u00eda y, por qu\u00e9 no decirlo, tienen toda la raz\u00f3n para hacerlo.<br \/>\n<a href=\"\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2013\/07\/Poulidor-y-Anquetil.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2013\/07\/Poulidor-y-Anquetil.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"418\" class=\"aligncenter size-full wp-image-595\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2013\/07\/Poulidor-y-Anquetil.jpg 600w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2013\/07\/Poulidor-y-Anquetil-300x209.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><br \/>\n\tCada mes de julio llega una liturgia para los amantes del deporte: la sobremesa pegado al televisor contemplando el<strong> Tour de Francia<\/strong>. Y cada a\u00f1o repitiendo la misma historia de miles de personas apostadas en las cunetas para ver el paso veloz de los corredores, las autocaravanas para los m\u00e1s sofisticados, los pueblos, grandes y peque\u00f1os, vistiendo su traje de domingo pasa salir bien en la tele, o las cimas de los m\u00edticos puertos de los <strong>Pirineos<\/strong> o los <strong>Alpes<\/strong> en los que se desaf\u00edan todas las leyes f\u00edsicas para que no caigan los corredores atravesando el gent\u00edo. Para todos ellos el <strong>Tour<\/strong> es lo m\u00e1s grande de este mundo, un espect\u00e1culo \u00fanico, irrepetible, y eso que no lo gana un ciclista franc\u00e9s desde que en el 85 <strong>Bernard Hinault <\/strong>vistiera de amarillo en los Campos El\u00edseos.<br \/>\n\tEstos d\u00edas, con motivo del <strong>Centenario<\/strong> de esta m\u00edtica prueba ciclista, se han emitido varios documentales que han recuperado la memoria de la <em>Grande Boucl\u00e9<\/em>. Sorprende para el ojo espa\u00f1ol le ecuanimidad de los comentarios. La grandeza de las im\u00e1genes en blanco y negro con carreteras adoquinadas imposibles, rostros destrozados por el esfuerzo, antiguas bicicletas de hierro, con las c\u00e1maras de repuesto a la espalda, mezcladas con las de los grandes \u00eddolos ca\u00eddos en la miseria del dopaje, el caso <strong>Festina<\/strong>, las confesiones de <strong>Th\u00e9venet<\/strong>, las gestas de mentira del <em>Pirata<\/em> <strong>Pantani<\/strong> y el mayor tramposo de la historia de este deporte,<strong> Lance Armstrong<\/strong>, los Tour despojados tras ser cazados a <strong>Floyd Landis <\/strong>y a <strong>Alberto Contador<\/strong>, la gran mentira de <strong>Jan Ulrich<\/strong>,  las insinuaciones sobre<strong> Miguel Indurain<\/strong>, el primer <em>Robocop<\/em>, le llaman, del ciclismo, los sucios manejos semimafiosos de <strong>Bernard Tapie<\/strong>, el mentor, qu\u00e9 iron\u00eda, de un equipo llamado <strong>La Vie Claire<\/strong>, o la insaciable deriva mercantilista de los organizadores del Tour, con <strong>Jean Marie Leblanc <\/strong>a la cabeza, en la que el corredor era lo \u00faltimo en lo que se pensaba al dise\u00f1ar el recorrido, con interminables traslados, hoteles lejanos de las llegadas o salidas\u2026 \u00bfSer\u00edamos capaces en Espa\u00f1a de hacer un ejercicio de autocr\u00edtica parecido al de los colegas franceses con su patrimonio deportivo nacional? Me temo que no.<br \/>\nPD. Al hilo de lo anterior, tambi\u00e9n nos hemos preguntado en esta Taberna por las diferencias entre la justicia deportiva espa\u00f1ola y la francesa. Dos casos y juzguen ustedes mismos. <strong>Francia<\/strong>, <em>Caso Leonardo,<\/em> entrenador del <strong>PSG<\/strong>. Sanci\u00f3n por empujar a un \u00e1rbitro, nueve meses. Apelaci\u00f3n sube el castigo a un a\u00f1o. <strong>Espa\u00f1a<\/strong>, <em>Caso Mourinho-Tito Vilanova<\/em>. El Comit\u00e9 de Competici\u00f3n ventil\u00f3 los hechos con dos partidos de sanci\u00f3n al entonces entrenador madridista y con uno al del FC Barcelona. Ninguno cumpli\u00f3 el castigo tras ser amnistiados por la <strong>Federaci\u00f3n Espa\u00f1ola de F\u00fatbol<\/strong>. Juzguen y comparen.<br \/>\n<!--:--><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ser franc\u00e9s en el mundo del deporte es algo extra\u00f1o. Medio mundo les considera unos chovinistas de merde, pero ah\u00ed est\u00e1n ellos, tan orgullosos de lo que hacen, de sus cosas y de sus gestas. Cuando las tienen, que \u00faltimamente cr\u00edan telara\u00f1as en sus salas de trofeos. 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