{"id":390,"date":"2013-04-08T14:36:16","date_gmt":"2013-04-08T12:36:16","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.grada360.com\/la-taberna-de-mou\/?p=390"},"modified":"2013-04-08T14:36:16","modified_gmt":"2013-04-08T12:36:16","slug":"el-lado-oscuro-del-futbol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/latabernademou\/2013\/04\/08\/el-lado-oscuro-del-futbol\/","title":{"rendered":"El lado oscuro del F\u00fatbol"},"content":{"rendered":"<p><!--:es-->El f\u00fatbol, como buen espejo de nuestra sociedad que es, cuenta con una representaci\u00f3n de todos los estamentos sociales que, grandeza del deporte, coinciden durante noventa minutos en un espacio reducido llamado estadio, juntos, pero no revueltos, con el \u00fanico te\u00f3rico fin de animar a un equipo de f\u00fatbol.<strong> Los m\u00e1s pudientes se acomodan en tribunas cubiertas o incluso palcos privados, con bellas azafatas de trato exquisito y viandas tambi\u00e9n exquisitas para amenizar el espect\u00e1culo.<\/strong> Seg\u00fan descendemos por la escala social, subimos en la ubicaci\u00f3n e incomodidad de los asientos. Sin azafatas ni refrigerios, salvo que se acuda a los bares del recinto, en los que el alcohol est\u00e1 vedado, salvo que lo lleves ya ingerido desde la calle. Tambi\u00e9n hay un grupo que normalmente se sit\u00faa en los fondos del estadio. Son los m\u00e1s bulliciosos, coloristas, fieles e incondicionales seguidores del equipo. Son minor\u00eda, pero se hacen sentir. Son los radicales, los ultras, los hooligans del f\u00fatbol.<\/p>\n<p><a href=\"\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2013\/04\/Bengalas-ultras.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-391\" src=\"\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2013\/04\/Bengalas-ultras.jpg\" alt=\"\" width=\"616\" height=\"310\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2013\/04\/Bengalas-ultras.jpg 995w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2013\/04\/Bengalas-ultras-300x151.jpg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2013\/04\/Bengalas-ultras-768x387.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 616px) 100vw, 616px\" \/><\/a><br \/>\nEl f\u00fatbol es un estado de \u00e1nimo y muchos responsables de los clubes se quejaban amargamente de la frialdad de los estadios cuando el equipo ten\u00eda en encefalograma deportivo plano. <strong>Jugar en nuestra propia casa es un infierno, dec\u00edan, hasta que, un d\u00eda, descubrieron la existencia de un grupo peque\u00f1o que nunca desfallec\u00eda ni dejaba de animar, pasara lo que pasara en el terreno de juego.<\/strong> Su est\u00e9tica provocaba cierto temor, sus antecedentes, muchos de ellos penales, poco invitaban a la tranquilidad de su presencia; su capacidad de intimidaci\u00f3n, tambi\u00e9n era inquietante pero, pensaron los dirigentes, si logramos socializarlos, domesticarlos con prebendas, trato de favor y apoyo institucional, nos garantizamos un estadio tipo olla a presi\u00f3n. Y lo hicieron.<br \/>\nLos aficionados de la mayor\u00eda silenciosa comprobaron que sus vecinos del fondo radical acompa\u00f1aban al equipo en sus desplazamientos, se fotografiaban con los jugadores con entera libertad, contaban con espacios reservados en el estadio para guardar la parafernalia propia de la animaci\u00f3n. <strong>Se sospechaba, adem\u00e1s, que estos irreductibles aficionados no pagaban un solo euro por los abonos y entradas o que los viajes en autob\u00fas a los campos rivales estaban generosamente subvencionados por los directivos.<\/strong> Incluso se sab\u00eda de la existencia de redes paralelas de venta de esos pases de favor con los que estos grupos hac\u00edan un negocio redondo, con el benepl\u00e1cito, por acci\u00f3n u omisi\u00f3n, de sus patrocinadores del palco presidencial. No pasaba nada. Mientras siguieran siendo la salsa dele equipo, bien se pod\u00eda mirar hacia otro lado. Hasta que pas\u00f3.<br \/>\nLos torpes dirigentes de nuestro f\u00fatbol, adem\u00e1s de sus desmanes econ\u00f3micos, crearon un monstruo que fue creciendo, engordando, haci\u00e9ndose cada d\u00eda m\u00e1s ingobernable, respond\u00f3n y peligroso. Sus exigencias crecieron al tiempo que sus amenazas y poder disuasorio contra la mayor\u00eda de espectadores llamados &#8216;normales&#8217;. Se consideraban a s\u00ed mismos como la reserva espiritual del club, del escudo, incluso por encima de los propios colores. <strong>Eran la esencia de un sentimiento, por lo que se autoproclamaron guardianes de la ortodoxia m\u00e1s cerrada. O est\u00e1s conmigo o est\u00e1s contra m\u00ed, no hay lugares intermedios.<\/strong> Los padres de la criatura se asustaron cuando el mensaje enviado por los cabecillas era simple: o pagas o te incendio el estadio. Y pagaron, vaya si pagaron. Incluso algunos clubes modificaron las gradas para la mejor ubicaci\u00f3n y minimizaci\u00f3n de los riesgos que pudieran provocar. Otros, seguro que inducidos por el miedo y la presi\u00f3n de las autoridades, se decidieron a cortar el cord\u00f3n umbilical que les un\u00eda con los radicales. Y funcion\u00f3 durante un tiempo hasta que, una vez m\u00e1s, algunos se empe\u00f1an en tropezar con la misma piedra \u00bfCu\u00e1ntas multas habr\u00e1n de pagar y desperfectos recomponer para que se den cuenta de que la hidra, si la alimentas, no deja nunca de crecer?<!--:--><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El f\u00fatbol, como buen espejo de nuestra sociedad que es, cuenta con una representaci\u00f3n de todos los estamentos sociales que, grandeza del deporte, coinciden durante noventa minutos en un espacio reducido llamado estadio, juntos, pero no revueltos, con el \u00fanico te\u00f3rico fin de animar a un equipo de f\u00fatbol. 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