{"id":1037,"date":"2014-01-27T11:01:35","date_gmt":"2014-01-27T09:01:35","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.grada360.com\/la-taberna-de-mou\/?p=1037"},"modified":"2014-01-27T11:01:35","modified_gmt":"2014-01-27T09:01:35","slug":"rafa-nadal-nuestro-anti-heroe-favorito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/latabernademou\/2014\/01\/27\/rafa-nadal-nuestro-anti-heroe-favorito\/","title":{"rendered":"Rafa Nadal: nuestro anti-h\u00e9roe favorito"},"content":{"rendered":"<p><!--:es-->Hay tipos que cada vez que saltan a una pista <strong>te reconcilian con el deporte<\/strong> en su estado m\u00e1s puro, m\u00e1s honesto, m\u00e1s humano, m\u00e1s pr\u00f3ximo y m\u00e1s aut\u00e9ntico. Hay d\u00edas en los que la derrota de uno de esos <strong>tipos tan especiales<\/strong> la vives como un triunfo porque te han hecho vivir su sufrimiento, su dolor, su quiero pero no puedo de tal manera, que lo de menos es si gana o no el partido. Son deportistas tan grandes que son capaces de romper las barreras del fanatismo ciego, de los regionalismo excluyentes y de las filias y las fobias personales. Hemos estado durante un par de semanas con uno de esos tipos, generoso en el esfuerzo, en la lucha, en el dolor, en el sufrimiento, en las victorias y en la derrota final.<br \/>\n<a href=\"\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2014\/01\/Nadal-con-ampollas-en-la-mano.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1038\" src=\"\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2014\/01\/Nadal-con-ampollas-en-la-mano.jpg\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2014\/01\/Nadal-con-ampollas-en-la-mano.jpg 644w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/latabernademou\/wp-content\/uploads\/sites\/127\/2014\/01\/Nadal-con-ampollas-en-la-mano-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 644px) 100vw, 644px\" \/><\/a><br \/>\n<strong>Rafa Nadal<\/strong> ha logrado ser un <strong>h\u00e9roe de carne y hueso<\/strong>, tan normal, tan vulgar, tan de este mundo cotidiano que podr\u00eda ser como cualquiera de nosotros. Es un currante de un oficio tan prosaico como dar estacazos como su le fuera la vida en ello a una pelota con un extra\u00f1o instrumento llamado raqueta. Desde ni\u00f1o se prepar\u00f3 para este trabajo y lo hace de maravilla. De hecho, se gana bastante bien la vida con ello. Por lo dem\u00e1s, lleva una vida de lo m\u00e1s normal. Se sabe lo que gana, porque el tenis tiene la virtud de dar a conocer lo que se paga a cada cual en los torneos. Tiene una novia tan discreta que rara vez aparece -y siempre contra su voluntad- en las revistas del coraz\u00f3n. Sus padres, incluso, han pasado por una separaci\u00f3n, sin que se haya convertido el drama en un espect\u00e1culo p\u00fablico, carne de plat\u00f3 nocturno y comentario diario de los chacales de la casquer\u00eda, todo a cambio de un importante aumento en la cuenta corriente. En definitiva, una vida tan vulgar y tan corriente como la de la inmensa mayor\u00eda de los mortales. Entonces, <strong>\u00bfQu\u00e9 hace de Rafa Nadal ser un tipo excepcional?<\/strong><\/p>\n<p><strong>Rafa Nadal<\/strong> es lo m\u00e1s alejado al estereotipo del <strong>deportista-marketing<\/strong> que pueda uno encontrarse. No es un producto de laboratorio dise\u00f1ado para usar y tirar, tipo kleenex pero ganando y haciendo ganar una pasta gansa. <strong>Nadal <\/strong>es una f\u00e1brica de ganar dinero, como dan fe las numerosas campa\u00f1as que ha protagonizado, con los consiguientes bancos, perfumes, alimentos para el desayuno y merienda, ropa interior, galletas fabricadas en su Mallorca natal, turismo de las islas y una marca de coches bastante alejada de los supercochazos de lujo que pensamos llevan estos grandes deportistas. Nada m\u00e1s <strong>alejado del prototipo de deportista alto, guapo, rico y magn\u00edfico<\/strong> y que, adem\u00e1s, presume de ello y est\u00e1 encantado de haberse conocido. No se puede ser m\u00e1s soso, la verdad, para desgracia de los publicistas, esos magos capaces de hacerte creer que necesitas un radiador en el desierto. Entonces, <strong>\u00bfQu\u00e9 hace de Rafa Nadal ser un tipo tan aut\u00e9ntico?<\/strong><\/p>\n<p><strong>Rafa Nadal<\/strong> es un magn\u00edfico tenista, como otros muchos, con un peque\u00f1o detalle que le convierte en \u00fanico: una <strong>fortaleza mental a prueba de bomba <\/strong>at\u00f3mica. Cualquier mortal que no fuese Nadal con unas rodillas inestables, en las que cada paso se convert\u00eda en una pesadilla; unas ampollas que te duelen con solo verlas, portada en carne viva de peri\u00f3dicos; o una espalda maltrecha tras hacer gesto extra\u00f1o al devolver una pelota, convirtiendo cualquier golpe en un infierno, habr\u00eda arrojado la toalla sin dudarlo por un solo instante. Sin embargo, la v\u00eda c\u00f3moda, r\u00e1pida y comprensible del abandono, no est\u00e1 en el vocabulario de<strong> Nadal<\/strong>. Solo los elegidos tienen algo en su cabeza que les obligan a darlo todo en la pista, a pesar del sufrimiento imposible. Eso es lo que les hace grandes. Eso es lo que les hace \u00fanicos. Eso es lo que hace de <strong>Nadal<\/strong> ser alguien admirado y admirable. Incluso por encima del triunfo o la derrota, algo realmente extra\u00f1o en un pa\u00eds tan resultadista como el nuestro y con la envidia muy dentro de los genes.<!--:--><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay tipos que cada vez que saltan a una pista te reconcilian con el deporte en su estado m\u00e1s puro, m\u00e1s honesto, m\u00e1s humano, m\u00e1s pr\u00f3ximo y m\u00e1s aut\u00e9ntico. 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